Full Self-Driving (Supervised) en España: así son las pruebas y el camino hacia su llegada oficial

  • Las demostraciones de Full Self-Driving (Supervised) llegan a España desde el 26 de enero en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Málaga.
  • El sistema es un asistente de conducción avanzado que exige supervisión constante del conductor y no se considera conducción autónoma plena.
  • Tesla acumula miles de millones de kilómetros de datos reales con una arquitectura basada solo en cámaras y redes neuronales.
  • El lanzamiento comercial en Europa está previsto para principios de 2026, condicionado a la aprobación regulatoria y al papel clave de autoridades como la RDW neerlandesa.

Full Self-Driving Supervised en España

Tras años escuchando hablar de la conducción autónoma como algo casi futurista, el Full Self-Driving (Supervised) de Tesla empieza a tomar forma en España con un movimiento concreto: la apertura de demostraciones públicas en varias ciudades. No supone todavía que cualquier propietario vaya a poder activar el sistema en su coche, pero sí marca un primer contacto real con la tecnología en carreteras españolas, bajo un formato muy controlado.

La compañía utiliza estas pruebas para enseñar cómo funciona hoy su asistente de conducción más avanzado, mientras mantiene el horizonte de un despliegue comercial en Europa a principios de 2026, sujeto a lo que decidan los reguladores. De momento, el papel protagonista lo tienen las demos organizadas en tiendas Tesla y las pruebas técnicas supervisadas por las autoridades de tráfico.

Demostraciones de FSD en España: ciudades, fechas y formato

Demostraciones FSD Supervised en España

A partir del 26 de enero, Tesla ha comenzado a ofrecer en España demostraciones públicas de Full Self-Driving (Supervised) en un puñado de localizaciones seleccionadas. Las experiencias se desarrollan en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Málaga, donde la marca ha habilitado tiendas concretas para estas sesiones.

El calendario dispuesto por la compañía se extiende desde el 26 de enero hasta finales de abril de 2026, con eventos repartidos a lo largo de esos meses. En el área de Barcelona, por ejemplo, las demostraciones se realizan en el centro de Metalurgia, mientras que en la Comunidad de Madrid destacan Alcobendas y Fuenlabrada como puntos clave. En todos los casos, el acceso es mediante reserva previa a través de la web oficial de Tesla, donde se puede escoger fecha y ubicación.

Estas sesiones no son pruebas de entrega de vehículo ni cursos de conducción, sino recorridos guiados en condiciones de tráfico real, en los que el asistente FSD supervisado se encarga de gran parte de las tareas al volante. La marca remarca que las demos no equivalen a una activación generalizada del sistema en España, sino a una experiencia acotada pensada para mostrar su estado actual de desarrollo.

En paralelo, España se ha convertido también en un banco de pruebas regulado: la Dirección General de Tráfico autorizó a finales de 2025 ensayos en carreteras públicas con 19 vehículos equipados con FSD. Ese programa se orienta a recopilar datos en un entorno europeo real y a verificar cómo se adapta el sistema a la normativa y particularidades del tráfico local.

Cómo es la experiencia: asiento del pasajero y recorrido supervisado

Experiencia de pasajero con FSD Supervised

El planteamiento de Tesla para estas demos en España es deliberadamente prudente. Los asistentes no se ponen al volante: se sientan en el asiento del pasajero mientras un trabajador de la empresa conduce o supervisa el recorrido, explicando qué hace el sistema en cada momento. El objetivo es que el público pueda observar el comportamiento del coche en escenarios cotidianos, desde calles urbanas hasta accesos a autopistas, sin que haya lugar a malentendidos sobre quién es el responsable último.

Durante el trayecto, el Full Self-Driving (Supervised) se encarga de maniobras como la dirección, la aceleración, el frenado y los cambios de carril, así como de la gestión de intersecciones, semáforos y rotondas. El empleado de Tesla explica cómo el vehículo decide cuándo girar, cómo interpreta la señalización o de qué forma modula la velocidad ante otros coches, peatones o ciclistas.

La compañía insiste en dos ideas clave mientras se muestran estas funciones: por un lado, que el sistema puede asumir gran parte de la carga de la conducción en trayectos urbanos e interurbanos; por otro, que el conductor humano debe permanecer siempre atento y preparado para intervenir. La experiencia, en la práctica, busca enseñar tanto las capacidades como las limitaciones reales del software.

