
La creación de Primus Robotics marca un nuevo movimiento estratégico en la robótica industrial europea, con Euskadi y Madrid como ejes principales de su desarrollo. La nueva compañía nace con la idea de llevar los robots humanoides desde el terreno experimental hasta las líneas de producción reales, en un contexto en el que la industria europea busca automatizar tareas exigentes sin rediseñar por completo sus fábricas.
Esta iniciativa conjunta de Funditec y Fagor Arrasate pretende situar en el mercado un humanoide capaz de trabajar en entornos pensados para personas, compartiendo espacio con operarios y maquinaria existente. Con un enfoque prudente pero ambicioso, la empresa se propone fabricar en España robots humanoides destinados a labores industriales y logísticas que, a día de hoy, siguen dependiendo en gran medida del trabajo físico humano. La colaboración se enmarca además en proyectos locales como el impulso a la robótica en Euskadi.
Una joint venture con vocación claramente industrial
El proyecto se articula como una joint venture participada al 50% por Funditec Intelligence -la división de Funditec especializada en inteligencia artificial aplicada a sistemas autónomos físicos- y Fagor Arrasate, cooperativa integrada en la Corporación Mondragón con una larga experiencia en automatización industrial y bienes de equipo. Esta combinación de capacidades coloca a Primus Robotics en una posición peculiar dentro del ecosistema europeo de robótica.
La empresa se ha concebido con una clara vocación industrial: no se trata solo de investigar o lanzar prototipos aislados, sino de llevar a producción en serie un robot humanoide diseñado para operar en fábricas y almacenes. La sede industrial se sitúa en Arrasate (Mondragón), donde Fagor aporta sus instalaciones y su know-how en integración de automatización, robótica e ingeniería de precisión para producir las unidades que acabarán desplegándose en las líneas de sus clientes. Este tipo de decisiones industriales complementa iniciativas como la de otros fabricantes vascos que apuestan por la robotización local.
Por su parte, Funditec concentra en su centro de Carabanchel (Madrid) la investigación y el desarrollo de algoritmos de inteligencia artificial, así como la arquitectura de sistemas que dará vida al cerebro del robot. Desde ahí se diseñan y personalizan los modelos de IA para cada caso de uso, que posteriormente se integran en el sistema operativo propio de Primus.
Los socios han comprometido una inversión inicial de varios millones de euros destinada a financiar el desarrollo tecnológico, la I+D en inteligencia artificial y robótica, y la puesta en marcha de la primera planta de producción en Euskadi. Al mismo tiempo, Primus Robotics está explorando diferentes vías de financiación pública estatal y europea para acelerar el escalado del proyecto y reforzar su papel dentro de la estrategia de autonomía tecnológica de la UE.
Planta en Arrasate y un plan industrial por fases
El corazón productivo de Primus Robotics se ubicará en un pabellón de 2.500 metros cuadrados habilitado en las instalaciones de Fagor Arrasate en Arrasate, Guipúzcoa. Desde estas dependencias se llevará a cabo la fabricación, integración y validación de los humanoides antes de desplegarlos en los entornos de los clientes.
El plan industrial está estructurado en fases, con inversiones crecientes asociadas a hitos técnicos y comerciales. Según las previsiones iniciales, en 2027 se producirán alrededor de 200 unidades, lo que servirá como rampa de lanzamiento para validar el producto en condiciones reales. El siguiente peldaño se fija en torno a las 1.200 unidades anuales en 2030, momento en el que la empresa espera haber consolidado el encaje del humanoide en distintos sectores industriales.
A partir de 2031 se contempla una ampliación de capacidad que permita incrementar el volumen de fabricación hasta alcanzar el objetivo de superar los 3.000 humanoides anuales en 2035. Este crecimiento se apoyará en la experiencia acumulada en las primeras instalaciones piloto y en la demanda generada por empresas que buscan automatizar procesos sin transformar por completo sus naves.
Los primeros despliegues se realizarán en entornos industriales vinculados a los propios socios, que actuarán como bancos de pruebas en condiciones reales. De este modo, líneas de producción y entornos logísticos asociados a Fagor y a su ecosistema servirán como escenario para validar tanto las capacidades del robot como su integración con los sistemas ya instalados.
El foco inicial se sitúa en labores industriales y logísticas con tareas repetitivas, como la manipulación de piezas, el abastecimiento de líneas de producción o el apoyo a operaciones de mantenimiento. No obstante, los impulsores del proyecto no descartan que, una vez demostrada la robustez del sistema, los humanoides puedan abordar trabajos pesados o potencialmente peligrosos en otros sectores donde la seguridad y el relevo generacional de la plantilla son factores críticos.
Primus P1 y un sistema operativo de IA soberana
El primer producto de la compañía será Primus P1, un robot humanoide concebido específicamente para actuar en entornos profesionales. Aunque por ahora no se han hecho públicos todos los detalles técnicos, sus promotores lo presentan como el primer humanoide industrial producido en España, pensado para desenvolverse en fábricas y almacenes sin necesidad de rediseñar la infraestructura desde cero.
