
La idea de que los dispositivos funcionen solos, sin enchufes ni pilas desechables, sonaba hace unos años a ciencia ficciĂłn. Hoy, gracias a la combinaciĂłn de hogar conectado, energĂa solar, biotecnologĂa y gestiĂłn inteligente, está mucho más cerca de convertirse en algo cotidiano. Desde cerraduras o sensores que se alimentan de un simple giro de muñeca, hasta parches textiles que producen electricidad a partir del sudor, el panorama está cambiando a toda velocidad.
En este contexto aparecen los dispositivos inteligentes que generan su propia energĂa, una familia de soluciones que no solo ahorran cables y baterĂas, sino que aprovechan mejor la energĂa que ya tenemos disponible: la luz del sol, el calor, el movimiento o incluso los compuestos quĂmicos de nuestro cuerpo. Vamos a ver, con calma y con ejemplos muy concretos, cĂłmo funciona todo esto y quĂ© impacto puede tener en el hogar, la salud, el deporte y el dĂa a dĂa.
Energy harvesting en casa: dispositivos que se autoalimentan con el movimiento
Hace tiempo que ingenieros y centros de investigaciĂłn fantasean con extraer energĂa de prácticamente cualquier cosa: el rozar de unas zapatillas al caminar, los coches pasando por la carretera o incluso las vibraciones de un puente. Durante años se quedĂł más en el laboratorio que en el salĂłn de casa, pero en ferias tecnolĂłgicas recientes como el CES de Las Vegas se ha visto un cambio claro: estas ideas empiezan a tomar forma como productos reales pensados para el hogar conectado.
Una de las compañĂas que más ruido ha hecho es Gemns, especializada en lo que se conoce como energy harvesting aplicado a domĂłtica. Su propuesta se basa en pequeños mĂłdulos capaces de generar un pulso elĂ©ctrico breve pero suficiente a partir de un gesto cotidiano, como hacen los sensores triboelĂ©ctricos: girar un pomo, pulsar un interruptor o accionar una manilla. Ese pulso no sirve para alimentar una nevera, claro, pero sĂ para enviar una señal inalámbrica robusta a otros dispositivos de la casa.
El corazĂłn de su sistema es un dispositivo similar en tamaño a una moneda grande. En su interior, un imán gira rápidamente en un microgenerador cuando el usuario realiza una acciĂłn mecánica (por ejemplo, abrir una puerta). Ese movimiento induce una corriente elĂ©ctrica que se almacena en un condensador y, de forma casi instantánea, se descarga para alimentar un pequeño mĂłdulo de radiofrecuencia. La energĂa generada dura un suspiro, pero es más que suficiente para que la cerradura inteligente reciba la orden o para que un sensor avise de que la puerta se ha abierto.
Los modelos más avanzados, como el Gemns G200, aprovechan estos pulsos para algo más que un simple “on/off”. En un interruptor inteligente con regulador, por ejemplo, el gesto de pulsar o girar puede traducirse en Ăłrdenes de atenuar la luz, encender una lámpara situada en otro punto de la estancia o activar escenas preconfiguradas, todo ello sin alimentaciĂłn continua ni pilas que cambiar. TĂ©cnicamente, hablamos de decenas de milivatios generados de golpe: poco tiempo, pero potencia de sobra para las radios de baja energĂa usadas en Zigbee, Thread u otros protocolos de domĂłtica.
La principal consecuencia práctica de este enfoque es que se evita el cableado y el mantenimiento de baterĂas en multitud de puntos de la vivienda. Instalar sensores de apertura, interruptores inalámbricos o mandos de pared ya no implica ni obra ni estar pendiente de cuándo se agotan las pilas. Además, al ser mĂłdulos autĂłnomos, se pueden reubicar con facilidad si se cambia la distribuciĂłn de la casa.
Carga inalámbrica y luz ambiental: alternativas sin enchufe ni pilas
El movimiento no es la Ăşnica fuente de energĂa disponible para estos dispositivos inteligentes. Otras empresas están explorando mĂ©todos de alimentaciĂłn inalámbrica basados en campos de energĂa, luz o pequeños paneles solares, pensados sobre todo para cerraduras, sensores y cámaras de bajo consumo que no necesitan una corriente continua elevada.
