
La automatización industrial en España ha pasado de ser una apuesta a convertirse en una realidad cotidiana dentro de las fábricas. Según un estudio elaborado por reichelt elektronik, distribuidor online de electrónica y TI, el 78% de las empresas españolas afirma que ya utiliza robots en alguna fase de sus procesos productivos, una cifra que refleja hasta qué punto la robótica se ha integrado en la industria nacional.
Detrás de este auge no solo está la evolución de la tecnología, sino también la presión por ganar eficiencia y competitividad en un entorno global cada vez más exigente. La inteligencia artificial (IA), los nuevos sensores y el software avanzado están ampliando de forma notable lo que los robots son capaces de hacer, y muchas compañías empiezan a ver esta automatización como una herramienta clave para afrontar la escasez de talento y la falta de mano de obra especializada.
Qué tipos de robots se usan más en las empresas españolas
El estudio revela que la robótica industrial en España es bastante diversa, pero hay algunas categorías que destacan claramente. Los robots móviles lideran el ranking de adopción: están presentes en el 39% de las empresas encuestadas, ya sea como plataformas autónomas que se desplazan por la planta o como manipuladores móviles equipados con brazos articulados capaces de moverse entre distintas estaciones de trabajo.
Muy cerca se sitúan los robots industriales estacionarios, utilizados por el 36% de las compañías para tareas de alta carga o ciclos de trabajo muy repetitivos. Son las máquinas clásicas de la automatización pesada, habituales en líneas de montaje, células de soldadura, operaciones de corte o sistemas de paletizado donde prima la robustez y la repetibilidad.
El tercer gran bloque lo forman los robots colaborativos o cobots y otros brazos robóticos ligeros, con una presencia del 35%. Estos equipos se caracterizan por su tamaño más reducido, su capacidad para trabajar codo con codo con las personas y su flexibilidad para adaptarse a cambios de producción, lo que los hace especialmente atractivos para pymes y entornos donde los lotes son cortos o las series cambian con frecuencia.
En cambio, los robots humanoides siguen siendo minoritarios en el tejido productivo. Apenas rozan un nivel de adopción del 5%, un dato que refleja que, de momento, son soluciones todavía emergentes y con un despliegue muy limitado en entornos industriales reales, pese al interés creciente por sus posibilidades futuras.
Prioridad para cobots y brazos robóticos frente a los sistemas tradicionales
Más allá de la foto fija actual, el informe de reichelt elektronik apunta a un cambio de tendencia en las preferencias de las empresas españolas. De cara al futuro, un 67% de las organizaciones asegura que dará prioridad a la incorporación de brazos robóticos ligeros y cobots frente a los robots estacionarios tradicionales, al considerarlos más versátiles y sencillos de integrar en sus procesos.
Esta inclinación no se explica solo por motivos técnicos. Aunque el coste es un factor importante —el 57% de las empresas indica que el precio fue decisivo a la hora de apostar por cobots—, una amplia mayoría, el 75%, considera que estos robots colaborativos ofrecen capacidades que los sistemas clásicos no pueden igualar, especialmente en tareas que requieren interacción directa con personas y cambios frecuentes en la producción.
El papel de los cobots como puerta de entrada a la automatización es otro punto relevante del estudio. Según los datos recopilados, el 53% de las empresas no utilizaba ningún tipo de robótica antes de dar el salto con estas soluciones colaborativas, lo que demuestra que han servido para democratizar la robótica entre muchas pequeñas y medianas empresas que hasta hace poco veían estas inversiones como algo inalcanzable.
En paralelo, la visión sobre los robots humanoides está cambiando, aunque de forma gradual. Solo un 14% de las compañías se plantea invertir en este tipo de dispositivos en los próximos años, pero una parte importante ya les asigna posibles funciones: apoyar a los trabajadores para reducir la carga física, modernizar procesos y asumir tareas repetitivas o exigentes son algunos de los usos que se mencionan con más frecuencia.
Planes de inversión y horizonte de automatización total
El estudio también analiza cómo se reparten las previsiones de compra de robots a corto plazo. En los próximos dos años, el 36% de las empresas planea adquirir o ampliar su parque de robots móviles, el 33% valora la incorporación de nuevos cobots o brazos ligeros, y un 32% contempla invertir en más robots estacionarios para reforzar sus líneas de producción existentes.
Los humanoides, pese a su limitada presencia actual, comienzan a entrar en el radar de inversión: un 14% de las organizaciones se plantea su compra en el medio plazo. Aun así, la balanza sigue claramente inclinada hacia soluciones ya consolidadas, que ofrecen un retorno más predecible y una integración técnica menos compleja que las plataformas humanoides.
En cuanto al nivel de automatización alcanzado, el informe indica que el 43% de las empresas españolas delega entre el 21% y el 50% de sus tareas en robots. Es decir, muchas fábricas se encuentran en un punto intermedio, con una parte relevante de su producción robotizada, pero todavía lejos de la automatización total de todos sus procesos.
Pese a ello, el optimismo es notable. Un 64% de las compañías consultadas considera que sus procesos de fabricación podrían estar completamente automatizados en un plazo de cinco años. Además, un 60% de los responsables industriales cree que la robótica será una pieza clave para hacer frente a la actual escasez de talento, permitiendo reasignar a las personas a tareas de mayor valor añadido.
En este contexto, el presupuesto destinado a robótica ha crecido en el 67% de las empresas españolas, y en un 18% de los casos lo ha hecho de manera especialmente significativa. Esta apuesta presupuestaria deja claro que la automatización no se ve como un proyecto puntual, sino como una línea estratégica que las compañías quieren seguir reforzando en los próximos años.
