
El Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles ha dado un paso decisivo en la modernización de la cirugía pública al incorporar el Da Vinci 5, la plataforma de última generación en cirugía robótica. Con esta incorporación se convierte en el primer hospital público de España en disponer de este modelo y en realizar la primera intervención urológica con esta versión del robot a nivel nacional.
La llegada del nuevo sistema no es un gesto aislado ni puramente tecnológico: supone la culminación de un programa de cirugía robótica con más de trece años de recorrido, que ha permitido al centro acumular un volumen de actividad y resultados clínicos que lo sitúan como referente en la sanidad pública madrileña y española. El DV5 llega para completar un parque tecnológico que ya contaba con dos plataformas Da Vinci Xi y que ahora suma un total de tres robots operativos.
Trece años de cirugía robótica: de los primeros pasos a la madurez
El Programa de Cirugía Robótica del hospital echó a andar en 2012, pocos meses después de la inauguración del centro. En aquella fase inicial se instaló el primer robot Da Vinci, con el que se realizaron entre 65 y 100 cirugías robóticas anuales durante los primeros años. Ese punto de partida marcó la base de un proyecto que no ha dejado de crecer en complejidad y volumen.
En 2018, el hospital sustituyó su primer equipo por el modelo Da Vinci Xi, que aportaba una visión tridimensional aumentada hasta diez veces, mayor precisión y una eliminación práctica del temblor fisiológico del cirujano. Este salto tecnológico permitió abordar procedimientos más complejos y consolidar la actividad robótica en distintas especialidades quirúrgicas.
La apuesta por esta vía se reforzó con la instalación de una segunda plataforma Xi en noviembre de 2024, lo que posibilitó trabajar en dos quirófanos de forma simultánea con técnica robótica. Este refuerzo logístico ha sido clave para disparar la actividad anual, que ha pasado de esos primeros 65‑100 casos a rozar las 700 intervenciones robóticas al año en la actualidad.
El resultado acumulado de esta trayectoria es una cifra que resume bien la experiencia del centro: a finales de 2025, el Hospital Universitario Rey Juan Carlos había superado las 3.500 cirugías robóticas. Este volumen, unido a la calidad de los resultados asistenciales, ha motivado que el programa fuera analizado y publicado en la revista Journal of Robotic Surgery, que destacó el desempeño de este modelo multidisciplinar entre 2012 y 2022.
Da Vinci 5: la nueva generación de cirugía robótica
La incorporación del Da Vinci 5 (DV5) supone un salto cualitativo respecto al modelo Xi. Esta quinta generación del sistema integra más de 150 innovaciones de diseño orientadas a mejorar la precisión, la seguridad, la ergonomía y la eficiencia global de cada intervención. No se trata solo de un cambio de hardware, sino de una plataforma pensada para optimizar todo el flujo quirúrgico, tal y como refleja el impulso de la técnica en España.
Una de las novedades más llamativas es la retroalimentación de fuerza (Force Feedback). Gracias a esta función, el cirujano percibe en la consola la resistencia de los tejidos, lo que ayuda a controlar con mayor finura la tensión que se aplica al manipular órganos o estructuras delicadas. Esta capacidad resulta especialmente crítica en zonas donde conviven nervios, vasos sanguíneos y planos muy frágiles, como en gran parte de la cirugía oncológica.
El sistema también refuerza la calidad de la visión tridimensional, que ya era muy superior a la visión humana con las generaciones previas. Con el DV5 se logra una imagen más nítida incluso en zonas anatómicamente complejas o de difícil acceso, lo que facilita la identificación precisa de planos de disección y estructuras pequeñas.
Desde el punto de vista del profesional, la plataforma incorpora mejoras ergonómicas notables: la consola está diseñada para reducir la fatiga en cirugías de larga duración, con un posicionamiento más natural de manos, brazos y espalda. La ausencia de temblor, unida a esta ergonomía refinada, se traduce en movimientos más estables y controlados durante todo el procedimiento.
Otro aspecto relevante es la mayor capacidad de datos y las mejoras en la gestión del quirófano. El Da Vinci 5 facilita la recogida y el análisis de información intraoperatoria, contribuyendo a optimizar la planificación y ejecución de las cirugías. En la práctica, esto se traduce en procesos más estándares, tiempos más ajustados y una capa adicional de seguridad para el paciente.
Ventajas para el paciente: menos dolor y recuperaciones más rápidas
Las características del Da Vinci 5 y la experiencia acumulada por los equipos del hospital impactan de forma directa en la evolución de los pacientes. La combinación de una visión mejorada, precisión en los movimientos y una manipulación fina de los tejidos permite intervenciones altamente complejas con abordajes mínimamente invasivos. Estas técnicas mínimamente invasivas incluyen desarrollos como la cirugía por un solo orificio y otros avances de acceso reducido.
Entre los beneficios más valorados destacan la reducción del dolor postoperatorio, la disminución del tiempo bajo anestesia y estancias hospitalarias más cortas. Esto se traduce en una reincorporación más rápida a la vida diaria y laboral, algo especialmente apreciado en pacientes en edad activa o con responsabilidades familiares y laborales.
La cirugía robótica también se asocia a menores tasas de complicaciones en muchas indicaciones, así como a una disminución de la necesidad de transfusiones sanguíneas y a un menor impacto estético, al requerir incisiones más pequeñas que la cirugía abierta clásica. En patologías oncológicas, la capacidad para combinar máxima radicalidad tumoral con una invasión mínima es especialmente relevante.
