Canarias se posiciona como hub internacional de cirugía robótica

  • Hospitales Universitarios San Roque incorpora el sistema EDGE MP1000 y consolida a Canarias como nodo tricontinental en cirugía robótica y telecirugía.
  • La alianza con UROINTEC impulsa un modelo de cirugía conectada, formación avanzada y cooperación con la sanidad pública.
  • La nueva plataforma integra inteligencia artificial y realidad aumentada para intervenciones más seguras, precisas y con mejor postoperatorio.
  • Canarias aspira a ser centro de referencia europeo para urología robótica y otras especialidades mínimamente invasivas.

Cirugía robótica en Canarias

La reciente incorporación del sistema quirúrgico robótico EDGE MP1000 en los Hospitales Universitarios San Roque ha situado al Archipiélago canario en el mapa internacional de la cirugía de alta precisión. Esta apuesta tecnológica, impulsada junto a UROINTEC, no se limita a renovar equipamiento: persigue convertir a las islas en un hub internacional de cirugía robótica y conectada, con capacidad para atender pacientes, formar especialistas y colaborar con otros sistemas sanitarios.

Desde la dirección del grupo sanitario y los responsables de UROINTEC se insiste en que la iniciativa responde a una estrategia a largo plazo: aprovechar la posición geográfica de Canarias como nexo tricontinental entre Europa, África y América para exportar conocimiento, telemedicina y servicios de alta complejidad. En un territorio insular donde la distancia condiciona el acceso a recursos avanzados, la telecirugía y la cirugía asistida por robot se presentan como herramientas llamadas a cambiar las reglas del juego.

Un salto tecnológico que trasciende la renovación de equipos

La dirección de Hospitales Universitarios San Roque, con la Dra. Herminia Rodríguez y el director general Sebastián Sansó al frente, subraya que la llegada del EDGE MP1000 es el resultado de más de una década de colaboración estrecha con UROINTEC. Durante este tiempo, ambas entidades han impulsado de forma conjunta la cirugía mínimamente invasiva y la robótica en el ámbito privado canario.

En 2023 ya se produjo un primer punto de inflexión con la puesta en marcha de la primera unidad de cirugía robótica de la sanidad privada canaria, gracias a la incorporación del robot Hugo RAS en el centro de San Bartolomé de Tirajana. Ahora, con el EDGE MP1000 instalado en Vegueta, el proyecto da un paso más hacia un modelo de “cirugía conectada” que rompe las barreras físicas de la insularidad y abre la puerta a intervenciones remotas y colaboración internacional.

Sansó define este momento como una auténtica “avanzadilla tecnológica” que consolida la alianza con UROINTEC y refuerza el compromiso del grupo con una medicina más precisa, segura y orientada al paciente. No se trata solo de atraer tecnología de última generación, sino de integrarla en la práctica clínica diaria y en la formación de los equipos médicos para que el impacto se traduzca en resultados medibles.

Según la Dra. Rodríguez, esta nueva plataforma se suma a una trayectoria previa en la que el grupo ya fue pionero en áreas como la medicina nuclear, la oncología radioterápica o determinadas cirugías neurológicas y cardíacas. La robótica quirúrgica se convierte así en un eslabón más de una cadena de proyectos destinados a situar a Canarias en posiciones de vanguardia en el contexto sanitario español.

Desde la perspectiva de UROINTEC, su CEO, el Dr. Pablo Juárez del Dago, recalca que este hito es posible gracias a una combinación de inversión sostenida e interés real por la innovación. A su juicio, el trabajo conjunto con San Roque ha permitido que muchos pacientes que antes tenían que desplazarse fuera de las islas para acceder a cirugías complejas puedan ser atendidos sin salir del Archipiélago.

Canarias como nodo tricontinental de cirugía robótica

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la voluntad explícita de posicionar a Canarias como plataforma internacional en cirugía robótica e innovación médica. El Dr. Alberto Breda, presidente de la Sección Europea de Urología Robótica (ERUS) y figura clave en el desarrollo de esta especialidad en Europa, subraya que la elección del Archipiélago como hub tecnológico responde a criterios estratégicos más que simbólicos.

