
La industria de defensa en nuestro país da un paso adelante con la presentación del Taurus XL. Se trata de una plataforma terrestre no tripulada de propulsión eléctrica que llega para reforzar las capacidades de seguridad y apoyo civil, moviéndose en un entorno de alta movilidad y versatilidad.
Este proyecto ha sido impulsado por Miriad Global y se presenta dentro de una compra pública precomercial coordinada por el CDTI y el Ministerio de Defensa. El objetivo es claro: crear prototipos de robots pesados que puedan echar una mano en situaciones de emergencia o misiones militares sin poner en riesgo a las personas.
Capacidades técnicas y armamento avanzado
El Taurus XL no es un robot cualquiera. Esta variante extendida alcanza los 5,5 metros de longitud y un peso de 7,5 toneladas en orden de misión. Al ser un vehículo modular y blindado, puede adaptarse a tareas tan variadas como la limpieza de rutas, la vigilancia en zonas degradadas o el apoyo logístico pesado.
En cuanto a la seguridad, la máquina llevará integrada la estación de armas remota Horn30. Este sistema, que se mostrará oficialmente a finales de año, utiliza un calibre 30×113 mm y está pensado específicamente para defenderse de amenazas aéreas, incluyendo los complicados drones a reacción y otros vehículos voladores de alta velocidad gracias a sus procesadores de baja latencia.
Sinergia aérea y capacidad nodriza
Una de las novedades más potentes es su función de nodo operativo. El vehículo cuenta con una bahía de carga especializada que le permite transportar hasta dos drones terrestres autónomos. Esta capacidad de actuar como «nave nodriza» hace que el robot sea mucho más superviviente y eficaz en el terreno.
Además, el sistema incluye una estación para UAV, donde destaca el Falcon T. Este dron táctico sirve como los ojos del Taurus XL, proporcionando observación diurna y nocturna para que el operador tenga una visión completa de lo que ocurre alrededor antes de intervenir.
Estrategia de fabricación en España
El camino hacia la realidad del Taurus XL comienza en San Fernando de Henares, Madrid. En estas instalaciones se llevará a cabo la ingeniería de prototipo y las pruebas funcionales, con una inversión destinada a robotizar el proceso de fabricación para que los ciclos de diseño sean mucho más rápidos.
Mirando al futuro, la compañía ha trazado una hoja de ruta para que la producción en serie se instale en Cataluña. Esta decisión se basa en el potente sector de la mecánica de precisión y la automatización de la zona, apoyándose además en alianzas ya existentes con socios como Ferrimax.
El proyecto tiene un plazo de maduración de 30 meses y busca que España deje de depender de tecnología exterior, creando una base industrial capaz de diseñar y exportar sistemas autónomos. Al usar una arquitectura abierta, el Taurus XL podrá integrar sensores y herramientas de terceros según lo que necesite el usuario final.
Miriad Global, apoyada por Funditec e Insyte, apuesta por un ecosistema donde el Taurus XL actúe como eje de una red de sistemas no tripulados, combinando potencia eléctrica, inteligencia artificial y una capacidad de respuesta rápida para reducir la exposición del personal en escenarios peligrosos.



