Cómo configurar memoria RAM DDR5 y exprimir su rendimiento

  • La RAM DDR5 puede alcanzar grandes mejoras de rendimiento ajustando frecuencia, voltajes y timings, siempre respetando los márgenes seguros del hardware.
  • Los perfiles Intel XMP y AMD EXPO simplifican el overclock al aplicar configuraciones probadas de forma automática y adaptadas a cada plataforma.
  • La relación entre controlador de memoria y frecuencia de la RAM, junto con la calidad del silicio y la placa base, determina el techo real de overclock estable.
  • Test de estrés específicos para memoria son imprescindibles para validar cualquier cambio y asegurar estabilidad a largo plazo en Intel y AMD.

configurar memoria ram ddr5

La memoria RAM DDR5 se ha convertido en una pieza clave para exprimir a tope un PC moderno, pero en cuanto alguien menciona overclocking muchos usuarios se encogen un poco pensando que es terreno exclusivo para entusiastas. La realidad es que, conociendo cuatro conceptos bien explicados y usando las herramientas que ya incluyen las placas base, es posible configurar la RAM y sacar un extra de rendimiento de forma bastante segura.

En las próximas líneas vamos a ver cómo ajustar memoria DDR5 en equipos Intel y AMD, qué significan los timings, voltajes y relaciones de reloj, y cómo aprovechar los perfiles XMP y EXPO. Iremos desde lo básico hasta un nivel medio, integrando también consejos de estabilidad y pruebas, para que tengas una guía práctica y realista sin dejarte nada importante en el tintero.

La RAM DDR5 también se puede hacer overclock (y no solo la CPU)

Mucha gente asocia el overclocking únicamente con el procesador, pensando en CPU serie K de Intel o Ryzen X de AMD y chipsets tope de gama, pero hay otro componente que también se puede forzar: la memoria RAM. Y aquí la historia se complica un poco más, porque una mala configuración puede dejar el sistema inestable o directamente sin arrancar, e incluso dañar módulos si se abusa de voltaje.

La buena noticia es que las DDR5 vienen de fábrica con perfiles seguros de overclocking definidos por JEDEC y ampliados por los fabricantes mediante XMP (Intel) y EXPO (AMD). Eso significa que, aunque la RAM arranque inicialmente a frecuencias base como 4800, 5200 o 5600 MT/s, con un par de clics podemos disparar la velocidad a rangos superiores a 8000 MT/s en los kits más extremos, sin complicarnos con ajustes manuales.

En el mercado encontrarás kits con frecuencias muy variadas y latencias CL distintas. Lo normal es que veas algo tipo DDR5-6000 CL30, DDR5-6400 CL32, etc. Esos datos no son la velocidad «real» JEDEC, sino el rendimiento que el módulo consigue cuando activas el perfil XMP/EXPO que lleva grabado, lo que en la práctica es un overclock estable y certificado por el fabricante de la RAM y validado con Intel o AMD.

Conviene tener claro que hacer OC a la RAM no es solo subir frecuencia: intervienen el tipo de chip, el controlador de memoria de la CPU, la placa, los voltajes, el PMIC y los timings. Por eso, a medida que intentas llegar más lejos (por encima de lo que marca el perfil del fabricante) la cosa se vuelve más delicada y cada pequeño cambio importa.

De qué depende el overclock de memoria DDR5

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Mientras que el overclock de una CPU se basa sobre todo en frecuencia de reloj, voltajes y calidad del VRM de la placa, cuando hablamos de RAM DDR5 entran en juego todavía más factores. Por eso se suele decir que ajustar memoria fina da más guerra que subir una CPU.

Una RAM DDR5 típica trabaja entre unos 4800 y 5600 MT/s de serie (MEMCLK efectivo), algo soportado por prácticamente todas las CPUs y placas modernas. Pero hay kits que hoy en día alcanzan 8000 MT/s o más. Este margen depende de:

  • Chips de memoria utilizados: los integrados que montan los módulos pueden ser SK Hynix (A-die, M-die, etc.), Micron o Samsung. Cada fabricante y revisión tiene un comportamiento distinto a altas frecuencias, siendo algunos muy apreciados en overclock por escalar mejor con menos voltaje.
  • Controlador de memoria de la CPU (IMC): la comunicación RAM-procesador se gestiona a través del controlador interno, cuya frecuencia (UCLK) y calidad determinan hasta dónde puede llegar la memoria de forma estable, así como la relación de relojes UCLK:MEMCLK.
  • Calidad del silicio: tanto en el IMC de la CPU como en los propios chips de RAM existe la famosa «lotería del silicio». Un buen ejemplar permitirá frecuencias más altas o timings más ajustados con menos voltaje, mientras que otro idéntico en teoría puede quedarse corto.
  • PMIC integrado en los módulos: con DDR5, la gestión del voltaje pasó del VRM de la placa base a un chip regulador (PMIC) en cada módulo. La calidad de este componente influye en la estabilidad a alta frecuencia y en cómo se comporta la RAM cuando subes VDD y VDDQ.
  • Timings (latencias): a mayor frecuencia, de forma nativa aumentan los ciclos de latencia. DDR5 funciona a MHz muy elevados pero con latencias en ciclos superiores a DDR4. Ajustar la RAM implica tocar CL, tRCD, tRP, tRAS y un buen puñado de valores secundarios y terciarios.
  • Voltajes críticos: para estabilizar altas velocidades es habitual subir VDD (voltaje DRAM), VDDQ (I/O), y el voltaje del IMC/SOC. Cada plataforma tiene rangos sanos, y pasarse puede aumentar la degradación térmica o eléctrica.
  • Diseño de la placa base: no todas las placas son iguales. Las que están pensadas para alto rendimiento cuidan más las pistas de memoria, el layout y el VRM, lo que se traduce en mejor capacidad para soportar módulos rápidos y overclocks altos.

A medida que intentas ir más allá del perfil XMP/EXPO predefinido, la configuración se vuelve casi artesanal: puede requerir decenas de intentos de prueba y error, y no siempre el esfuerzo compensa el rendimiento extra, sobre todo si no te apetece perder horas en la BIOS.

Parámetros básicos de configuración en DDR5: frecuencia, voltajes y timings

Para ajustar una DDR5 de manera consciente necesitas tener claros tres bloques de ajustes: frecuencia efectiva, voltajes relevantes y timings (primarios, secundarios y terciarios). Sin eso, cualquier cambio será un tiro al aire.

En primer lugar está la frecuencia de la memoria. Es el número de transferencias por segundo (MT/s). En DDR5 doméstica, lo habitual hoy es ver kits entre 5600 y 7200 MT/s, aunque el mercado incluye módulos que superan los 8000 MT/s en plataformas Intel de gama alta.

En equipos Intel de 12.ª generación en adelante, la experiencia real muestra que un punto dulce muy habitual está en 6400-6800 MT/s, donde se combina buen rendimiento con una estabilidad razonable y voltajes asumibles. Existen kits certificados para 8000-8600 MT/s, pero no todas las CPUs ni placas serán capaces de mantenerlos estables aunque el módulo lo soporte.

En sistemas AMD AM5 con Ryzen 7000 y posteriores, la cosa cambia por culpa del bus Infinity Fabric y su relación con el controlador de memoria. Aquí casi todo el mundo coincide en que 6000 MT/s es el valor ideal, pudiendo llegar en muchos casos a 6200-6400 MT/s. Por encima de 7000 MT/s es raro conseguir estabilidad diaria, y las mejoras no siempre justifican el sufrimiento.

Después viene la parte de voltajes de RAM y del IMC/SOC. Los kits DDR5 suelen partir de 1,1-1,25 V en JEDEC y suben a 1,35-1,40 V en perfiles XMP/EXPO de alto rendimiento. A modo muy general:

  • Para configuraciones moderadas (6000-6400 MT/s) con perfiles de 1,30-1,35 V, suele ser aceptable subir hasta 1,40 V cuando buscas un plus de estabilidad, siempre controlando que la temperatura de los módulos se mantenga por debajo de ~50 °C.
  • En kits que ya vienen a 1,40 V de serie, lo habitual es mantener ese valor mientras la RAM sea estable. En casos de overclock muy agresivo puede contemplarse llegar a 1,45 V o un máximo de ~1,50 V para frecuencias por encima de 7200-7400 MT/s, siempre que haya buena ventilación sobre la RAM.
  • En Intel, el voltaje System Agent / IMC ronda valores seguros de 1,10-1,18 V, aunque muchas veces para OC suaves el sistema funciona sin problemas en torno a 0,9-1,0 V.
  • En AMD, el voltaje del SOC suele moverse por defecto entre 1,20-1,28 V, y normalmente coincide con el VDDIO MEM asociado al controlador de memoria. Suele funcionar bien en Auto con placas decentes.

