
El denominador común de estos proyectos es el uso de imágenes médicas reales —como TAC o resonancias— para crear réplicas anatómicas exactas que permiten a los cirujanos ensayar operaciones, a los residentes formarse sin riesgos y a los pacientes comprender mejor su propia patología. La combinación de ingeniería biomédica y práctica clínica está dando lugar a modelos que ya se utilizan a pie de cama o en consultas externas, con resultados que mejoran tanto la seguridad como la experiencia del enfermo.
Unidad de Impresión 3D en el Hospital de Getafe
El Hospital Universitario de Getafe, perteneciente a la red pública madrileña, ha puesto en marcha una unidad específica que integra a médicos de distintos servicios con ingenieros biomédicos. El equipo utiliza datos de exploraciones diagnósticas para fabricar modelos tridimensionales que se emplean tanto en la preparación de cirugías complejas como en la explicación visual a los pacientes. Por ejemplo, el Servicio de Cirugía General ha desarrollado un modelo de colon que permite mostrar paso a paso cómo será la reconstrucción intestinal, algo que, según los facultativos, mejora sustancialmente la comprensión del enfermo.
En la Unidad de Neonatos, los pediatras emplean un modelo impreso en 3D para explicar a los padres de bebés prematuros en qué consiste la hemorragia de la matriz germinal, una patología frecuente en recién nacidos de muy bajo peso. La representación física de la lesión facilita la comunicación entre el equipo sanitario y la familia, reduciendo la ansiedad y ayudando a tomar decisiones informadas. Además, el Servicio de Medicina Intensiva ha creado un modelo de vía aérea para la formación de médicos internos residentes, permitiendo practicar técnicas de emergencia en un entorno controlado y sin riesgo para los pacientes.
Colaboración en Barcelona: hospitales y Consorcio Zona Franca
En paralelo, dos grandes centros sanitarios de Barcelona —el Hospital del Mar y el Hospital Clínic— han sellado un convenio con el Consorcio de la Zona Franca (CZFB) para explotar conjuntamente una incubadora de impresión 3D. El acuerdo, publicado en el BOE, establece un marco de colaboración para desarrollar proyectos de innovación que aprovechen las capacidades de las impresoras disponibles en la incubadora. Cada hospital designará un equipo técnico y comercial que gestionará tanto las operaciones internas como la relación con terceros, incluyendo alianzas con otras entidades sanitarias y de investigación.
El CZFB se compromete a cubrir los gastos generales y a apoyar la promoción y comunicación de los proyectos, mientras que los hospitales definirán un plan de explotación con actividades, presupuesto y cronograma. La vigencia inicial del convenio es de un año, prorrogable hasta tres, y se establecen cláusulas para la protección de los resultados que puedan generarse. Esta iniciativa se suma a la trayectoria previa de colaboración entre el CZFB y el Hospital del Mar, y refleja el interés del Clínic por integrar la fabricación aditiva en la asistencia y la investigación.
Beneficios para pacientes y profesionales
Más allá de los acuerdos institucionales, lo que realmente está cambiando la práctica clínica es la capacidad de personalizar cada modelo según las necesidades del paciente. Los ingenieros biomédicos de la Universidad Carlos III que colaboran con el Hospital de Getafe transforman las imágenes radiológicas en piezas físicas que los cirujanos pueden tocar, medir y modificar antes de la intervención. Esto reduce el tiempo quirúrgico, minimiza imprevistos y permite ensayar abordajes complejos con antelación.
En el ámbito formativo, los modelos de vía aérea y de colon se están utilizando para entrenar a los residentes en técnicas que antes solo se podían practicar con cadáveres o simuladores muy costosos. La posibilidad de repetir el procedimiento tantas veces como sea necesario en un modelo impreso en 3D supone un salto cualitativo en la seguridad del aprendizaje. Además, los pacientes y sus familias valoran positivamente poder ver y tocar una réplica de su propia anatomía, lo que refuerza la confianza en el equipo médico.
Ambas experiencias, la madrileña y la catalana, demuestran que la impresión 3D ha superado la fase de experimentación para convertirse en una herramienta útil en el día a día de los hospitales. La colaboración entre ingenieros, médicos y administraciones públicas está allanando el camino hacia una sanidad más precisa, más didáctica y más humana, donde la tecnología se pone al servicio de las personas sin perder de vista la eficiencia y la sostenibilidad del sistema.






