La IA y la robótica toman el protagonismo en el CES de Las Vegas

  • La inteligencia artificial se integra en casi todos los productos del CES, desde chips hasta robots domésticos y vehículos.
  • La robótica humanoide y de servicio vive un momento clave con demostraciones de uso real en el hogar, la industria y el comercio.
  • Nvidia, LG y otros fabricantes convierten la "IA física" en eje estratégico, llevando el cómputo avanzado al edge y a robots autónomos.
  • Automoción, hogar inteligente, salud digital y hardware de PC se reconfiguran en torno a asistentes de IA y plataformas conectadas.

Robótica e inteligencia artificial en feria tecnológica

Las Vegas vuelve a convertirse en el epicentro de la innovación tecnológica con una nueva edición del Consumer Electronics Show, donde la inteligencia artificial y la robótica dejan de ser promesa de futuro para convertirse en eje central de productos y servicios listos para llegar al mercado. Más de 4.500 expositores y alrededor de 150.000 asistentes recorren durante cuatro días una feria que se ha consolidado como gran termómetro de las tendencias que marcarán el año.

En esta ocasión, la atención se concentra en cómo la IA se integra en dispositivos cotidianos, robots humanoides y sistemas autónomos, desde el salón de casa hasta las fábricas o las carreteras. Las grandes tecnológicas y un nutrido tejido de startups muestran soluciones en las que el software capaz de razonar sobre el mundo físico se combina con nuevos diseños de hardware, sensores más precisos y plataformas de computación específicas para robots y vehículos.

Una feria dominada por la inteligencia artificial integrada

El CES de este año se desarrolla en un contexto global marcado por tensiones comerciales, aranceles y problemas de suministro de componentes, especialmente memorias y chips avanzados, que siguen condicionando la producción de ordenadores, equipos de red y electrónica de consumo. A pesar de ello, los pasillos de los recintos feriales de Las Vegas exhiben un despliegue de novedades donde la IA aparece como reclamo omnipresente en carteles, keynotes y demostraciones.

Desde el primer día se percibe que la inteligencia artificial ha dejado de presentarse como función aislada para pasar a ser infraestructura básica integrada en procesadores, sensores y sistemas operativos. Los fabricantes apuestan por modelos que se ejecutan directamente en el dispositivo, con mayor privacidad, menor latencia y capacidad de trabajar sin conexión, algo crucial para robots, coches conectados, wearables y electrodomésticos inteligentes.

Las grandes marcas asiáticas —Lenovo, Acer, Samsung, LG o Panasonic, entre otras— aprovechan la cita para renovar portátiles, televisores, smartphones, electrodomésticos y soluciones para el coche conectado, casi siempre con alguna capa de IA como argumento principal. En paralelo, cientos de startups se concentran en áreas como la robótica de servicio, la salud digital y el hogar inteligente, intentando hacerse un hueco junto a los gigantes del sector.

El cronograma de la feria mantiene la estructura de años anteriores: jornadas previas dedicadas a la prensa y grandes keynotes, seguidas de cuatro días de exhibición abierta en los que se combinan anuncios de producto, demostraciones técnicas y sesiones sobre modelos de negocio. Para Europa y España, muchas de las soluciones presentadas sirven como anticipo de los lanzamientos que irán llegando a lo largo del año a distribuidores y operadores locales.

Lejos del marketing, analistas y responsables de innovación destacan un cambio de enfoque: la IA ya no se muestra solo como concepto futurista, sino como herramienta que empieza a encajar en las rutinas diarias, desde gestionar la climatización de casa hasta coordinar flotas de robots en un almacén.

Nvidia impulsa la robótica basada en IA física

Inteligencia artificial y robots en feria tecnológica

Entre los anuncios con mayor impacto estratégico destaca la nueva ofensiva de Nvidia en robótica. Tras consolidar su posición en centros de datos con arquitecturas como Blackwell y su sucesora Vera Rubin, la compañía aprovecha el CES para presentar una tercera capa de su propuesta: la IA física aplicada a robots industriales, humanoides y móviles. El mensaje es claro: la robótica deja de ser un experimento acotado para perfilarse como mercado en maduración.

