Antena de televisión portátil casera: guía completa y consejos

  • Las antenas TDT de interior, caseras o comerciales, permiten ver la televisión donde no hay toma de antena cercana.
  • La ganancia, la figura de ruido y la calidad de la señal recibida determinan el rendimiento real de cualquier antena.
  • Las antenas de interior funcionan mejor en estancias con ventanas al exterior y en viviendas altas o unifamiliares.
  • Elegir marcas fiables y contar con opción de devolución ayuda a encontrar la antena adecuada para cada vivienda.

antena de television portatil casera

Cuando la tele empieza a pixelar o directamente no se ve nada y no tenemos una toma de antena cerca, es fácil desesperarse. Sin embargo, con un poco de ingenio, algo de cable y unas cuantas nociones básicas, es posible seguir viendo los canales de TDT sin hacer obra ni gastar un dineral.

En este artículo vas a aprender cómo funciona una antena de interior, qué debes tener en cuenta al comprar una, cómo fabricar una antena de televisión portátil casera con cable coaxial para salir del paso y en qué situaciones te va a responder bien… y en cuáles es mejor no hacerse ilusiones.

Qué es una antena de televisión portátil de interior y para qué sirve

Las antenas TDT de interior, tanto comerciales como caseras, están pensadas para recibir la señal de televisión en habitaciones donde no hay toma de antena cercana o el punto de conexión no está donde nos gustaría colocar la tele. Son pequeñas, ligeras y se conectan directamente al televisor o al receptor TDT con el típico conector de antena.

Este tipo de antenas resultan especialmente útiles cuando nos mudamos a una casa nueva y descubrimos que en algunos dormitorios, despachos o salas no hay enchufe de antena, o cuando cambiamos la distribución del salón y la única toma queda en la pared opuesta, obligándonos a tirar un cable largo y antiestético por medio de la estancia.

Frente a la instalación clásica (bajar cable coaxial desde la antena comunitaria o instalar una antena exterior propia), las antenas interiores ofrecen una alternativa mucho más rápida. Permiten recibir la TDT sin pasar cables por canaletas, sin hacer agujeros y sin depender de un instalador, por lo que suponen un ahorro importante de tiempo y de dinero en la instalación.

Las antenas modernas de interior son la evolución de las antiguas antenas de “cuernos” o “bigote” que muchos recuerdan encima del televisor. La diferencia es que ahora incorporan pequeños circuitos electrónicos y amplificadores que mejoran mucho la sensibilidad y el rendimiento frente a aquellas soluciones analógicas de hace años.

Fabricar una antena de televisión portátil casera con cable coaxial

Cuando no tenemos una antena comercial a mano o necesitamos una solución urgente, es posible montar una antena de televisión casera para interiores usando solo cable coaxial y herramientas básicas. No esperes milagros, pero puede sacarte del apuro y, en condiciones razonables de recepción, ofrecerte una calidad aceptable.

El corazón de esta antena casera es el propio cable coaxial, que está formado por un conductor central, una capa aislante, una malla metálica de pantalla y una cubierta exterior. Aprovechando la longitud adecuada de ese conductor central y su relación con la malla, se puede improvisar un elemento radiante que capte las ondas de TDT.

Antes de ponerte manos a la obra, conviene tener preparado un poco de material: un trozo de cable coaxial (o varios), unos alicates, un cutter o pelacables y cinta aislante. Si vas a conectar la antena directamente al televisor, también necesitarás una clavija de antena convencional o un cable ya terminado en un extremo.

Materiales necesarios y preparación del cable

Lo básico para fabricar una antena de televisión portátil casera es muy sencillo: te hará falta uno o dos trozos de cable coaxial de televisión, como el que se usa en cualquier instalación de TDT. Idealmente, uno de los cables deberá ser lo bastante largo como para ir desde la tele hasta una ventana o zona donde la señal llegue mejor.

Sobre la herramienta, con unos alicates de corte, unas tenazas y un cutter o pelacables tienes más que suficiente. La cinta aislante te servirá tanto para proteger uniones como para fijar mejor la estructura improvisada y evitar falsos contactos que podrían empeorar la señal.

