El módulo hidropónico doméstico que traslada la tecnología antártica a las casas

  • Módulo hidropónico doméstico inspirado en el Módulo Antártico de Producción Hidropónica (MAPHI).
  • Diseño compacto, aislado del entorno y con control de temperatura, luz y nutrientes.
  • Proyecto del INTA y la UNLaM con plan de negocios y app móvil para gestión sencilla.
  • Iniciativa con enfoque social apoyada por programas de desarrollo tecnológico y la Unión Europea.

módulo hidropónico doméstico

La idea de cultivar verduras frescas en casa sin tierra ni grandes superficies y sin preocuparse por el tiempo que haga fuera está dejando de ser ciencia ficción. Un nuevo módulo hidropónico doméstico, todavía en fase de desarrollo, busca llevar a los hogares una tecnología que se probó primero en condiciones extremas.

Ese avance se apoya en la experiencia acumulada en la Antártida, donde un sistema específico permitió producir vegetales en un entorno tan hostil como aislado. Ahora, el reto pasa por traducir ese conocimiento a un dispositivo compacto, fácil de usar y económicamente asumible para cualquier familia que quiera asegurar parte de su consumo de hortalizas en casa.

De la Antártida al salón de casa: origen del módulo hidropónico doméstico

El proyecto surge de la colaboración entre el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), que trabajan codo con codo en un módulo hidropónico pensado específicamente para uso doméstico. La referencia de partida es el Módulo Antártico de Producción Hidropónica (MAPHI), desarrollado para abastecer de vegetales frescos a una base ubicada en uno de los climas más extremos del planeta.

En esencia, el nuevo sistema pretende ser una versión reducida y más manejable de aquel módulo antártico. Los equipos de investigación se han propuesto condensar toda la tecnología probada en la Antártida en un formato más pequeño, manteniendo las prestaciones clave que permiten cultivar de forma constante y controlada durante todo el año.

Según detalla el investigador Jorge Birgi, de la Estación Experimental del INTA Santa Cruz, el dispositivo doméstico es “una especie de resumen” del MAPHI, pero con añadidos pensados para la vida diaria. La misión es transformar un sistema complejo, diseñado para un entorno aislado, en algo que se pueda colocar sin problemas en una vivienda urbana o en un pequeño local.

La intención última es que cualquier hogar pueda producir verduras frescas sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados. El módulo deberá ser intuitivo, poco exigente en mantenimiento y con un consumo energético razonable, de forma que resulte atractivo tanto para familias como para pequeños negocios o espacios comunitarios.

Cómo funciona un módulo hidropónico doméstico totalmente controlado

Una de las señas de identidad del sistema es que funciona prácticamente aislado de lo que ocurra en el exterior. Al estar cerrado y controlado, el módulo no depende de la lluvia, el frío o las olas de calor, algo especialmente relevante en contextos de cambio climático y episodios meteorológicos cada vez más extremos.

En este entorno protegido, el equipo regula variables como la temperatura interior, la intensidad y el espectro de la luz y la disponibilidad de nutrientes en el agua. Así se crea un ambiente estable para las plantas, lo que repercute en una producción más predecible, tanto en cantidad como en calidad.

El director del proyecto, Martín Díaz, subraya que el módulo está concebido para “producir vegetales manejando todas las variables necesarias”. Esto significa que la persona usuaria no tendrá que ajustar manualmente parámetros complejos: el sistema integrará sensores y controles automáticos para mantener las condiciones dentro de los intervalos óptimos.

Fruto de los ensayos con el MAPHI, los investigadores disponen de un paquete tecnológico completo que incluye sustratos adecuados, selección y tratamiento de semillas, soluciones nutritivas específicas y un esquema de riego adaptado a estos entornos cerrados. Todo ello se está rediseñando para que encaje en un módulo de menor tamaño, razonable para un piso o una vivienda estándar.

Además, se está aprovechando el desarrollo previo de un sistema de monitorización basado en sensores conectados a placas electrónicas que recogen y procesan datos. El objetivo es que esa información se presente de manera sencilla y comprensible, para que cualquier usuario pueda saber qué está pasando con sus cultivos sin tener que interpretar gráficos complejos.

