La media maratón de 300 robots humanoides en Pekín que quiere marcar el rumbo de la robótica

  • Más de 300 robots humanoides correrán una media maratón de 21 km en Pekín, en paralelo a la carrera humana.
  • La prueba medirá autonomía, resistencia y navegación en condiciones urbanas reales, no solo la velocidad.
  • Participan 26 marcas y más de 100 equipos, con modelos destacados como Tiangong Ultra, Unitree H1, Lightning y Yuqi Boy.
  • China usa este evento como escaparate estratégico para liderar la robótica humanoide y la IA a nivel global.

robots humanoides en media maratón

Ver a cientos de robots humanoides alineados en una línea de salida ya no es solo cosa de películas de ciencia ficción. Pekín se prepara para acoger una media maratón muy particular en la que, junto a los corredores de siempre, más de 300 máquinas bípedas recorrerán 21 kilómetros por las calles de la ciudad.

La cita, integrada en la Beijing Yizhuang Half Marathon and Humanoid Robot Half Marathon, se ha convertido en uno de los eventos más llamativos del calendario tecnológico chino. Pero más allá de la imagen espectacular, el objetivo es claro: usar la carrera como un gran banco de pruebas para medir hasta dónde ha llegado la robótica humanoide en un entorno urbano real.

Una media maratón con más de 300 robots humanoides

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El próximo 19 de abril, el distrito tecnológico de Yizhuang, en el sur de Pekín, será el escenario de la segunda edición de esta media maratón de robots humanoides. La prueba se disputará en paralelo a la media maratón humana, bajo un formato de “carrera conjunta humano-máquina” en el que los robots correrán en carriles acotados con vallas metálicas para no interferir con los atletas de carne y hueso.

Según los datos difundidos por medios estatales chinos como Xinhua y cadenas como CCTV, la organización espera la presencia de más de 300 robots procedentes de alrededor de 100 equipos, representando a unas 26 marcas diferentes. En total, participan más de 80 empresas tecnológicas, una veintena de universidades y diversos centros de investigación, todos volcados en mostrar sus avances en robótica e inteligencia artificial.

La carrera arrancará en la calle Kechuang 17, junto al lago Tongming, y concluirá en el Parque Nanhaizi, con un recorrido de media maratón estándar de 21 kilómetros. El trazado incluye curvas, cambios de superficie, tramos de parque y pendientes urbanas que obligarán a los robots a gestionar el equilibrio y la estabilidad de forma constante.

Para garantizar la seguridad y poder evaluar con claridad el rendimiento de cada sistema, los humanoides correrán en un circuito delimitado, pero compartiendo espacio y condiciones climáticas con los participantes humanos. Esto convierte la prueba en un escenario híbrido bastante exigente, muy distinto al laboratorio controlado.

Los organizadores insisten en que ya no se trata solo de reunir unas cuantas máquinas para una exhibición, sino de escalar el concepto a nivel industrial: aumentar el número de participantes, la diversidad de marcas y la complejidad del entorno para acercarse lo máximo posible a una situación de uso real.

Autonomía frente a control remoto: qué se pone realmente a prueba

En teoría podría pensarse que gana el robot que cruce antes la meta, pero la clave del evento está en otra parte. Lo que más interesa a empresas y autoridades es comparar el comportamiento de los robots completamente autónomos con el de aquellos que siguen dependiendo de control remoto o de algún tipo de asistencia externa.

En los ensayos previos, celebrados entre la noche del 11 y la madrugada del 12 de abril, participaron más de 70 equipos en pruebas integrales nocturnas para comprobar que los sistemas de navegación funcionaban en condiciones similares a las de la carrera real. Estas sesiones incluyeron ajustes de mapas electrónicos, calibración de sensores y verificación de comunicaciones.

Cerca del 38-40% de los robots inscritos operarán en modo totalmente autónomo. Para ellos, la normativa de la prueba es clara: deberán orientarse, planificar la ruta, mantener el equilibrio, esquivar obstáculos menores y gestionar el consumo energético sin recibir órdenes en tiempo real desde un operador humano ni apoyarse en balizas de guía externa.

