
El FIRST Global Challenge, la cita internacional de robótica educativa que muchos conocen como Mundial de Robótica, ha reunido en Incheon (Corea del Sur) a jóvenes de casi dos centenares de países. Durante cuatro jornadas, del 7 al 10 de octubre, los equipos han medido sus robots en una competición que mezcla ingeniería, programación, ciencia y trabajo en equipo. La cita se organiza cada año en una sede diferente y busca que los participantes planteen respuestas tecnológicas a desafíos globales. La coincidencia de tantas delegaciones convierte el evento en una especie de olimpiada juvenil de la robótica.
En esta edición, el reto principal simula una operación de rescate en un incendio. Los robots deben recoger pelotas de colores que representan a personas en peligro, impulsarlas hacia contenedores, trepar por un tubo de salvamento y coordinarse con otros equipos mediante alianzas que cambian de una partida a otra. No solo importa la mecánica o el código: la capacidad de entenderse con rivales de otros países también suma. Los relatos de las delegaciones iberoamericanas han dejado nombres propios, resultados dispares y una mezcla de nervios, aprendizaje y orgullo.
Incheon, una sede con casi 200 delegaciones
La ciudad surcoreana de Incheon ha sido el punto de encuentro de estudiantes llegados de aproximadamente 190 naciones. El formato recuerda al de unos Juegos Olímpicos: cada país envía a un equipo, se celebran rondas de clasificación, partidos de práctica y una fase final. El calendario arrancó el miércoles 7 de octubre con la ceremonia de apertura y las primeras mangas clasificatorias, que continuaron al día siguiente. Para el viernes 9 y el sábado 10 quedaron las eliminatorias, las finales, la entrega de premios y la clausura.
Aunque la competición tiene un componente técnico evidente, el ambiente también es de intercambio cultural. Los participantes comparten talleres, charlas y ratos libres con jóvenes de realidades muy distintas. Ese contacto entre países es una de las señas de identidad del FIRST Global Challenge, que insiste en la cooperación como parte del juego. El evento se ha consolidado como una plataforma para detectar talento temprano en áreas STEM.
Un desafío inspirado en tareas de rescate
El enunciado de este año sitúa a los robots en un escenario de emergencia. Las pelotas de distintos colores representan a personas atrapadas y tienen valores diferentes según su dificultad. Los vehículos deben recogerlas, transportarlas y depositarlas en los contenedores adecuados. Además, tienen que superar una estructura vertical conocida como tubo de salvataje. La precisión y la velocidad marcan la diferencia, pero también la estrategia acordada con los aliados.
Las alianzas no son fijas. Los equipos cambian de compañeros de partida, así que deben adaptarse sobre la marcha y acordar planes en pocos minutos. Esa dinámica obliga a comunicarse en inglés, usar gestos o recurrir a cualquier herramienta común para entenderse. La coordinación entre delegaciones se convierte, de hecho, en una habilidad tan importante como la programación. En varios encuentros, los equipos han tenido que reajustar sus rutinas tras conocer el rendimiento del robot aliado.
Presencia iberoamericana en la competición
Varias delegaciones de países hispanohablantes han tenido protagonismo en Incheon. México, Argentina, Bolivia y Venezuela aparecen en los relatos de esta edición con situaciones muy diferentes: desde la clasificación a los playoffs hasta la conquista del título. La representación latinoamericana ha sido seguida por medios locales y por las propias comunidades educativas. Cada equipo ha contado su día a día, desde el montaje inicial hasta las rondas decisivas.
Para muchos estudiantes, el viaje a Corea del Sur supone la primera experiencia internacional de este tipo. Los grupos han tenido que gestionar el transporte del robot, el idioma, los horarios y la presión de competir ante jueces y públicos de otros países. Más allá de las medallas, los participantes destacan los aprendizajes técnicos y personales. La cita también sirve para que profesores y familias vean el resultado de meses de preparación.
México: Cerbotics y una trayectoria con medallas
Los equipos Cerbotics 4400 y Cerbotics Blue 17755, del Colegio Cervantes, representaron a México en el FIRST Global Challenge. Lo hicieron después de quedar primero y segundo en la eliminatoria de Team México celebrada en junio en Toluca. Según la institución, con esta ya son siete ocasiones en las que logran la representación nacional. México ocupa el quinto puesto mundial entre los países con más medallas en esta competición, con diez preseas acumuladas, de las cuales siete corresponden a alumnos de ese colegio.
El historial mexicano incluye reconocimientos en varias sedes. En la edición de 2025, disputada en Panamá, obtuvieron dos oros: Winner Alliance y el Zhang Heng Award for Engineering Design. En 2024, en Atenas, se llevaron el Albert Einstein Award for First Global International Excellence, considerado por la institución como el premio más prestigioso del encuentro. En Ginebra, en 2022, sumaron un oro en ese mismo galardón y dos platas: First Global Finalist Alliances y First Global Challenge Award. El registro se completa con el oro Dr. Mae Jemison logrado en Dubái en 2019. La participación de los estudiantes pudo seguirse a través de las redes sociales del Colegio Cervantes y del sitio oficial de FIRST.