La ubicación de las islas, próximas a África, integradas en Europa y en ruta hacia América, facilita su papel como punto de encuentro para profesionales de distintos continentes. Esta condición geográfica, unida a la disponibilidad de tecnología de última generación y equipos médicos especializados, convierte a Canarias en un escenario idóneo para la internacionalización de la medicina robótica.

Breda recuerda que la robótica quirúrgica ha pasado en pocos años de ser una herramienta casi exclusiva a perfilarse como estándar futuro en los hospitales occidentales. Sus estimaciones apuntan a que, en una década, cerca del 80% de los centros sanitarios de Europa y Norteamérica integrarán robots en su práctica habitual, frente a un porcentaje actual que ronda tan solo el 3%. Esta expansión, sostiene, solo será posible gracias a una optimización de costes y a la entrada de nuevas plataformas como el EDGE MP1000.

El proyecto canario aspira a aprovechar esa ola de crecimiento para crear un ecosistema de formación, investigación y práctica clínica que atraiga a urólogos y cirujanos de distintas regiones. La idea es que el Archipiélago funcione como centro de entrenamiento y actualización en técnicas robóticas, permitiendo que especialistas de dentro y fuera de España se formen sin necesidad de desplazarse a otros países punteros.

Para el Dr. Juárez, este enfoque formativo es clave en un contexto en el que las patologías urológicas están aumentando, mientras el número de especialistas no crece al mismo ritmo. La robótica, combinada con programas sólidos de capacitación, se plantea como un instrumento para mantener la calidad asistencial pese a la presión sobre el sistema.

Telecirugía y cirugía conectada frente a la insularidad

Si hay un elemento que marca la diferencia para la realidad canaria es la capacidad de telecirugía y conectividad avanzada del EDGE MP1000. El Dr. Pablo Juárez incide en que no se habla de una posibilidad futurista, sino de un conjunto de funcionalidades técnicas ya disponibles que permiten plantear intervenciones a distancia en un horizonte cercano.

En una comunidad compuesta por ocho islas, con núcleos poblacionales alejados entre sí y a cientos de kilómetros del continente, la disponibilidad de cirugía remota puede transformar la forma de organizar la atención especializada. En la práctica, podría hacer factible que un cirujano ubicado en Gran Canaria opere a un paciente en una isla no capitalina, sin que este tenga que desplazarse, o que se establezcan circuitos de colaboración con hospitales de África occidental.

El proyecto persigue desarrollar un modelo de “cirugía conectada” en el que centros de distintos territorios compartan quirófanos virtuales, conocimiento y asistencia en tiempo real. Esto no solo aligeraría la presión sobre los recursos locales, sino que facilitaría que expertos internacionales participen en procedimientos complejos, supervisen cirugías o contribuyan a la formación de equipos sin moverse de sus países de origen.

En este contexto, Canarias se perfila como un laboratorio natural para la telemedicina de alta complejidad, donde probar y consolidar modelos de atención que luego podrían replicarse en otras regiones insulares o remotas de Europa. La clave, apuntan los responsables del proyecto, será combinar la infraestructura tecnológica con protocolos de seguridad, conectividad estable y marcos regulatorios claros.

Además, la integración de estas herramientas en la práctica diaria obligará a reforzar la formación específica en telecirugía, tanto en el ámbito técnico como en la gestión de riesgos y la coordinación de equipos a distancia. La idea es que la tecnología no sustituya a la experiencia clínica, sino que la potencie y la haga más accesible para los pacientes de entornos alejados.

Inteligencia artificial y realidad aumentada en el quirófano

La nueva plataforma robótica EDGE MP1000 no solo introduce la posibilidad de operar en remoto, sino que incorpora una serie de herramientas digitales avanzadas que modifican el día a día en el quirófano. Uno de los puntos más relevantes es la integración de inteligencia artificial (IA) en programas de asistencia a la cirugía.

