
El vertedero de Nájera, en La Rioja, sigue bajo una estrecha vigilancia técnica y ambiental tras el incendio declarado recientemente en sus instalaciones. Aunque el fuego se considera controlado desde hace varios días, las autoridades autonómicas han decidido reforzar el seguimiento con un dron equipado con cámara térmica para descartar cualquier posible reactivación.
Este dispositivo, coordinado por la Dirección General de Medio Natural, combina el trabajo de agentes forestales, servicios de emergencia y maquinaria pesada de la propia empresa gestora del vertedero. El objetivo es ir más allá de la extinción inicial y asegurar que no quede ningún foco activo que pueda volver a comprometer la seguridad de la zona y la calidad del aire en los municipios cercanos.
Uso de un dron para detectar los puntos calientes del incendio
Según ha detallado el director general de Medio Natural, Ignacio Sáenz de Urturi, un equipo especializado de agentes forestales operará un dron dotado de cámara térmica con el que se rastreará el perímetro y el interior del vertedero. Esta tecnología permite identificar temperaturas anómalas bajo la superficie de los residuos, algo que a simple vista sería muy difícil de detectar.
La idea es que el dron sobrevuele el área afectada por el fuego en diferentes franjas horarias, generando mapas térmicos que señalen posibles puntos calientes residuales. Sobre esas zonas se actuará posteriormente con medios terrestres, bien removiendo materiales o aplicando agua y espuma para enfriar los focos que aún mantengan combustión interna.
Este tipo de incendios en vertederos y plantas de gestión de residuos suelen ser especialmente complicados porque el fuego puede avanzar de forma lenta en capas profundas de basura, alimentado por materiales muy diversos. De ahí que se haya optado por un sistema de vigilancia apoyado en la termografía aérea, que ya se ha demostrado eficaz en otros escenarios de emergencias ambientales.
Además, el dron facilita que los equipos de intervención reduzcan su exposición directa al humo y a posibles emisiones contaminantes, ya que la primera inspección de las zonas más calientes se realiza desde el aire. Solo cuando se tiene localizada la zona problemática acceden los operarios con maquinaria y equipos de protección adecuados.
De momento, las autoridades riojanas subrayan que el incendio permanece bajo control operativo, pero insisten en que este tipo de episodios requieren una fase de seguimiento larga para poder darlo por completamente extinguido con garantías.
Origen del incendio y primera respuesta de emergencias
El fuego en el vertedero de Nájera se declaró el jueves 9 de abril, alrededor de las 17:33 horas, a la altura aproximada del punto kilométrico 1,100 de la carretera LR-208, dentro del término municipal najerino. La alerta fue recibida en el Centro de Coordinación de Emergencias SOS Rioja 112, que activó de inmediato el protocolo de respuesta.
Desde este centro se movilizaron los Bomberos del CEIS Rioja, junto con recursos sanitarios del Servicio Riojano de Salud y de Cruz Roja, ante la posibilidad de que el humo afectara a la población o a los equipos intervinientes. Al mismo tiempo, se avisó a los Bomberos del Ayuntamiento de Logroño, a la Guardia Civil y a la Policía Local para reforzar el dispositivo en la zona.
La prioridad inicial fue contener el avance de las llamas dentro del propio vertedero y evitar que pudieran trascender a terrenos colindantes, tanto agrícolas como forestales. En este tipo de instalaciones, la presencia de materiales combustibles muy diversos obliga a aplicar distintas estrategias de extinción, combinando grandes aportes de agua, espuma y movimientos de tierra para aislar los focos.
Paralelamente, se organizó un seguimiento continuo de la columna de humo y de la dirección del viento, con el objetivo de valorar el posible impacto sobre las localidades del entorno. Aunque el incendio fue evolucionando hacia una situación de control en pocos días, los responsables autonómicos han insistido en que los trabajos de extinción total y enfriamiento se prolongarán aún durante varios días más.
En la fase actual, la maquinaria de la propia empresa que gestiona el vertedero continúa trabajando bajo la supervisión directa del Gobierno de La Rioja, que mantiene activo un dispositivo de vigilancia y control hasta que se dé por finalizada por completo la emergencia.
