RoboCup Internacional en Corea del Sur: talento juvenil y robótica de rescate al máximo nivel

  • Incheon, en Corea del Sur, acogerá la RoboCup Internacional con categorías de rescate y fútbol robótico.
  • La joven argentina Martina Talamona competirá en Rescate Simulado tras varios podios internacionales previos.
  • La prueba de Rescate Simulado exige robots autónomos que cartografían zonas de desastre y localizan víctimas.
  • El evento impulsa vocaciones tecnológicas y proyectos que pueden aplicarse a emergencias reales en todo el mundo.

Competición internacional de robótica en Corea del Sur

Del 30 de junio al 6 de julio, la ciudad costera de Incheon, en Corea del Sur, se convertirá en uno de los grandes epicentros mundiales de la robótica. Durante una semana, la RoboCup Internacional congregará a equipos de estudiantes, universidades y centros educativos de decenas de países para competir en diferentes desafíos que combinan inteligencia artificial, programación y trabajo en equipo.

Entre los muchos nombres propios que viajarán a este mundial de robótica en Corea del Sur destaca el de Martina Talamona, una estudiante de 16 años del Colegio Galileo Galilei que forma parte de la delegación argentina. Su especialidad es la categoría de Rescate Simulado, una modalidad centrada en diseñar y programar robots autónomos capaces de desenvolverse en entornos de desastre.

Un mundial de robótica que reúne a los mejores equipos del planeta

La RoboCup Internacional que se celebrará en Incheon está considerada uno de los torneos de robótica educativa más exigentes del mundo. Cada edición reúne a equipos de numerosos países que se miden en pruebas muy distintas entre sí, pero con un objetivo común: impulsar la investigación en automatización y crear prototipos que, a medio plazo, puedan tener impacto real en la sociedad.

En esta cita asiática participarán equipos de todo el mundo en varias categorías, entre ellas las ya clásicas pruebas de Soccer (fútbol con robots) y las modalidades de rescate. El fútbol robótico pone a prueba la coordinación, la visión artificial y la estrategia de juego de pequeños robots que se enfrentan en un campo diseñado a medida, mientras que las disciplinas de rescate están orientadas a simular situaciones de emergencia.

Dentro de estas últimas, Rescate Line y Rescate Simulado se llevan buena parte de la atención, al obligar a los participantes a diseñar soluciones que permitan a un robot actuar de forma autónoma en escenarios complejos. La competición en Corea del Sur no solo premia al robot más rápido, sino también al que mejor interpreta el entorno, toma decisiones precisas y devuelve información útil a los equipos humanos.

Para países como los europeos o España, donde la robótica educativa va ganando terreno en colegios, institutos y universidades, este tipo de mundial funciona como un gran escaparate de tendencias y tecnologías. Muchos proyectos que se ven en la RoboCup acaban inspirando iniciativas similares en centros educativos de la Unión Europea, tanto a nivel de competencias STEM como de innovación aplicada a emergencias.

La apuesta por el rescate simulado en el mundial de Corea del Sur

La disciplina en la que competirá Martina, Rescate Simulado (Rescue Sim), es una de las más técnicas del campeonato. En esta categoría, el reto consiste en desarrollar un robot autónomo capaz de moverse por un entorno virtualizado que representa una zona de desastre con laberintos, obstáculos y riesgos para las personas.

El objetivo principal es que ese robot pueda navegar de la forma más eficiente posible, esquivando obstáculos y áreas inaccesibles, al mismo tiempo que identifica elementos críticos del entorno. Entre ellos se incluyen posibles sustancias peligrosas, puntos del terreno que podrían resultar inestables y, especialmente, la presencia de víctimas en diferentes estados.

El sistema debe ser capaz de reconocer víctimas e interpretar su estado de salud: distinguir de forma automática si se trata de personas fallecidas, heridas o en condiciones más estables, y registrar esa información en un mapa. Este registro no se limita a marcar posiciones, sino que genera una representación gráfica del área, con datos que puedan ser consultados posteriormente por los equipos de rescate.

Una vez el robot ha completado la exploración, la plataforma entrega un mapa detallado del escenario con la localización de víctimas, zonas peligrosas y elementos relevantes. Esa información serviría, en una situación real, para que los rescatistas humanos decidieran qué sectores deben priorizar, dónde hay más probabilidades de encontrar supervivientes y qué áreas conviene evitar por seguridad.

Los jueces de la competición valoran especialmente la precisión del mapa generado, el número de víctimas y elementos detectados correctamente y la capacidad del robot para recorrer el entorno dentro del tiempo límite. No basta con llegar al final del recorrido: el sistema tiene que demostrar que entiende lo que ve, que interpreta los datos y que los devuelve de una manera útil para quienes tomarían decisiones sobre el terreno.

Una joven con experiencia internacional en mundiales de robótica

Para Martina Talamona, este mundial de robótica en Corea del Sur no será su primera aventura internacional. A pesar de su juventud, ya ha pasado por varias competiciones de alto nivel, lo que la convierte en una de las participantes con más experiencia en su categoría.

A sus 16 años, la estudiante del barrio de Caballito acumula títulos y podios en la especialidad de Rescate Simulado. En 2025 se consagró campeona de esta modalidad en la primera edición de la RoboCup Americas, celebrada en la Mercersburg Academy, en Pensilvania (Estados Unidos). Ese mismo año también logró un tercer puesto en la RoboCup Internacional disputada en Salvador de Bahía, Brasil.

