
La fabricación aditiva aplicada a la salud acaba de dar un paso importante en el PaĆs Vasco. El Instituto de Investigación Sanitaria Biobizkaia ha recibido la autorización del Gobierno Vasco para actuar como fabricante de productos sanitarios hechos a medida, un reconocimiento que lo sitĆŗa como el primer centro de la red pĆŗblica vasca con esta capacidad. La licencia no es un trĆ”mite menor: permite que la impresión 3D salga del laboratorio y se integre de forma regulada en la asistencia diaria de Osakidetza.
Con este permiso, Biobizkaia podrĆ” diseƱar y producir cinco tipos de dispositivos personalizados: biomodelos anatómicos, biomodelos esterilizables, guĆas quirĆŗrgicas, mĆ”scaras para radioterapia superficial y epĆtesis temporales. Todos ellos se fabrican a partir de las imĆ”genes mĆ©dicas de cada paciente, lo que garantiza un ajuste perfecto a su anatomĆa y a las necesidades clĆnicas de cada caso. La iniciativa se enmarca en el Pacto Vasco de Salud, que busca impulsar una atención mĆ”s cercana, innovadora y centrada en las personas.
De la imagen mĆ©dica al objeto fĆsico
El proceso arranca con la obtención de imĆ”genes mediante TAC o resonancia magnĆ©tica. El personal de RadiologĆa selecciona y separa digitalmente las estructuras de interĆ©s, como huesos, vasos sanguĆneos o tumores, en un procedimiento conocido como segmentación. A partir de ahĆ, se genera un modelo tridimensional fiel a la anatomĆa del paciente, que el equipo de ingenierĆa adapta para su fabricación con impresoras 3D. Esta colaboración entre radiologĆa, ingenierĆa y especialidades clĆnicas es uno de los pilares del modelo de Biobizkaia.
La experiencia acumulada no es nueva. Desde 2016, la OSI Ezkerraldea-Enkarterri-Cruces desarrolla programas de formación en impresión 3D para profesionales adjuntos y residentes, y en 2024 se sumó la OSI Bilbao-Basurto. Esta integración directa reduce la incertidumbre en procedimientos complejos y puede tener un impacto real en los resultados de salud, según destacan los responsables del instituto.
Aplicaciones reales en los hospitales
Uno de los casos mĆ”s llamativos es el de la cirugĆa cardiovascular. Roberto Voces, jefe del Servicio de CirugĆa Cardiovascular de la OSI Ezkerraldea-Enkarterri-Cruces, utiliza rĆ©plicas del corazón de cada paciente para preparar operaciones complejas, como las de miocardiopatĆa hipertrófica obstructiva. Estos modelos permiten al equipo mĆ©dico planificar la intervención con mayor precisión, anticipar las zonas de actuación y explicar al paciente el procedimiento con una rĆ©plica de su propio órgano. La seguridad y la confianza del equipo aumentan notablemente.
En cirugĆa maxilofacial, Leyre Margallo, mĆ©dica adjunta del mismo hospital, emplea modelos y guĆas quirĆŗrgicas impresas en 3D para intervenciones por fracturas, malformaciones o colocación de implantes. Antes, los especialistas tenĆan que doblar y cortar las placas de titanio a mano durante la operación; ahora, con el modelo impreso, pueden preparar todo de antemano. Esto reduce el tiempo de cirugĆa y anestesia, disminuye la pĆ©rdida de sangre y favorece una recuperación mĆ”s rĆ”pida. El resultado estĆ©tico tambiĆ©n mejora porque las piezas encajan perfectamente.
La oncologĆa radioterĆ”pica tambiĆ©n se beneficia. Olga del Hoyo, mĆ©dica adjunta de OncologĆa RadioterĆ”pica de Cruces, utiliza moldes personalizados para tratar cĆ”nceres de piel en zonas delicadas como la nariz, los pĆ”rpados o las orejas. Estos moldes se adaptan al contorno del paciente y permiten administrar la radioterapia con mayor precisión, protegiendo los tejidos sanos. El tratamiento resulta mĆ”s cómodo y breve, especialmente para personas mayores o frĆ”giles, y puede mejorar la calidad de vida y el resultado estĆ©tico.

Un balance con cifras
Un estudio publicado en 2022 por profesionales de Biocruces Bizkaia y el Hospital Universitario Cruces analizó los primeros seis aƱos de implantación de esta tecnologĆa, entre septiembre de 2016 y diciembre de 2021. Durante ese periodo, la unidad atendió 352 casos solicitados por 85 profesionales de 27 servicios hospitalarios. MĆ”s de la mitad de los modelos (54%) se empleó para planificar operaciones, y un 36% permitió entrenar previamente la intervención. El 26% se utilizó como guĆa en el quirófano y otro 26% sirvió para explicar al paciente su patologĆa.
El estudio tambiĆ©n calculó los costes de fabricación. Una mandĆbula producida con tecnologĆa certificada costaba 13,97 euros; una hemipelvis, 60,41 euros, y una cavidad cardĆaca, 81,14 euros. A esto hay que sumar el tiempo del personal, que oscilaba entre 70,96 euros para un modelo óseo sencillo y 202,92 euros para uno cardĆaco. Los investigadores consideraron asumible este gasto en intervenciones complejas que pueden superar los 10.000 euros, ya que la impresión de un modelo cardĆaco representa menos del 1% de ese coste.
Los profesionales valoraron con 4,39 sobre 5 la fidelidad anatómica de los modelos y con 4,60 su utilidad en el quirófano. También destacaron el aumento de la confianza del equipo y la mejor comprensión del paciente, aunque fueron mÔs prudentes sobre la reducción del tiempo quirúrgico, que obtuvo 3,32 puntos. Los autores reclaman estudios comparativos mÔs amplios para cuantificar con rigor todos los beneficios.
La obtención de esta licencia no solo consolida una trayectoria de mĆ”s de diez aƱos de trabajo, sino que abre la puerta a nuevas lĆneas de investigación y a una colaboración mĆ”s estrecha entre especialidades. Aunque todavĆa quedan estudios comparativos por hacer para medir con precisión todos sus beneficios, los datos disponibles apuntan a que la impresión 3D personalizada mejora la planificación quirĆŗrgica, reduce riesgos y acerca la innovación al paciente. Biobizkaia se posiciona asĆ como un referente autonómico y estatal en este campo, con potencial para participar en redes de innovación sanitaria y proyectos multicĆ©ntricos.


