La expansión de los centros de datos en España ha abierto un nuevo frente de debate: el consumo de agua. Mientras la inteligencia artificial y la digitalización disparan la necesidad de capacidad de cómputo, el sector busca demostrar que sus instalaciones pueden ser cada vez más eficientes y respetuosas con los recursos naturales. En la Comunidad de Madrid, las autoridades han querido responder a las críticas que acusan a estos proyectos de amenazar el suministro hídrico regional.
El consejero de Digitalización, Miguel López-Valverde, ha sido tajante en sus declaraciones, asegurando que la afirmación de que los centros de datos van a dejar sin agua a Madrid es una generalización técnicamente falsa. Estas palabras llegan en un momento en que la competencia entre regiones para atraer inversiones tecnológicas se intensifica y la opinión pública exige mayor transparencia en el uso de los recursos.

La Comunidad de Madrid defiende la eficiencia de sus centros de datos
El consejero ha subrayado que la región posee 40 centros de datos en funcionamiento y otros 15 en construcción, una cifra que sitúa a Madrid como líder a nivel nacional y por encima de ciudades como Frankfurt, Londres, Ámsterdam o París. Los nuevos sistemas de refrigeración en circuito cerrado permiten reutilizar el agua o incluso prescindir de ella durante el funcionamiento, lo que supone una reducción del consumo de hasta un 90% respecto a instalaciones anteriores. Según fuentes del Ejecutivo regional, este avance tecnológico no solo se limita al agua, sino que también mejora la eficiencia energética, reduciendo la electricidad necesaria para mantener los equipos a la temperatura adecuada.
El representante de digitalización ha recalcado que los centros de datos son fundamentales para sostener la digitalización y la Inteligencia Artificial, y que el crecimiento de esta infraestructura es compatible con la protección de los recursos. Esta postura se refuerza con la normativa europea que exige transparencia sobre el consumo de energía y agua de estos CPD, una directiva que ya está en vigor y que obliga a los centros con más de 500 kW de potencia instalada a ofrecer información pública.

Tecnología de refrigeración: la clave del ahorro de agua
La principal innovación que se ha impuesto en los nuevos centros de datos es el sistema de refrigeración por circuito cerrado. A diferencia de los sistemas evaporativos tradicionales, que necesitan un suministro constante de agua, el circuito cerrado utiliza un fluido refrigerante que circula de manera aislada y no se libera a la atmósfera, por lo que una vez llenado no requiere aporte continuo de agua de la red. Esta técnica permite, además, una mejor gestión térmica y contribuye a que los equipos informáticos operen en condiciones más estables.
Las nuevas instalaciones no solo reducen el gasto hídrico, sino que también logran un PUE (Power Usage Effectiveness) más cercano a 1, lo que implica que casi toda la energía se destina al cómputo y se dedican menos recursos a la refrigeración. Esta combinación de eficiencia hídrica y energética, similar a la refrigeración con agua caliente para la IA generativa, se ha convertido en un factor decisivo para que las comunidades y ayuntamientos apoyen la llegada de estos proyectos.
El Gobierno prepara una normativa para limitar el consumo y exige más transparencia
La presión social ha llevado al Gobierno español a preparar una normativa que poner límites al consumo de agua de los centros de datos y que garantice que la electricidad que emplean proceda de fuentes renovables sin perjudicar a otros sectores. Esta iniciativa se produce después de que en Aragón se hayan denunciado falta de transparencia en el uso de los recursos, y de que a nivel comunitario la Unión Europea haya introducido obligaciones de información para estos infraestructuras. La Directiva de Eficiencia Energética de la UE ya obliga a los centros de datos con una potencia superior a 500 kW a reportar su uso de agua, la energía que consumen y el calor residual que generan>. Así, España se suma a este movimiento con una legislación propia que busca alinear el desarrollo tecnológico con la sostenibilidad.
El equilibrio entre digitalización y medio ambiente
El reto para el futuro es combinar la necesidad de más centros de datos con la preservación del agua y la energía. Los expertos coinciden en que la innovación en sistemas de refrigeración es el camino más inmediato para reducir el impacto, pero también apuntan a la importancia de ubicar las infraestructuras en lugares donde el agua no sea un recurso escaso. En este sentido, las comunidades autónomas como Madrid insisten en que su tecnología de última generación es la que permitirá alcanzar los objetivos de sostenibilidad sin renunciar al avance digital.
La apuesta por un desarrollo responsable se refuerza con el interés de grandes empresas tecnológicas que buscan instalar sus centros en España. Sin embargo, la presión social y las normativas cada vez más estrictas llevan a que las compañías busquen soluciones de cero consumo de agua, como es el caso de algunos operadores que emplean refrigeración con agua caliente para IA con energía renovable.
La Comunidad de Madrid insiste en que la inversión en tecnología eficiente está reduciendo el impacto ambiental de los centros de datos, y que esta tendencia se va a acentuar en los próximos años. En su visita al embalse de El Atazar, el consejero López-Valverde recordó que los objetivos de crecimiento y protección medioambiental son completamente compatibles si se aplican los avances disponibles.
En definitiva, la batalla del consumo de agua en los centros de datos está lejos de ser un asunto cerrado. Mientras las instituciones europeas y nacionales preparan nuevas reglas, las regiones buscan posicionarse como atractivas para las inversiones tecnológicas, pero bajo la premisa de que la sostenibilidad sea una pieza clave del crecimiento digital. La eficiencia en el uso del agua se ha convertido en un criterio esencial para la viabilidad de estos proyectos. España, con su contexto hidrológico, no puede obviar este desafío, y por ahora, la apuesta por la innovación parece ser la vía más sólida para combinar el avance de la IA con el respeto al medio ambiente.