El primer paso consiste en pelar un tramo del cable coaxial. Debes retirar con cuidado la cubierta exterior y la malla metálica, además del aislante que rodea el conductor central, de forma que este último quede completamente al aire. El objetivo es que queden libres aproximadamente unos 14 centímetros de conductor central, que es una longitud adecuada para funcionar como elemento de recepción en la banda de UHF usada por la TDT.

Esa longitud expuesta del conductor será la parte “activa” de la antena. Una vez pelado, usa unos alicates para cortar el exceso de cable y darle forma, por ejemplo en “L” o con una suave curvatura. Esta pequeña modificación ayuda a orientarlo y a colocarlo de forma más cómoda cerca de la ventana o en el punto elegido.

Construcción paso a paso de la antena interior casera

Para mejorar la recepción, puedes usar un segundo trozo de cable coaxial, que será el que conectes directamente al televisor. Lo ideal es que este cable tenga una longitud suficiente para llegar desde la entrada de antena de la TV hasta la zona con mejor señal, que suele ser una ventana orientada al exterior o una pared menos bloqueada por hormigón y edificios.

Con ese segundo cable, repite el mismo pelado en uno de sus extremos: retira funda exterior, malla y dieléctrico del tramo final, dejando visible el conductor central. Cuando tengas de nuevo esos centímetros de cobre al descubierto, vuelve a doblarlo con los alicates en forma de “L” o similar, pero esta vez ten una precaución clave: el conductor central no debe tocar en ningún caso la malla metálica que se queda justo detrás del aislante.

El siguiente movimiento consiste en crear un pequeño hueco entre la malla y el recubrimiento plástico del segundo cable. Para ello, ayúdate de un destornillador fino, punzón u objeto puntiagudo y abre un espacio en la parte donde has doblado el cable en “L”. Ese hueco debe quedar claramente entre la malla y la funda, sin llegar a cortar todo el cable ni dañar excesivamente el blindaje.

Ahora toca unir ambos elementos. Introduce el conductor central pelado del primer trozo de cable (el que hará de “varilla” de antena) en el hueco que acabas de abrir en el segundo cable. Debe quedar en contacto con la malla metálica del cable principal, porque esa conexión es la que permitirá que la antena funcione de forma correcta como prolongación del sistema de recepción.

Una vez hecha la unión, refuérzala cuidadosamente con cinta aislante bien apretada, envolviendo tanto la zona de la malla como la del conductor que entra. El objetivo es proteger la conexión mecánica, evitar cortocircuitos involuntarios entre conductor central y malla y dar algo de rigidez para que no se mueva con cualquier tirón.

Conexión al televisor y colocación dentro de la vivienda

Tras terminar la parte “artesanal” de la antena, solo queda conectar el otro extremo del segundo cable coaxial a la televisión. Este extremo debe estar rematado con una clavija de antena estándar, como la que se usa en las instalaciones de pared. Si no la tienes ya montada, tendrás que pelar y preparar el cable en la clavija según las instrucciones del propio conector.

Una vez enchufado al televisor, llega la parte más importante: encontrar la mejor ubicación posible para la antena casera. Por norma general, estas improvisaciones de interior funcionan bastante mejor cuando se colocan cerca de una ventana con vista al exterior, evitando que haya demasiado hormigón, paredes gruesas o edificios altos bloqueando la trayectoria de la señal.

Si vives en un piso alto, ático o vivienda unifamiliar, en muchos casos comprobarás que la antena casera, colocada a la altura adecuada y orientada con un poco de paciencia, puede ofrecer una recepción sorpresa­mente decente. En cambio, si tu casa está en un bajo rodeado de edificios mucho más altos o en un semisótano con poca exposición, las posibilidades de que funcione bien se reducen bastante.

Tras situar la antena casera, entra en el menú del televisor o del receptor TDT y realiza una búsqueda o resintonización de canales. Es posible que veas algunos sin problemas y otros con pixelaciones, cortes o directamente sin señal. Prueba a mover ligeramente la antena, cambiarla de ventana o variarla de orientación hasta dar con el punto de mayor estabilidad.

