Primera cirugía robótica por un solo orificio y sin intubar en la tráquea

  • Intervención pionera en el Hospital Ruber Internacional con robot Da Vinci mediante un solo orificio y sin intubación.
  • Extirpación de un tumor muy agresivo en la carina traqueal, con reconstrucción sin resecar pulmón.
  • Equipo internacional liderado por el cirujano torácico Diego González Rivas y respaldado por su fundación.
  • Procedimiento mínimamente invasivo que evitó una muerte súbita probable en pocos meses.

cirugia robotica por un solo orificio y sin intubar

Un equipo de cirugía torácica del Hospital Ruber Internacional de Madrid ha llevado a cabo estos días una intervención considerada la primera de su tipo en el mundo: una cirugía robótica para extirpar un tumor muy agresivo en la tráquea, realizada a través de un único orificio en el tórax y sin intubar al paciente. El caso ha despertado un notable interés clínico por la complejidad de la zona afectada y la técnica empleada.

El protagonista es un paciente venezolano de 66 años, Pavler Carpio, que viajó a España tras recibir en su país el diagnóstico de un tumor traqueal calificado como inoperable. Gracias a la mediación de la Fundación González Rivas, la operación se organizó en tiempo récord y se realizó con el robot Da Vinci, manteniendo al paciente respirando de forma espontánea durante todo el procedimiento.

Una intervención pionera con robot Da Vinci y un solo orificio

Según explica el cirujano torácico Diego González Rivas, responsable de la operación y presidente de la fundación que lleva su nombre, el tumor se encontraba en lo que describe como «la peor localización posible»: la carina traqueal, el punto donde la tráquea se divide en bronquio derecho e izquierdo. Pese a esa dificultad, se decidió abordar el caso mediante una técnica robótica mínimamente invasiva basada en un solo puerto de entrada de unos 4 centímetros en el hemitórax.

Por esa pequeña incisión se introdujeron hasta tres brazos del robot Da Vinci, algo que el propio equipo subraya como un salto respecto a la práctica habitual. Otros procedimientos robóticos similares suelen realizarse con varias incisiones, y desde el Ruber Internacional señalan que se conocían cirugías con hasta cinco orificios, pero no con uno solo en una zona tan delicada de la vía aérea central.

La intervención se prolongó durante unas cinco horas y media de quirófano y culminó con un resultado satisfactorio. El paciente permaneció sin intubación, respirando por sí mismo durante toda la operación, lo que implica un control anestésico especialmente fino y una coordinación muy estrecha entre cirujanos y anestesistas.

Sin intubación y con respiración espontánea del paciente

Uno de los elementos que más llaman la atención de esta cirugía es que el paciente no fue conectado a un respirador mediante el clásico tubo de intubación endotraqueal. A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las intervenciones de esta zona, el equipo apostó por mantener la ventilación espontánea, una estrategia que ya se ha ido explorando en otras cirugías torácicas mínimamente invasivas, pero que aquí se aplica a un contexto de altísimo riesgo anatómico.

Esta decisión implica que, durante la operación, la tráquea y la carina se estaban manipulando mientras el paciente seguía respirando por sus propios medios. Para los especialistas, esto reduce ciertos riesgos asociados a la intubación prolongada y a la ventilación mecánica, pero a la vez exige una vigilancia continua de la vía aérea y un margen de error prácticamente nulo.

El equipo recuerda que la zona intervenida es el «tubo» que lleva el aire a ambos pulmones y que cualquier problema técnico en plena cirugía puede desencadenar complicaciones muy graves. Aun así, tras la coordinación con el servicio de anestesia, se consideró que este enfoque era el más adecuado para el caso concreto y se desarrolló con el resultado esperado.

Un tumor extremadamente raro y de alto riesgo

El diagnóstico del paciente era un carcinoma escamoso muy agresivo situado en el tramo final de la tráquea, con extensión al bronquio principal derecho y parte del bronquio izquierdo. Este tipo de tumor en esa localización es descrito por González Rivas como «extremadamente raro»: un cirujano torácico puede llegar a ver uno o dos casos similares en toda su carrera.

En palabras del especialista, la intervención se realizó sobre el «tronco» que conecta con ambos pulmones. La estrategia consistió en seccionar la tráquea y reconstruir la carina completa sin necesidad de resecar tejido pulmonar. Es decir, se extirpó el tumor y se reconstruyó la unión de la tráquea con los bronquios, preservando la mayor cantidad posible de función respiratoria.

El tamaño del tumor rondaba los dos centímetros de diámetro, prácticamente ocupando todo el interior de la tráquea en ese punto. Según el equipo, esta circunstancia hacía muy probable que, de no haberse intervenido, el paciente sufriera una obstrucción súbita de la vía aérea en un plazo relativamente corto, con alto riesgo de muerte brusca.

