El formato fÃsico nunca ha muerto del todo, y ahora el cassette vuelve a ser protagonista. Casi medio siglo después de que Sony lanzara el primer Walkman, una nueva generación de reproductores portátiles de cinta está conquistando a quienes buscan algo más que un algoritmo de streaming. Estos dispositivos incorporan Bluetooth y puerto USB-C, lo que permite usarlos con auriculares inalámbricos y cargarlos con los mismos cables que un móvil moderno.
No se trata de un relanzamiento oficial de Sony, sino de una oleada de marcas que han visto el filón: ofrecer una experiencia analógica con comodidades actuales. El fenómeno no es solo nostalgia; hay un cansancio real hacia lo digital. Según datos del Pew Research Center, el 38% de los adolescentes estadounidenses cree que pasa demasiado tiempo con el móvil, y muchos buscan alternativas que les permitan desconectar de las pantallas y las notificaciones constantes.

Los nuevos herederos del Walkman
Varios fabricantes han lanzado modelos que actualizan el clásico reproductor de cassette. Entre los más destacados se encuentran el FiiO CP13, con una autonomÃa de hasta 13 horas y un circuito de audio analógico; el We Are Rewind, que ofrece Bluetooth 5.1 y grabación directa desde ordenador o móvil; y el Energy Sistem Portable Cassette Player, con función de grabación y un precio de 39,99 euros. También hay opciones más económicas como el Digitnow, que permite convertir cassettes a MP3 por 19,99 euros, o el Aurex AX-W10C de Toshiba, con Bluetooth integrado.
La mayorÃa de estos dispositivos incluyen baterÃa recargable y carga por USB-C, lo que los hace compatibles con los cargadores actuales. Algunos, como el Byron Statics, incorporan radio AM/FM y activación por voz, mientras que el It’s OK! apuesta por un diseño translúcido y Bluetooth 5.0. El Mystik, diseñado por antiguos ingenieros de RCA, ofrece una respuesta en frecuencia de 100 Hz a 10 kHz. Los precios oscilan entre los 20 y los 109 euros, según prestaciones y calidad de materiales.
¿Por qué vuelve el cassette en pleno 2026?
La respuesta no está en la calidad de sonido, que suele ser inferior al streaming, sino en la experiencia. Escuchar un cassette obliga a elegir un álbum completo, darle la vuelta a la cinta y aceptar sus imperfecciones. No hay recomendaciones automáticas ni saltos de canción con un solo toque. Es una forma de escucha activa que contrasta con la pasividad del streaming.
En Estados Unidos, las ventas de cassettes crecieron un 23% en 2018, según Nielsen Music, y la tendencia se ha mantenido. En Europa, tiendas especializadas y plataformas de segunda mano reportan un aumento en la demanda de cintas y reproductores. La fatiga digital también tiene culpa: el 62% de los adultos jóvenes afirma estar conectado casi constantemente, y muchos quieren reducir ese tiempo. El cassette ofrece una pausa fÃsica y tangible que el móvil no puede dar.
Bluetooth y USB-C: el cassette se adapta al presente
La combinación de tecnologÃa analógica y moderna es lo que hace atractivos estos nuevos reproductores. El Bluetooth permite conectar auriculares inalámbricos, mientras que el USB-C evita tener que buscar pilas o cargadores antiguos. Algunos modelos, como el We Are Rewind, permiten grabar audio directamente desde el ordenador o el móvil, creando mixtapes digitales que luego se reproducen en cinta.
No obstante, no todos los dispositivos ofrecen la misma calidad. Los más baratos pueden tener un sonido mediocre, mientras que los de gama alta, como el FiiO CP13, priorizan la fidelidad analógica. Para los puristas, conseguir un Walkman original de Sony en buen estado es cada vez más caro y difÃcil, lo que impulsa la demanda de estas alternativas modernas.
Más que música: una declaración de intenciones
Llevar un reproductor de cassette hoy no es solo una cuestión de sonido, sino de identidad. En un mundo donde casi todo el mundo escucha música desde el mismo móvil, sacar un Walkman moderno se convierte en un gesto con personalidad. La tecnologÃa también es moda, y el diseño retro de estos aparatos encaja con la estética vintage que triunfa en redes sociales.
Además, el cassette fomenta la posesión fÃsica de la música. En lugar de pagar una suscripción mensual, el usuario compra una cinta que puede tocar, prestar y coleccionar. Esa relación con el objeto es algo que el streaming ha diluido, y que muchos echan de menos.
El regreso del Walkman con Bluetooth y USB-C no pretende sustituir al teléfono ni competir con Spotify. Es una alternativa para quienes quieren recuperar el control sobre su forma de escuchar música, alejarse del algoritmo y disfrutar de una experiencia más lenta y consciente. Los nuevos reproductores demuestran que, a veces, lo antiguo puede sentirse más moderno que lo último en tecnologÃa.