En el escenario y en los anuncios asociados se suceden demos de robots humanoides, manipuladores y plataformas móviles desarrollados por socios como Boston Dynamics, Caterpillar, Franka Robotics, NEURA Robotics, Humanoid o LG Electronics. La compañía habla abiertamente de que el sector se acerca a un “momento tipo ChatGPT” en robótica, entendido como el punto en el que convergen modelos de percepción, simulación y razonamiento capaces de escalar más allá de tareas únicas y rígidamente programadas.

La clave está en la llamada IA física: modelos que no solo analizan texto o imágenes, sino que interpretan escenas tridimensionales, razonan sobre objetos y planifican acciones en un entorno gobernado por leyes físicas. Según la visión que se expone en Las Vegas, los avances en modelos fundacionales del mundo, simuladores de alto realismo y arquitecturas de visión-lenguaje-acción empiezan a desbloquear aplicaciones que hasta ahora resultaban económicamente inviables o demasiado frágiles para entornos reales.

Para materializar esa estrategia, Nvidia amplía su familia de modelos abiertos Cosmos con variantes centradas en la generación de datos sintéticos físicamente plausibles, la evaluación de políticas de control en simulación y la comprensión de escenas complejas mediante modelos de visión y lenguaje. Sobre esta base construye Isaac GR00T, un modelo VLA diseñado para robots humanoides que combina razonamiento contextual con control de cuerpo completo.

Fabricantes como Franka Robotics, NEURA Robotics o Humanoid utilizan estos flujos de trabajo para entrenar y validar comportamientos robóticos en simulación antes de pasar al hardware real, reduciendo costes y riesgos. Esta aproximación resulta especialmente relevante para empresas industriales europeas, incluidas aquellas con plantas en España, donde la automatización avanzada y la seguridad en entornos mixtos humano-robot son prioridades crecientes.

Simulación masiva, robótica abierta y cómputo en el borde

Uno de los problemas estructurales de la robótica ha sido la fragmentación de herramientas y procesos: distintas plataformas para simular, entrenar, probar y desplegar, con configuraciones específicas para cada tipo de robot. En el CES se presentan nuevos marcos que pretenden unificar estas fases mediante entornos de simulación colaborativos y orquestación cloud-native, facilitando el trabajo de equipos distribuidos.

Entre ellos destaca un entorno de pruebas orientado a la evaluación estandarizada de políticas robóticas en simulación, conectado con benchmarks reconocidos por la comunidad. La idea es ofrecer un “lenguaje común” para medir capacidades y robustez de robots de servicio, humanoides o brazos industriales, reduciendo la brecha entre los laboratorios de investigación y las líneas de producción.

En paralelo, un sistema de orquestación pensado para mover cargas de trabajo entre estaciones locales y nubes híbridas intenta simplificar el ciclo completo: generación de datos sintéticos, entrenamiento, pruebas software-in-the-loop y despliegue. Grandes proveedores de nube, como Microsoft con Azure, ya integran estos flujos en sus iniciativas para acelerar proyectos de robótica.

Nvidia también refuerza su apuesta por la robótica abierta a través de la integración de sus modelos y librerías en Hugging Face, uno de los ecosistemas de IA más activos. Modelos VLA, herramientas de simulación y componentes de la plataforma Isaac pasan a estar disponibles para desarrolladores independientes, universidades y centros de I+D, lo que previsiblemente impulsará proyectos en Europa, donde la investigación en robótica colaborativa y humanoide es especialmente intensa.

Para que todo este software funcione en el mundo físico, el fabricante presenta nuevos módulos como Jetson Thor y Jetson T4000, orientados a dotar de cómputo de alto rendimiento en el borde (edge) a robots y máquinas autónomas. Thor se enfoca en humanoides y robots complejos, mientras que T4000, basado en arquitectura Blackwell, ofrece una vía de actualización para quienes ya utilizan Jetson Orin, con más rendimiento manteniendo un consumo acotado.

Robots humanoides y «IA física» en el hogar

Más allá de la industria, la robótica de servicio para el hogar se lleva buena parte de los titulares. El CES de este año está repleto de demostraciones de robots que ya no se limitan a aspirar o vigilar, sino que empiezan a agarrar y manipular objetos con cierto grado de precisión, abriendo la puerta a aplicaciones domésticas que hace poco parecían inalcanzables.

