
La Generalitat Valenciana ha puesto en marcha un proyecto piloto que combina drones, cámaras hiperespectrales e inteligencia artificial para reforzar el control de la calidad del agua en la Comunidad Valenciana. La iniciativa, bautizada como ‘Ocean Watcher’, busca detectar con mayor rapidez posibles vertidos o episodios de contaminación, reduciendo los tiempos de respuesta frente al modelo de vigilancia convencional.
El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente MartÃnez Mus, presentó el proyecto en la Gola de Pujol, en el Parque Natural de l’Albufera, acompañado por la alcaldesa en funciones de València, MarÃa José Ferrer San Segundo, y el director general de Calidad y Educación Ambiental, Jorge Blanco. Durante el acto, MartÃnez Mus destacó que esta iniciativa supone «un nuevo paso en la apuesta de la Generalitat por la innovación, la tecnologÃa y los datos para mejorar la gestión ambiental».
Asà funciona Ocean Watcher
El sistema combina teledetección mediante drones, análisis espectral y modelos de inteligencia artificial con campañas de muestreo realizadas sobre el terreno. Los vuelos captan la «firma espectral» del agua, una especie de huella luminosa que revela su composición, y esa información se cruza con los resultados de las muestras fÃsicas para calibrar y validar los algoritmos. El objetivo es disponer de un sistema de seguimiento más rápido, preciso y completo que el actual.
La tecnologÃa permite obtener datos casi en tiempo real sobre el estado de las aguas, algo que con el método tradicional resulta imposible. Según explicó el conseller, cuando una analÃtica detecta parámetros fuera de los valores establecidos, pueden haber transcurrido alrededor de 24 horas desde la toma de la muestra, un periodo durante el cual la situación puede haber cambiado por completo. Con ‘Ocean Watcher’, la administración pretende reducir drásticamente ese intervalo y facilitar una respuesta más ágil ante posibles incidencias.
Reducir los tiempos de respuesta
La principal ventaja de este proyecto es la capacidad de actuación inmediata frente a los episodios de contaminación. Actualmente, el proceso de toma de muestras, envÃo al laboratorio y recepción de resultados puede alargarse hasta 24 horas, lo que retrasa la adopción de medidas como el cierre preventivo de una playa. Con los drones y la IA, la información se obtiene de forma instantánea, lo que permite a los gestores ambientales anticiparse a los problemas en lugar de reaccionar cuando ya han ocurrido.
MartÃnez Mus subrayó que «la tecnologÃa nos permite avanzar hacia una gestión ambiental basada en más información y en una mayor capacidad de anticipación». El sistema no sustituye los análisis de laboratorio, sino que los complementa, añadiendo una capa adicional de vigilancia que puede señalar zonas de riesgo antes de que se confirme el problema.
Seis puntos de control en el litoral
El proyecto piloto se desarrolla en seis enclaves de la costa valenciana seleccionados por su posible afección por vertidos urbanos. En concreto, los trabajos se realizan en las acequias Sangonera y Nova, en Meliana; la acequia Sant Vicente y el barranco del Carraixet, en Alboraya; las golas del Pujol y del Perellonet, en València, y la Gola del Rey, en Sueca. Todos son puntos de desembocadura o canales donde históricamente se han registrado episodios de contaminación que obligan a cerrar temporalmente las zonas de baño.
En cada uno de estos puntos se llevan a cabo campañas de muestreo de agua superficial y vuelos con drones equipados con cámaras hiperespectrales. Además de los análisis de laboratorio, se registran parámetros como la temperatura, la turbidez, la localización mediante GPS y las condiciones ambientales. Toda esa información se correlaciona para mejorar progresivamente la precisión del sistema.
Un complemento a la red de vigilancia
‘Ocean Watcher’ no llega para sustituir la red existente, sino para reforzar el control de la calidad de las aguas de baño, que realiza cerca de 5.000 análisis en cada temporada. Esta red no solo supervisa las zonas de baño, sino también efluentes que vierten al mar, como golas, acequias, aliviaderos de conducciones de vertidos y colectores de pluviales. La incorporación de la teledetección y la inteligencia artificial permitirá sumar nuevas fuentes de información a estos controles y avanzar en la detección temprana de posibles episodios de contaminación.
El proyecto también se enmarca en la estrategia impulsada por la Generalitat con motivo del 40 aniversario del Parque Natural de l’Albufera, que sitúa el conocimiento cientÃfico, la innovación y la mejora de la calidad del agua entre sus prioridades. En este contexto, la administración autonómica ya ha instalado sensores para digitalizar la gestión de agua y control del lago, y ‘Ocean Watcher’ supone un paso más en esa lÃnea, incorporando herramientas tecnológicas avanzadas para mejorar la gestión ambiental del parque y de los ecosistemas acuáticos de la Comunidad Valenciana.
Con esta iniciativa, la Comunidad Valenciana se sitúa a la vanguardia en el uso de drones e inteligencia artificial para la vigilancia ambiental. La prueba piloto, que se desarrollará durante la temporada de baño, permitirá evaluar la eficacia del sistema y decidir si se extiende a más tramos costeros en el futuro. Mientras tanto, los bañistas pueden estar tranquilos: la administración trabaja para que la calidad del agua siga siendo excelente, y ahora con herramientas capaces de anticiparse a los problemas.