Finalmente llegamos a los timings de la memoria, que son los valores que marcan cuántos ciclos se necesitan para diversas operaciones internas. Aquí se diferencian tres grupos: primarios, secundarios y terciarios. Los primarios son los más visibles y los que se anuncian en las cajas (CL32-39-39-89, por ejemplo), pero los otros dos grupos tienen un impacto muy grande en rendimiento y estabilidad.

Las BIOS modernas incluyen un mecanismo de “entrenamiento de memoria” durante el arranque (el típico POST algo más largo) que se encarga de probar combinaciones y evitar ajustes que puedan dañar los módulos. Aun así, un ajuste muy agresivo en timings puede corromper datos o impedir el arranque, así que los cambios se deben hacer con calma.

Timings primarios y secundarios más importantes en DDR5

Los timings primarios son los que más vas a ver y tocar. Cada uno afecta de una forma distinta tanto al rendimiento como a la estabilidad:

  • CL (CAS Latency): número de ciclos que transcurren desde que se solicita un dato hasta que se empieza a recibir. Es el famoso CL32, CL36, etc. Un CL más bajo reduce la latencia absoluta, pero suele requerir mayor voltaje y puede limitar frecuencia.
  • tRCD (RAS to CAS Delay): tiempo entre activar una fila y acceder a una columna. Tiene impacto en lectura y escritura inicial, muy importante para la estabilidad cuando aprietas el resto.
  • tRP (Row Precharge Time): tiempo necesario para cerrar una fila antes de abrir otra. Suele ir igualado a tRCD y afecta al tiempo de cambio entre filas.
  • tRAS (Row Active Time): tiempo mínimo que una fila debe permanecer activa antes de cerrarse. Si baja demasiado, puede provocar corrupción de datos. Como referencia rápida, muchas veces se usa tRAS ≈ CL + tRCD.
  • tRC (Row Cycle Time): tiempo completo desde que se abre una fila hasta que se puede volver a abrir. Se calcula como tRC = tRAS + tRP, y es clave en cargas intensivas y sostenidas.

Además de estos, los timings secundarios influyen mucho en el comportamiento real, sobre todo en DDR5 donde hay más parámetros aún. Algunos de los más relevantes son:

  • tRRD: marca el tiempo mínimo entre la apertura de dos filas en el mismo banco. Ajustarlo a la baja suele aumentar el ancho de banda, pero puede dar errores si nos pasamos.
  • tRFC (Refresh Cycle Time): indica cuánto tarda en refrescarse un banco de memoria. Es probablemente el timing secundario más crucial para rendimiento y estabilidad.
  • tREFi: determina con qué frecuencia se refrescan las celdas. Un tREFi mayor implica refrescar menos a menudo y puede mejorar ligeramente el rendimiento, aunque un valor demasiado elevado puede llegar a producir errores con calor.
  • tFAW (Four Activate Window): controla cuántas activaciones se permiten en una ventana de tiempo determinada. Reducirlo mejora el rendimiento en accesos muy paralelos, siempre que la memoria lo aguante.
  • tWR (Write Recovery): tiempo que debe transcurrir tras una escritura antes de poder realizar un precharge. Afecta sobre todo a operaciones de escritura intensiva.
  • tRDRD_dg y tWRWR_dg: parámetros ligados al tiempo entre ráfagas de lectura-lectura y escritura-escritura entre diferentes grupos de bancos. En DDR5 cada ráfaga abarca 8 ciclos, por lo que en Intel se recomienda mantener estos valores en 8 para no cortar el flujo de datos.

Otro ajuste que verás muy a menudo es el DRAM Command Rate (CMD Rate), que indica cuántos ciclos de reloj se necesitan para enviar una orden a la memoria y seleccionar un chip antes de empezar a leer o escribir. Aquí lo habitual es:

  • 1T / 1N: un solo ciclo, ofrece menor latencia pero exige una mejor calidad de señal y módulos más dóciles.
  • 2T / 2N: dos ciclos, algo más lento pero mucho más tolerante con módulos exigentes o frecuencias altas; es el estándar en DDR.