Sin grandes alardes de marketing, las demos se presentan como una oportunidad de ver en primera persona lo que hasta hace poco se reducía a vídeos de pruebas internas, como los que ya se vieron en Madrid en 2025, cuando Tesla circuló con FSD por la ciudad en un contexto mucho más experimental y con polémica por la falta de permisos específicos municipales.

Qué es (y qué no es) el Full Self-Driving (Supervised)

Funciones del sistema FSD Supervised

Pese a su nombre, el Full Self-Driving (Supervised) no convierte al coche en un vehículo autónomo capaz de circular sin nadie pendiente de la carretera. En la documentación que Tesla distribuye en España y en el resto de Europa, la empresa subraya que se trata de un conjunto avanzado de funciones de asistencia, no de un sistema de conducción independiente del usuario.

En su configuración actual, el FSD supervisado puede seguir una ruta hasta un destino, moverse por calles urbanas, carreteras residenciales y autopistas, y gestionar elementos habituales del tráfico europeo, como rotondas, intersecciones complejas y cambios de carril. También es capaz de realizar entradas y salidas de autopista, giros en cruces señalizados y maniobras de aparcamiento, manteniendo el control simultáneo de la dirección, la aceleración y el frenado.

La parte legal no deja lugar a dudas: la responsabilidad sigue recayendo íntegramente en el conductor. Tesla advierte de que el sistema requiere supervisión activa en todo momento, lo que implica mantener la atención sobre la vía y estar listo para tomar el control de inmediato. Aunque el coche pueda circular durante largos tramos “por sí solo”, desde el punto de vista normativo y práctico sigue siendo el usuario quien responde por todo lo que ocurra.

En términos de seguridad, la empresa sostiene que, cuando se usa de forma adecuada, el FSD supervisado puede reducir hasta siete veces el riesgo de colisiones graves frente a la conducción manual tradicional. Esa afirmación se apoya en sus registros de uso y en comparaciones internas, que la propia Tesla presenta con notas aclaratorias sobre las condiciones en las que se han generado esos datos.

Conviene recordar que, a día de hoy, los modelos de Tesla ya incluyen de serie un sistema de Piloto Automático, con funciones más básicas de asistencia. El paquete FSD supervisado se sitúa varios escalones por encima, pero siempre dentro de la categoría de ayuda al conductor, no de autonomía total.

La tecnología bajo el capó: visión, datos masivos y redes neuronales

Más allá de la experiencia de uso, Tesla defiende que su enfoque técnico para el FSD es diferente al de otros fabricantes. La compañía apuesta por una arquitectura basada exclusivamente en visión, es decir, en un sistema de cámaras y redes neuronales de extremo a extremo, sin recurrir a sensores como el lidar ni a mapas de alta definición precargados.

Según la marca, esta estrategia se apoya en una gigantesca base de datos construida con miles de millones de ejemplos reales procedentes de su flota global, que supera los 6 millones de vehículos en algunas estimaciones y más de 9 millones en otras comunicaciones. Cada trayecto, maniobra y situación atípica que registran estos coches se utiliza para entrenar los modelos de inteligencia artificial que gobiernan el sistema.

La compañía suele ilustrar esa escala con una comparación sencilla: un conductor medio puede recorrer alrededor de 800.000 kilómetros a lo largo de 50 años, mientras que la flota mundial de Tesla recorre esa misma distancia en apenas unos minutos. El resultado es un flujo de información que se renueva de forma continua y que, en teoría, permite al sistema enfrentarse a escenarios poco frecuentes que una sola persona quizá nunca vea.

Esta arquitectura “puramente visual” se presenta como una solución más asequible y escalable para su despliegue internacional, al prescindir de sensores caros y de cartografía ultra detallada, a diferencia de la fusión de sensores que emplean otros enfoques.

Sobre ese entrenamiento continuo se apoyan también las actualizaciones periódicas de software que la marca distribuye de forma remota. Así, incluso los vehículos que ya circulan por España o el resto de Europa podrían recibir, en el futuro, nuevas capacidades o mejoras de comportamiento sin necesidad de cambios físicos en el coche.