Críticas a la gestión del vertedero y a la respuesta institucional
El incendio no solo ha tenido consecuencias operativas y ambientales, sino que ha reavivado el debate sobre el modelo de gestión de residuos en La Rioja. Dos concejales de Nájera, Sergio Díez y Juan José Morgado Urquijo, han cuestionado con dureza lo ocurrido, asegurando que no se trata de un accidente puntual, sino de la prueba de un problema que se arrastra desde hace años sin que se hayan puesto en marcha medidas realmente eficaces.
Según estos ediles, el episodio vivido en el vertedero de Nájera evidencia un sistema de tratamiento de residuos que consideran claramente insuficiente y potencialmente peligroso para la salud de los vecinos y para el entorno natural. Por ello, reclaman la apertura de una investigación independiente y advierten de que no están dispuestos a que el suceso se cierre sin depurar responsabilidades.
En la misma línea crítica se ha pronunciado Amigos de la Tierra La Rioja, que interpreta este incendio como una muestra de la incapacidad del Gobierno autonómico para prevenir este tipo de sucesos en instalaciones de gestión de residuos. La organización ha llegado incluso a pedir al presidente Gonzalo Capellán que se replantee la continuidad de la consejera de Agricultura, Noemí Manzanos, y del propio director general Ignacio Sáenz de Urturi, a quienes atribuyen una gestión deficiente en materia de calidad ambiental.
La entidad ecologista recuerda que en menos de un año se han registrado dos incendios significativos en el sector de los residuos en la comunidad: el primero en una empresa de gestión en Casalarreina (ASIDER ENVIROMENT), donde según denuncian no consta que se hayan adoptado medidas posteriores ejemplares, y el segundo en el vertedero de Nájera, que recibe residuos procedentes de otras regiones españolas e incluso, apuntan, de otros países.
Para Amigos de la Tierra, fuegos de esta magnitud no suelen obedecer a causas naturales, sino que están relacionados, en su opinión, con negligencias de las empresas gestoras o con fallos en los controles administrativos y en la planificación de estas instalaciones. Estas acusaciones se suman a la preocupación social generada por la presencia de residuos de muy diversa procedencia en el territorio riojano.
Preocupación por la salud pública y la información a la ciudadanía
Ecologistas en Acción también ha mostrado su malestar, aunque centrando su crítica en la forma en que se ha comunicado el incidente a la población de la comarca. La organización reprocha al Ayuntamiento de Haro y al Gobierno de La Rioja que no se haya informado con mayor claridad y antelación sobre el riesgo potencial vinculado a los gases y humos tóxicos procedentes del incendio en el vertedero de Nájera.
Según han señalado, durante el fin de semana posterior al inicio del fuego se permitieron sin restricciones actividades al aire libre, lo que habría expuesto a los habitantes de distintos municipios a una posible inhalación de humo contaminante. A su juicio, se debería haber optado por una política de mayor precaución, emitiendo recomendaciones específicas de salud pública mientras durase la presencia de la columna de humo en la zona.
Este tipo de episodios alimenta la demanda de protocolos más claros para informar en tiempo real a la ciudadanía cuando se producen incendios en vertederos o plantas de residuos, instalaciones en las que, por la naturaleza de los materiales almacenados, es frecuente la emisión de compuestos potencialmente nocivos al arder. Para los colectivos ecologistas, este caso pone sobre la mesa la necesidad de reforzar la transparencia y la comunicación institucional ante cualquier incidente ambiental de relevancia.
Mientras tanto, los servicios de emergencia y las autoridades autonómicas mantienen la vigilancia sobre el vertedero de Nájera, apoyándose en la tecnología del dron con cámara térmica para cerrar por completo un incendio que ha abierto un intenso debate sobre cómo se gestionan los residuos y cómo se protege a la población en situaciones de riesgo ambiental.
Todo este dispositivo de seguimiento, que combina medios aéreos, maquinaria y la intervención de múltiples organismos, busca garantizar que el fuego no vuelva a activarse y, al mismo tiempo, sirve de recordatorio de la importancia de contar con instalaciones de residuos seguras y bien controladas, así como con canales de información ágiles cuando se produce una emergencia de este tipo.