Un caso llamativo es el de Willo, que trabaja en soluciones de carga realmente inalámbrica: en lugar de apoyar el dispositivo sobre una base de inducciĂłn, se genera un campo de energĂa capaz de alimentar aparatos situados dentro de un radio determinado, sin necesidad de contacto fĂsico. La idea es que, en un mismo espacio, varios sensores o actuadores puedan recibir la energĂa necesaria sin depender de cables.
Otra propuesta diferente es AuraCharge, de la compañĂa Lockin. En este caso, la transmisiĂłn se basa en un haz de luz dirigido que transporta energĂa hasta unos metros de distancia, siempre que exista lĂnea de visiĂłn. Es especialmente Ăştil para cerraduras inteligentes de puertas interiores o exteriores, donde colocar un panel solar grande no tendrĂa sentido, pero sĂ se puede colocar un emisor de luz con buena orientaciĂłn.
A todo esto se suman los fabricantes que añaden pequeños paneles solares miniaturizados en sensores y otros gadgets del hogar. Esos paneles no siempre sustituyen por completo a la baterĂa, pero permiten mantenerla cargada aprovechando luz ambiental, ya sea natural o artificial. De esta forma, la autonomĂa se extiende durante meses o años, y el usuario apenas tiene que preocuparse de nada.
Conviene matizar que, en la mayorĂa de estos casos, el objetivo principal no es tanto el ahorro brutal de energĂa como la comodidad y la reducciĂłn de mantenimiento. Un sensor de seguridad puede consumir menos de 0,5 W, y muchas cerraduras funcionan meses con un simple juego de pilas alcalinas. Lo que cambia con estas tecnologĂas es que se minimiza la necesidad de desplazarse a lugares incĂłmodos para cambiar baterĂas y se reduce, de paso, la cantidad de residuos generados.
SegĂşn explican desde empresas como Gemns, el verdadero coste está en colocar dispositivos en ubicaciones complejas y revisarlos cada poco tiempo. Si esa tarea desaparece porque la propia acciĂłn de abrir una puerta o la luz del salĂłn mantienen todo en marcha, el sistema se vuelve más escalable y sostenible, especialmente cuando hablamos de centenares o miles de sensores en un edificio o en infraestructuras crĂticas.
DĂłnde brillan (y dĂłnde no) estos dispositivos autoalimentados
Las tecnologĂas de energy harvesting, campos de energĂa o mini paneles solares encajan especialmente bien en dispositivos que no necesitan estar siempre activos, sino que funcionan a base de “eventos” o acciones puntuales. Una cerradura que solo requiere un pulso para abrirse, un sensor de apertura que envĂa una señal al detectar movimiento, o un interruptor que lanza una orden radio cada vez que lo pulsas, son candidatos perfectos.
En cambio, para aparatos como cámaras de videovigilancia, asistentes de voz, routers o hubs de domĂłtica, que exigen alimentaciĂłn continua y una potencia muy superior, estas soluciones aĂşn no son viables como fuente principal. AhĂ siguen reinando los enchufes y, en el mejor de los casos, las baterĂas de gran capacidad conectadas a paneles solares convencionales.
El diseño de los dispositivos autoalimentados suele girar alrededor de un mismo principio: capturar energĂa transitoria, almacenarla brevemente y liberarla de forma controlada. Para ello se emplean condensadores de alta capacidad o pequeños sistemas de almacenamiento que se cargan con cada gesto o con la radiaciĂłn recibida. Luego, un circuito electrĂłnico de ultra bajo consumo decide cĂłmo y cuándo gastar ese pequeño “depĂłsito” energĂ©tico.
Integrados en un ecosistema de hogar inteligente, estos aparatos ofrecen un potencial enorme. Se calcula que millones de sensores domĂ©sticos podrĂan instalarse sin necesidad de mantenimiento regular, reduciendo el volumen de pilas desechadas y facilitando que viviendas y edificios integre redes densas de puntos de mediciĂłn y control. Además, al ser compatibles con protocolos de baja energĂa como Zigbee o Thread, pueden convivir con otros dispositivos del mercado sin crear “islas” tecnolĂłgicas cerradas.
En resumen, se trata de escoger bien las batallas: no todo gadget puede prescindir de la baterĂa, pero hay un conjunto muy amplio de usos en los que sĂ es posible y, además, tiene mucho sentido econĂłmico y medioambiental.
