
El almacenamiento de energía se ha convertido en una pieza fundamental para la transición energética, tanto en España como en el resto de Europa. La generación renovable, especialmente la solar, ha crecido de forma exponencial en los últimos años, pero su intermitencia hace necesario guardar la energía para usarla cuando más se necesita. Las cifras y las inversiones que se están produciendo en este sector reflejan una auténtica revolución silenciosa.
Empresas como Fox ESS, CEGASA Energía o Polestar Energy están impulsando soluciones residenciales e industriales, mientras que organismos internacionales publican guías para contratar almacenamiento de larga duración. El almacenamiento deja de ser un complemento para convertirse en un pilar estratégico del sistema eléctrico, con un respaldo creciente de la Unión Europea y de los inversores privados.
El crecimiento del mercado europeo
Según el último informe EUPD Research, el mercado europeo de almacenamiento con baterías alcanzará los 57 GWh en 2026, lo que supone un incremento interanual del 78%. El segmento residencial también está en auge: pasará de 11 GWh a 15 GWh, un 36% más. Estos datos coinciden con las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía, que advierte de que las baterías por sí solas no bastarán para cubrir todas las necesidades de flexibilidad, especialmente las de carácter estacional.
En 2024 se añadieron más de 75 GW de almacenamiento en baterías a nivel mundial, y más de 70 gobiernos respaldan el objetivo de alcanzar 1.500 GW en 2030. España no es ajena a esta tendencia. La generación solar fotovoltaica se ha triplicado entre 2020 y 2025, alcanzando los 50.188 GWh anuales, un 18% del total. El desafío ahora es almacenar ese excedente para evitar cortes como el apagón masivo del 28 de abril de 2025, que evidenció la necesidad de contar con sistemas de almacenamiento en España como respaldo.
Fabricantes y financiación impulsan el sector
En este contexto, varias compañías están moviendo ficha. Fox ESS ha logrado posicionarse como la marca líder en almacenamiento residencial en Europa durante el primer semestre de 2026, según EUPD Research. La empresa, que también ha sido reconocida como número uno mundial por S&P Global, InfoLink y Frost & Sullivan, ha ampliado su capacidad productiva con una nueva fábrica en Wenzhou y ha renovado su imagen de marca.
Por su parte, CEGASA Energía, la compañía vasca con más de 90 años de historia, acaba de recibir una financiación de hasta 6 millones de euros por parte de Impact Bridge Asset Management. Esta inyección de capital servirá para expandir su negocio de sistemas de almacenamiento en baterías (BESS) y consolidar su presencia internacional, incluida su nueva planta en Júndiz (Vitoria-Gasteiz). La operación, enmarcada en la tesis de inversión de impacto, refuerza la cadena de valor europea de fabricación de baterías.
Otra iniciativa destacada es la de Polestar Energy, que ha lanzado una oferta de autoconsumo inteligente con baterías para hogares y empresas, aprovechando el nuevo Real Decreto 997/2025 que impulsa el autoconsumo y las comunidades energéticas. La combinación de generación fotovoltaica con almacenamiento permite a los usuarios reducir su factura eléctrica y ganar autonomía frente a la red.
Contratación y políticas para el almacenamiento de larga duración
Mientras las empresas avanzan con sus soluciones, los responsables políticos también se están poniendo las pilas. El Consejo de Almacenamiento de Energía de Larga Duración (LDES Council) ha publicado una guía técnica para orientar a los promotores y a las empresas eléctricas en el diseño de procesos de contratación que valoren adecuadamente las soluciones de larga duración. El documento recomienda evaluar las tecnologías por su contribución a la fiabilidad y la flexibilidad, en lugar de imponer criterios estrechos.
La guía llega en un momento en que la competencia está evolucionando más allá del hardware de las baterías hacia sistemas integrados. Fox ESS, por ejemplo, ofrece un ecosistema completo con inversores híbridos, cargadores para vehículos eléctricos y la plataforma inteligente FoxCloud 2.0, donde el modulo BMS es clave para gestionar el sistema. De esta forma, los clientes pueden gestionar su consumo y su producción de manera eficiente.
El auge del almacenamiento no solo se da en el ámbito residencial. Las aplicaciones industriales y a gran escala también están ganando terreno. La compañía que ha anunciado recientemente nuevas soluciones para instalaciones fotovoltaicas mostrará sus sistemas residenciales e industriales en ferias especializadas, lo que refleja la diversidad de opciones disponibles.
Con todo, el almacenamiento energético se perfila como uno de los grandes habilitadores de la transición. La financiación, las políticas de apoyo y la innovación tecnológica están allanando el camino para que la energía renovable sea mucho más fiable. La apuesta por el almacenamiento no solo responde a una necesidad técnica, sino también a una oportunidad económica: Europa quiere liderar este mercado y empresas de todo el continente están dispuestas a competir.
El esfuerzo conjunto de fabricantes, inversores y reguladores está creando un ecosistema robusto en torno al almacenamiento. Con una capacidad en constante expansión y herramientas para contratar soluciones de larga duración, la próxima década será decisiva para consolidar un sistema energético descarbonizado y resiliente en España y en toda Europa.





