
Los robots cortacésped con inteligencia artificial están dejando de ser un capricho para frikis de la domótica y se están convirtiendo en una herramienta bastante habitual en jardines de toda Europa. Entre las novedades más recientes destacan las propuestas de Mova y STIGA, que están apostando fuerte por la visión con IA, el LiDAR y la navegación avanzada para que el usuario apenas tenga que intervenir.
La tendencia es clara: menos cables, menos ajustes manuales y más autonomía real. Desde modelos pensados para pequeños jardines urbanos hasta máquinas capaces de gestionar grandes fincas o terrenos muy irregulares, el mercado de robots cortacésped con IA se está diversificando a gran velocidad para adaptarse a distintos tamaños, presupuestos y niveles de exigencia.
Mova: LiDAR, visión artificial y tres gamas para distintos tipos de jardín
La compañía Mova ha reforzado su presencia en el segmento de robots cortacésped con LiDAR e IA con tres familias diferenciadas: ViAX, LiDAX Ultra y LiDAX Ultra AWD. Todas comparten un planteamiento común: ofrecer un corte de césped autónomo, preciso y seguro, reduciendo al máximo el esfuerzo manual del propietario del jardín.
Un detalle llamativo de la gama de Mova es que la numeración de cada modelo indica la superficie recomendada en metros cuadrados. Así, un ViAX 250 está planteado para jardines de hasta 250 m², mientras que un LiDAX Ultra 2000 puede gestionar superficies de hasta 2.000 m². La diferencia no solo está en la batería, sino también en la conectividad, ya que algunos modelos integran módulo 4G para mantener la comunicación con el móvil incluso en parcelas más extensas.
En la parte de hardware, Mova combina baterías de 36 V con sistemas de corte de gran anchura, capaces de cubrir hasta 1.000 m² con una sola carga en los modelos más exigentes. La marca insiste en que estos robots están pensados para enfrentarse a césped denso o en crecimiento rápido, manteniendo un rendimiento constante sin que el usuario tenga que estar pendiente.
La gestión diaria se centraliza en una aplicación móvil propia, desde la que se puede ajustar la altura de corte, establecer zonas restringidas, configurar horarios o seleccionar distintos modos de trabajo. Todo ello se orienta a que el usuario adapte el comportamiento del robot a las particularidades de su jardín sin complicaciones técnicas.
Mova ViAX: visión artificial por IA para jardines pequeños y medianos
La gama Mova ViAX es la puerta de entrada a los robots cortacésped con IA de la marca, orientada a jardines pequeños y medianos. Aquí el protagonismo recae en la tecnología de visión UltraEyes 1.0, que combina dos cámaras Ultra-HDR con inteligencia artificial y sensores domóticos para generar una visión 3D del entorno y reconocer con precisión los límites del césped.
Gracias a este sistema, el robot puede funcionar sin cables perimetrales ni balizas externas. La IA distingue qué es césped y qué no, detectando desde macizos de flores hasta caminos de piedra, de forma que el recorrido se ajusta automáticamente para no invadir zonas que no deben cortarse.
Uno de los puntos fuertes de esta gama es su capacidad para identificar hasta 300 tipos de obstáculos distintos. El sistema reconoce piedras, juguetes, mobiliario de jardín, mascotas o incluso niños a una distancia de hasta unos 70 metros, y adapta su comportamiento en función del tipo de obstáculo que encuentre.
Si el robot detecta la presencia de un animal o de un menor, se detiene por seguridad. En cambio, si lo que encuentra es un objeto estático como una roca o un juguete, es capaz de apurar el corte hasta el borde sin colisionar, mejorando así el acabado del césped en las zonas cercanas a esos elementos.
Desde la app, el usuario puede elegir entre cinco modos de corte, marcar áreas vetadas, establecer franjas horarias preferentes o combinar diferentes patrones según el día de la semana. Los modelos ViAX disponibles cubren jardines entre 250 y 500 m², con precios de partida en torno a los 579 €, lo que los sitúa en un rango competitivo para propietarios de viviendas con parcela reducida o media.