Enchufes inteligentes: sacar partido a la energĂa que ya generas en casa
Más allá de generar energĂa en miniatura, una parte clave de la revoluciĂłn domĂ©stica pasa por gestionar con cabeza la electricidad que ya producimos o compramos. AquĂ es donde entran en juego los enchufes inteligentes, pequeños adaptadores que se conectan a cualquier toma de corriente y permiten domotizar al vuelo un electrodomĂ©stico normal y corriente.
Un enchufe inteligente se coloca entre la pared y el aparato que quieras controlar, y actúa como un interruptor controlable por Wi-Fi, Zigbee o protocolos similares. Gracias a una app, a un asistente de voz o a un sistema domótico centralizado puedes encender o apagar el equipo, programar horarios, ver consumos e integrarlo en automatizaciones más complejas. De repente, una lavadora vieja o un termo eléctrico sin conectividad pasan a formar parte de tu hogar inteligente.
En el terreno del autoconsumo fotovoltaico estos dispositivos son oro. El gran problema de las placas solares en casa es que producen más energĂa a mediodĂa, justo cuando muchas veces no hay nadie en casa. Ese excedente se vierte a la red y se compensa en la factura, pero econĂłmicamente suele ser más rentable consumir directamente tu propia producciĂłn que “venderla” al sistema.
La gracia de los enchufes inteligentes es que permiten sincronizar el uso de los aparatos con la curva de generación solar. Por ejemplo, puedes programar que el lavavajillas arranque cuando la instalación supera cierto nivel de potencia, que el termo eléctrico se active solo si hay excedente, o que la secadora funcione justo en las horas de mayor radiación. Esto se puede hacer por horario fijo o, mejor aún, vinculando el enchufe con un sistema de monitorización de la instalación fotovoltaica.
La configuración básica suele ser sencilla: conectas el enchufe, lo vinculas al Wi-Fi y al sistema de control, y a partir de ahà puedes manejarlo desde el móvil, recibir avisos de consumo, integrarlo con Alexa o Google Home y hasta exportar datos. Algunos modelos avanzados permiten reglas del tipo “si la producción solar supera X vatios durante Y minutos, enciende este aparato”. Es decir, reaccionan en tiempo real al comportamiento de tu propia instalación.
Su verdadero potencial se desbloquea cuando los combinas con plataformas de monitorización energética (como las de grandes fabricantes de inversores o apps de instaladores). Estas herramientas muestran producción, consumo y vertido a red en tiempo real, permitiendo ajustar los puntos de activación de cada enchufe inteligente: el termo solo se enciende si hay excedente claro, el cargador del portátil únicamente durante las horas más baratas o más soleadas, etc.
Aplicaciones prácticas en autoconsumo, baterĂas y climatizaciĂłn
Los enchufes inteligentes tienen aplicaciones muy concretas en un hogar con paneles solares, y algunas resultan especialmente interesantes por el impacto económico que pueden tener. Una de las más evidentes es automatizar los electrodomésticos de alto consumo como lavadora, lavavajillas, secadora u horno, de manera que funcionen en las horas de mayor generación, incluso aunque no estés en casa.
Otro uso muy rentable es el control de termos y calentadores elĂ©ctricos. Calentar agua demanda mucha energĂa y, si lo haces cuando la instalaciĂłn solar va sobrada, el ahorro se nota. Un enchufe inteligente puede encender el termo cuando detecta excedente y apagarlo cuando se alcanza la temperatura deseada o cuando la producciĂłn cae, aprovechando al máximo cada kWh que viene del tejado.
TambiĂ©n es Ăştil en la carga de pequeños dispositivos y herramientas: aspiradoras sin cable, ordenadores, taladros, patinetes o baterĂas de jardĂn. En lugar de tener cargadores enchufados todo el dĂa, puedes programarlos para que solo funcionen en horario solar, minimizando consumos fantasmas y mejorando, de paso, la vida Ăştil de las baterĂas al evitar sobrecargas constantes.
Si dispones de baterĂas domĂ©sticas para almacenar energĂa, los enchufes ayudan a definir prioridades. Puedes programar que ciertos aparatos funcionen solo mientras haya producciĂłn directa, dejando que otros se alimenten cuando la baterĂa está llena o cuando las tarifas nocturnas son baratas. AsĂ, exprimes mejor tanto los paneles como el almacenamiento, reduciendo al mĂnimo la electricidad comprada a la red en momentos caros.