Entre los proyectos más visibles figura LG CLOiD, un robot doméstico presentado como administrador del hogar capaz de realizar tareas que van desde iniciar la colada hasta doblar y apilar ropa una vez seca. A diferencia de otros asistentes que se quedan en la capa digital, este modelo incorpora un torso regulable y dos brazos articulados con manos de cinco dedos, pensadas para interactuar con objetos cotidianos como envases de leche o piezas de bollería.

El robot se desplaza sobre una base con ruedas y conducción autónoma, diseñada para moverse con estabilidad entre muebles, personas, niños o mascotas. Gracias a un conjunto de cámaras, sensores y algoritmos de visión, es capaz de reconocer estancias, muebles y utensilios, algo imprescindible para desenvolverse en viviendas reales, no solo en entornos de laboratorio.

Uno de los elementos clave es su integración con el ecosistema de hogar conectado LG ThinQ, que le permite coordinar otros electrodomésticos inteligentes de la vivienda. En las demostraciones realizadas en Las Vegas, CLOiD no solo manipuló prendas ligeras, sino que también mostró cómo puede calentar un cruasán en el horno y traer una jarra de leche del frigorífico, aunque todavía se aprecian limitaciones en acciones más delicadas, como verter el líquido en un vaso sin derramar.

Paralelamente, LG introduce la marca LG AXIUM, una familia de componentes y articulaciones robóticas que aspira a convertirse en base de futuros modelos y soluciones de terceros. La meta declarada es aproximarse al concepto de «hogar sin trabajo manual», en el que las tareas domésticas rutinarias pasen a manos de robots y electrodomésticos coordinados por IA, liberando tiempo de las personas para otras actividades.

Boston Dynamics, mascotas robóticas y robots de servicio

El escenario del CES también sirve para mostrar cómo los avances en modelos de lenguaje se trasladan a robots ya conocidos. Boston Dynamics anuncia la integración de Gemini, el modelo de IA de Google DeepMind, en su humanoide Atlas y en el robot cuadrúpedo Spot, con el objetivo de mejorar la comprensión de órdenes en lenguaje natural y la interacción con personas.

La compañía apunta a una transición progresiva desde secuencias de movimientos preprogramados hacia comportamientos más flexibles, donde el robot pueda interpretar instrucciones complejas, adaptarse a cambios en el entorno y manipular objetos con más autonomía. Se insiste en que el objetivo a largo plazo es llegar a robots útiles en hogares y lugares de trabajo, capaces de encargarse de tareas repetitivas o físicamente exigentes, algo que también interesa a países europeos con población envejecida y necesidad de apoyo en cuidados.

El catálogo de propuestas robóticas se completa con soluciones de robótica móvil para logística, robots camareros, sistemas de inspección autónoma y dispositivos pensados como mascotas digitales dotadas de IA, que simulan comportamientos emocionales y aprenden de la interacción con sus dueños. Entre ellos sobresale un proyecto de mascota con inteligencia artificial que crece físicamente, concebida más como compañía interactiva que como herramienta funcional.

Junto a estas demostraciones espectaculares, algunos fabricantes muestran robots de servicio con un enfoque más práctico: máquinas capaces de reponer estanterías, mover cargas en almacenes, colaborar con operarios o realizar inspecciones rutinarias en instalaciones industriales. Aunque muchas de estas soluciones aún se encuentran en fase piloto, las pruebas se realizan ya en fábricas y centros logísticos de Estados Unidos, Europa y Asia.

En este entorno, la cuestión que planea sobre buena parte de las sesiones profesionales no es tanto si la tecnología funcionará, sino cómo se integrará en entornos reales, qué regulaciones serán necesarias y de qué forma se repartirá el valor entre proveedores de hardware, desarrolladores de software y empresas usuarias.

Automoción, robotaxis y vehículos definidos por software

La movilidad inteligente vuelve a ser uno de los ejes del CES. No se trata de un salón del automóvil al uso, pero los stands dedicados a vehículos eléctricos, sistemas de conducción asistida y servicios de transporte autónomo ocupan un espacio destacado. El foco se ha desplazado claramente hacia el vehículo definido por software, donde las actualizaciones remotas y los modelos de IA son tan importantes como el motor o la batería.