Seguridad, contexto internacional y papel de Europa

En el plano internacional, el Full Self-Driving (Supervised) ya está disponible en mercados como Estados Unidos, Canadá, China, Australia, México o Nueva Zelanda, donde los usuarios pueden contratar el paquete y utilizarlo bajo la normativa vigente en cada país. Esa experiencia previa ha permitido a Tesla probar el sistema en climas, infraestructuras y estilos de conducción muy diferentes, pero también ha generado debate sobre sus límites.

En Estados Unidos, por ejemplo, el despliegue del FSD ha vivido momentos de fuerte entusiasmo y también de escrutinio regulatorio. La autoridad de seguridad en carretera (NHTSA) ha abierto investigaciones por incidentes en los que el sistema estaba activo, lo que ha desembocado en revisiones de software y en cambios en la forma de presentar la tecnología al público. Este contexto explica en parte por qué Europa avanza con más cautela.

En el continente europeo, Tesla lleva más de un año trabajando mano a mano con organismos reguladores de 17 países. Ha realizado demostraciones cerradas, compartido informes de seguridad y acumulado más de un millón de kilómetros de pruebas internas en carreteras del entorno europeo. El objetivo es mostrar que el sistema es capaz de adaptarse a normativas más estrictas y a una señalización diversa, además de a situaciones específicas de la región.

Un actor clave en este proceso es la autoridad holandesa RDW, encargada de la homologación de vehículos a nivel europeo. Tesla confía en que una posible exención o aprobación en Países Bajos, prevista en el horizonte de febrero de 2026, pueda servir como palanca para que otros Estados miembros reconozcan el sistema antes de una autorización formal común.

En paralelo, dirigentes de la propia compañía, incluido Elon Musk, han señalado en foros internacionales como Davos que esperan conseguir las primeras aprobaciones para el FSD supervisado en Europa en un plazo relativamente corto. Sin embargo, la hoja de ruta oficial mantiene la cautela: el lanzamiento comercial está planificado para principios de 2026, siempre condicionado a que los reguladores den luz verde y a que las pruebas actuales respalden las cifras de seguridad que esgrime la empresa.

España como laboratorio y paso previo al despliegue comercial

En el caso español, el aterrizaje del Full Self-Driving (Supervised) llega en varias fases superpuestas. Por un lado, están las demos abiertas al público en cinco grandes ciudades, dirigidas a clientes y curiosos que quieran ver el sistema en funcionamiento desde el asiento del pasajero, como ocurrió con el primer servicio de vehículo autónomo conectado en Vigo. Por otro, continúan las pruebas técnicas avaladas por la DGT con los 19 vehículos autorizados a circular con el software activo en vías públicas.

Este enfoque más ordenado contrasta con los ensayos previos realizados en Madrid en 2025, cuando se vieron vehículos Tesla circulando con FSD en la capital sin que el Ayuntamiento hubiera otorgado permisos específicos, lo que suscitó avisos formales y un recordatorio sobre la necesidad de protocolos claros. Ahora, la compañía se mueve en un marco más transparente, alineado con la futura regulación española sobre vehículos automatizados.

La idea de fondo es que España funcione como uno de los primeros escenarios de contacto masivo con la tecnología en Europa, pero sin adelantarse a las decisiones comunitarias. Con las demostraciones actuales, Tesla busca tanto acumular más datos en entornos reales como medir la reacción del público y de las administraciones ante un sistema que promete aliviar la carga de la conducción, pero que sigue lejos de ser plenamente autónomo.

De cara a los próximos años, la marca mantiene su objetivo de que los modelos compatibles —incluidos Model S, Model 3, Model X y Model Y— puedan evolucionar hacia capacidades de conducción cada vez más avanzadas, con la vista puesta en escenarios de conducción autónoma total no supervisada y posibles servicios de robotaxi. Sin embargo, remarca que, hoy por hoy, la normativa local y europea prevalece sobre cualquier capacidad técnica del sistema y que será ese marco legal el que determine hasta dónde puede llegar la automatización en las carreteras españolas.

Con todo lo anterior sobre la mesa, el Full Self-Driving (Supervised) aterriza en España como una mezcla de escaparate tecnológico y ensayo regulado: un asistente de conducción que ya gestiona gran parte del esfuerzo al volante, respaldado por miles de millones de kilómetros de datos, pero que sigue exigiendo a los conductores españoles lo de siempre: atención constante, manos preparadas para corregir y una buena dosis de prudencia mientras Europa decide cuál será el grado de autonomía aceptable en sus carreteras.

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