
La recolección de frutas delicadas siempre ha sido un quebradero de cabeza para los agricultores. Cogerlas en el punto justo de maduración sin magullarlas requiere mano de obra experta y mucha paciencia. Ahora, un equipo de la Universitat Politècnica de València ha dado con una solución que promete cambiar las reglas del juego: Dragonbot, un robot inteligente capaz de cosechar pitayas de forma autónoma y selectiva, sin dañar el fruto y eligiendo solo aquellas que están listas para ser recolectadas.
El proyecto, coordinado por el Laboratorio de Robótica AgrÃcola de la UPV, llega en un momento en el que el cultivo de la pitaya, también conocida como fruta del dragón, está ganando terreno en la cuenca mediterránea. Su resistencia a la sequÃa —al fin y al cabo, es un cactus— y su alto valor comercial la convierten en una apuesta cada vez más atractiva para los productores. Dragonbot es, según sus creadores, el primer robot diseñado especÃficamente para automatizar la recolección de esta fruta, y los resultados de las primeras pruebas en campo son más que esperanzadores.
Asà funciona Dragonbot
El robot monta una plataforma autónoma con tracción a las cuatro ruedas, dirección en dos de ellas y suspensión independiente, lo que le permite moverse sin problemas por terrenos agrÃcolas. Sobre esa base, un brazo robótico colaborativo equipado con una garra y dos sistemas de corte —una hoja vibratoria y unas tijeras neumáticas— se encarga de separar la fruta de la planta con precisión milimétrica. Pero lo más llamativo son los dedos neumáticos flexibles que sujetan la pitaya sin apretarla, evitando golpes o deformaciones.
El verdadero cerebro del sistema es la visión artificial. Dragonbot analiza cada fruto mediante cámaras y algoritmos que determinan su grado de maduración antes de decidir si lo cosecha o lo deja en la planta. De esta forma, solo se recogen las pitayas que están en su punto óptimo, lo que reduce las pérdidas y mejora la calidad del producto final. Carlos Blanes, investigador del Instituto Universitario de Automática e Informática Industrial (ai2) de la UPV, explica que el equipo ha programado todas las operaciones de recogida y depósito para que la fruta no sufra ningún daño durante el proceso.
Resultados que hablan por sà solos
Las pruebas realizadas en explotaciones agrÃcolas reales han arrojado cifras muy positivas. Más del 75% de los frutos maduros fueron recolectados con éxito, mientras que menos del 12% presentó algún tipo de daño durante la manipulación. Para Coral Ortiz, coordinadora del proyecto, estos datos validan la viabilidad del robot no solo para la pitaya, sino también para otros cultivos con frutos igualmente delicados. «Estos resultados demuestran que la tecnologÃa desarrollada tiene un gran potencial para la recolección autónoma de frutas que requieren un trato especialmente cuidadoso», señala.
Francisco Rovira, director del Laboratorio de Robótica AgrÃcola, destaca que el auge del cultivo de la pitaya en el Mediterráneo se debe tanto a su resistencia como a la creciente demanda de los consumidores. Dragonbot llega para dar respuesta a la necesidad de automatizar una cosecha que, hasta ahora, dependÃa casi por completo del trabajo manual. Y lo hace con una precisión que, según los investigadores, supera las expectativas iniciales.
Colaboración público-privada y financiación europea
Detrás de Dragonbot no solo está la UPV. El consorcio incluye a la empresa GreenVision, encargada de desarrollar el sistema para estimar la maduración de los frutos; Inderen, que proporcionó un entorno de pruebas agrivoltaico; y Nutai, especializada en visión artificial, que trabajó en la identificación del punto óptimo de corte de cada fruta. El proyecto ha sido financiado a través del programa de Proyectos Estratégicos en Cooperación de la Generalitat Valenciana, con cofinanciación de fondos FEDER. Precisamente, Dragonbot fue seleccionado recientemente como caso de éxito de innovación colaborativa durante la jornada Innova Connect, organizada por la Dirección General de Fondos Europeos e Ivace+i Innovación.
La apuesta por la robótica agrÃcola no se detiene aquÃ. Con Dragonbot, los investigadores quieren demostrar que la inteligencia artificial y la automatización pueden ofrecer soluciones concretas para el sector primario, mejorando la eficiencia de la cosecha y reduciendo las pérdidas en cultivos que exigen una recolección precisa. El robot ya ha demostrado su capacidad para trabajar en condiciones reales, y el equipo confÃa en que su tecnologÃa pueda adaptarse a otras frutas delicadas en el futuro.
