Un pingüino neozelandés recibe una prótesis impresa en 3D

prótesis de pata 3D

Empleados del Centro Internacional Antártico de Christchurch se toparon durante una de sus salidas a la costa para controlar a las especies autóctonas, con un pobre pingüino mutilado debido a un desafortunado encuentro con una red pesquera. El animal había sufrido la amputación de una de sus patas lo que le impedía directamente hacer una vida normal ya que no podía moverse por tierra firme de forma ágil ni nadar con la habilidad requerida.

Debido a esto, el grupo de investigadores decidió observar al animal, bautizado posteriormente como Bagpipe, para comprobar si tras el accidente el mismo se había adaptado con normalidad o debían intervenir para ayudarlo a sobrevivir. Durante varias semanas dieron cuenta de que Bagpipe se había acostumbrado a trasladarse fuera del agua usando el pico y las aletas, una conducta que no es normal en este tipo de animales y que podría costarle severos problemas en estas zonas al no estar adaptadas.


La idea que surgió de la mente de uno de los investigadores fue la de literalmente capturar a Bagpipe pera hacerle unas pruebas médicas, comprobar su estado de salud y aprovechar para escanear su pata en buen estado y crear una prótesis con la que el animal pudiera volver a caminar y sobre todo mantenerse en posición vertical. Para conseguir crear esta prótesis se precisó la ayuda del Doctor Clucas, de la Universidad de Canterbury que fue el verdadero encargado de realizar todos los procesos de escaneado, diseño y creación mediante tecnología de impresión 3D de la nueva prótesis para la pata de Bagpipe.

Por el momento se ha dotado al pobre pingüino de una prótesis de plástico aunque a día de hoy el Doctor Clucas ya trabaja en el desarrollo de una prótesis de goma antideslizante. Sin lugar a dudas una nuevo ejemplo de cómo se puede ayudar a un animal al que previamente ciertos inhumanos han dañado severamente.

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