
La tecnología y el compromiso social se han dado la mano recientemente en el Congreso RBVM 2026, donde se ha presentado una iniciativa que promete cambiar la rutina de los más pequeños en los centros sanitarios. La Escuela de Ingeniería de Bilbao, perteneciente a la UPV/EHU, ha formalizado una alianza con la Fundación The Pink Force para poner en marcha ‘The Pink Force Factory’. Este proyecto educativo y solidario se centra en que los futuros ingenieros utilicen sus conocimientos para fabricar dispositivos capaces de ofrecer apoyo emocional a menores hospitalizados.
No se trata de un simple ejercicio académico, sino de una labor con un impacto real en el bienestar de los pacientes. El objetivo principal es que los alumnos de grado y máster se involucren en el diseño y montaje de réplicas del robot R2-KT diseñadas específicamente para niños y niñas con cáncer. Estas máquinas, inspiradas en la famosa saga galáctica, se convertirán en compañeros de juegos y apoyo en el Hospital Universitario de Basurto, permitiendo que la ingeniería salga de las aulas para entrar directamente en las habitaciones de quienes más lo necesitan.
Una historia de esperanza que cruza fronteras
El origen de este simpático robot rosa tiene una carga emocional muy profunda, ya que nació como homenaje a Katie Johnson, hija del fundador de la Legión 501, tras su fallecimiento por un tumor cerebral. Lo que empezó como un gesto de cariño familiar ha evolucionado hasta convertirse en un símbolo mundial de lucha y apoyo emocional con más de cuarenta unidades operando en diversos países. En Bilbao, la idea cobró fuerza tras el encuentro entre la catedrática Itziar Cabanes y el presidente de la fundación, Andoni Serrano, quienes vieron el potencial de unir el talento universitario con esta causa tan noble.
La implicación de la universidad vasca permitirá que estos robots den un salto tecnológico importante. Mientras que los modelos convencionales se manejan habitualmente con mandos manuales, el reto para los estudiantes bilbaínos es dotarlos de una mayor autonomía. Al incorporar tecnología avanzada, pantallas interactivas y chatbots, se busca que el robot pueda relacionarse de forma más fluida y natural con los pequeños, creando una atmósfera mágica en los pasillos del hospital que ayude a mitigar el estrés de los tratamientos médicos.
Innovación académica con proyección internacional
Charles Pinto, director del centro educativo, ha subrayado que este tipo de proyectos son fundamentales para demostrar que la ingeniería es una respuesta directa a las necesidades de la sociedad. Además de la labor en Basurto, la iniciativa tiene una hoja de ruta ambiciosa que contempla fases de expansión por Europa y otros continentes. No se limitan a los robots a tamaño real para hospitales, sino que también trabajan en versiones de menor escala, unos 30 centímetros, que sirven como herramientas pedagógicas para despertar el interés por la ciencia y la tecnología en colegios y asociaciones.
Este despliegue de medios y talento humano no solo busca mejorar el presente de los niños hospitalizados, sino también equilibrar el acceso a las carreras técnicas. Al visitar decenas de centros educativos cada año en busca de voluntarios, el proyecto actúa como un trampolín para las vocaciones STEAM, demostrando que crear dispositivos complejos puede tener como fin último algo tan humano como una sonrisa. El convenio firmado recientemente asegura que, una vez finalizados, estos robots con sello bilbaíno serán cedidos para su uso exclusivo en actividades de acompañamiento hospitalario.
Este esfuerzo coordinado entre la universidad y el sector solidario pone de manifiesto que el aprendizaje basado en problemas reales es la mejor forma de formar a los profesionales del mañana. El éxito de esta unión se refleja en la ilusión generada en los pasillos de Basurto, donde la frialdad de los equipos médicos se ve compensada por la presencia de estos nuevos amigos tecnológicos. Es un claro ejemplo de cómo la investigación y la robótica pueden ponerse al servicio de la empatía, transformando la experiencia hospitalaria en algo mucho más llevadero para las familias y los pacientes infantiles.