En esta edición, los fabricantes muestran coches con asistentes de IA más sofisticados integrados en el salpicadero, capaces de gestionar climatización, entretenimiento y navegación mediante lenguaje natural. En paralelo, se observa una vuelta parcial a controles físicos (botones, diales) en respuesta a la saturación de pantallas táctiles, intentando mejorar la seguridad y reducir distracciones.

Entre los anuncios más llamativos se encuentra la presentación de un diseño de robotaxi desarrollado por Uber junto a Lucid y Nuro. Basado en un SUV eléctrico, el vehículo integra cámaras, lidar y radar, además de un halo luminoso que mejora la visibilidad de los sensores y sirve como pantalla exterior. El interior está configurado para transportar hasta seis pasajeros con equipaje, con una gran pantalla central para controlar funciones básicas y acceder a información del trayecto.

Los planes contemplan que estos robotaxis entren en servicio comercial a partir de 2026, inicialmente en determinadas ciudades de Estados Unidos. Aunque el calendario puede variar según la regulación local, este tipo de proyectos sientan las bases de futuros despliegues en otras regiones, incluida Europa, donde ya se prueban servicios de transporte autónomo en entornos acotados.

En paralelo, el sector del automóvil explora la integración de plataformas de IA específicas para razonar sobre situaciones de tráfico complejas. Se presentan modelos de visión-lenguaje-acción diseñados para ayudar a los sistemas de conducción automatizada a gestionar escenarios poco frecuentes o imprevisibles, con pruebas piloto anunciadas por fabricantes premium europeos que planean incorporar estas funciones en sus flotas en los próximos años.

Hogar inteligente y robótica doméstica conectada

El segmento del hogar inteligente avanza hacia sistemas capaces de tomar decisiones de forma contextual, alejándose de la simple sucesión de comandos programados. Las filtraciones y demostraciones previas ya apuntaban a viviendas que ajustan iluminación, climatización, audio, seguridad y contenidos según la presencia de personas, la hora del día o los hábitos aprendidos.

Los fabricantes apuestan por hubs y sistemas operativos unificados que coordinan bombillas, persianas, cámaras, sensores de movimiento y electrodomésticos de distintas marcas. La IA se encarga de analizar patrones de uso, detectar anomalías y proponer rutinas, de forma que el usuario no tenga que configurar cada detalle manualmente.

En este entorno, la robótica doméstica se integra como un elemento más del ecosistema. Además de proyectos ambiciosos como CLOiD, se ven aspiradoras con brazos robóticos, robots que se desplazan entre habitaciones para vigilar mascotas, comprobar puertas y ventanas o actuar como pequeña central móvil de seguridad. La detección de intrusiones y el análisis de movimientos en casa se apoyan cada vez más en algoritmos capaces de interpretar patrones de comportamiento en tiempo real.

Se presentan cámaras y sensores que utilizan IA para analizar desplazamientos y presencia sin apoyarse únicamente en imagen tradicional, integrando técnicas que aprovechan incluso señales WiFi para mapear actividad en el hogar. Aunque estas soluciones plantean debates sobre privacidad, los fabricantes insisten en procesar la mayoría de datos en local, precisamente para reducir la necesidad de enviar información sensible a la nube.

Para el mercado europeo, donde la eficiencia energética y la protección de datos son prioridades, este tipo de propuestas se perfilan como especialmente relevantes. Sistemas que optimizan el consumo eléctrico coordinando baterías domésticas, paneles solares y vehículos eléctricos mediante IA aparecen como un campo de crecimiento, alineado con los objetivos de transición energética de la Unión Europea.

Computación de alto rendimiento e IA en el PC y el televisor

El CES mantiene su papel como escaparate del hardware de PC y componentes. Los grandes fabricantes de chips presentan nuevas generaciones de procesadores para portátiles y sobremesa, con un enfoque claro: mejorar la ejecución local de modelos de IA sin depender constantemente de la nube. Se esperan portátiles más delgados, con baterías de mayor duración y motores de inferencia integrados en la propia CPU o GPU.