Hay que tener claro que esta solución es un apaño: puede sacarte de un apuro, pero es normal que la señal sea algo más débil, con más tendencia a los cortes que con una antena de interior comercial de calidad o con una antena exterior correctamente instalada y orientada.

Cómo elegir una buena antena TDT de interior comercial

Si buscas una solución más estable que la antena casera, lo ideal es valorar la compra de una antena TDT de interior diseñada específicamente para uso doméstico. Estas antenas incorporan circuitería electrónica, filtros y amplificación que mejoran bastante la sensibilidad y la relación señal/ruido frente a los inventos con cable suelto.

El parámetro técnico más importante a la hora de comparar modelos es la ganancia. La ganancia mide cuánta señal es capaz de proporcionar la antena a la salida respecto a la que realmente está recibiendo del aire. Dicho de forma sencilla: una antena con más ganancia suele ofrecer mejor nivel de señal a la tele, lo que ayuda a reducir cortes y pixelaciones.

No basta, sin embargo, con mirar un único valor de ganancia máximo. Conviene fijarse en que esa ganancia sea lo más uniforme posible en toda la banda de frecuencias de la TDT. Algunos fabricantes solo indican el valor en el mejor de los canales, y en otras frecuencias el rendimiento cae, provocando que unas cadenas se vean perfectas y otras apenas entren.

Otro parámetro clave es la figura de ruido. Como estas antenas interiores llevan un pequeño amplificador electrónico integrado, interesa que dicho amplificador introduzca el menor ruido posible en la señal. Una figura de ruido baja se traduce en una señal más limpia y, en la práctica, en menos problemas de calidad en la imagen y el sonido.

Por tanto, a la hora de elegir conviene buscar antenas de interior de marcas reconocidas y con buena reputación, aunque el precio sea algo superior. En el sector, por ejemplo, destacan fabricantes como Televes, con larga trayectoria y productos que suelen ofrecer un índice bajo de devoluciones gracias a su fiabilidad y rendimiento.

Limitaciones reales de las antenas de interior (y cuándo funcionan bien)

Conviene ser realista: ni las antenas caseras ni las comerciales de interior son mágicas. Su funcionamiento está completamente condicionado por la potencia y calidad de la señal TDT que llega al punto exacto donde quieres instalar la televisión. Si la señal ya llega muy tocada desde la calle, difícilmente una antena pequeña solucionará el problema.

Por eso, antes de lanzarte a comprar una antena de interior muy potente o a fabricar una casera sofisticada, es recomendable valorar el entorno. En edificios altos rodeados de otros similares, sobre todo en plantas bajas o interiores profundos, es habitual que estas antenas no lleguen a dar un resultado satisfactorio, porque la señal entra muy atenuada tras atravesar tanto hormigón, cristales y obstáculos.

Los sótanos, semisótanos y viviendas situadas en valles profundos o zonas “a la sombra” del repetidor de TDT también son entornos complicados. Si ya cuesta que una antena exterior convencional consiga buena señal, pensar que una pequeña antena de interior o un invento casero vaya a arreglarlo no suele ser realista; en esos casos, es preferible estudiar soluciones con antenas exteriores de más ganancia o cambios en la instalación colectiva.

En cambio, la experiencia demuestra que las antenas TDT de interior pueden funcionar muy bien en habitaciones con ventanas con vista directa al exterior, especialmente si están orientadas hacia la zona donde se encuentran los centros emisores. Cuanto más cerca de la ventana se coloca la antena, mejor suele ser la recepción.

También suelen dar buenos resultados en viviendas unifamiliares, adosados y áticos, donde la altura y la ausencia de obstáculos masivos favorecen que la señal llegue con más fuerza. En estos escenarios, la diferencia entre una antena casera y una buena antena comercial puede notarse mucho en estabilidad de la imagen y en la cantidad de canales recibidos.

