
Este avance no se limita a la compra de robots: detrás hay un cambio profundo en la forma de operar, con nuevos programas formativos, reuniones científicas específicas y la apertura de disciplinas quirúrgicas que hasta ahora apenas habían tenido contacto con estas plataformas. La tendencia, a la vista de los datos y de los proyectos en marcha, apunta a una expansión sostenida en los próximos años.
Un congreso en Aragón que radiografía el salto de la cirugía robótica
La XXXV Reunión Anual de la Sociedad Aragonesa de Cirugía, celebrada en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, ha puesto el foco precisamente en este cambio de paradigma. El encuentro se ha centrado en la cirugía robótica y en la actualización de técnicas avanzadas, convirtiéndose en un escaparate de la rápida implantación de estos sistemas en la comunidad.
En apenas dos años se ha pasado de algo más de un centenar de intervenciones robóticas en 2023 a superar ampliamente el millar en 2025 en Aragón, un incremento cercano al 1.000% que ilustra la velocidad con la que los quirófanos están incorporando esta tecnología. Profesionales y administración sanitaria han subrayado el esfuerzo organizativo y de inversión necesario para hacer posible este despliegue. En otros centros se observan incrementos similares, como la consolidación de centros referentes en volumen y actividad vinculada a la robótica (referente en número de intervenciones).
Uno de los elementos más llamativos del programa ha sido la retransmisión en directo de dos cirugías robóticas con pacientes reales, realizadas con un sistema Da Vinci Xi: una cirugía colorrectal por cáncer de colon y una cirugía bariátrica para tratar la obesidad. Las intervenciones, emitidas en streaming a nivel nacional, han permitido que especialistas de toda España siguieran el procedimiento y plantearan dudas en tiempo real.
La reunión, en formato híbrido, ha reunido a decenas de cirujanos de toda Aragón y a ponentes de referencia de otras comunidades, consolidando el encuentro como cita anual clave para compartir experiencias en patología compleja de pared abdominal, cirugía de la obesidad, cirugía colorrectal y cáncer de mama, todo ello con un fuerte componente de implementación robótica y técnicas endoscópicas avanzadas.
Además del enfoque técnico, el programa ha incluido una ponencia sobre incontinencia fecal a cargo de la presidenta de la Asociación de Incontinencia Anal (ASIA), dando voz a un problema de salud poco visible pero con alto impacto en la calidad de vida, y reforzando la importancia de integrar la perspectiva del paciente en el desarrollo de nuevas técnicas quirúrgicas.
Da Vinci en acción: del cáncer de próstata a la pared abdominal
Mientras los congresos marcan la hoja de ruta, en los quirófanos el cambio se materializa en operaciones concretas. En el Hospital San Juan de Dios, la realización de una prostatectomía radical robotizada ha supuesto un antes y un después para los pacientes oncológicos del centro, al estrenar su nuevo sistema quirúrgico Da Vinci.
En la práctica, el despliegue de una cirugía de este tipo comienza mucho antes de entrar en el quirófano: desde la confirmación del cáncer de próstata y la evaluación anestésica previa, hasta la programación quirúrgica y la preparación del paciente el mismo día de la intervención, con controles exhaustivos y administración de los fármacos necesarios antes de la anestesia general. Todo ello se combina con una organización milimétrica del equipo para sacar el máximo partido a la plataforma robótica.
Ya en sala, el procedimiento se inicia con la colocación de fundas estériles en los cuatro brazos del robot y el denominado “docking”: el acoplamiento preciso entre el paciente y la máquina. El equipo quirúrgico practica seis pequeñas incisiones en el abdomen para introducir trocares de ocho milímetros, cuatro de ellos asociados directamente al sistema robótico y dos de asistencia, desde donde la cirujana ayudante se encarga de aspirar, introducir suturas o facilitar el material necesario.
El urólogo controla los movimientos del robot desde una consola, manejando la cámara y varios instrumentos (como tijeras y pinzas eléctricas) con manos y pies. El sistema digitaliza y filtra los gestos, eliminando el temblor fisiológico y permitiendo movimientos finos en espacios anatómicos reducidos. En unas dos horas se completa así una intervención compleja, con el objetivo de reducir el sangrado, preservar al máximo las estructuras nerviosas y facilitar una recuperación más llevadera.
Según el equipo, esta incorporación supone un salto cualitativo tanto en seguridad como en confort para el paciente, al disminuir el dolor postoperatorio, acortar la estancia hospitalaria y ofrecer una alternativa más precisa frente a las técnicas abiertas o incluso frente a la laparoscopia convencional.
Hitos numéricos y consolidación en hospitales de referencia
En otros puntos del país, la cirugía robótica ya ha superado la fase de implantación inicial para entrar en una etapa de consolidación y expansión de indicaciones. El Hospital Universitario de Cabueñes, en Gijón, ha alcanzado recientemente el millar de intervenciones con el sistema Da Vinci desde su puesta en marcha en marzo de 2023.
