
El despliegue del software de conducciĂłn autĂłnoma de Tesla en Europa no está siendo un camino de rosas. El Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte ha pedido a los Estados miembros que frenen la validaciĂłn de una funciĂłn del Full Self-Driving (FSD) que permite al coche circular por encima de los lĂmites de velocidad. La decisiĂłn llega justo cuando la firma estadounidense intenta ampliar su tecnologĂa por el continente.
La polĂ©mica se centra en un ajuste que puede elevar la velocidad máxima hasta un 50% por encima del lĂmite que el vehĂculo ha identificado. SegĂşn la organizaciĂłn, Tesla no ha solicitado una exenciĂłn de las normas de la ComisiĂłn EconĂłmica de las Naciones Unidas para Europa que autorice ese comportamiento. El ETSC tambiĂ©n quiere que se rechace otra funciĂłn que sincroniza la velocidad del coche con el tráfico que tiene alrededor.
PresiĂłn sobre la autorizaciĂłn europea
La controversia añade más leña al fuego al proceso de aprobación del FSD en la Unión Europea. La votación prevista para octubre se ha retrasado y, salvo giro inesperado, no tendrá lugar antes de diciembre. El sistema puede manejar la dirección y la velocidad y completar buena parte de las tareas de conducción, aunque exige que la persona al volante siga atenta y lista para intervenir.
Tesla sostiene que esta tecnologĂa ayuda a reducir siniestros y su consejero delegado, Elon Musk, ha llegado a decir que retrasar su aprobaciĂłn tendrá un coste en vidas. Los reguladores, en cambio, no las tienen todas consigo y miran con lupa tanto las prestaciones tĂ©cnicas como el cumplimiento real de las normas de circulaciĂłn.
Pruebas en Bélgica y respuesta de Tesla
Las dudas no son solo teĂłricas. En julio, la organizaciĂłn belga Johanna.be, centrada en la seguridad de peatones y ciclistas, hizo pruebas durante tres dĂas y unos 400 kilĂłmetros. DetectĂł incumplimientos repetidos de los lĂmites en vĂas urbanas de 20 y 30 km/h. En tramos de 30 km/h cerca de Bruselas, el vehĂculo circulĂł a una media de 44 km/h.
El informe tambiĂ©n señala que, aunque la pantalla reconocĂa señales de 30 km/h, el sistema mostraba a menudo un lĂmite de 50 km/h. Johanna.be documentĂł intentos de adelantamiento a ciclistas en calles donde esa maniobra está prohibida. El documento se remitiĂł a las autoridades de BĂ©lgica y PaĂses Bajos.
No todo fueron malas noticias en esas pruebas. La organizaciĂłn observĂł comportamientos positivos, como ceder el paso de forma proactiva a peatones y ciclistas. Sin embargo, considera que esas actuaciones no compensan los excesos de velocidad ni los incumplimientos en carriles bici.
A comienzos de septiembre, Tesla publicĂł un estudio en el que defiende que sus coches con FSD respetan los lĂmites y adaptan la conducciĂłn al tráfico. El regulador neerlandĂ©s RDW ha indicado que tendrá en cuenta el informe de Johanna.be en sus tareas de vigilancia, pero subraya que las conclusiones exigen valorar toda la informaciĂłn y su contexto.
PaĂses divididos y calendario comunitario
La situaciĂłn muestra a una Europa partida. PaĂses Bajos, cuyo regulador RDW dio luz verde al FSD en abril, impulsa su extensiĂłn al conjunto de la UE. BĂ©lgica, Eslovenia y Croacia tambiĂ©n han autorizado la tecnologĂa. En el otro lado, Suecia, Francia y la RepĂşblica Checa han expresado reservas sobre su capacidad para cumplir las normas de circulaciĂłn.
Tesla ha anunciado la aprobación del FSD supervisado en Croacia, donde prevé empezar pronto su despliegue. La autorización neerlandesa incluye exenciones de determinadas reglas de la CEPE, pero el ETSC sostiene que esas excepciones no cubren la función de ajuste de velocidad cuestionada.
El proceso europeo exige una mayorĂa cualificada de al menos 15 de los 27 Estados miembros, que representen el 65% de la poblaciĂłn comunitaria. La votaciĂłn, que inicialmente se esperaba para octubre, se ha aplazado y la siguiente oportunidad no se espera hasta diciembre.
El retraso supone un contratiempo para Tesla, que ve en el lanzamiento europeo del FSD una pieza relevante de su estrategia comercial ante la creciente competencia de fabricantes chinos de eléctricos. La decisión de los reguladores deberá conciliar las posibilidades de la asistencia automatizada con las exigencias de seguridad vial y el cumplimiento de las normas.
La pelĂcula, por tanto, sigue abierta: Bruselas tiene sobre la mesa una tecnologĂa que promete avances en conducciĂłn asistida, pero tambiĂ©n un pulso regulatorio por los lĂmites de velocidad, las pruebas belgas y las reservas de varios paĂses. El futuro del FSD en Europa dependerá de cĂłmo encajen esas piezas y de si Tesla logra convencer a los Estados de que su sistema no pone en riesgo la seguridad vial.