El sector de las tarjetas gráficas y aceleradores de IA sigue condicionado por el encarecimiento de las memorias, pero se anuncian mejoras incrementales en rendimiento y eficiencia. Empresas como AMD y Nvidia detallan planes para nuevas arquitecturas que apuntan a cargas de trabajo más complejas, desde entrenamiento de modelos medianos hasta inferencia masiva en centros de datos y soluciones de edge computing.

En paralelo, el universo de pantallas y televisores vive su propia evolución. Los fabricantes compiten por ofrecer paneles más brillantes, con mejoras en tecnologías como OLED de múltiples capas y sistemas de retroiluminación avanzados que utilizan LEDs rojos, verdes y azules para ampliar la gama de color. Se anuncian modelos con tasas de refresco muy elevadas, pensados para videojuegos y contenidos de alta velocidad, y se integran funciones de IA para ajustar la imagen de forma dinámica.

La inteligencia artificial también se cuela en los televisores como interfaz de conversación con el usuario. Algunos modelos incluyen chatbots integrados que permiten buscar contenidos, ajustar parámetros o recibir recomendaciones mediante voz y lenguaje natural, sin necesidad de recurrir a dispositivos externos. Para los hogares europeos acostumbrados a combinar televisión lineal y plataformas de streaming, estas funciones podrían facilitar el acceso a catálogos cada vez más amplios.

Más allá del salón, se presentan soluciones singulares como asistentes holográficos de sobremesa orientados al ámbito de la productividad y el juego. Estos dispositivos utilizan IA para realizar tareas de programación, traducción, análisis de documentos o simplemente servir como compañero virtual en el escritorio, anticipando nuevas formas de relación entre personas y máquinas en el entorno laboral y educativo.

Salud digital, wearables y hardware sostenible

La salud digital y los wearables consolidan su papel en el CES como categoría clave. Los nuevos dispositivos van más allá del conteo de pasos o el simple seguimiento de actividad física: apuestan por la monitorización continua y la detección temprana de riesgos, analizando patrones de sueño, estrés, variabilidad del pulso o comportamiento diario para detectar señales sutiles de posibles problemas.

Se presentan pulseras, relojes y parches inteligentes que utilizan IA para interpretar grandes volúmenes de datos biométricos y generar alertas personalizadas, a menudo pensadas para compartir con profesionales sanitarios. Los fabricantes insisten en que estos dispositivos no sustituyen al médico, pero sí pueden complementar la atención tradicional, algo relevante para sistemas de salud europeos sometidos a una presión creciente.

De forma transversal, la sostenibilidad se convierte en criterio de diseño. Muchos expositores ponen el acento en hardware más duradero, reciclable o modular, así como en arquitecturas de IA de bajo consumo energético. Se habla de alargar la vida útil de equipos mediante actualizaciones de software y sustitución de componentes concretos, en línea con iniciativas europeas como el «derecho a reparar».

La presencia de grandes grupos industriales y energéticos en el programa de conferencias subraya la importancia de estas cuestiones. Se abordan temas como el impacto energético de los centros de datos, las oportunidades de la fusión nuclear a largo plazo o la necesidad de infraestructuras de red más eficientes para soportar el crecimiento del tráfico asociado a la IA.

En el ámbito profesional, las sesiones sobre aplicación responsable de la inteligencia artificial reúnen a directivos de empresas tecnológicas y expertos en regulación, que discuten marcos para garantizar transparencia, seguridad y protección de datos. Para la Unión Europea, que avanza en su propia legislación sobre IA, estas discusiones resultan especialmente pertinentes de cara a futuros despliegues.

Con Las Vegas como escaparate y la IA y la robótica como hilo conductor, el CES de este año deja claro que la próxima ola tecnológica no se limitará a la pantalla del móvil o del ordenador. Desde robots que doblan ropa hasta vehículos autónomos, pasando por hogares que se ajustan solos y chips diseñados para razonar sobre el mundo físico, la feria muestra un mapa en el que Europa y España deberán encontrar su propio papel, combinando adopción, regulación y desarrollo industrial propio para aprovechar las oportunidades que se abren.