El papel de la Fundación González Rivas y un equipo internacional

La llegada del paciente a Madrid no habría sido posible sin la intervención de la Fundación González Rivas, una entidad dedicada a difundir y aplicar técnicas de cirugía torácica mínimamente invasiva en diferentes países, especialmente en entornos con recursos limitados. En esta ocasión, la fundación no solo facilitó los contactos médicos, sino que coordinó el traslado y la planificación del caso junto al Ruber Internacional.

Formaron parte de la operación tres cirujanos torácicos, dos anestesistas y tres enfermeros. Además de Diego González Rivas, participó el cirujano venezolano Régulo Ávila, que colabora desde hace años con él, y el cirujano rumano Mugurel Bosinceanu. El hospital madrileño asumió el coste médico de la intervención, lo que permitió que el paciente, cuya situación clínica se consideraba sin salida en su país, pudiera acceder a este procedimiento.

La hija del paciente, la ginecóloga venezolana Sol Carpio, tuvo un papel clave en el inicio de todo este proceso. Fue ella quien, a través de redes sociales, contactó con González Rivas, exponiendo el caso y solicitando ayuda. Según ha relatado, el cirujano respondió en menos de 24 horas y, en apenas ocho días, el equipo había organizado todos los detalles para poder llevar a cabo la intervención en Madrid.

Planificación exprés para un caso límite

El paciente aterrizó en España el 25 de diciembre, tras un viaje vía Colombia motivado por las dificultades de conexión aérea directa desde Venezuela. Llegó con los informes de una tomografía realizada en su país, en la que el tumor había sido catalogado como no operable, y con la perspectiva de una evolución muy corta y desfavorable si no se encontraba una alternativa.

Una vez en Madrid, el equipo revisó el caso y, en cuestión de días, se diseñó la estrategia quirúrgica robótica por un solo orificio y sin intubación. La intervención tuvo lugar el lunes siguiente a su llegada y, según explican sus responsables, fue concebida desde el principio como una cirugía potencialmente curativa, no solo paliativa.

González Rivas destaca que este tipo de planificación rápida no significa improvisación, sino aprovechar la experiencia acumulada en miles de cirugías torácicas mínimamente invasivas previas. El cirujano ha intervenido ya a más de 7.000 pacientes de 129 países, trayectoria recogida también en su libro «Curando el mundo», donde describe la técnica de incisión única para operaciones de pulmón que ahora se ha adaptado a la vía aérea central.

En esta ocasión, la novedad reside en combinar esa filosofía de mínimo número de incisiones con la utilización del robot Da Vinci y con un entorno tan delicado como la carina traqueal, manteniendo además al paciente respirando de forma autónoma durante toda la cirugía.

España y Europa ante la cirugía torácica robótica de vanguardia

La realización de esta intervención en Madrid sitúa de nuevo a España en el mapa de la cirugía torácica avanzada, en un contexto europeo en el que la robótica quirúrgica va ganando terreno pero todavía se reserva para centros con alto volumen y recursos especializados. El uso del robot Da Vinci se ha extendido en los últimos años a múltiples procedimientos, desde urología y ginecología hasta determinadas cirugías digestivas y torácicas.

Sin embargo, los expertos señalan que en el ámbito de la cirugía de la vía aérea central -como la carina y la tráquea- este tipo de procedimientos continúa siendo poco frecuente y requiere una curva de aprendizaje muy exigente. La combinación de un solo puerto, ausencia de intubación y reconstrucción compleja en un mismo acto quirúrgico coloca esta operación en un nivel de especialización poco habitual incluso dentro de los grandes hospitales europeos.

El Hospital Ruber Internacional viene consolidando en los últimos años una apuesta por la cirugía mínimamente invasiva en distintas especialidades, y esta operación se enmarca en esa estrategia. Para instituciones europeas, casos como este sirven también como referencia técnica para futuros protocolos, tanto en el uso de la robótica como en la selección de pacientes candidatos a técnicas sin intubación.

De cara al futuro, los profesionales consultados consideran que no todos los tumores traqueales o bronquiales serán abordables con esta técnica, pero sí puede abrir una línea de trabajo para casos muy concretos en los que se busque minimizar el trauma quirúrgico y acelerar la recuperación, manteniendo la seguridad oncológica.

Con este caso, la cirugía robótica por un solo orificio y sin intubar da un paso adelante en Europa al demostrar que es posible afrontar patologías de altísimo riesgo en la vía aérea central desde un enfoque mínimamente invasivo, apoyado en la experiencia de equipos altamente especializados, la colaboración internacional y el impulso de fundaciones que facilitan el acceso a estas terapias a pacientes procedentes de otros países.

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