Mova LiDAX Ultra: LiDAR 3D y precisión centimétrica para jardines medianos y grandes
Para quienes disponen de superficies más amplias, Mova ha desarrollado la serie LiDAX Ultra, que combina LiDAR 3D de 360° e inteligencia artificial para mapear el entorno en tiempo real. Esta combinación de sensores permite al robot crear un modelo tridimensional detallado del jardín y actualizarlo sobre la marcha a medida que aparecen nuevos obstáculos.
El uso de LiDAR —un sistema basado en pulsos de luz láser para medir distancias con gran precisión— se considera una de las soluciones más avanzadas para generar mapas 3D en robótica doméstica. En el caso de los cortacésped, esto se traduce en recorridos más eficientes, menos pasadas repetidas y una cobertura más homogénea del terreno.
La detección de obstáculos en esta gama se apoya en el sistema UltraView 2.0, que integra un LiDAR de alta precisión de 360 grados junto con una cámara HDR 1080p con IA. Con esta combinación, el robot no solo evita choques, sino que es capaz de analizar el tipo y la altura del césped, ajustando el patrón de corte para optimizar el resultado.
En cuanto a la movilidad, los LiDAX Ultra incorporan ruedas de tipo todoterreno, pensadas para trabajar en superficies irregulares y con pequeñas imperfecciones en el suelo. Según los datos facilitados por la marca, pueden afrontar pendientes de hasta el 45% y superar obstáculos de unos 4 cm, además de pasar por pasos estrechos de alrededor de 60 cm de ancho.
La serie está dirigida a jardines de entre 800 y 2.000 m², con precios desde aproximadamente 949 €. En los modelos que necesitan cubrir distancias mayores desde la base de carga, Mova recurre a la conectividad 4G para que el usuario pueda seguir monitorizando la máquina desde el móvil incluso cuando el WiFi doméstico no alcanza ciertas zonas de la parcela.
Mova LiDAX Ultra AWD: tracción total para terrenos extremos
En el escalón superior se sitúa la familia Mova LiDAX Ultra AWD, pensada para usuarios con jardines especialmente complicados: pendientes pronunciadas, zonas con rocas, hoyos o combinaciones de césped y terreno pedregoso. Aquí la clave está en su sistema de tracción a las cuatro ruedas, que aumenta de forma notable la capacidad de superar irregularidades.
Según los datos técnicos, estos robots son capaces de afrontar cuestas de hasta el 80% y de pasar sobre rocas de hasta 6 cm de altura, algo poco habitual en cortacésped domésticos. Esta capacidad permite que el robot mantenga la tracción en superficies resbaladizas o con baches sin quedarse atascado a la primera de cambio.
La navegación se confía al sistema UltraView 3.0, que fusiona LiDAR 3D de 360° con cámaras duales HDR 1080p asistidas por IA. Con ello, el robot genera mapas de profundidad en alta resolución, capaces de representar con precisión tanto el relieve del terreno como los elementos que lo rodean, incluso en condiciones de baja luz.
Una de las ventajas más destacadas de esta arquitectura es que no necesita cables perimetrales ni estaciones RTK. El usuario puede simplemente colocar el robot en el jardín y dejar que la máquina recorra la parcela para crear su propio mapa con precisión centimétrica, simplificando mucho la puesta en marcha inicial.
En el apartado energético, estos modelos integran baterías de 36 V, lo que, según la marca, duplica la capacidad habitual respecto a algunas soluciones de la competencia. Esto se traduce en la posibilidad de cortar hasta 1.000 m² con una única carga, con un ancho de corte de unos 40 cm gracias a sus dos discos dobles, lo que acelera el trabajo en superficies medianas y grandes.
La familia LiDAX Ultra AWD se orienta a jardines entre 1.000 y 2.000 m² con terrenos especialmente complejos, y parte de precios en torno a los 1.599 €. En el conjunto de la gama Mova, las distintas series se sitúan aproximadamente entre 579 € y 2.199 €, según la superficie objetivo y las prestaciones de navegación y tracción.
