El RAMageddon llega a los routers WiFi 7: la falta de chips obliga a usar componentes de generaciones anteriores

  • La altísima demanda de memorias para Inteligencia Artificial ha provocado una escasez global de módulos DDR4.
  • El router Smart WiFi 7 de Movistar ha tenido que adaptar su hardware para integrar memorias DDR3 en sus nuevas revisiones.
  • A pesar del cambio de componentes, los operadores aseguran que el rendimiento y la velocidad de la fibra no se verán comprometidos.
  • Nuevas actualizaciones de firmware ya están siendo distribuidas para garantizar la estabilidad de los equipos con el nuevo hardware.

Router WiFi 7 de alta gama

No es ninguna novedad que el mercado de los semiconductores está pasando por un momento de transformación bastante turbulento. Lo que en principio parecía una crisis de suministros puntual se ha acabado convirtiendo en un fenómeno estructural que los expertos ya denominan como RAMageddon. Esta situación viene impulsada principalmente por el hambre voraz de la industria de la Inteligencia Artificial, que está acaparando la mayor parte de la producción de memorias de alto rendimiento, dejando las migajas para el resto de sectores tecnológicos.

Este escenario ha acabado salpicando de lleno a los dispositivos que tenemos en casa para conectarnos a internet. El despliegue de la tecnología WiFi 7 en España se está encontrando con un obstáculo inesperado en las fábricas, obligando a marcas y operadoras a realizar cambios drásticos en el hardware de sus equipos más modernos. El caso más sonado es el del nuevo router de Movistar, una pieza de ingeniería que ha tenido que mirar al pasado para poder seguir produciéndose a un ritmo constante en pleno desabastecimiento de componentes.

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La encrucijada del hardware ante la demanda de la IA

La raíz del problema es puramente logística. Grandes fabricantes de chips, como la norteamericana Micron Technology, han decidido que es mucho más rentable centrar todos sus esfuerzos en las memorias HBM y DDR5 que necesitan los centros de datos. Esto ha dejado a las memorias DDR4, que son las que habitualmente montan los routers de gama alta, en una especie de limbo de producción donde el stock escasea y los precios se han disparado. Ante este panorama, los ensambladores como Askey han tenido que tomar decisiones ejecutivas para no detener las líneas de montaje.

Para que nos hagamos una idea, el router Smart WiFi 7 original se diseñó para aprovechar la agilidad de un módulo de 1 GB de RAM DDR4. Sin embargo, la realidad del mercado ha impuesto que las nuevas unidades que salen de fábrica tengan que conformarse con memorias de tipo DDR3. Este movimiento ha pillado por sorpresa a muchos, ya que supone utilizar un estándar más antiguo en un aparato que, irónicamente, presume de ser lo más avanzado del momento en conectividad inalámbrica para el hogar.

¿Notará el usuario final esta bajada de especificaciones?

Es lógico que al escuchar que nuestro router lleva una memoria más antigua nos entre un poco de reparo, pero las operadoras han salido al paso para calmar los ánimos. Según explican desde Telefónica, el diseño de sus equipos es lo suficientemente versátil como para soportar ambos estándares de memoria sin que las prestaciones finales se vean mermadas. El objetivo sigue siendo el mismo: gestionar de forma eficiente las conexiones XGS-PON que alcanzan velocidades de hasta 10 Gbps, algo para lo que el hardware sigue estando plenamente capacitado.

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Para que todo funcione como la seda, ya se está trabajando en el plano del software. De hecho, se ha comenzado a desplegar de forma remota una nueva versión del firmware, concretamente la 2.17, que está específicamente diseñada para adaptarse al nuevo hardware con DDR3. Con esta actualización se busca que la gestión de procesos sea igual de fluida y, sobre todo, evitar cualquier tipo de problema relacionado con el consumo energético, que suele ser ligeramente superior en los chips de generaciones previas.

El desafío de mantener el estándar WiFi 7 en Europa

Esta situación pone de relieve la fragilidad de la cadena de suministro en el Viejo Continente. Mientras que el WiFi 7 promete latencias mínimas y una capacidad para conectar decenas de dispositivos de forma simultánea, la dependencia de componentes específicos puede ralentizar su adopción masiva. No se trata solo de tener la tecnología, sino de ser capaz de fabricarla sin que los costes se disparen o los plazos de entrega se vuelvan eternos para los nuevos clientes de fibra óptica.

Al final, los usuarios que reciban estas nuevas versiones del router no deberían notar cortes ni bajadas de velocidad en su día a día. Aunque a los entusiastas de la tecnología les pueda chirriar este cambio, la prioridad de las operadoras es garantizar la continuidad del servicio y el stock de equipos. Lo que está claro es que el RAMageddon ha venido a recordarnos que, en el mundo de la tecnología, a veces es necesario dar un pequeño paso atrás en los componentes internos para poder seguir avanzando en la conectividad global de nuestros hogares.

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