En DDR5 suele usarse 2T como valor por defecto, aunque si la frecuencia no es muy alta (por ejemplo, hasta 6200-6400 MT/s) y la RAM es decente, se puede probar con 1T para rascar algo de latencia, siempre verificando estabilidad.

Relación de frecuencias entre IMC y memoria (UCLK y MEMCLK)

Una parte clave que muchas veces se pasa por alto es la relación entre la frecuencia del controlador de memoria de la CPU y la memoria propiamente dicha. Lo ideal en casi todas las plataformas es mantener una relación lo más sincronizada posible, ya que eso reduce la latencia global del subsistema.

En DDR5, el valor MEMCLK representa la frecuencia interna real del bus, que es la mitad de los MT/s efectivos. Por ejemplo, un kit DDR5-6400 MT/s trabaja con un MEMCLK de 3200 MHz. A su vez, el controlador interno de la CPU tiene su propio reloj, al que muchas BIOS se refieren como UCLK o directamente «Memory Controller Clock».

En sistemas Intel modernos, lo normal es poder seleccionar distintas relaciones del tipo UCLK:MEMCLK = 1:1, 1:2 o incluso 1:4. En la práctica:

  • Para frecuencias bajas y medias, se intenta mantener 1:1 siempre que sea posible.
  • A partir de 6400 MT/s o por ahí, muchas veces la plataforma fuerza o recomienda 1:2 para poder seguir subiendo frecuencia a costa de un pelín más de latencia.
  • Relaciones 1:4 apenas se utilizan porque la penalización en latencia es demasiado alta y rara vez compensan.

En plataformas AMD AM5 la cosa es algo distinta: la relación típica es 1:1 o 2:1 (UCLK = MEMCLK/2). Los Ryzen suelen ir de maravilla con UCLK=MEMCLK hasta aproximadamente 6000-6400 MT/s, siempre que el silicio acompañe, y a partir de ahí muchos sistemas necesitan pasar a 2:1 para poder arrancar a frecuencias mayores, con el consiguiente aumento de latencia y empeoramiento de rendimiento efectivo en muchos escenarios.

Perfiles XMP y EXPO: overclock automático y validado

Antes de que existieran los perfiles automáticos, el usuario que quisiera exprimir la memoria tenía que introducir los valores a mano en la BIOS. Hablamos de ajustar docenas de parámetros, probar estabilidad, volver a retocar, etc. Esto sigue siendo posible (y necesario si quieres apurar al máximo), pero hoy contamos con una base mucho más cómoda: los perfiles Intel XMP y AMD EXPO.

La organización JEDEC define las especificaciones estándar de la RAM para garantizar que cualquier módulo cumpla un mínimo de compatibilidad y estabilidad a una frecuencia base. Sin embargo, la industria avanza rápido y los fabricantes de memoria diseñan kits con chips de mayor calidad capaces de ir mucho más allá de esos mínimos. Para que el usuario pueda aprovechar estas mejoras sin complicarse, se crearon los perfiles de overclock almacenados directamente en la propia RAM.

Los perfiles XMP (eXtreme Memory Profile) surgieron de la mano de Intel ya en la época de DDR3. Con la primera versión se podían incluir uno o dos perfiles preconfigurados con frecuencia, timings y voltaje ajustados por el fabricante. El objetivo era claro: permitir a cualquiera activar el rendimiento máximo de su RAM con un solo clic, siempre que la placa y la CPU fueran compatibles.

Con DDR4 apareció XMP 2.0, que amplió la flexibilidad de parámetros y compatibilidad entre marcas de placas y módulos. Aseguraba que, con esos perfiles activos, la RAM mantendría una estabilidad adecuada para uso diario, algo esencial si el PC se usa para trabajo profesional o gaming serio.

La llegada de DDR5 trajo consigo XMP 3.0, que elevó la apuesta: ahora un módulo puede incluir hasta cinco configuraciones, de las que tres vienen definidas por el fabricante y dos se pueden editar y grabar directamente por el usuario. Esto permite crear perfiles personalizados ajustando timings y voltajes y almacenarlos en el propio módulo, sin depender únicamente de la BIOS de la placa.