Dónde se usan los robots y qué tareas asumen en las fábricas
Más allá del porcentaje de adopción, resulta interesante ver en qué tipo de trabajos se emplean realmente los robots dentro de las plantas productivas. La mayoría de las empresas recurre a estos sistemas cuando las tareas son repetitivas o mecánicas (50%) o implican un esfuerzo físico considerable para las personas (39%), como la manipulación de cargas, movimientos continuos o operaciones en entornos poco ergonómicos.
Entre los usos más habituales destacan las tareas de recogida y colocación de piezas, conocidas como pick and place, presentes en el 34% de las empresas. Le siguen de cerca las operaciones de montaje y carga de maquinaria, que aparecen mencionadas por el 32% de los encuestados. En ambos casos, los robots permiten mantener ritmos constantes de producción y reducir errores asociados al cansancio humano.
La lista de aplicaciones se completa con un amplio abanico de labores más especializadas: corte de materiales, soldadura, operaciones de paletizado, empaquetado o transporte interno dentro de la fábrica, entre otras. Esta diversidad da una idea de la versatilidad creciente de la robótica industrial y de cómo se ha ido extendiendo desde las líneas de producción más convencionales hacia casi cualquier rincón de la planta.
En el caso concreto de los robots humanoides, aunque su presencia real aún es reducida, las empresas empiezan a asignarles un rol potencial bastante claro. Un 42% los usaría para apoyar al personal y aliviar la carga física, otro 42% los ve como una vía para asumir tareas repetitivas o muy exigentes, y un 47% cree que podrían contribuir a modernizar operaciones y mejorar la competitividad mediante automatización avanzada.
Este interés no significa que su despliegue vaya a ser inmediato, pero sí apunta a una posible evolución en la que los humanoides complementen a los robots clásicos, sobre todo en entornos donde se valore su capacidad para moverse en espacios pensados para personas y manejar herramientas similares a las que utilizan los operarios.
Tecnologías que impulsan la nueva ola de robótica industrial
El salto cualitativo de la robótica en España no se explica solo por la llegada de más máquinas, sino también por la mejora de las tecnologías que las hacen más inteligentes y seguras. Entre las innovaciones que más han contribuido a esta evolución, el informe sitúa en primer lugar a los sensores de reconocimiento del entorno, mencionados por el 38% de las empresas.
Dentro de este apartado se incluyen sistemas como lidar, ultrasonidos, cámaras de visión artificial y otros sensores avanzados, que permiten a los robots detectar obstáculos, identificar piezas, calcular distancias y tomar decisiones en tiempo real. Gracias a ellos, es posible desplegar robots móviles que comparten pasillos con personas o cobots que ajustan su velocidad y fuerza para trabajar de forma segura junto a los operarios.
La inteligencia artificial también desempeña un papel protagonista. Un 34% de las compañías señala la IA como una de las tecnologías clave para impulsar el uso de robots, al permitir que estas máquinas asuman tareas cada vez más complejas, desde la planificación avanzada de movimientos hasta el reconocimiento de patrones o la adaptación a variaciones en el proceso.
A estas mejoras se suman el desarrollo de software de control más sofisticado, que facilita la programación y reconfiguración de las células robotizadas, y nuevos sensores que perfeccionan el “tacto” de los robots, permitiéndoles manipular objetos delicados, detectar colisiones ligeras o trabajar con más precisión en operaciones de ensamblaje fino.
En conjunto, estas innovaciones están provocando que la robótica deje de ser sinónimo exclusivo de grandes líneas automatizadas y pase a estar presente en entornos más variados y dinámicos, donde la flexibilidad y la capacidad de adaptación pesan tanto como la velocidad pura o la fuerza.
Retos para seguir ampliando la inversión en robótica
Aunque el panorama es claramente favorable al crecimiento de la automatización, las empresas señalan una serie de condiciones que ayudarían a acelerar aún más la inversión en robótica. La principal es la reducción de precios: el 43% de las organizaciones consultadas considera que abaratar los equipos sería un incentivo directo para dar el salto o ampliar los proyectos ya en marcha. Otro aspecto señalado fue la mejora de la ciberseguridad industrial, entendida como un requisito para proteger operaciones cada vez más conectadas.
Otro factor relevante es la simplificación de la instalación y la puesta en marcha. El 26% de las empresas apunta que eliminar barreras técnicas y reducir la complejidad de integrar robots en líneas existentes facilitaría enormemente la adopción, especialmente en pymes con menos recursos internos de ingeniería y mantenimiento.
El desarrollo del hardware también aparece en la lista de prioridades. Un 25% de los encuestados menciona la necesidad de seguir avanzando en componentes más robustos, precisos y adaptables, capaces de manejar un mayor rango de tareas sin requerir grandes rediseños de los procesos.
Por último, el acceso a la financiación se perfila como un elemento clave para que la robótica llegue a más compañías. Otro 25% de las empresas considera que contar con fórmulas de financiación más sencillas y flexibles —ya sea a través de bancos, programas públicos o modelos como el pago por uso— podría desbloquear proyectos que hoy se quedan en el cajón por falta de recursos iniciales.
Con todas estas piezas sobre la mesa, el estudio de reichelt elektronik dibuja una industria española en la que la robótica ya forma parte del día a día de la mayoría de las empresas, pero que aún tiene un amplio recorrido por delante. El crecimiento del presupuesto, la apuesta por cobots y robots móviles, y el empuje de tecnologías como la IA y los nuevos sensores apuntan a que la automatización seguirá ganando terreno, ayudando a las compañías a ser más eficientes, competitivas y resilientes ante los cambios del mercado.