El resto de las máquinas utilizará sistemas de control remoto o asistencia parcial. En su caso, la carrera servirá para evaluar hasta qué punto estos enfoques siguen siendo necesarios en escenarios complejos y cómo se comparan con los robots que ya prescinden de la intervención humana directa.

La organización ha previsto incluso coeficientes de ajuste para los robots no autónomos, con el objetivo de incentivar el desarrollo de IA aplicada a la navegación y la toma de decisiones. La idea es premiar a quienes apuestan por la autonomía, aunque durante un tiempo convivan las dos aproximaciones.

Tiangong Ultra, Unitree H1, Lightning y Yuqi Boy: los protagonistas de la parrilla

Entre los más de 300 participantes, algunos nombres destacan por su historial y por lo que representan en el ecosistema tecnológico chino. Probablemente el más mediático es Tiangong Ultra, desarrollado por el Centro de Innovación de Robots Humanoides de Pekín, que ya se impuso en la edición anterior de la carrera.

El Tiangong Ultra es una evolución de la familia Tiangong, que también incluye al modelo Tiangong 3.0. Con una altura de alrededor de 1,80 metros y un peso cercano a los 50 kilos, este robot ostenta el récord de la prueba con un tiempo de 2 horas, 40 minutos y 42 segundos en la media maratón del año pasado, aunque su victoria no estuvo exenta de tropiezos y cambios de batería.

En esta nueva edición competirán tres unidades de Tiangong Ultra en modo completamente autónomo, sin operarios que los telecontrolen ni señales externas de referencia. Para el equipo desarrollador, es una manera de demostrar que sus algoritmos de percepción y control de movimiento pueden enfrentarse a calles abiertas con tráfico delimitado, superficies irregulares y la presión mediática del evento.

Otra de las grandes protagonistas será Unitree H1, una de las compañías de robótica más conocidas en China. Su modelo humanoide Unitree H1 participa en una versión especialmente ajustada para largas distancias. En pruebas controladas, una variante del H1 ha llegado a alcanzar velocidades de hasta 10 metros por segundo, una cifra que sugiere que los tiempos de carrera podrían acercarse, poco a poco, a los de los atletas humanos de élite.

La lista de participantes destacados se completa con Lightning y Yuqi Boy, dos humanoides con los que la marca Honor, conocida principalmente por sus móviles, busca hacerse un hueco en el sector robótico. Su presencia subraya cómo empresas de electrónica de consumo ven en los robots humanoides una vía de diversificación estratégica.

Del laboratorio a la calle: un banco de pruebas a gran escala

Uno de los cambios más importantes respecto a otros ensayos de robótica es que esta media maratón saca a los robots de entornos controlados como laboratorios o pistas cerradas y los introduce en un escenario urbano real, con todas sus variables: clima, estado del pavimento, pendientes y presencia de público.

El recorrido ha sido diseñado para poner a prueba la estabilidad dinámica y la capacidad de adaptación de los humanoides. Se han incluido tramos con desniveles, caminos ondulados, secciones dentro de parques y cambios de firme que obligan a los algoritmos a recalcular la zancada y el apoyo de cada paso.

Durante los ensayos nocturnos previos, los organizadores probaron también la respuesta de los sistemas de visión y los sensores de percepción en condiciones de poca luz, algo clave si se piensa en aplicaciones posteriores en rescate, industria o logística, donde el entorno no siempre es ideal.

La carrera encaja en un calendario más amplio de pruebas, como el “Desafío Robot Baturu”, en el que los humanoides deben superar obstáculos que simulan escenarios de rescate ante desastres naturales. Allí se evalúan habilidades complementarias: subir escaleras irregulares, atravesar zonas con escombros o reaccionar ante situaciones imprevistas.

Con estas iniciativas, China quiere acelerar el paso de los robots desde el papel de “herramientas de competición” a “compañeros de servicio”, capaces de trabajar codo con codo con los humanos en industrias, almacenes, infraestructuras críticas o incluso tareas de emergencia.

La carrera encaja en un calendario más amplio de pruebas, como el “Desafío Robot Baturu”, en el que los humanoides deben superar obstáculos que simulan escenarios de rescate ante desastres naturales. Allí se evalúan habilidades complementarias: subir escaleras irregulares, atravesar zonas con escombros o reaccionar ante situaciones imprevistas.