En el bando rojo, AMD decidió ir más allá de las soluciones intermedias como DOCP, EOCP o A-XMP (que simplemente «traducían» XMP para usarlo en placas AMD) e introdujo AMD EXPO (EXtended Profiles for Overclocking). Estos perfiles, disponibles desde 2022 con DDR5 y Ryzen 7000, están pensados específicamente para la arquitectura Ryzen y su Infinity Fabric.

La gran diferencia es que EXPO es un estándar abierto y gratuito para fabricantes, lo que ha permitido que existan muchos kits con doble compatibilidad: XMP y EXPO en el mismo módulo. De este modo, el usuario puede montar la misma RAM tanto en Intel como en AMD y aprovechar perfiles optimizados para cada plataforma, aunque de momento EXPO no permite guardar perfiles personalizados en el propio módulo como sí hace XMP 3.0.

La realidad de las frecuencias publicitadas y los estándares JEDEC

Cuando miras una hoja de especificaciones y ves módulos DDR5 anunciados a 7200, 8000 o incluso 8400 MT/s, es fácil pensar que esa es la frecuencia «real» de la memoria. Pero en la práctica, el estándar JEDEC define para DDR5 frecuencias base más bajas, como 4800, 5200 o 5600 MT/s, normalmente con latencias más relajadas.

Lo que hacen los fabricantes de RAM es tomar esos chips, seleccionar los de mejor calidad (“binning”) y probarlos exhaustivamente con distintas combinaciones de voltaje y timings hasta encontrar configuraciones que ofrezcan un gran rendimiento pero sigan siendo estables. Esas combinaciones se guardan como perfiles XMP/EXPO y son las que se anuncian en la caja.

Así, un kit que ves como DDR5-8400 puede tener un modo JEDEC de 5600 MT/s, y llegar a 8400 gracias al perfil de overclock. La clave es que ese perfil ha sido validado por el fabricante de la RAM y certificado para funcionar con ciertas plataformas Intel o AMD, de modo que, salvo que el controlador de memoria de tu CPU sea muy flojo, el comportamiento debería ser igual de estable que a la velocidad base.

Si decides desactivar XMP/EXPO, la memoria volverá a los valores básicos JEDEC, lo que garantiza compatibilidad universal pero también implica perder bastante rendimiento en tareas como juegos, edición de vídeo, creación de contenido o cargas pesadas en general.

Cómo activar XMP o EXPO en la BIOS y qué elegir en cada caso

Hoy en día, el paso mínimo para «configurar» una DDR5 es tan sencillo como entrar en la BIOS UEFI y activar el perfil de memoria correspondiente. Aunque cada fabricante presenta la interfaz a su manera, el proceso suele seguir estas líneas generales:

  • Reinicia el PC y entra en la BIOS pulsando Supr, F2 u otra tecla según la placa. Si dudas, echa un ojo al manual.
  • Ve a la sección de overclock, Tweaker, AI, Extreme Memory o similar, donde se agrupan las opciones de CPU y RAM.
  • Activa el perfil XMP si tu CPU es Intel, o EXPO si usas AMD Ryzen compatible. En muchas BIOS verás varias opciones: XMP I, XMP II, XMP Tweaked, EXPO I, EXPO II, etc.
  • Si el módulo incluye varios perfiles, suele ser mejor elegir el que ofrezca mayor frecuencia con latencias razonables, salvo que te preocupe mucho el consumo/temperatura.
  • Guarda los cambios, reinicia y comprueba en el Administrador de tareas o con herramientas como CPU-Z que la RAM está funcionando a la velocidad prevista.

Algunos fabricantes como Gigabyte incluyen extras como DDR5 Auto Booster, DDR5 XMP Booster y similares. El Auto Booster intenta subir la frecuencia de forma automática según carga, mientras que XMP Booster suele incluir perfiles predefinidos adicionales pensados para ciertos kits concretos. Generalmente, lo más seguro y sensato es:

  • Usar XMP / EXPO nativo del módulo como base principal.
  • Probar modos «Tweaked» de la placa si existen, ya que ajustan timings ligeramente más agresivos pero basados en tablas internas del fabricante de la placa.
  • Dejar Auto Booster y cosas similares solo para quienes les apetezca experimentar y tengan tiempo para testear bien la estabilidad.