El mayor control sobre los tejidos delicados que ofrece el feedback de fuerza es otro factor que contribuye a reducir riesgos. Al poder calibrar la tensión aplicada en tiempo real, el cirujano disminuye la probabilidad de dañar nervios, vasos o estructuras que es preferible preservar, lo que puede tener impacto en funciones tan sensibles como la continencia o la función sexual en determinadas cirugías urológicas y ginecológicas.
Para el equipo quirúrgico, la posibilidad de trabajar con mayor seguridad en procedimientos prolongados gracias a la ergonomía y la calidad de imagen, reduce el cansancio acumulado y ayuda a mantener un alto nivel de precisión durante toda la operación. Esa estabilidad acaba repercutiendo también en los indicadores de seguridad y resultados clínicos.
Un modelo multidisciplinar: seis especialidades en primera línea
Las tres plataformas robóticas del Hospital Universitario Rey Juan Carlos se utilizan ya de forma regular en seis servicios quirúrgicos, que han integrado la técnica robótica en su práctica cotidiana. Este enfoque multidisciplinar es uno de los puntos fuertes del programa.
En Urología, liderada por el Dr. Miguel Sánchez Encinas, se han realizado más de 1.600 intervenciones con apoyo robótico. El servicio considera esta tecnología como una verdadera revolución, ya que reduce el dolor, la estancia hospitalaria, la necesidad de transfusiones y la convalecencia, al tiempo que mejora los resultados funcionales y la cirugía reconstructiva, con un impacto claro en la calidad de vida de los pacientes.
La Cirugía General y Digestiva, dirigida por el Dr. Manuel Durán y en la que también participan los doctores Camilo José Castellón, Alejandro García, Belén Manso y Carlos Ferrigni, acumula cerca de 850 cirugías robóticas. Aproximadamente el 40 % corresponde a cirugía colorrectal (en su mayor parte de carácter oncológico) y otro 40 % se vincula a cirugía esofagogástrica y bariátrica, además de procedimientos sobre la pared abdominal y el retroperitoneo.
En el ámbito de la Ginecología, el servicio, que ha pasado de estar encabezado por la Dra. Charo Noguero a ser liderado por la Dra. María de Matías, se acerca a las 750 intervenciones robóticas. En estas pacientes se observa una combinación de menor tiempo quirúrgico, menos complicaciones postoperatorias, altas más tempranas y recuperaciones más ágiles, sin dejar de lado los buenos resultados clínicos y oncológicos.
La Cirugía Torácica, cuyo jefe de servicio es el Dr. Ignacio Muguruza, ha realizado más de 180 cirugías robóticas. El uso del robot resulta especialmente ventajoso en procesos oncológicos pulmonares y patologías del mediastino, donde facilita la extirpación de lesiones benignas o malignas con una agresión menor para la caja torácica.
En Otorrinolaringología, dirigida por el Dr. Raimundo Gutiérrez, se han llevado a cabo alrededor de 140 intervenciones robóticas. Una de las grandes ventajas es la , en la que los brazos del robot acceden a la lesión a través de la boca, evitando incisiones en el cuello y otros abordajes externos más agresivos, a la vez que se exploran también otros procedimientos de mínima invasión.
La Cirugía Pediátrica se ha incorporado más recientemente al programa, a finales de 2024, bajo la dirección del Dr. Ricardo Díaz. En este campo se han realizado ya cerca de dos decenas de procedimientos robóticos. La plataforma resulta especialmente útil por la visualización detallada y la maniobrabilidad en estructuras anatómicas muy pequeñas, algo fundamental en pacientes infantiles.
Un recurso estratégico para la sanidad pública madrileña
El Hospital Universitario Rey Juan Carlos presta servicio a cerca de 200.000 habitantes de 18 municipios de la Comunidad de Madrid, incluyendo localidades como Móstoles, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias o El Álamo. La disponibilidad de tres plataformas robóticas convierte al centro en un pilar tecnológico para esta área sanitaria.
La dotación estructural del hospital incluye 17 quirófanos, 339 habitaciones individuales y 18 puestos de UCI, lo que permite absorber un alto volumen de actividad quirúrgica compleja sin dejar de atender la demanda asistencial habitual. La cirugía robótica se integra en esta infraestructura como una herramienta más para ofrecer tratamientos avanzados dentro del sistema público.
El liderazgo regional del hospital en número de intervenciones robóticas, sumado a su condición de primer centro público español en incorporar el Da Vinci 5, lo sitúa también como un referente europeo en la adopción de tecnología de última generación dentro de la sanidad financiada con fondos públicos. Esta posición refuerza el papel de la Comunidad de Madrid en el mapa de la innovación sanitaria europea.
El aumento progresivo de profesionales acreditados para manejar la plataforma robótica, procedentes de las distintas especialidades implicadas, indica que la experiencia ya no depende de equipos aislados, sino de un ecosistema quirúrgico consolidado que comparte protocolos, formación y criterios de calidad. Esa madurez organizativa es uno de los elementos que explican el reconocimiento obtenido en publicaciones científicas internacionales.
Con la combinación de tres robots Da Vinci (dos Xi y el nuevo DV5), una trayectoria de más de trece años y miles de procedimientos realizados, el Hospital Universitario Rey Juan Carlos se ha consolidado como un centro clave en la evolución de la cirugía robótica en la sanidad pública, ofreciendo a su población de referencia técnicas de vanguardia, resultados contrastados y una recuperación más llevadera en un ámbito donde la tecnología se pone claramente al servicio de los pacientes.