
El uso de pantallas entre niños y adolescentes se ha convertido en una de las mayores preocupaciones para familias, educadores y sanitarios. Los últimos estudios revelan que los menores españoles pasan cada vez más tiempo frente a dispositivos electrónicos, hasta el punto de superar con creces las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El abuso de estas tecnologÃas no solo afecta al rendimiento escolar, sino también a la salud fÃsica y emocional, según advierten los expertos.
El Estudio PASOS, impulsado por la Gasol Foundation, ha actualizado sus datos con una radiografÃa detallada de la situación. El tiempo medio diario dedicado a pantallas alcanza los 224,7 minutos, casi cuatro horas, y cerca de siete de cada diez menores no respetan el lÃmite máximo de 120 minutos recomendado por la OMS. Estas cifras representan un aumento significativo respecto a ediciones anteriores y han encendido todas las alarmas.
Las cifras del estudio PASOS
La segunda edición del estudio, que recoge datos de más de 6.000 menores de entre 8 y 16 años, compara la situación antes y después de la pandemia. El incremento del tiempo de uso entre 2019 y 2022 es de 16,9 minutos diarios, pasando de 207,8 a 224,7 minutos. Extrapolado al año, supone cerca de dos meses completos de exposición, tal y como señala el informe.
En cuanto a los dispositivos, la tableta y el teléfono inteligente lideran el exceso. Entre semana, el porcentaje de menores que supera las dos horas exclusivamente con estos aparatos ha pasado del 24,3% en 2019 al 32,5% en 2022. Los fines de semana la situación se agrava, con un 44,7% en 2022.
La brecha de género también es notable: los chicos dedican de media 36 minutos más que las chicas diariamente, aunque la diferencia se ha reducido desde la edición anterior. Además, el nivel socioeconómico marca una brecha importante, con un uso más elevado entre los menores de familias con menor renta y sin estudios universitarios.
Recomendaciones de los expertos
Frente a esta realidad, los especialistas coinciden en que la prohibición total no es la solución, pero sà es necesario establecer lÃmites y acuerdos familiares. La psicóloga infantojuvenil Yolanda Romero aboga por un ‘destete digital’ progresivo, con pautas claras y flexibles según la edad. Por ejemplo, permitir el uso de pantallas solo después de completar tareas básicas o en momentos concretos del dÃa.
Laura Cuesta Cano, profesora universitaria experta en estrategia digital, propone un ‘Compromiso Digital Familiar’ basado en la madurez del menor. Lo importante no es la edad exacta, sino la responsabilidad demostrada en otras áreas de la vida. Además, recomienda que el primer móvil no tenga acceso automático a todas las aplicaciones, sino que se vaya ampliando de forma progresiva.
También se insiste en la importancia de que los adultos den ejemplo. Los espacios sin pantallas, como las comidas o el dormitorio, deben protegerse en toda la familia. La experta en psicologÃa Leydis Morejón añade que hay que observar ciertas señales de alerta, como irritabilidad al desconectar, pérdida de interés por otras actividades o alteraciones del sueño.
En definitiva, los datos del estudio PASOS reflejan una tendencia preocupante que exige una respuesta coordinada de familias, instituciones y empresas tecnológicas. El equilibrio entre el uso de pantallas y otras actividades esenciales para el desarrollo es la clave para evitar consecuencias a largo plazo. La evidencia cientÃfica y las recomendaciones de los expertos apuntan a la necesidad de educar en el uso responsable, con lÃmites claros y acompañamiento adulto, para garantizar el bienestar de los menores.