Un año antes ya había subido a lo más alto del podio en la RoboCup 2024 de Eindhoven, donde se proclamó campeona en Rescate Simulado junto a su compañero Ian Molina. Esta serie de resultados la ha situado como una referencia dentro de la delegación argentina y ha reforzado su papel en el equipo que ahora viaja a Corea del Sur.

En la cita de Incheon, Martina competirá junto a Ramiro Francavilla, otro joven apasionado por la tecnología, con el apoyo de Emanuel Hamui, estudiante de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), que ejerce de mentor técnico. Según explica la propia Martina, el proceso de preparación exige una combinación de horas de programación, pruebas de simulación y análisis de estrategias para responder a los cambios que se introducen cada año en las reglas.

A nivel personal, la participante reconoce que no siente una presión negativa por seguir compitiendo. Asegura que disfruta del ambiente de estos eventos internacionales y que el apoyo de su familia y su círculo cercano le permite centrarse en aprender, innovar y tratar de mejorar los resultados obtenidos en temporadas anteriores, más que en la obligación de ganar.

Una delegación con varios equipos y apoyo técnico especializado

La representación de Argentina en el mundial de robótica en Corea del Sur no se limita al equipo de Rescate Simulado de Martina. La delegación se completa con otros conjuntos que competirán en Soccer (fútbol con robots) y en Rescate Line, donde también se recrean circuitos que representan escenarios complejos en los que un robot debe seguir líneas y superar obstáculos.

En estas categorías participan estudiantes del instituto IITA de Salta, que aportan su propio enfoque y experiencia al conjunto de la delegación. Entre todos conforman un grupo que combina perfiles y especialidades distintos, desde el diseño de hardware hasta la programación avanzada de algoritmos de navegación y toma de decisiones.

Además del trabajo de los estudiantes, la expedición cuenta con el apoyo de docentes y especialistas en robótica educativa. Uno de los nombres destacados es el del Licenciado Gonzalo Zabala, director del Laboratorio de Robótica Educativa del CAETI de la UAI y coordinador de la Roboliga que organiza la Facultad de Tecnología Informática.

Zabala ha estado involucrado en repetidas ocasiones en la organización de categorías de rescate dentro de la RoboCup y, en la edición internacional previa, formó parte del comité organizador en una de las disciplinas. Para el mundial de Corea volverá a asumir responsabilidades de coordinación, lo que refuerza también el papel de su institución y de la comunidad educativa de la región en el entorno internacional de la robótica.

Desde su punto de vista, estas competiciones sirven de punto de encuentro para estudiantes de todo el mundo que comparten interés por la robótica. También funcionan como un laboratorio de ideas del que pueden surgir desarrollos útiles para mejorar la respuesta frente a catástrofes naturales, derrumbes o accidentes industriales, tanto en América como en Europa y otros continentes.

Vocación temprana, esfuerzo sostenido y un mensaje para futuras generaciones

La trayectoria de Martina en el ámbito de la robótica no empezó de un día para otro. Ella misma cuenta que su interés por la tecnología y la resolución de problemas viene de la infancia. Desde muy pequeña le llamó la atención la posibilidad de enfrentarse a retos que nunca había visto antes y construir soluciones paso a paso.

Entre los cinco y los doce años asistió a su primer taller de robótica, ChalinTech, una etapa en la que comenzó a familiarizarse con conceptos básicos de programación, sensores y estructuras mecánicas. Con el tiempo, las pruebas fueron haciéndose más complejas y, cuando se encontró con el desafío del rescate simulado, descubrió uno de los retos más exigentes a los que se había enfrentado.

La dificultad del problema, lejos de desanimarla, se convirtió en el principal motor para seguir adelante y profundizar en el mundo de la robótica. A día de hoy, afirma que disfruta participando en estas competiciones y que cada temporada supone una oportunidad para mejorar, incorporar nuevas tecnologías y revisar las estrategias que ya han tenido éxito antes.

De cara al mundial de Corea del Sur, la joven se ha marcado como meta superar el resultado obtenido el año anterior. Sabe que muchas de las características generales de la categoría de Rescate Simulado han cambiado con respecto a ediciones previas, lo que obligará a replantear rutas, algoritmos de navegación y modelos de detección de víctimas.

Su motivación principal, según explica, es precisamente enfrentarse a esos desafíos nuevos y adaptarse a los cambios. Al mismo tiempo, lanza un mensaje a otros chicos y chicas que estén pensando en adentrarse en la robótica: asegura que no se trata de un mundo reservado a genios, sino a personas que estén dispuestas a dedicar tiempo, esfuerzo y curiosidad.

En palabras de la propia Martina, “lo único necesario para arrancar son ganas y dedicación”. La informática y la robótica, insiste, son campos abiertos que reciben a quienes estén dispuestos a aprender, equivocarse y volver a intentarlo, algo que encaja con la filosofía educativa que se está promoviendo en numerosos centros de España y Europa para impulsar las vocaciones STEM.

Este mundial de robótica en Corea del Sur se perfila así como una cita clave para la comunidad internacional de robótica educativa, donde se pondrán a prueba soluciones de rescate avanzadas y proyectos de fútbol robótico que, más allá de la competición, sirven como campo de experimentación para tecnologías que en el futuro podrían aplicarse en emergencias reales, centros de investigación europeos y programas formativos que buscan acercar la ingeniería a las nuevas generaciones.

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