
La realización de la primera reparación de válvula mitral asistida por robot en Argentina ha colocado de nuevo a la cirugía cardíaca mínimamente invasiva en el centro del debate sanitario internacional. Este tipo de intervención, que ya se practica en distintos hospitales europeos, empieza a consolidarse como una alternativa real a la cirugía a corazón abierto tradicional.
El procedimiento argentino se llevó a cabo en el Hospital Universitario Fundación Favaloro utilizando un sistema Da Vinci XI, considerado uno de los robots quirúrgicos más avanzados del mundo. Los resultados obtenidos —mayor precisión, menos dolor y una recuperación más rápida— refuerzan el interés de centros de referencia en España y otros países europeos por extender estos programas en cardiología.
Un hito regional con eco en la cirugía cardíaca europea
En esta intervención pionera se abordó una insuficiencia valvular mitral severa, una patología frecuente en unidades de cardiología tanto en América Latina como en Europa. La reparación se efectuó mediante pequeñas incisiones en el tórax, evitando la gran apertura esternal que caracteriza a la cirugía clásica a corazón abierto.
El equipo de la Fundación Favaloro recurrió al robot Da Vinci XI, un sistema que también se encuentra disponible en varios hospitales de España, Francia, Italia o Alemania para especialidades como urología, ginecología y, cada vez más, cardiocirugía. Su uso en válvula mitral supone un paso más en la consolidación de la cirugía robótica cardíaca como práctica habitual.
Desde el punto de vista clínico, la reparación —frente al reemplazo valvular— permite conservar la válvula nativa del paciente, lo que suele traducirse en un mejor comportamiento hemodinámico a largo plazo y, en muchos casos, evita la necesidad de anticoagulación permanente. Esta filosofía de preservar estructuras propias es compartida por numerosas guías europeas de práctica clínica.
El éxito de esta primera operación robótica en Argentina refuerza la estrategia de centros europeos que ya apuestan por programas estructurados de cirugía de válvula mitral mínimamente invasiva, con equipos entrenados específicamente en robótica y planificación 3D.
Cómo funciona la reparación de la válvula mitral con robot
La reparación de la válvula mitral busca corregir fallos en el cierre o apertura de esta válvula, responsables de fugas o estrechamientos que dificultan el flujo sanguíneo normal dentro del corazón. En la práctica, el cirujano actúa sobre las valvas, las cuerdas tendinosas o el anillo valvular para restablecer un cierre eficaz.
En este caso, el uso del Da Vinci XI permitió realizar la reparación mediante un abordaje totalmente mínimamente invasivo. A través de varias incisiones de pequeño tamaño se introducen la cámara 3D y los instrumentos robóticos, que pueden moverse con un rango de articulación superior al de la mano humana, lo que es especialmente útil en el espacio reducido del tórax.
Entre las técnicas habituales está la colocación de un aro de anuloplastia u otros dispositivos específicos que remodelan y refuerzan el anillo valvular. Esta estrategia, extendida en Europa desde hace años, se integra ahora con la precisión que ofrece la robótica, combinando las ventajas ya conocidas de la reparación con una agresión quirúrgica aún menor.
La plataforma Da Vinci proporciona, además, una visión tridimensional ampliada del campo quirúrgico, con aumento de la imagen y filtrado de temblor. Esto facilita maniobras finas que, en la cirugía convencional, resultan más complejas, especialmente en pacientes con anatomías desafiantes o con cirugías previas.
Todo el procedimiento se realiza bajo el control constante del cirujano, que maneja el robot desde una consola. El sistema no decide de forma autónoma; cada movimiento del brazo robótico es una traslación exacta y refinada del gesto que realiza el especialista, algo que también recalcan los equipos europeos a la hora de explicar este tipo de cirugía a los pacientes.
Beneficios para el paciente: menos dolor y recuperación más rápida
Uno de los grandes argumentos a favor de este abordaje es el impacto en la calidad de vida inmediata tras la intervención. Al trabajar con incisiones pequeñas, se reduce de forma notable el trauma sobre la pared torácica y los tejidos circundantes, algo que los pacientes perciben en forma de menos dolor postoperatorio.
En el caso argentino, el primer paciente operado, Jorge Marozzi, pudo abandonar el hospital apenas unos días después de la cirugía y pasar las fiestas en casa, sin dolor significativo. Este tipo de recuperación acelerada es similar a la que describen hospitales europeos que llevan años aplicando programas de cirugía mitral mínimamente invasiva.
