Málaga refuerza su liderazgo tecnológico con el nuevo centro IMEC

  • Inversión de 168 millones de euros para la investigación de semiconductores.
  • Las obras finalizarán en 2028 con el objetivo de operar plenamente en 2030.
  • Instalaciones de 45.000 metros cuadrados con una sala blanca de vanguardia.
  • Proyecto sostenible con certificación LEED Gold y urbanización integral del entorno.

Obras del centro de semiconductores IMEC en Málaga

Málaga no para de crecer y ya tiene la vista puesta en convertirse en el corazón de la microelectrónica europea. El esperado centro del Interuniversity Microelectronics Centre, más conocido como IMEC, empieza a dar sus primeros pasos reales tras la adjudicación de los trabajos a una alianza de empresas punteras como OHLA, Sando e Itercon. Esta unión temporal de compañías será la encargada de dar vida a un espacio que promete cambiar las reglas del juego en el sector de los chips y que cuenta ya con un contrato firmado para que las máquinas empiecen a trabajar cuanto antes.

El proyecto, que nace bajo el paraguas de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), no es ninguna broma en cuanto a cifras, ya que la inversión prevista alcanza los 168 millones de euros. La idea es que todo el complejo esté listo para el año 2028, aunque habrá que esperar un poquito más, concretamente hasta 2030, para ver las instalaciones funcionando a pleno rendimiento. Se trata de una apuesta estratégica que busca que España deje de depender tanto de terceros países y se convierta en una potencia tecnológica por derecho propio.

Un complejo tecnológico de dimensiones épicas

Futuro edificio del IMEC en el Málaga Tech Park

Las dimensiones de lo que se va a levantar en la ampliación del Málaga Tech Park quitan el hipo. Hablamos de una superficie construida que ronda los 45.000 metros cuadrados, donde se combinarán áreas de investigación con espacios dedicados a la producción piloto. No es solo un edificio de oficinas; es una fábrica de ideas y componentes donde los ingenieros podrán experimentar con obleas de 300 milímetros, una tecnología esencial para los dispositivos que todos usamos en nuestro día a día.

Pero si hay algo que destaca por encima de todo es la joya de la corona: una sala blanca de última generación. Este espacio tendrá casi 2.000 metros cuadrados y será el núcleo operativo donde se llevará a cabo el trabajo más delicado. Alrededor de este corazón tecnológico se construirán edificios de soporte, zonas de I+D y centros de control para que no falte de nada. Además, el plan incluye meterle mano a todo el entorno con nuevos viales, aparcamientos y zonas ajardinadas para que el complejo sea cómodo y funcional.

Chips de vanguardia con sello europeo

Infografía de los laboratorios de semiconductores en Málaga

La llegada del IMEC a tierras malagueñas es una noticia que ha sentado de maravilla en el ecosistema empresarial. La intención es clara: fabricar semiconductores avanzados que sirvan para impulsar sectores como la inteligencia artificial o la automoción. En un momento en el que la tecnología vuela, tener un centro de este nivel en casa permitirá que Europa gane músculo y no se quede atrás frente a otros gigantes mundiales, reforzando nuestra autonomía de cara al futuro.

El hecho de que empresas como Sando, que juega en casa, se unan a gigantes como OHLA e Itercon asegura que el proyecto tenga un respaldo técnico de primer nivel. Con más de un siglo de historia a sus espaldas en algunos casos, estas constructoras tienen la misión de levantar una infraestructura estratégica de vanguardia que sirva de imán para el talento joven y la inversión extranjera, consolidando al Málaga Tech Park como un referente en el mapa mundial de la innovación.

Sostenibilidad y diseño de primer nivel

No se trata solo de construir rápido, sino de construir bien y con cabeza. Por eso, el nuevo centro IMEC se ha diseñado siguiendo los estándares más exigentes de respeto al medio ambiente. El objetivo final es conseguir la prestigiosa certificación LEED Gold, lo que garantiza que las instalaciones serán supereficientes en cuanto a consumo de energía y gestión de recursos. Se han buscado soluciones constructivas que minimicen el impacto ambiental, demostrando que la alta tecnología y el cuidado del planeta pueden ir de la mano.

La coordinación técnica durante las obras será clave para cumplir con los plazos previstos y asegurar que la calidad sea máxima. Al final del día, este proyecto es un paso de gigante para que Málaga se consolide como un enclave de referencia tecnológica en el sur de Europa. Con este despliegue de medios, la capital de la Costa del Sol se prepara para dar un salto de gigante en su estrategia de innovación, permitiendo que la industria local y continental empiece a fabricar sus propios cerebros electrónicos con sello propio.