Incluso en sistemas de aerotermia o climatizaciĂłn, donde el control horario es fundamental, estos dispositivos pueden marcar la diferencia. Un enchufe inteligente o un relĂ© conectado pueden activar la bomba de calor en momentos de alta producciĂłn solar, calentando o enfriando la vivienda de forma preventiva para no tener que tirar tanto de la red en horas punta. Lo mismo ocurre con cargadores de vehĂculo elĂ©ctrico más sencillos, en los que un enchufe domĂłtico intermedio limita la carga a horarios concretos o a periodos de abundante sol.
En tĂ©rminos de beneficios, el uso de estos enchufes en casas con autoconsumo se traduce en más autoconsumo directo, menos dependencia de la red, mejor aprovechamiento de baterĂas y una factura elĂ©ctrica más baja. Su precio suele ser asequible, por lo que la recomendaciĂłn habitual es empezar por uno o dos aparatos de alto consumo y, en funciĂłn del resultado, ampliar el nĂşmero de puntos controlados.
Wearables que extraen energĂa del sudor: el proyecto SELF-SENS
La idea de dispositivos inteligentes que generan su propia energĂa no se limita al hogar. En el ámbito de la salud y el deporte está surgiendo una nueva generaciĂłn de sensores wearables que se alimentan de nuestro propio cuerpo. Un buen ejemplo es el proyecto SELF-SENS, coordinado por el Instituto TecnolĂłgico de la EnergĂa (ITE) junto con el centro de investigaciĂłn textil AITEX.
SELF-SENS apuesta por crear parches textiles inteligentes capaces de monitorizar en tiempo real parámetros de salud y rendimiento, como señales electrofisiolĂłgicas o la concentraciĂłn de lactato, mientras la persona lleva su vida normal. La clave está en que estos parches obtienen la muestra directamente del sudor o del lĂquido intersticial que se encuentra bajo la piel, sin necesidad de punciones molestas ni geles conductores tradicionales.
Para alimentar toda la electrĂłnica necesaria, el proyecto desarrolla biopilas enzimáticas que generan electricidad a partir de compuestos presentes en el sudor. Es decir, el propio cuerpo se convierte en la fuente de energĂa. Durante el proyecto se trabajará en varios prototipos: una biopila integrada en un parche textil que convierte el sudor en energĂa, un sensor wearable que registra señales como el ECG usando electrodos secos, y un biosensor que mide el lactato en el lĂquido intersticial.
El parámetro del lactato es especialmente interesante en deporte porque indica el nivel de esfuerzo, el estado de recuperaciĂłn y el riesgo de lesiĂłn. Para acceder al lĂquido intersticial se emplean sistemas de microextracciĂłn que conducen el fluido hasta los sensores integrados en el parche. Todo ello se diseña para que sea cĂłmodo, discreto, reutilizable y con materiales biocompatibles y textiles lavables.
La electrĂłnica que integran estos parches debe ser de consumo ultrabajo, precisamente para que la energĂa obtenida de la biopila sea suficiente. La combinaciĂłn de recolecciĂłn automática de la muestra y autoalimentaciĂłn energĂ©tica significa que el usuario no tiene que preocuparse por recargar el dispositivo ni cambiar baterĂas, lo que facilita una monitorizaciĂłn continua en el dĂa a dĂa.
El proyecto cuenta con la colaboraciĂłn de varias empresas de la Comunidad Valenciana, que ayudarán a definir requisitos y validar prototipos en entornos reales, sobre todo deportivos. Su impacto previsto es doble: por un lado, una mejor prevenciĂłn y seguimiento de la salud, especialmente en personas con patologĂas crĂłnicas o mayores activos; por otro, una reducciĂłn del uso de baterĂas convencionales y residuos electrĂłnicos, avanzando hacia soluciones más alineadas con la economĂa circular.
Casas inteligentes que generan y gestionan su propia energĂa
Si sumamos todo lo anterior al auge de las instalaciones fotovoltaicas, el resultado es la idea de una casa inteligente capaz de producir buena parte de la energĂa que necesita y, además, gestionarla automáticamente para aprovecharla al máximo. Ya no se trata solo de colocar paneles solares en el tejado, sino de integrarlos con la domĂłtica, los enchufes inteligentes, los sistemas de climatizaciĂłn y el almacenamiento en baterĂas.
