
OpenAI ha puesto en marcha una versión de su popular chatbot pensada específicamente para el público más joven. Se llama ChatGPT para adolescentes y está dirigida a chicos y chicas de entre 13 y 17 años, aunque en la práctica se activa también para cualquier usuario que el sistema considere menor de 18. La compañía ha querido así responder a una demanda creciente: los adolescentes ya usan la inteligencia artificial para estudiar, resolver dudas o incluso como compañía, y la empresa quiere que lo hagan en un entorno más seguro y controlado.
La nueva experiencia no requiere que el adolescente cree una cuenta distinta ni que active nada manualmente. Se aplica de forma automática cuando OpenAI detecta que el usuario es menor de edad, ya sea porque lo declara al registrarse o porque sus sistemas de estimación de edad lo deducen a partir de múltiples señales. Según la compañía, el objetivo es que los jóvenes puedan aprovechar las capacidades de ChatGPT sin exponerse a contenidos inapropiados ni a dinámicas perjudiciales.
Una experiencia automática para menores de 18 años
El funcionamiento de esta nueva modalidad se basa en un sistema de predicción de edad que analiza más de 2.000 señales, como los horarios habituales de conexión, la antigüedad de la cuenta, los patrones de uso o el tipo de consultas realizadas. Si el sistema determina que el usuario tiene menos de 18 años, la cuenta pasa automáticamente a la versión para adolescentes. En caso de duda, se aplica la opción más restrictiva, es decir, la pensada para menores.
Si un adulto es clasificado por error como menor, puede verificar su edad mediante un selfie a través del servicio Persona, tal y como ha explicado OpenAI. Este mecanismo ya se estaba desplegando desde principios de año y ahora se consolida con el lanzamiento de esta experiencia específica. La compañía ha señalado que la extensión se realizará de forma progresiva durante las próximas semanas y que en la Unión Europea se adaptará a los requisitos regionales, con un tratamiento particular para cada país.
Modo de estudio: aprender sin atajos
Una de las novedades más destacadas es el refuerzo del modo de estudio, una función que ya existía pero que ahora se convierte en el eje de la experiencia adolescente. En lugar de ofrecer respuestas directas, ChatGPT guía al estudiante mediante preguntas, explicaciones escalonadas y ejercicios de comprobación. La idea es que el alumno llegue a la solución por sí mismo, desarrollando el pensamiento crítico y la comprensión real de los conceptos.
Además, se han incorporado los llamados recordatorios responsables para los deberes. El sistema es capaz de detectar cuándo un adolescente parece estar intentando tomar un atajo en una tarea, por ejemplo pidiendo una respuesta rápida, y le redirige hacia el modo de estudio. También se pueden configurar horas de estudio, franjas horarias en las que el chatbot inicia automáticamente las conversaciones en este modo educativo. Tanto el propio adolescente como sus padres pueden establecer estas franjas.
OpenAI ha explicado que el modo de estudio fue diseñado junto a docentes y especialistas en pedagogía, y utiliza técnicas como el andamiaje, la recuperación activa y la autorreflexión. Los primeros resultados, según la compañía, muestran mejoras en el rendimiento, aunque son datos aportados por la propia empresa.
Restricciones de contenido y bienestar emocional
La versión para adolescentes incorpora restricciones automáticas en temas sensibles como autolesiones, violencia, trastornos alimentarios, actividades peligrosas y contenido sexual o gráfico explícito. Estas limitaciones ya estaban parcialmente activas desde el otoño pasado, pero ahora se amplían y se refuerzan. Además, el chatbot tiene prohibido utilizar lenguaje romántico, fomentar la dependencia emocional o sugerir que posee sentimientos o conciencia. Tampoco puede definirse como amigo del usuario ni emplear apelativos cariñosos.
Para evitar que los menores desarrollen una relación excesiva con la IA, ChatGPT mostrará recordatorios periódicos de que se está hablando con una máquina y avisará cuando detecte periodos prolongados de uso. También se han añadido notificaciones sobre la subida de imágenes sensibles, para que el adolescente sea consciente de lo que comparte. El modo de voz, por defecto, está desactivado en estas cuentas.
En cuanto a las alertas de seguridad, OpenAI ha desarrollado un sistema que, en situaciones de riesgo grave, puede enviar notificaciones a los padres o tutores. Estas alertas pasan primero por un equipo de moderadores humanos que eliminan los detalles innecesarios antes de enviarlas. Se ha añadido una nueva categoría específica para trastornos alimentarios, además de las ya existentes para autolesiones y violencia.
Controles parentales: supervisión sin intromisión
Los padres o tutores pueden vincular su cuenta a la del adolescente para gestionar ciertos aspectos del uso. Entre las opciones disponibles están establecer horas de silencio, en las que el acceso a ChatGPT queda bloqueado, desactivar el modo de voz, impedir que el sistema guarde recuerdos sobre el menor, retirar la generación de imágenes o excluir las conversaciones del entrenamiento de los modelos. También pueden fijar las horas de estudio.
Sin embargo, los controles parentales no permiten leer ni supervisar las conversaciones. OpenAI ha insistido en que, cuando se envía una alerta de seguridad, solo se comparte la información necesaria para proteger el bienestar del joven. Esta decisión busca equilibrar la supervisión con la privacidad del adolescente, un aspecto que ha generado debate entre las familias.
La compañía también ha recordado que el uso de ChatGPT entre adolescentes está muy extendido. Según un estudio de Common Sense Media, más del 70% de los jóvenes estadounidenses recurre a los chatbots de IA en busca de compañía, y la mitad los utiliza de forma habitual. Esta realidad ha llevado a OpenAI a tomar medidas, especialmente después de las críticas y demandas recibidas por el impacto de la IA en la salud mental de los menores.
El lanzamiento se produce en un contexto de creciente presión regulatoria y social. En Estados Unidos, hay varias demandas contra OpenAI, incluida la del caso de un adolescente que se suicidó tras conversaciones con el chatbot. En la Unión Europea, el Parlamento ha recomendado fijar en 16 años la edad mínima para usar redes sociales y acompañantes de IA, y la Comisión trabaja en una aplicación de verificación de edad que podría estar lista antes de fin de año.
Con esta nueva versión, OpenAI pretende que los adolescentes sigan usando ChatGPT, pero de una forma más segura y educativa. La herramienta no solo limita contenidos, sino que intenta cambiar la manera en que los jóvenes interactúan con la inteligencia artificial, convirtiéndola en un apoyo para el aprendizaje y no en un sustituto del esfuerzo. Queda por ver si estas medidas serán suficientes para calmar las preocupaciones de padres y educadores, pero lo cierto es que la compañía ha dado un paso importante hacia un uso más responsable de la IA entre los menores.