Con estas iniciativas, China quiere acelerar el paso de los robots desde el papel de “herramientas de competición” a “compañeros de servicio”, capaces de trabajar codo con codo con los humanos en industrias, almacenes, infraestructuras críticas o incluso tareas de emergencia.

Delante de las cámaras, detrás de la estrategia: por qué esta carrera importa tanto a China

La imagen de más de 300 robots humanoides corriendo juntos tiene un impacto evidente para cualquier espectador, pero el mensaje principal va dirigido a gobiernos, inversores y competidores internacionales. La media maratón de Pekín es, en el fondo, una demostración estratégica de capacidades.

Desde hace años, China ha identificado la robótica avanzada y la inteligencia artificial como pilares clave de su estrategia económica y tecnológica para la próxima década. Organizar un evento masivo, con decenas de marcas y centenares de robots, sirve para enseñar músculo en un terreno en el que Estados Unidos, Europa, Japón o Corea del Sur también se están moviendo rápido.

Al celebrar la carrera en un distrito tecnológico como Yizhuang, rodeado de parques industriales, sedes de empresas y centros de innovación, las autoridades buscan conectar el espectáculo deportivo con la realidad industrial. La meta no es solo batir récords de tiempo, sino favorecer contratos, pedidos y colaboraciones que aceleren la comercialización de estos sistemas.

No es casual que se hayan anunciado incentivos económicos para los equipos ganadores, con posibles pedidos industriales valorados en más de un millón de yuanes. El mensaje es claro: quien demuestre que su robot aguanta 21 kilómetros en la calle, estará mejor posicionado para recibir encargos en sectores como la logística, la seguridad o la manufactura.

Para el público fuera de China, esta media maratón funciona también como una ventana a la velocidad a la que se está moviendo el país en robótica humanoide. La combinación de financiación pública, participación de grandes empresas tecnológicas y presencia mediática apunta a un intento de liderar la conversación global sobre el futuro de estos sistemas.

Del precedente de 2025 al salto de 2026: más robots, más autonomía, más presión

La edición actual no parte de cero. En 2025 se celebró la primera media maratón de robots en Pekín, con apenas una veintena larga de participantes. Aquella carrera dejó claro que aún quedaba mucho por hacer: solo unos pocos humanoides lograron completar los 21 kilómetros y más de uno protagonizó caídas y tropiezos que recorrieron las redes sociales.

El propio Tiangong, a pesar de proclamarse vencedor, sufrió una caída destacada y necesitó varios cambios de batería para llegar a la meta. El tiempo de 2 horas y 40 minutos que marcó entonces fue notable para un robot, pero aún muy por detrás del ganador humano, que paró el crono poco por encima de la hora.

Esa primera experiencia sirvió como laboratorio de errores. Muchos equipos tomaron nota de problemas de equilibrio, gestión energética y control de trayectoria, y desde entonces han ido puliendo sus diseños, tanto en hardware (actuadores más eficientes, mejor distribución de pesos) como en software (algoritmos de control más robustos, IA de planificación de pasos más refinada).

El salto de poco más de 20 robots participantes a más de 300 en un año refleja no solo un empujón tecnológico, sino también un cambio de escala industrial. Más empresas se han sumado a la carrera (en sentido literal y figurado), y la organización se ha visto obligada a reforzar la logística, la seguridad y los protocolos de medición de datos.

En esta nueva edición, la presión es doble: por un lado, mejorar el rendimiento respecto al año pasado, reduciendo caídas y abandonos; por otro, demostrar que la mayor autonomía no se traduce en más errores, sino al contrario, en robots capaces de reaccionar mejor ante lo inesperado.

Al término de la carrera, los equipos analizarán con lupa los registros de velocidad, consumo energético, estabilidad y comportamiento ante incidencias, información que se convertirá en materia prima para el desarrollo de la próxima generación de humanoides.

Con esta media maratón, Pekín se coloca en el escaparate mundial de la robótica humanoide, mostrando cómo más de 300 robots son capaces de afrontar un reto físico y técnico en plena calle, mientras fabricantes, universidades y autoridades convierten cada zancada en datos y cada kilómetro en experiencia acumulada para los futuros robots que, tarde o temprano, acabarán compartiendo mucho más que un simple circuito de carrera con los seres humanos.