Del prototipo al mercado: plan de negocio y app para usuarios

Más allá del aspecto técnico, el trabajo conjunto entre INTA y UNLaM incluye una pata claramente orientada a su futura comercialización. El proyecto contempla la elaboración de un plan de negocios detallado que analice la viabilidad económica y defina cómo podría llegar este módulo hidropónico doméstico al mercado.

Entre las tareas previstas está la realización de estudios de mercado para identificar a los potenciales usuarios y conocer mejor sus necesidades. Se analizarán perfiles como familias interesadas en la autosuficiencia alimentaria, consumidores preocupados por la calidad de lo que comen o incluso pequeños establecimientos que quieran ofrecer producto fresco cultivado in situ.

Uno de los elementos clave del diseño es el desarrollo de una interfaz sencilla, accesible desde una aplicación móvil, para gestionar el módulo. La idea es que, desde el teléfono, el usuario pueda revisar el estado del cultivo, recibir avisos en caso de incidencias, ajustar parámetros básicos permitidos y consultar recomendaciones sobre siembra y cosecha.

Como resultado de esta fase, se espera contar con documentos técnicos que definan el perfil de usuario, el precio orientativo del sistema, la arquitectura de la plataforma de gestión de datos y las características de los materiales de construcción. Todo ello servirá de base para que empresas interesadas puedan valorar su producción a gran escala.

El diseño final tendrá que equilibrar robustez y coste: se buscan componentes que garanticen una vida útil razonable sin disparar el precio final, para que el módulo hidropónico doméstico no quede relegado a un nicho muy reducido, sino que pueda llegar a un público amplio, también en países europeos donde el interés por la agricultura urbana va en aumento.

Un desarrollo con enfoque social y potencial en entornos urbanos

La iniciativa forma parte de la convocatoria de Proyectos de Desarrollo Tecnológico y Social (PDTS), impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional con apoyo de la Unión Europea. Este marco de financiación y colaboración pone el acento en que la tecnología generada tenga un impacto directo en la sociedad y no se quede encerrada en los laboratorios.

En esa línea, el módulo hidropónico doméstico se concibe como una herramienta para facilitar el acceso a alimentos frescos en espacios reducidos, algo que cobra especial relevancia en ciudades densas o en zonas con acceso limitado a productos de calidad. La posibilidad de producir verduras en el propio hogar puede aliviar, aunque sea parcialmente, la dependencia de cadenas de suministro largas.

El proyecto también se alinea con las tendencias de agricultura urbana y producción de proximidad que se observan en distintas ciudades europeas. Aunque el desarrollo se está llevando a cabo en Argentina, la lógica del sistema es fácilmente trasladable a contextos urbanos de España o de otros países de la UE, donde escasea el espacio exterior pero abunda el interés por reducir la huella ambiental de la alimentación.

El uso de una tecnología probada en condiciones tan exigentes como la Antártida aporta una base de fiabilidad que puede resultar relevante si el sistema se adapta a viviendas sometidas a climas variables, desde inviernos fríos hasta veranos muy calurosos. La capacidad de aislar el cultivo del entorno y controlar el microclima interno es uno de los argumentos más sólidos del modelo.

Al mismo tiempo, el enfoque social se refleja en la intención de que el módulo sea lo más accesible posible, no solo a nivel económico, sino también en su manejo. La curva de aprendizaje debería ser corta, con instrucciones claras y un soporte digital que resuelva dudas frecuentes y acompañe a los usuarios en las primeras etapas de uso.

Con la adaptación del Módulo Antártico de Producción Hidropónica a un formato doméstico, INTA y UNLaM apuntan a democratizar la producción de verduras frescas en el hogar mediante sistemas controlados y compactos, combinando tecnología validada en entornos extremos, herramientas digitales de gestión y un enfoque social que busca acercar la hidroponía a la vida cotidiana tanto en América Latina como en contextos urbanos europeos.

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