Una vivienda conectada puede detectar cuánta radiaciĂłn solar está recibiendo, quĂ© nivel de producciĂłn llevan los paneles y quĂ© consumos tiene en marcha. A partir de ahĂ, se pueden automatizar tareas como cargar dispositivos y electrodomĂ©sticos en momentos de excedente, ajustar termostatos, mover persianas para reducir el uso del aire acondicionado o priorizar la carga del vehĂculo elĂ©ctrico cuando la energĂa es más abundante o barata.
En muchos casos, instalar domĂłtica sin energĂa solar permite cierto ahorro, pero sigues dependiendo de las tarifas de la red. La verdadera diferencia llega cuando la casa genera su propia electricidad y la automatizaciĂłn decide cuándo y cĂłmo utilizarla. Con buenos paneles solares, es posible recortar la factura hasta en torno a un 80%, y si se añade una baterĂa dimensionada correctamente, hay escenarios en los que los costes energĂ©ticos se acercan casi a cero en determinadas Ă©pocas del año.
Entre los beneficios de esta combinaciĂłn destacan una reducciĂłn significativa de la factura, más comodidad al poder controlar todo desde el mĂłvil o por voz, una menor huella de carbono y una mayor resiliencia. En caso de cortes en la red, una instalaciĂłn con baterĂa y sistemas crĂticos alimentados por renovables puede seguir funcionando, manteniendo iluminaciĂłn básica, comunicaciones y seguridad.
El camino para llegar a esa casa autosuficiente se suele recorrer por etapas: primero la instalaciĂłn fotovoltaica, despuĂ©s la incorporaciĂłn de dispositivos inteligentes (bombillas, enchufes, termostatos, persianas), luego la baterĂa para almacenar excedentes, y por Ăşltimo la automatizaciĂłn avanzada a travĂ©s de sistemas de gestiĂłn energĂ©tica que aprenden de tus hábitos y ajustan consumos de forma casi invisible.
Sistemas fotovoltaicos y gestiĂłn avanzada en el hogar inteligente
Para que una vivienda aproveche de verdad sus paneles solares hace falta entender cĂłmo está compuesto un sistema fotovoltaico residencial y cĂłmo se integra con el resto del hogar. Más allá de las placas en el tejado, hay una serie de componentes clave que permiten convertir la luz del sol en energĂa Ăştil y gestionarla de forma inteligente.
Los paneles solares están formados por celdas fotovoltaicas, habitualmente de silicio, que convierten la luz en corriente continua (DC). Su nĂşmero, tipo y disposiciĂłn condicionan la potencia pico de la instalaciĂłn. Van montados sobre estructuras fijas o seguidores solares que optimizan su orientaciĂłn. Toda esa energĂa viaja por el cableado hacia el inversor, el autĂ©ntico cerebro del sistema.
El inversor transforma la corriente continua en corriente alterna (AC), que es la que usan los enchufes y la mayorĂa de electrodomĂ©sticos del hogar. Además, suele encargarse de sincronizarse con la red, gestionar la seguridad elĂ©ctrica y proporcionar datos precisos de producciĂłn. Junto con el cableado, los elementos de protecciĂłn y, cuando existe, el sistema de almacenamiento (baterĂas o ESS), completan la parte fĂsica del sistema.
Casi todos los sistemas modernos incorporan plataformas de monitorizaciĂłn accesibles por web o app. AhĂ puedes ver la curva de generaciĂłn, el consumo del hogar y, en algunos casos, la energĂa exportada a la red. Soluciones más completas, como los hubs de hogar inteligente, van un paso más allá: recogen tambiĂ©n informaciĂłn de otros dispositivos (enchufes, termostatos, cargadores de coche) y permiten crear automatizaciones basadas en esos datos.
Cuando integras la producciĂłn solar con un sistema domĂłtico avanzado, es posible realizar balanceo de carga inteligente: si se detecta que hay excedente y el precio de la electricidad es alto, se pueden activar lavadoras, bombas de calor o cargadores de vehĂculo. Si, por el contrario, la casa está importando demasiada energĂa de la red, se pueden reducir potencias o apagar cargas no esenciales para evitar sobrepasar ciertos lĂmites o entrar en tramos tarifarios caros.
TambiĂ©n se puede jugar con tarifas dinámicas y previsiones de precios. Por ejemplo, si se espera una subida importante de la tarifa por la tarde y por la mañana hay buen sol, el sistema puede decidir activar lavavajillas, precalentar el agua sanitaria o cargar la baterĂa para llegar a esas horas con la máxima energĂa almacenada posible. Del mismo modo, si la red está muy barata en un momento de baja generaciĂłn solar, puede ser más rentable guardar el excedente para otra ocasiĂłn.