Argentina: reconstruir el robot y mirar a los playoffs
Los estudiantes de las EPET 30 y 12 de San Martín de los Andes viajaron a Incheon para representar a Argentina. Como ocurre con todos los participantes, llegaron con el robot desarmado y tuvieron que volver a construirlo al aterrizar. La tarea les ocupó buena parte de la primera jornada, desde temprano hasta entrada la noche, y culminó con la revisión de los jurados. El equipo neuquino aprovechó también para familiarizarse con la pista y con las condiciones de la competencia.
El camino hasta el Mundial comenzó en las aulas y se reforzó con la Copa Robótica, una iniciativa impulsada por el Gobierno de Neuquén junto con Educabot que promueve programación, ingeniería y resolución de problemas. La participación internacional se enmarca en una estrategia provincial para acercar la tecnología a las escuelas. El Plan Pehuén ha ampliado el equipamiento de centros educativos con portátiles, carros tecnológicos, pantallas interactivas, impresoras 3D y dispositivos AulaBox. Tras el montaje, los argentinos afrontaron partidos de práctica para ajustar el robot antes de las rondas importantes.
Bolivia: entre los 24 mejores y con un robot de rescate
La selección boliviana consiguió meterse en los playoffs del FIRST Global Challenge al clasificarse entre los 24 mejores equipos del planeta. Su robot destacó por recoger e impulsar balones hacia los contenedores, trepar la estructura de rescate y coordinarse con equipos aliados. La dinámica de alianzas resultó clave para acumular puntos en un desafío que simula un incendio y el rescate de personas en riesgo.
El equipo nacional estuvo integrado por Valeria Vargas Llanquipacha, del colegio Montessori de Sucre; Mary Luz Laura Canaviri, de la unidad educativa Mariscal Santa Cruz de Achacachi, La Paz; y Jhonatan Rafael Yucra Campos, del colegio Franz Tamayo de Mojocoya, Chuquisaca. Los tres llegaron tras un proceso de preparación en programación, electrónica y construcción mecánica. La delegación contó con el acompañamiento de Said Pérez, representante de FIRST Global en Bolivia. Su clasificación a la fase decisiva fue uno de los hitos del certamen para el país.
Venezuela se corona con una alianza internacional
Venezuela conquistó el campeonato mundial de robótica FIRST Global Challenge 2026, celebrado en Incheon, Corea del Sur. Lo hizo por segundo año consecutivo y sumó así su tercera victoria histórica en esta cita. El equipo zuliano se alzó con el título junto a una alianza integrada por Uzbekistán, Moldavia y El Salvador, que alcanzó una puntuación de 530 puntos. El premio Dr. Mae Jemison a la Unidad Internacional distingue a los equipos que fomentan la colaboración entre países, el respeto y la unión entre las naciones participantes.
Uno de los protagonistas fue Guaira, el robot desarrollado por los jóvenes zulianos. Pasó del puesto 127 del ranking inicial al primer lugar de la clasificación de los playoffs junto a su alianza, según informó la delegación. Los estudiantes dedicaron el triunfo a La Guaira y destacaron la resiliencia de su población, además de agradecer a Dios, a sus familias y a los venezolanos por el apoyo recibido. El resultado, según la delegación, demuestra el potencial de la juventud venezolana para alcanzar metas internacionales mediante innovación, trabajo en equipo y dedicación.
Calendario, formato y ambiente de competición
El programa en Corea del Sur combinó ceremonias, rondas de clasificación, partidos de práctica, eliminatorias, finales y premiación. La cita se desarrolló del 7 al 10 de octubre y reunió a delegaciones de alrededor de 190 países. Los equipos debieron superar revisiones técnicas, ajustar sus robots y adaptarse a los cambios de alianza. La organización facilitó espacios para que los participantes compartieran conocimientos y experiencias fuera de la pista.
El FIRST Global Challenge mantiene un formato que recuerda al olímpico: cada país compite con un equipo y busca soluciones a problemas globales mediante ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. La sede cambia cada año, lo que añade un componente de descubrimiento cultural. Para los estudiantes, la experiencia va más allá del resultado: implica convivir, negociar estrategias y aprender de otros sistemas educativos. La competición se ha convertido en un escaparate para proyectos de robótica educativa en distintos continentes.
La cita de Incheon deja una fotografía muy variada: casi 200 delegaciones, un desafío de rescate con balones y obstáculos, alianzas cambiantes y equipos que llegan con historiales muy distintos. México mantiene su peso en el medallero, Argentina puso a prueba su capacidad de reconstruir y ajustar el robot, Bolivia se coló entre los mejores veinticuatro y Venezuela celebró el título junto a Uzbekistán, Moldavia y El Salvador. El denominador común ha sido el aprendizaje técnico y la cooperación entre jóvenes de países muy diversos, con Incheon como punto de encuentro de una comunidad robótica que no deja de crecer.