Seis servicios del centro han utilizado el robot: Urología y Cirugía General concentran la mayoría de las operaciones (432 y 343, respectivamente), seguidos de Ginecología, con más de dos centenares de procedimientos, y un número menor pero creciente de casos en Otorrinolaringología, Cirugía Vascular y Cirugía Maxilofacial. La intervención número mil fue una hernia ventral de alta complejidad en pared abdominal, un ejemplo de cómo la robótica permite tratar patología compleja con menor daño tisular.
El hospital ha logrado mantener la actividad robótica sin interrupciones estacionales, incluso durante el verano, y ha ido incorporando progresivamente nuevos servicios, como Cirugía Maxilofacial, acreditados para utilizar el sistema. Esta continuidad ha favorecido la curva de aprendizaje de los equipos y la ampliación a nuevas patologías abordables por vía mínimamente invasiva.
La experiencia en Cabueñes confirma lo que señalan numerosos centros: el uso del Da Vinci se asocia a recuperaciones más rápidas, estancias hospitalarias más cortas e incisiones de menor tamaño, gracias a la reproducción fiel de los movimientos de la mano del cirujano a través de instrumentos introducidos por pequeñas entradas en la piel y manejados desde una consola con visión de alta definición.
En Canarias, el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria también ha consolidado su programa de cirugía robótica, superando las trescientas intervenciones en un solo año en especialidades como Cirugía General y Digestiva, Urología, Ginecología y Cirugía Torácica. El centro destaca la combinación de técnica laparoscópica y tecnología robótica con imagen 3D, así como el papel clave de la formación específica de todos los profesionales implicados. Más información sobre el posicionamiento del archipiélago como hub se recoge en la crónica regional.
Cómo funciona un sistema de cirugía robótica en el quirófano
Más allá de las cifras, el despliegue de la cirugía robótica implica entender la arquitectura tecnológica que hay detrás de estos equipos. En el caso del robot quirúrgico utilizado en La Candelaria, por ejemplo, el sistema se organiza en torno a tres elementos fundamentales: la consola del cirujano, el carro quirúrgico con los brazos robóticos y la torre de visión.
La consola es el centro de mando: el cirujano se sienta de forma ergonómica, maneja con ambas manos los controladores del instrumental, utiliza pedales con los pies y opera sobre una imagen en 3D de alta resolución. Los movimientos se digitalizan y se adaptan para aumentar la precisión y el campo de acción, permitiendo trabajar en zonas anatómicas difíciles con mayor seguridad que con la laparoscopia convencional.
El carro quirúrgico, situado junto al paciente, sostiene los brazos robóticos donde se acopla el instrumental. Aquí el papel del personal de enfermería es esencial, facilitando el intercambio de instrumentos, la colocación de los endoscopios y el apoyo continuo al cirujano que está en la consola. Este trabajo coordinado resulta clave para mantener la fluidez y la seguridad de la intervención.
La torre de visión completa el sistema al albergar el equipo de visualización en tres dimensiones y el procesamiento central, que integra la señal de vídeo, la información de los sensores y el control del robot. Esta configuración permite al equipo seguir en todo momento el procedimiento y reaccionar ante cualquier eventualidad con información detallada del campo quirúrgico.
Según los responsables de estos programas, uno de los factores determinantes del éxito es el entrenamiento escalonado de los profesionales, con simulaciones, cirugías supervisadas y actualización constante de conocimientos, algo que se está incorporando de forma progresiva en los planes docentes de residentes y cirujanos jóvenes.
Nuevos sistemas robóticos y apuesta por la telecirugía
La implantación de la cirugía robótica en España no se limita a la familia Da Vinci. En el Hospital Universitario del Vinalopó, en Elche, se ha llevado a cabo recientemente una demostración técnica de un robot quirúrgico endoscópico especializado en telecirugía, dentro de una estrategia de renovación tecnológica a medio plazo.
El equipo, desarrollado por la firma TOUMAI y distribuido por Medicina Analítica Consumibles (MAC), se caracteriza por sus cuatro brazos mecánicos suspendidos, diseñados para ofrecer una amplia libertad de movimiento y una elevada precisión durante las intervenciones. Integra además instrumental con capacidad de rotación avanzada, un sistema de procesamiento de imágenes endoscópicas de alta definición y un visor independiente pensado para mejorar la ergonomía del cirujano.
Durante la sesión, los profesionales pudieron realizar procedimientos simulados con planificación quirúrgica, control remoto de los brazos robóticos y maniobras de alta precisión sobre modelos anatómicos. La estabilidad del sistema y la calidad de la visión endoscópica se señalaron como factores decisivos para incrementar la exactitud y la seguridad de las intervenciones.
Este tipo de soluciones abre la puerta a técnicas endoscópicas robotizadas que aún están en fase de evaluación, con beneficios potenciales en términos de menor invasividad, reducción del temblor humano y disminución de complicaciones postoperatorias. La posibilidad de realizar telecirugía controlando el robot a distancia se plantea como una línea de futuro que permitiría conectar centros de referencia con hospitales comarcales.