Según explican los cirujanos implicados en el proyecto, estos algoritmos permiten, por ejemplo, distinguir con mayor claridad diferentes tipos de tejido, anticipar posibles complicaciones o incluso limitar ciertos movimientos del robot cuando estos superan parámetros de seguridad preestablecidos. De este modo, la máquina actúa como un sistema de apoyo que reduce el margen de error humano.

El Dr. Breda destaca que estos sistemas ofrecen al cirujano una especie de “sensación táctil traducida en imagen”. Aunque la cirugía robótica implica operar a distancia de los tejidos, la IA devuelve en forma de señales visuales la información sobre la presión o la fuerza aplicada, de forma que el profesional puede ser más delicado en áreas sensibles y más contundente en zonas que lo requieren.

Por su parte, el Dr. Richard Gaston, referente internacional en esta disciplina, pone el foco en las posibilidades de la realidad aumentada. Esta tecnología permite superponer imágenes virtuales —como mapas de vasos sanguíneos o estructuras anatómicas clave— sobre la imagen en tiempo real del campo quirúrgico. Si un vaso no se aprecia a simple vista, el sistema puede mostrar su localización exacta, ayudando a evitar lesiones involuntarias.

Esta combinación de IA y realidad aumentada se traduce en intervenciones más precisas, menos invasivas y con menor riesgo de complicaciones. Según la experiencia de los profesionales, el resultado suele ser un postoperatorio más corto, menos doloroso y con un índice reducido de incidencias posteriores a la cirugía, algo especialmente relevante en pacientes de edad avanzada o con patologías complejas.

Impacto clínico: de la urología a otras especialidades

Aunque el desarrollo del proyecto en Canarias se apoya principalmente en la urología, especialidad en la que UROINTEC tiene una larga trayectoria, la plataforma EDGE MP1000 está diseñada para ser multidisciplinar. El Dr. Breda señala que su aplicación va mucho más allá del aparato urinario y se extiende a áreas como la cirugía general, torácica, digestiva y la ginecología.

En el campo urológico, los principales candidatos a este tipo de intervenciones son pacientes oncológicos con cáncer de próstata, vejiga o riñón, así como personas con patología benigna que requiere reconstrucción fina de estructuras, como estenosis uretrales o determinadas cirugías de la próstata. La robótica se muestra especialmente ventajosa en procedimientos donde la precisión milimétrica es determinante para preservar funciones y reducir secuelas.

La experiencia acumulada por Breda incluye hitos como el primer trasplante renal robótico realizado en Europa, una intervención que con el tiempo se ha ido extendiendo gracias a la divulgación y a la mejora de las plataformas. Este tipo de ejemplos ilustra hasta qué punto la tecnología puede abrir nuevas vías terapéuticas que antes eran difíciles o demasiado arriesgadas.

El Dr. Gaston destaca también avances concretos en procedimientos como la prostatectomía, que con la asistencia robótica ha mejorado notablemente en términos de precisión, control del sangrado y preservación de funciones. En el ámbito de la ginecología, pone como ejemplo el tratamiento de ciertos casos de cistocele, donde la vejiga desciende y produce incontinencia. Con el robot es posible realizar una corrección eficaz sin necesidad de abrir la vagina, obteniendo resultados de alta calidad y menor impacto para la paciente.

La clave, subrayan los profesionales, es entender que la mayor ventaja de la robótica no está tanto en la “demolición” del tejido enfermo como en la capacidad de reconstruir con extrema precisión. Esta cualidad reduce secuelas, mejora la recuperación funcional y contribuye a que el retorno a la vida cotidiana sea más rápido y con menos complicaciones.

Datos, contexto español y dimensión económica

El despliegue de la cirugía robótica en Canarias se enmarca en un crecimiento acelerado de estas técnicas en España. La Dra. Herminia Rodríguez recuerda que en el último año se realizaron alrededor de 31.000 cirugías robóticas en el país, con un peso especialmente alto de la urología, pero con presencia creciente en otras especialidades.

Actualmente, en territorio español operan alrededor de 180 robots quirúrgicos, de los cuales dos se encuentran en Hospitales Universitarios San Roque, una cifra significativa para un grupo con base en un archipiélago. Además, se estima que en torno al 60% de estos sistemas están alojados en centros privados, lo que sitúa al sector privado como motor importante de la innovación tecnológica en el sistema sanitario.

