
El mercado del hardware está viviendo una auténtica tormenta perfecta. La crisis de memoria RAM y almacenamiento, impulsada por el auge de la inteligencia artificial, ha disparado los costes de producción de cualquier componente. Los fabricantes, lejos de absorber ese incremento, lo están trasladando al consumidor final. Y en esta dinámica, Intel no iba a ser menos. La compañÃa de Santa Clara ya ha aplicado varias subidas de precio a lo largo de 2026, y todo apunta a que en octubre llegará otra más.
Según fuentes de la cadena de suministro recogidas por DigiTimes, Intel planea incrementar el precio de sus procesadores para PC en un 10% adicional a partir del 5 de octubre. Este ajuste se suma a los ya realizados a finales de 2025 y durante el primer trimestre de 2026, cuando los Core Ultra 7 270K Plus y Core Ultra 5 250K Plus vieron aumentados sus precios recomendados. La compañÃa justifica estos cambios por el encarecimiento de la cadena de suministro y la alta demanda, pero también hay una estrategia clara detrás: mejorar la rentabilidad.
Subida de precios en octubre: el impacto en el bolsillo
La nueva subida del 10% no es un movimiento aislado. Intel ya habÃa elevado los precios de sus CPUs para PC en varias ocasiones desde finales de 2025. En julio, por ejemplo, se aplicaron incrementos que iban desde varias decenas de euros en productos de consumo hasta más de 1.041 euros (IVA incluido) en algunas piezas para servidores. Ahora, con la subida de octubre, la compañÃa busca exprimir aún más su catálogo actual.
La información disponible no concreta qué familias de procesadores se verán afectadas, ni si la subida alcanzará a los modelos de sobremesa y portátiles por igual. Tampoco está claro si los Core Ultra de próxima generación, que llegarán en 2027, se verán afectados por esta revisión. Lo que sà parece seguro es que el incremento será generalizado, tal y como ha ocurrido en anteriores ocasiones.
Esta polÃtica de precios no es exclusiva de Intel. AMD también ha subido el coste de sus procesadores en los últimos meses, y la tendencia apunta a que los PC serán más caros durante los próximos dos años. Se estima que los envÃos globales de PCs pasarán de 260 millones de unidades en 2026 a 250 millones en 2027, una caÃda que refleja el impacto de los precios en la demanda.
La estrategia de rentabilidad: adiós a los Small Core
Más allá de la subida de precios, Intel está llevando a cabo una profunda reorganización interna. El consejero delegado, Lip-Bu Tan, ha dejado claro que la prioridad es mejorar el margen bruto, incluso si eso significa perder cuota de mercado. En este contexto, la compañÃa ha decidido discontinuar su lÃnea de productos Small Core, que incluye chips de bajo margen utilizados en PC industriales, sistemas embebidos y dispositivos IoT.
La retirada de estos productos no afectará a los E-cores de los procesadores Core convencionales, pero sà dejará un hueco en el mercado que Qualcomm y MediaTek podrÃan aprovechar para expandir su presencia en el sector de los PCs de la industria y el IoT. Intel, por su parte, prefiere centrar sus recursos en procesadores para servidores, que ofrecen márgenes mucho más altos.
Esta decisión también tiene implicaciones en la producción. Intel está priorizando la fabricación de sus CPUs para servidores en sus propias fábricas, mientras que los productos para consumo se subcontratan a TSMC. Esto podrÃa reducir la capacidad de producción disponible para los procesadores de PC, lo que ejercerÃa una presión adicional sobre los procesos Intel 18A e Intel 14A, tan esperados por el mercado.
La IA como telón de fondo
El aumento de la demanda de CPUs para inteligencia artificial es uno de los factores que está detrás de esta espiral de precios. A diferencia de los centros de datos cargados de GPUs de NVIDIA, las CPUs convencionales no están pensadas para el entrenamiento de modelos, pero sà para tareas de inferencia y procesamiento de datos. La IA agéntica, que puede ejecutar tareas complejas de forma autónoma, ha devuelto protagonismo a los procesadores de Intel.
Además, la fabricación de los procesadores más avanzados se realiza en el nodo de 3 nanómetros, una tecnologÃa que también utilizan las GPUs y otros aceleradores de IA. Esto crea un cuello de botella en la producción, ya que solo TSMC y Samsung pueden fabricar a gran escala con este nodo. Intel, que depende de TSMC para sus productos de consumo, se ve limitada por la capacidad de su socio.
Los analistas apuntan que la crisis de memoria se extenderá más allá de 2030, lo que significa que los precios de los componentes seguirán siendo volátiles durante años. Mientras tanto, Intel intenta navegar esta tormenta con una estrategia clara: ganar más dinero con cada venta, aunque venda menos. La subida de octubre es solo un paso más en ese camino.
En definitiva, Intel afronta un otoño caliente con una subida de precios del 10% en sus procesadores, la retirada de su gama Small Core y una apuesta decidida por la rentabilidad. Los consumidores notarán el impacto en sus bolsillos, y los fabricantes de PCs tendrán que decidir si trasladan el incremento al precio final o reducen sus márgenes. La única certeza es que el hardware, al menos por ahora, no va a ser más barato.