La dirección del Vinalopó ha recalcado que estas pruebas forman parte de una apuesta estratégica por la innovación y la mejora continua de la práctica clínica, con el objetivo de mantener una oferta asistencial competitiva y adaptada a las nuevas necesidades de la población en su área de influencia.
Impulso desde la sanidad privada y apertura a nuevas indicaciones
La sanidad privada también está acelerando la incorporación de plataformas robóticas. En la Región de Murcia, el Hospital IMED Virgen de la Fuensanta ha puesto en marcha su Unidad de Cirugía Robótica, convirtiéndose en el primer centro privado de la comunidad en incorporar el robot Da Vinci a su cartera de servicios. El avance en la oferta privada complementa iniciativas en otros centros, como el estreno de programas y equipos en hospitales de referencia (nuevas incorporaciones).
El sistema, que el equipo médico describe como uno de los mayores logros tecnológicos de las últimas décadas en cirugía mínimamente invasiva, está preparado para abordar hasta una veintena de intervenciones en una jornada si la programación lo requiere, y puede utilizarse en cirugía torácica, digestiva, ginecológica, urológica y en procedimientos de cirugía general.
La plataforma se estructura en una consola de control para el cirujano, una torre de imagen con pantalla táctil para monitorizar al paciente y asistir al profesional, y cuatro brazos robóticos que aumentan de forma notable las posibilidades técnicas frente al trabajo exclusivamente manual. La visión tridimensional inmersiva, con imagen aumentada hasta diez veces, permite literalmente “meterse” en el campo quirúrgico con un detalle muy superior al de la vista directa o la laparoscopia clásica.
Entre las ventajas más destacadas figuran la eliminación del temblor fisiológico mediante software, la capacidad de girar los instrumentos por encima del rango de movimiento de la muñeca humana y la incorporación de funciones de seguridad que bloquean maniobras potencialmente peligrosas. También se subraya la mejora ergonómica para el cirujano, que opera sentado, con la espalda recta y los brazos apoyados, lo que reduce la fatiga en procedimientos prolongados.
El personal sanitario ha recibido formación específica y cuenta con el apoyo estrecho del equipo de enfermería en el manejo del robot, con la idea de que la cirugía robótica se integre de forma estable en la oferta de la medicina privada regional y amplíe las opciones terapéuticas disponibles para la población.
Cirugía robótica en cáncer de mama: avances pioneros en Madrid
Otro de los campos en los que la cirugía robótica está empezando a ganar terreno en España es el tratamiento del cáncer de mama. El Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, en Madrid, ha dado un paso relevante al realizar con éxito dos mastectomías con preservación de piel y complejo areola-pezón, además de una linfadenectomía axilar, empleando uno de sus tres sistemas Da Vinci.
Las intervenciones han sido llevadas a cabo por profesionales del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo, en concreto de la Unidad de Cirugía Endocrina y de Mama. El equipo destaca que se ha utilizado un acceso considerado pionero en el entorno nacional, orientado a mejorar la precisión y reducir la invasión respecto a las técnicas convencionales.
La cirugía robótica permite en estos casos preservar estructuras delicadas como el complejo areola-pezón y obtener cicatrices más pequeñas y estéticamente mejor situadas, lo que tiene un impacto directo no solo en la recuperación física, sino también en el bienestar psicológico de las pacientes. Además, la plataforma contribuye a disminuir el dolor postoperatorio y a acelerar la recuperación funcional.
En la linfadenectomía axilar, la utilización del robot se ha asociado con una mejor movilidad del hombro y una mayor preservación de la sensibilidad en la zona, factores que influyen mucho en la calidad de vida después de este tipo de cirugía. Los resultados preliminares del centro indican altas tasas de éxito, con altas hospitalarias en 24 horas, frente a los tres a seis días que suelen requerir las técnicas tradicionales.
La Fundación Jiménez Díaz subraya que estas operaciones suponen la primera experiencia de este tipo en su centro y se encuentran entre las primeras realizadas en España, situando a su equipo en la vanguardia de la cirugía mamaria robótica y abriendo la puerta a que esta opción se consolide como alternativa eficaz para determinadas pacientes seleccionadas.
El despliegue de la cirugía robótica en España dibuja un escenario en el que hospitales de distintas comunidades, tanto públicos como privados, van incorporando progresivamente tecnologías de alta precisión para múltiples especialidades, acompañadas de formación específica, investigación y evaluación de resultados. Aunque todavía convive con las técnicas abiertas y la laparoscopia clásica, su implantación creciente y los datos iniciales sobre menor invasividad, tiempos de recuperación más cortos y mejores resultados funcionales apuntan a que estos sistemas seguirán ganando peso en la práctica quirúrgica diaria a medio y largo plazo.