Desde la perspectiva económica, la incorporación de nuevas plataformas como el EDGE MP1000 responde también a una dinámica de mercado más competitiva. Tal como señala el Dr. Breda, la entrada de diferentes fabricantes y modelos está contribuyendo a ajustar los costes de adquisición y mantenimiento, lo que a medio plazo podría facilitar la expansión de la robótica a más hospitales, incluidos aquellos con presupuestos más limitados.

Este escenario abre la puerta a que la cirugía robótica deje de ser un recurso exclusivo para un número reducido de pacientes y pase a convertirse en una opción asistencial más extendida, especialmente en patologías oncológicas donde la precisión tiene un impacto directo en la supervivencia y la calidad de vida. La tendencia apunta hacia una democratización progresiva del acceso, siempre que se acompañe de programas adecuados de formación y planificación sanitaria.

Canarias, al situarse en la vanguardia de esta transformación, podría jugar un papel relevante como referente para otros territorios europeos que afrontan retos similares en términos de dispersión geográfica, envejecimiento poblacional y necesidad de optimizar recursos sin perder calidad asistencial.

Colaboración público-privada y formación de profesionales

Uno de los mensajes reiterados durante la presentación del EDGE MP1000 fue la voluntad de abrir la puerta a la colaboración con la sanidad pública. La Dra. Rodríguez recordó que Hospitales Universitarios San Roque ha puesto en otras ocasiones sus equipos y profesionales a disposición del sistema público canario, y que la robótica no será una excepción.

En un contexto de listas de espera quirúrgicas y demanda creciente, la disponibilidad de quirófanos dotados de tecnología avanzada en el ámbito privado puede convertirse en un recurso complementario para la red pública, siempre que se articulen acuerdos claros y transparentes. La intención expresada por el grupo es que la inversión realizada revierta en toda la población del Archipiélago, independientemente de si se atiende en un centro público o privado.

Además de la vertiente asistencial, el proyecto tiene una clara dimensión docente. El Dr. Juárez y el Dr. Breda coinciden en que uno de los grandes objetivos es convertir a Canarias en un centro de referencia para la formación de urólogos y cirujanos robóticos. Esto implicaría organizar cursos, estancias formativas y programas de entrenamiento específicos que permitan a profesionales de distintas procedencias adquirir competencias en estas técnicas.

La apuesta por la formación se justifica, entre otros motivos, por el desajuste entre el aumento de la patología urológica y el número de especialistas disponibles. La robótica, bien integrada en el proceso asistencial, puede ayudar a mejorar la eficiencia del trabajo quirúrgico, pero requiere cirujanos altamente entrenados y con experiencia para sacar todo su potencial.

En este sentido, se insiste en una idea recurrente entre los expertos: la tecnología por sí sola no garantiza buenos resultados. Como recuerda irónicamente el propio Breda, “un tonto con una herramienta sigue siendo un tonto”, subrayando que el robot es un instrumento al servicio de la pericia humana. De ahí que la capacitación continua y la evaluación de resultados sean elementos centrales en el proyecto canario.

Con la combinación de infraestructura puntera, alianzas internacionales y programas de formación, Canarias se prepara para consolidar su papel como polo europeo en cirugía robótica, ofreciendo a la vez un entorno real de práctica clínica y un campo de pruebas para nuevas soluciones tecnológicas.

El despliegue del EDGE MP1000 y la alianza entre Hospitales Universitarios San Roque y UROINTEC marcan un cambio de escala para la sanidad canaria: las islas pasan de ser receptoras de innovación a convertirse en generadoras y exportadoras de conocimiento en cirugía robótica y conectada. Con una combinación de telecirugía, inteligencia artificial, realidad aumentada y vocación docente, el Archipiélago se consolida como un hub tricontinental capaz de atraer talento, colaborar con otros sistemas sanitarios y ofrecer a sus pacientes acceso local a tratamientos de máximo nivel, alineando así la revolución tecnológica con las necesidades reales de la población.