STIGA: la visión STIGA Vista y la apuesta por la autonomía total
Mientras Mova centra su propuesta en la combinación de LiDAR, visión y tracción avanzada, STIGA refuerza su posición en el mercado europeo con una nueva generación de robots cortacésped con IA y cámara frontal. La clave de esta nueva gama es la tecnología STIGA Vista, una cámara inteligente que analiza el entorno en tiempo real.
STIGA es un actor veterano en el sector del jardín, con más de 90 años de experiencia y presencia en más de 90 países. Cada año comercializa más de un millón de máquinas, lo que incluye tanto equipos para particulares como soluciones dirigidas a profesionales del mantenimiento de espacios verdes.
Con la generación 2026, la marca persigue un objetivo bastante claro: conseguir un corte realmente autónomo, que funcione sin cables perimetrales, sin estaciones RTK complejas y con la menor intervención posible por parte del usuario. La idea es que el propietario instale el robot, complete unos pasos básicos de configuración y se olvide prácticamente del resto.
Esta nueva familia de robots cortacésped con IA se apoya también en la experiencia de STIGA en navegación satelital, que ya se utilizaba en generaciones anteriores. La novedad está en la combinación más estrecha entre visión por cámara y posicionamiento GNSS, lo que permite al robot comprender mejor lo que sucede en su entorno y ajustar el recorrido con mayor precisión.
STIGA Vista: la cámara que permite al robot “ver” el jardín
El corazón de la propuesta de STIGA es STIGA Vista, una cámara controlada por inteligencia artificial que no se limita a grabar imágenes, sino que interpreta lo que ve. El robot es capaz de distinguir el césped de otros elementos, independientemente del color o la forma de los objetos que tiene delante.
Gracias a esta visión avanzada, el cortacésped identifica macizos de flores, juguetes, mobiliario o animales que atraviesan el jardín, y adapta su ruta de forma dinámica. En lugar de detenerse ante cualquier obstáculo, el robot rodea automáticamente el elemento y continúa con el corte, reduciendo interrupciones y mejorando la eficiencia.
La cámara utiliza un sensor HDR con obturador global, protegido por una carcasa de aluminio y cristal Gorilla Glass, lo que le aporta resistencia frente a golpes, polvo, agua o radiación solar intensa. A esto se suma una iluminación LED frontal, diseñada para mejorar la visibilidad en momentos de poca luz, como primeras horas de la mañana o última hora de la tarde.
Este enfoque permite una autonomía de funcionamiento más real. El robot ya no depende únicamente de una ruta preprogramada o de un patrón repetitivo, sino que entiende los cambios en el jardín y los gestiona en tiempo real. Para el usuario, esto significa menos necesidad de recoger objetos o de estar pendiente de qué hay en el césped antes de que empiece a trabajar.
Navegación satelital RTK-GNSS mejorada y sistemas sin antena
Además de la cámara, STIGA ha reforzado la parte de navegación con un motor RTK-GNSS de cuádruple banda, capaz de recibir más señales procedentes de diversos sistemas satelitales. Este incremento de información mejora la precisión de posicionamiento y ayuda al robot a mantener trayectorias estables incluso en entornos complicados.
Para gestionar la calidad de la señal en tiempo real, los nuevos modelos integran el Active Guidance System (AGS), una tecnología que analiza la recepción satelital y ajusta el patrón de corte cuando detecta zonas con señal inestable, como áreas bajo árboles densos, cerca de edificios o en jardines rodeados de muros.
Una de las novedades más visibles para el usuario final es la introducción de una función de instalación “sin antena”. En la práctica, esto significa que ya no es necesario desplegar cables perimetrales ni instalar estaciones de referencia RTK complejas para que el robot funcione correctamente.
Esta simplificación supone un paso importante para hacer más accesible la robótica de jardín a quienes no quieren complicarse con instalaciones largas o técnicas. Colocar la base de carga se vuelve más flexible, y el tiempo desde que se saca el robot de la caja hasta que empieza a cortar se reduce de forma apreciable.
