
Cuando pulsamos enviar en un mensaje, iniciamos una videollamada o vemos un vÃdeo en streaming, detrás hay una coreografÃa de datos que recorre cables submarinos, antenas y centros de datos. Esa infraestructura global funciona gracias a Linux, el sistema operativo de código abierto que se ha convertido en el sistema nervioso de las telecomunicaciones y la nube. Lejos de los escritorios, donde Windows y macOS dominan, Linux reina en los servidores y las redes que conectan el mundo.
En los últimos meses, varios movimientos han reforzado esta posición. Desde el lanzamiento de Azure Linux 4.0 por parte de Microsoft hasta la confirmación de que grandes operadoras como Telefónica, AT&T y Vodafone dependen de Linux para sus redes de nueva generación. Incluso el propio Linus Torvalds ha explicado cómo su papel ha evolucionado para coordinar un kernel que ya no puede depender de una sola persona. Todo apunta a que Linux no solo se mantiene, sino que se expande silenciosamente.
Linux en las telecomunicaciones: el caso de Telefónica, AT&T y Vodafone
El sector de las telecomunicaciones ha sido uno de los primeros en adoptar Linux a gran escala. Telefónica, por ejemplo, ha liderado la transición hacia la arquitectura Open RAN, que separa el hardware del software en las estaciones base. La compañÃa utiliza servidores comerciales estándar con Linux optimizado con parches de tiempo real para procesar señales de radio con latencias de microsegundos. Esto permite desplegar redes 5G más flexibles y reducir la dependencia de un solo proveedor.
Por su parte, AT&T ha virtualizado más del 75% de las funciones de su red central gracias a Linux. La compañÃa lideró la creación de ONAP, una plataforma de automatización alojada en la Linux Foundation, y reemplazó sus enrutadores propietarios por conmutadores genéricos que ejecutan sistemas operativos basados en Linux. Las funciones de red ahora corren como instancias virtuales sobre hipervisores Linux, lo que permite escalar la capacidad en minutos sin necesidad de instalar nuevo hardware.
Vodafone, por su parte, ha apostado por el edge computing. La operadora ha desplegado miles de nodos de computación en el borde de su red, operados con distribuciones Linux empresariales. Estos nodos gestionan el tráfico de IoT y aplicaciones crÃticas como coches autónomos mediante contenedores y Kubernetes, todo sobre Linux. La compañÃa también utiliza Linux para trocear la red móvil (network slicing) y ofrecer porciones dedicadas con latencia ultra baja a clientes industriales.
Estos tres gigantes demuestran que Linux no es solo un sistema operativo de escritorio, sino la base sobre la que se sostiene la conectividad global. La flexibilidad del código abierto permite a cada operador adaptar el kernel a sus necesidades, ya sea para reducir latencias, mejorar la seguridad o integrar nuevas funcionalidades sin esperar a un fabricante.
Microsoft apuesta por Linux con Azure Linux 4.0
Microsoft, históricamente rival de Linux, ha dado un paso más en su integración con el ecosistema de código abierto. La compañÃa ha lanzado la versión preliminar de Azure Linux 4.0, una distribución basada en Fedora y paquetes RPM, diseñada especÃficamente para cargas de trabajo en la nube. Esta distribución incluye solo los paquetes necesarios para servidores, lo que reduce el consumo de memoria y acelera los tiempos de arranque.
Azure Linux 4.0 está disponible en Azure Marketplace y se puede desplegar en cualquier máquina virtual de Azure. Entre sus novedades destaca un kernel optimizado con controladores Hyper-V, funciones de seguridad como SELinux y un sistema de parcheado rápido para vulnerabilidades crÃticas. Microsoft recomienda usarlo en entornos de prueba por ahora, pero planea llevarlo a producción próximamente. Esta distribución, antes conocida como CBL-Mariner, ya se usaba internamente en Azure, y ahora se ofrece como una opción más para los clientes.
La apuesta de Microsoft por Linux no se limita a Azure. Recientemente también ha lanzado los contenedores WSL en versión preliminar, permitiendo ejecutar contenedores Linux de forma nativa en Windows sin necesidad de Docker Desktop. Esto facilita el trabajo a los desarrolladores que necesitan entornos Linux sin salir de Windows, y demuestra que la compañÃa de Redmond ve en Linux un aliado estratégico para la nube y el desarrollo.
Linus Torvalds: del código a la coordinación del kernel
Mientras las empresas adoptan Linux a gran escala, el creador del kernel, Linus Torvalds, ha explicado cómo su trabajo ha cambiado. Durante la Cumbre de Código Abierto en Mumbai, Torvalds confesó que ya apenas escribe código. Su labor ahora consiste en supervisar el conjunto y coordinar a los responsables de cada área, utilizando Git y el correo electrónico como herramientas principales.
Torvalds se define a sà mismo como jefe de desarrollo, no como programador. Revisa las explicaciones que acompañan a los cambios y decide si una propuesta necesita más pruebas. El kernel de Linux ha crecido tanto que ya no puede depender de una sola persona, y Torvalds confÃa en una cadena de responsables que filtran los parches antes de que lleguen a él. Este modelo ha permitido que Linux siga evolucionando con cientos de desarrolladores repartidos por todo el mundo.
La seguridad sigue siendo una prioridad. Recientemente se ha registrado la vulnerabilidad Bad Epoll (CVE-2026-46242), un fallo de use-after-free en el subsistema epoll que afecta a kernels desde la versión 6.4. Este fallo permite escalar privilegios hasta root y afecta también a Android, aunque los dispositivos con kernels LTS más antiguos, como los Pixel 8, están a salvo. Los parches ya están disponibles, y no se han detectado ataques activos, similar a lo ocurrido con la vulnerabilidad crÃtica de escalada de privilegios en otros entornos.
Linux sigue siendo el sistema operativo que sostiene la infraestructura digital, desde las redes de telecomunicaciones hasta la nube de Microsoft, pasando por el kernel que coordina Torvalds. Su capacidad de adaptación y su modelo de desarrollo abierto lo convierten en la base sobre la que se construye el futuro de la conectividad, con empresas europeas como Telefónica y Vodafone a la cabeza de la innovación.









