
El reciclaje y la reutilización de las baterías de los coches eléctricos empieza a ser una realidad palpable en España. Con el aumento imparable del parque móvil electrificado, la gestión de estos componentes al final de su vida útil se ha convertido en una prioridad tanto para las administraciones como para las empresas. Galicia se postula como uno de los territorios pioneros en este ámbito, con un proyecto piloto que ya está en marcha y que aspira a convertirse en un referente industrial.
La Xunta de Galicia, a través de la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático, ha dado un paso adelante al tramitar la autorización definitiva de una planta en el municipio de Mos, gestionada por la empresa Little Electric Car. Esta instalación está diseñada para procesar hasta 100 toneladas anuales de baterías de ion-litio, un volumen que, aunque modesto hoy, sienta las bases de lo que será un sector clave en la transición ecológica.
Una segunda vida para las baterías: de la movilidad al almacenamiento
El proyecto, que arrancó en enero de 2024, se centra en la aplicación de I+D+i para alargar la vida útil de las baterías. El proceso consiste en desmontar cada batería y analizar individualmente sus celdas>. Aquellas que aún conservan prestaciones suficientes se reutilizan para fabricar nuevos sistemas de almacenamiento energético, mientras que de las demás se recuperan componentes de alto valor añadido. Esta filosofía de economía circular no solo reduce residuos, sino que también genera empleo verde y fomenta la innovación tecnológica en la comunidad.
La conselleira Ángeles Vázquez, durante su visita a las instalaciones, subrayó que Galicia tiene la oportunidad de convertirse en un referente en la reutilización de baterías, un sector con un enorme potencial de crecimiento debido al auge de los vehículos eléctricos. Además, destacó que la Xunta apoyará todas las iniciativas alineadas con la Estrategia Gallega de Economía Circular, que persigue la prevención, la reutilización y el reciclaje de residuos, así como el uso eficiente de los recursos.
El reto de la gestión de residuos en la era del coche eléctrico
El crecimiento del parque de vehículos eléctricos en España, que ya supera las 124.000 matriculaciones anuales, plantea un desafío logístico y medioambiental de primera magnitud. Se estima que la vida útil de una batería de coche eléctrico ronda entre 7 y 10 años, por lo que la primera gran oleada de residuos está a punto de llegar. Para entonces, será necesario contar con infraestructuras capaces de gestionar cientos de miles de baterías al año.
La apuesta por la economía circular no solo responde a una necesidad ambiental, sino también a una oportunidad económica. Recuperar materiales como el litio, el cobalto o el níquel reduce la dependencia de las importaciones y permite fabricar nuevas baterías con un menor impacto ecológico. En este contexto, la iniciativa gallega se suma a otras que empiezan a surgir en el territorio nacional, todas ellas orientadas a crear un ecosistema industrial sostenible en torno a la movilidad eléctrica.
La planta de Mos representa un primer paso firme hacia un modelo de gestión de baterías más sostenible en España. La combinación de I+D+i, apoyo institucional y compromiso empresarial está sentando las bases de un sector que no solo contribuirá a la neutralidad climática, sino que también generará empleo y riqueza en el territorio. El camino hacia la movilidad eléctrica no termina en el coche: la verdadera revolución está en cómo gestionamos sus componentes cuando dejan de ser útiles.