Recuerda que, aunque XMP y EXPO son configuraciones probadas, cada equipo es un mundo. A veces un perfil XMP I puede dar errores esporádicos o cuelgues, mientras que XMP II (o el perfil «clonado desde SPD») se comporta mejor con cierta CPU concreta. De ahí la importancia de hacer pruebas de estabilidad después de cualquier cambio.

Buscar referencias reales de tu kit: foros y comunidades

Debido a la enorme variedad de combinaciones entre chips de RAM, placas base y procesadores, es muy recomendable buscar experiencias de otros usuarios con el mismo modelo de memoria antes de meterte a toquetear valores manuales a ciegas.

En sitios como Reddit, foros especializados de hardware o comunidades de overclock puedes encontrar hilos donde la gente comparte exactamente qué frecuencia, timings y voltajes han logrado con, por ejemplo, un kit DDR5-6400 CL32 de SK Hynix A-die en una placa concreta. Eso te da un punto de partida realista para saber qué esperar y no perder el tiempo persiguiendo cifras imposibles para tu silicio.

Obviamente, que otra persona haya llegado a 7000 MT/s con tus mismos módulos no garantiza que tú vayas a conseguirlo, porque entra en juego la calidad del IMC de tu CPU y la placa en sí. Pero sí permite tener una horquilla de lo razonable y evita que ajustes algo totalmente fuera de rango.

Herramientas para probar estabilidad en overclock de RAM

Una vez aplicado un perfil XMP/EXPO o tras ajustar valores manualmente, no basta con que el PC arranque y llegue a escritorio; es imprescindible testear la estabilidad de la memoria, porque los errores pueden aparecer solo bajo carga intensa o tras cierto tiempo.

Algunas utilidades muy utilizadas para exprimir y verificar el estado de la RAM (y en parte de la CPU) son:

  • Y-cruncher: herramienta excelente para combinar estrés de CPU y memoria. El algoritmo VT3 suele detectar muy rápido cualquier inestabilidad ligada a voltajes o timings demasiado agresivos.
  • MemTest Pro: distintas versiones permiten hacer barridos completos sobre la memoria, detectando errores sutiles que no siempre salen en otros test. Ideal para validar ajustes finos.
  • OCCT (versión gratuita): incluye un modo de prueba de memoria de aproximadamente una hora que sirve muy bien como cribado inicial. Si falla aquí, es mala señal.

Lo ideal es combinar varias herramientas y probar durante varias horas cuando tengas una configuración que crees estable. Un cuelgue puntual, un pantallazo azul o errores en estos test suelen indicar que hay que relajar algún timing, bajar frecuencia o subir un pelín voltaje dentro de márgenes seguros.

Ejemplo práctico: sacar partido a DDR5-6400 en Intel

Para ver una situación real, imagina un equipo de gama alta con Intel Core i9 serie K, placa Z790 de gama alta y un kit DDR5-6400 a 1,40 V con latencias tipo CL32-39-39-89 y chips SK Hynix A-die. En teoría, es un conjunto con buen margen para pasar de 6400 a 6800 MT/s o un poco más si todo acompaña.

El primer paso sensato sería actualizar la BIOS a una versión estable reciente (sin obsesionarse con tener siempre la última si la intermedia va mejor) y cargar valores por defecto. A partir de ahí, suele ser recomendable desactivar ajustes de entrenamiento tardío conflictivos, como puede ser un «Late Command Training» en algunas BIOS, para evitar que la placa haga cambios inesperados.

Después se activa el perfil XMP 3.0 base de 6400 MT/s CL32 y se comprueba que el sistema es estable con un par de test (por ejemplo, Y-cruncher y OCCT). Si este punto falla, no tiene demasiado sentido seguir subiendo: o se relajan timings, o se revisa voltaje e incluso se considera que el IMC de esa CPU concreta no aguanta el perfil completo.

Si todo está bien a 6400, se puede pasar al clásico ajuste de relación UCLK:MEMCLK a 1:2 cuando se pretende ir por encima de ese valor, manteniendo VDD y VDDQ, por ejemplo, en 1,40 V y dejando que el System Agent se gestione en Auto si las temperaturas son correctas. Muchas placas Asus ofrecen un modo “XMP Tweaked” que exprime aún más los timings a partir del perfil de la RAM, y que en la práctica suele dar un plus de rendimiento gratis si la placa está bien trabajada.