Calidad de corte, mulching y enfoque sostenible del césped
STIGA no se limita a la tecnología de navegación; también pone el foco en la calidad y el efecto del corte sobre el césped. Sus robots recurren a un mulching suave y frecuente, cortando solo unos milímetros de hierba en cada pasada para que los restos se descompongan de manera natural sobre el terreno.
Este sistema de corte regular tiene un doble efecto: por un lado, nutre el césped de forma orgánica, ya que los restos actúan como fertilizante natural; por otro, ayuda a que la hierba crezca más densa y resistente, lo que a medio plazo reduce la aparición de calvas y zonas débiles.
El robot no actúa de manera aleatoria, sino que sigue esquemas de corte organizados, capaces de generar franjas o cuadrículas en función de la configuración de cada jardín. Esto mejora la cobertura del terreno y proporciona un acabado visualmente más uniforme, algo que muchos usuarios valoran a simple vista.
Además, los sensores de conductividad de suelo integrados permiten analizar condiciones climáticas y del suelo. Si detectan que la tierra está demasiado húmeda o que el césped no necesita ser cortado en un momento concreto, el robot modifica su comportamiento o pospone la sesión, evitando pasadas innecesarias y reduciendo el desgaste.
En conjunto, este enfoque favorece un mantenimiento del jardín más sostenible y respetuoso con el medio ambiente, al limitar el uso de fertilizantes externos, optimizar el consumo energético y evitar un corte excesivo que pueda dañar la salud del césped.
Una gama STIGA para superficies desde 600 hasta 14.000 m²
La nueva generación de robots cortacésped con IA de STIGA se estructura en ocho modelos diferentes: A 6v, A 8v, A 10v, A 15v, A 25v, A 50v, A 100v y A 140v. Cada variante está pensada para una superficie específica, desde unos 600 m² hasta alrededor de 14.000 m², cubriendo tanto jardines residenciales clásicos como grandes propiedades o espacios semi-profesionales.
Las versiones más compactas están orientadas a parcelas domésticas de tamaño reducido o medio, mientras que los modelos superiores pueden emplearse en fincas amplias, hoteles con zonas ajardinadas extensas, instalaciones deportivas o recintos profesionales que necesiten un mantenimiento regular del césped.
En el ámbito profesional, STIGA ha reforzado su imagen aliándose con clubes deportivos de primer nivel. Un ejemplo es su colaboración con el Stade Toulousain, equipo de rugby de referencia en Francia y Europa, donde la marca equipa el estadio Ernest-Wallon con tecnologías de corte robotizado y soluciones orientadas a la eficiencia y la sostenibilidad.
Todos los robots de esta gama se basan en la batería STIGA ePower, diseñada para equilibrar autonomía, rendimiento y durabilidad. El objetivo es que las máquinas puedan trabajar de forma silenciosa, con un consumo energético contenido y sin necesidad de reemplazar la batería a corto plazo.
La gestión del día a día se realiza desde la aplicación STIGA.GO, que ha sido reconocida con un Red Dot Design Award en 2025. A través de ella se pueden programar las sesiones de corte, ajustar áreas específicas, recibir notificaciones o supervisar la actividad del robot a distancia, algo especialmente útil en jardines de gran tamaño.
En cuanto a precios, STIGA sitúa esta familia en un rango que va aproximadamente de los 999 € a los 6.999 €, en función del modelo y de la superficie para la que está pensado. Además, la marca suele apoyarse en una red amplia de distribuidores especializados, que asesoran en la elección, instalación y mantenimiento, y que también ofrecen accesorios como kits de ruedas todoterreno para mejorar la tracción en jardines difíciles.
En conjunto, las apuestas de Mova y STIGA muestran cómo los robots cortacésped con IA están madurando rápidamente en el mercado europeo: cada vez dependen menos de infraestructuras complejas, se adaptan mejor a la forma real de los jardines y ofrecen más opciones para distintos bolsillos y necesidades, convirtiéndose en una alternativa cada vez más seria al cortacésped tradicional para quienes quieren mantener su césped cuidado con el mínimo esfuerzo.