La combinación de menor agresión quirúrgica y control exhaustivo en el quirófano se traduce en una reducción del tiempo de ingreso y en una reincorporación temprana a las actividades cotidianas. Para muchos pacientes en edad laboral, esta diferencia puede suponer semanas menos de baja médica frente a la cirugía convencional.
Además, la experiencia acumulada en otros países sugiere que la cirugía robótica puede ayudar a disminuir el riesgo de complicaciones relacionadas con grandes heridas, como infecciones de esternón o molestias crónicas en la zona de la incisión. Aunque cada caso debe valorarse de forma individual, la tendencia apunta a un perfil de recuperación más favorable.
Para los sistemas sanitarios, incluidos los europeos, este enfoque abre la puerta a optimizar recursos hospitalarios, con estancias más cortas y una menor necesidad de analgesia y cuidados intensivos prolongados, algo especialmente relevante en contextos de alta demanda asistencial.
Un equipo entrenado y una tecnología al servicio del humanismo médico
La intervención en la Fundación Favaloro fue liderada por el doctor Mariano Camporrotondo, jefe de Cirugía Cardiovascular, al frente de un equipo específicamente formado para trabajar con cirugía robótica. Según han explicado, el programa ha requerido un periodo prolongado de entrenamiento y adaptación, en línea con lo que ya es habitual en centros avanzados de Europa.
Camporrotondo ha subrayado que el verdadero valor del procedimiento no reside solo en disponer del robot, sino en poner la tecnología al alcance de los pacientes con un enfoque centrado en el humanismo médico. Es una filosofía compartida con numerosos servicios de cirugía cardíaca europeos, que insisten en que la innovación debe ir acompañada de criterios de equidad y seguridad.
La institución argentina plantea esta cirugía como el inicio de un programa continuado, con la idea de que muchos otros pacientes se beneficien de la técnica. En ese sentido, su estrategia se parece a la de hospitales españoles que han desarrollado líneas específicas de cirugía robótica para patología valvular, con protocolos de selección de casos y seguimiento estrecho.
El enfoque colaborativo entre cardiólogos clínicos, imagen cardiaca avanzada, anestesia y cirugía cardiovascular está en la base de este tipo de programas. El uso del robot exige coordinación entre múltiples especialidades, lo que, a su vez, impulsa la creación de equipos valvulares multidisciplinares, una práctica ya extendida en Europa con las unidades de «Heart Team».
Relevancia para España y Europa: hacia una mayor adopción de la cirugía robótica cardíaca
La experiencia de Argentina se suma a una tendencia global en la que España y varios países europeos han ido incorporando progresivamente la cirugía robótica en distintas especialidades. En el ámbito cardíaco, la válvula mitral es uno de los campos donde esta tecnología está ganando más protagonismo.
En hospitales europeos que ya emplean el sistema Da Vinci, la evidencia recogida muestra que la cirugía robótica puede igualar o mejorar los resultados clínicos de la cirugía abierta o de la cirugía mínimamente invasiva convencional, con ventajas claras en tiempos de recuperación y satisfacción del paciente.
Para los centros españoles que aún se encuentran en fases tempranas de adopción, casos como el de la Fundación Favaloro sirven como referencia sobre cómo estructurar programas: selección cuidadosa de pacientes, formación específica del equipo, protocolos claros de seguridad y evaluación continua de resultados a medio y largo plazo.
También se abre un debate sobre la necesidad de invertir en tecnología y capacitación sin perder de vista la sostenibilidad del sistema sanitario. La experiencia internacional sugiere que, aunque la inversión inicial es elevada, la reducción de complicaciones y de días de hospitalización puede compensar parte de los costes a medio plazo.
En paralelo, la consolidación de estos programas en diferentes regiones del mundo impulsa la colaboración científica y el intercambio de protocolos entre equipos. Es previsible que, en los próximos años, aumenten los registros internacionales y los estudios multicéntricos que comparen directamente diferentes enfoques para la reparación mitral, incluyendo técnicas robóticas.
El caso argentino, realizado con el mismo tipo de plataforma que ya se utiliza en numerosos quirófanos europeos, refuerza la idea de que la cirugía cardíaca robótica está dejando de ser excepcional para convertirse en una opción integrada en la cartera de servicios de los hospitales que tratan patología valvular compleja.
Todo apunta a que intervenciones como esta primera reparación de válvula mitral asistida por robot en Argentina serán cada vez más habituales en escenarios sanitarios de España y Europa, ofreciendo a los pacientes abordajes más precisos y menos agresivos y, al mismo tiempo, obligando a los sistemas de salud a adaptarse a una nueva forma de entender la cirugía cardíaca moderna.