En un escenario así es frecuente que 7000 MT/s no sean estables a largo plazo, pero sí 6800 MT/s con los timings que la propia BIOS ha ajustado de forma automática. Si se prueba a bajar aún más CL, toquetear tRCD, tRAS, tRFC y tREFi de forma agresiva y todo son problemas, muchas veces la mejor decisión es quedarse en el punto donde el sistema es totalmente estable con 1,40 V sin calentarse excesivamente la cabeza.

A nivel práctico, pasar de una configuración de stock JEDEC (por ejemplo, 4800 MT/s) a un perfil XMP 6400 bien afinado y luego a 6800 MT/s suele traducirse en ganancias muy visibles en ancho de banda medido con AIDA64 (subidas de 40-50 % en lectura, escritura y copia) y reducciones de latencia en torno al 30 % sobre los valores base. En juegos, se pueden ver incrementos del 5 al 12 % en FPS según el título y la carga sobre la CPU.

Ejemplo práctico: ajustar DDR5-6400 en AMD con EXPO

En una plataforma AMD AM5 con Ryzen 9 y placa X670/B650 de gama alta usando los mismos módulos DDR5-6400, el enfoque es parecido pero con matices. Los Ryzen son más sensibles a los overclocks por encima de 6400 MT/s, sobre todo cuando quieres mantener UCLK=MEMCLK.

De nuevo, se arranca actualizando BIOS y cargando valores por defecto. Es buena práctica desactivar la iGPU si se usa una GPU dedicada y quitar funciones de ahorro de energía específicas para la RAM que puedan interferir con el entrenamiento de memoria, como Power Down Enable o Memory Context Restore. Estas opciones aceleran el arranque reutilizando parámetros conocidos, pero pueden cargarse un perfil fino de overclock si no rehacen el entrenamiento completo en cada POST.

El siguiente paso es seleccionar el perfil EXPO I con UCLK=MEMCLK y comprobar si la CPU lo aguanta estable. Si el equipo arranca y pasa pruebas a 6400 MT/s en 1:1, es señal de que ha tocado un buen silicio de SOC. Luego se puede probar un “EXPO Tweaked” equivalente al XMP Tweaked de Asus, donde la propia placa aprieta timings sobre la base del perfil original.

Con voltajes de DRAM en torno a 1,40 V y dejando el SOC en automático mientras no se dispare, se puede empezar a refinar manualmente los timings. Por ejemplo, ajustar un kit Hynix A-die desde un perfil acercándolo a valores como CL30, tRCD 38, tRP 38, reducir tRAS, subir tREFi a 65535 y ajustar tRFC y algunos timings secundarios relacionados con operaciones de lectura/escritura en bancos específicos.

Al clavar una configuración estable siguiendo esta línea, se suele observar una mejora clara en latencia y rendimiento en juegos, incluso sin aumentar la frecuencia más allá de 6400 MT/s. En test sintéticos se ve cómo el bus Infinity Fabric de AMD ofrece un ancho de banda algo menor que Intel, partiendo de valores por debajo de 60 GB/s y pudiendo llegar a unos 90 GB/s a 6400, con mejoras de aproximadamente 45-48 % sobre la configuración base de 4800 MT/s.

En juegos, las ganancias suelen oscilar entre el 6 y el 15 % según el título, con casos muy beneficiados como Cyberpunk y otros donde la diferencia es más discreta. La latencia global sigue siendo algo más alta que en Intel, pero la combinación correcta de frecuencia y timings permite que el sistema rinda de forma muy sólida en tareas mixtas e intensivas.

Al final, tanto en Intel como en AMD, lo que suele dar mejores resultados prácticos no es perseguir la cifra de MHz más alta posible, sino encontrar un equilibrio razonable entre frecuencia, timings y voltaje, apoyándose en una placa que aplique de serie buenos valores de entrenamiento de memoria.

Todo este ajuste de DDR5 se apoya en la base de los perfiles XMP y EXPO, en una placa que gestione bien el entrenamiento y en un control cuidadoso de voltajes y temperaturas; combinando estos factores con una buena rutina de pruebas de estabilidad es perfectamente posible convertir un kit de memoria estándar en un componente de alto rendimiento perfectamente apto para uso diario, sin volverse loco con el overclock extremo ni comprometer la fiabilidad del equipo.

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