Antenas de interior / exterior y alimentación de 5V

Además de las antenas exclusivamente de interior, existen modelos híbridos, como una antena de TV de bolsillo, que pueden montarse tanto dentro de casa como en el exterior, normalmente en la fachada, balcón o ventana. Se trata de antenas compactas con diseño discreto y bastante elegante, pensadas para pasar lo más desapercibidas posible desde la calle.

Este tipo de antenas combinadas interior/exterior suelen ofrecer mejor comportamiento cuando se instalan fuera de la vivienda. Es lógico: al colocarlas en la fachada, la señal no tiene que atravesar cristales dobles, ladrillos, hormigón o estructuras metálicas, por lo que llega al sistema de recepción con menos atenuación y mejor calidad que si estuviera escondida tras varias paredes.

Un detalle importante es que muchas de estas antenas se entregan sin alimentador externo. Para que funcionen correctamente, necesitan recibir tensión (habitualmente 5V) desde el propio receptor TDT o desde la televisión. Casi todos los sintonizadores modernos incluyen en el menú una opción para activar la alimentación de 5V por el cable de antena destinada a este tipo de dispositivos.

Si compras una antena de interior/exterior y al conectarla no recibes señal, revisa en el manual si requiere tensión de alimentación y comprueba en el menú del receptor si tienes activada la salida de 5V. Sin esa energía, el amplificador integrado no entra en funcionamiento y la antena se comportará como si fuera un simple trozo de metal, con resultados muy pobres.

Para uso exterior, suele ser recomendable consultar catálogos específicos de antenas TDT diseñadas para intemperie, ya que sus materiales, sellados y soportes están pensados para resistir lluvia, viento y radiación solar sin degradarse pronto. En muchos casos, combinan un tamaño contenido con ganancia elevada y buena protección frente a interferencias.

Consejos de compra y política de devoluciones

Al comprar una antena TDT de interior, es fundamental asumir que, aun siendo de calidad, no hay garantía absoluta de que funcione bien en todas las ubicaciones. Todo depende del entorno, la orografía, la distancia al repetidor y las posibles barreras físicas. Por eso, tiene sentido buscar tiendas que permitan probar el producto y devolverlo si no cumple con las expectativas.

Muchas tiendas online especializadas en TDT y electrónica ofrecen precisamente esa posibilidad: puedes adquirir la antena, probarla durante un tiempo razonable y, si en tu vivienda los canales no se ven de forma estable o faltan muchas cadenas, tramitar la devolución. Obviamente, hay que conservar el embalaje, cables, adaptadores, bridas y toda la tornillería en buen estado.

A la hora de instalarla por primera vez, conviene hacerlo con cierto “mimo”: nada de tirar del cable, doblarlo en ángulos bruscos o perder piezas. Hasta que no estés seguro de que la antena rinde como quieres, es mejor no dejar marcas ni deterioros que puedan complicar un posible retorno o cambio por otro modelo más potente.

En general, la recomendación es optar por antenas interiores de fabricantes reconocidos, como Televes, que llevan años en el mercado y acumulan buena experiencia en sistemas de recepción. Estos productos suelen estar mejor diseñados, tienen especificaciones más claras y, en la práctica, presentan un índice menor de quejas y devoluciones que las opciones muy baratas sin marca conocida.

Por último, no olvides que la instalación de la mayoría de antenas de interior es bastante sencilla incluso para usuarios sin experiencia técnica. Suelen incluir todos los accesorios necesarios (cables, alimentadores si son requeridos, bridas, tacos, tornillos y soportes) y manuales de instrucciones detallados. En muchos casos basta con conectar el cable, colocar la antena en la mejor posición posible y resintonizar la TDT.

Vistas todas las opciones, desde la antena de televisión portátil casera hecha con cable coaxial hasta las antenas TDT de interior e interior/exterior de fabricantes especializados, queda claro que hay margen para encontrar una solución adaptada a casi cualquier vivienda y bolsillo. Entender cómo influyen la ganancia, la figura de ruido, la ubicación y la calidad de la señal recibida permite escoger mejor, probar con criterio y saber cuándo es suficiente con un pequeño truco casero y cuándo conviene dar el salto a una antena de mayor calidad o incluso a una instalación exterior completa.

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