Las baterĂas cobran un protagonismo especial en este escenario. Un gestor energĂ©tico puede decidir cuándo cargar y descargar en funciĂłn del exceso o defecto de energĂa solar y del coste de la electricidad de red, maximizando la independencia. De esta manera, el hogar no solo es capaz de producir electricidad, sino de usarla de forma estratĂ©gica, evitando picos de importaciĂłn y aprovechando mejor cada kWh.
Finalmente, al combinar datos de producción solar con climatización inteligente, el sistema puede calentar o enfriar la vivienda de forma anticipada, aprovechar radiación en momentos puntuales para acumular calor en el ACS o activar ventilación cuando el coste energético es más bajo. Es, en definitiva, un paso más hacia hogares que se gestionan solos para optimizar confort y consumo energético.
Electrodomésticos solares y otras soluciones que se alimentan del sol
No todo pasa por grandes instalaciones de paneles en el tejado. Existen cada vez más electrodomĂ©sticos y dispositivos que funcionan directamente con energĂa solar, pensados para personas que no quieren (o no pueden) hacer una inversiĂłn inicial fuerte, pero sĂ desean reducir su dependencia de la red y su impacto ambiental.
Uno de los productos más extendidos son los cargadores solares portátiles para mĂłviles, tablets u otros gadgets. Incorporan pequeños paneles plegables que captan la luz del sol y la transforman en electricidad disponible a travĂ©s de puertos USB. Cuantos más paneles incorporan, mayor es su potencia de carga y menor el tiempo necesario para llenar la baterĂa de tus dispositivos. Resultan muy Ăştiles en excursiones, viajes o situaciones en las que no hay enchufes cerca.
TambiĂ©n hay sistemas de cámaras de seguridad alimentadas por paneles solares integrados. Como suelen instalarse en exteriores, pueden aprovechar la radiaciĂłn directa para mantener una baterĂa interna cargada durante el dĂa y funcionar por la noche. De esta forma, se reduce mucho la necesidad de cableado y se facilita la instalaciĂłn en lugares alejados de puntos de corriente, como entradas a parcelas, jardines o fachadas.
Otro clásico son los calentadores de agua solares, que sustituyen o apoyan a calderas y termos eléctricos convencionales. Constan de un captador solar térmico situado en el exterior y de un tanque de acumulación donde se almacena el agua caliente. Son especialmente interesantes en viviendas con buena exposición solar o en comunidades vecinales y piscinas cubiertas, donde pueden ofrecer un gran ahorro a largo plazo.
En cuanto a la cocina, además de utilizar la energĂa generada por paneles fotovoltaicos para alimentar la vitro, el horno o el microondas, existen cocinas solares que concentran los rayos del sol mediante superficies reflectantes. Aunque pueden ser voluminosas, alcanzan temperaturas superiores a los 300 ÂşC, suficientes para preparar prácticamente cualquier plato sin consumir electricidad ni gas.
Por Ăşltimo, merece la pena mencionar los sistemas de aire acondicionado alimentados por energĂa solar. Suelen ser algo más caros que los convencionales, pero permiten reducir entre un 35 % y un 50 % el consumo procedente de la red, manteniendo una capacidad de refrigeraciĂłn similar. En pocos años pueden amortizarse, especialmente en climas cálidos donde el gasto en climatizaciĂłn es muy elevado.
Todas estas soluciones, desde el pequeño cargador portátil hasta el aire acondicionado solar, comparten un mismo enfoque: aprovechar de forma directa la energĂa disponible en el entorno, reduciendo la factura elĂ©ctrica y las emisiones asociadas, sin necesidad de grandes infraestructuras ni obras complejas.
El denominador comĂşn de todos estos avances es que tanto el hogar, como nuestros dispositivos personales e incluso nuestra propia actividad fĂsica, empiezan a convertirse en fuentes y gestores inteligentes de energĂa. Combinando paneles solares, enchufes conectados, sistemas de energy harvesting, biopilas textiles y una buena dosis de automatizaciĂłn, es posible construir entornos mucho más eficientes, cĂłmodos y sostenibles, donde cada gesto, cada rayo de sol y cada gota de sudor cuentan a la hora de alimentar la tecnologĂa que nos rodea.