La pieza central del proyecto es Primus OS, un sistema operativo propio basado en inteligencia artificial que se ejecuta en el borde (edge AI). Este enfoque busca que el humanoide pueda tomar decisiones en tiempo real sobre el terreno, reduciendo la dependencia de la nube y garantizando mayores niveles de control sobre los datos que se generan durante la operación diaria del robot. La conectividad y las comunicaciones de baja latencia, como las analizadas en soluciones 5G industriales, pueden ser un apoyo clave para estos despliegues en fábrica.
Uno de los aspectos que más subrayan los responsables de la compañía es la apuesta por una “inteligencia soberana y española”. La idea es que los datos recogidos por los robots no salgan de la fábrica, y que la consolidación de código y modelos se realice en centros de procesamiento gestionados por los socios del proyecto. De este modo, se pretende reforzar la autonomía tecnológica y la protección de la información sensible asociada a los procesos productivos.
Cada robot aprende tareas concretas a partir de datos reales del proceso y de la observación, mejorando su rendimiento con la práctica. Posteriormente, comparte los parámetros relevantes con el resto de la flota mediante mecanismos de aprendizaje federado, lo que permite que la experiencia adquirida por un humanoide pueda transferirse a otros sin sacrificar la confidencialidad de los datos brutos.
En el plano de hardware y componentes, Primus Robotics trabaja con proveedores internacionales para elementos clave y se apoya en el ecosistema industrial de Mondragón para la fabricación e integración. Esta combinación de cadenas de suministro globales con ensamblaje y diseño locales busca equilibrar competitividad, fiabilidad y control sobre la tecnología crítica. En algunos casos, la integración de nuevas manos y herramientas robóticas es un factor diferencial, como muestran desarrollos de manos robóticas autónomas.
Interoperabilidad y diferencia frente a la robótica tradicional
Desde la compañía se insiste en que el proyecto se ha ideado con una fuerte orientación a la interoperabilidad con la base instalada de tecnología en las fábricas europeas. La intención es que el humanoide pueda conectarse con sistemas habituales de planta, como PLCs, MES o SCADA, mediante protocolos estándar industriales como OPC UA, reduciendo así las barreras técnicas de integración.
Este enfoque pretende minimizar los cambios en las infraestructuras existentes y recortar los tiempos de implementación en nuevos clientes. La compatibilidad con plataformas de gemelo digital también se plantea como un pilar relevante, al permitir simular y validar el despliegue de los robots antes de intervenir físicamente en las líneas de producción, algo que puede resultar especialmente útil en sectores con procesos muy ajustados. Los retos de control y navegación de plataformas móviles se abordan en trabajos sobre control autónomo y SLAM.
Frente a la robótica industrial tradicional, basada en muchos casos en brazos fijos o cobots programados para tareas muy concretas, Primus Robotics defiende una propuesta más flexible. El humanoide se concibe como un sistema móvil y autónomo, capaz de desplazarse por la fábrica, colaborar con operarios y adaptarse a cambios en el entorno o en las tareas asignadas sin necesidad de reprogramar desde cero la instalación.
La arquitectura tecnológica se ha diseñado desde el principio con una lógica abierta y modular, con el objetivo de facilitar la actualización de componentes, la incorporación de nuevos módulos de software y la adaptación a distintos procesos industriales. Esto contrasta con algunas soluciones cerradas en las que la personalización resulta más costosa y lenta, dificultando su adopción por parte de fábricas con necesidades cambiantes.
Todo ello se inscribe en una tendencia más amplia de la industria europea, que está pasando de proyectos piloto puntuales con humanoides a plantearse su incorporación estable en determinadas líneas de producción. Algunos de los primeros ensayos se están realizando en plantas del sector de automoción, un campo especialmente exigente en términos de seguridad, repetitividad y precisión.
Impacto en empleo cualificado y ecosistema local
En la vertiente de empleo y tejido económico, Primus Robotics prevé la creación de alrededor de un centenar de puestos de trabajo cualificados directos en los primeros años, a los que se sumaría un número similar de empleos indirectos asociados a proveedores, servicios especializados y empresas del entorno. La intención es construir una cadena de valor completa y no limitarse a un ensamblaje de componentes diseñados por terceros.
Los perfiles buscados abarcan desde ingeniería de software e inteligencia artificial hasta diseño mecánico y electrónico, pasando por técnicos de producción y ensamblaje, personal de pruebas, equipos comerciales y servicios de soporte. Una parte relevante del equipo se localizará en Euskadi, con la voluntad explícita de aprovechar y reforzar el ecosistema industrial y tecnológico vasco, mientras que la investigación en IA se concentra en Carabanchel.
Las responsables del proyecto reconocen que el envejecimiento demográfico y la dificultad para cubrir algunos puestos de trabajo en planta han pesado en el planteamiento de la iniciativa. En regiones como el País Vasco, con una población autóctona de edad media elevada, las empresas industriales encuentran cada vez más complicado atraer personal dispuesto a realizar tareas físicamente exigentes o en entornos de riesgo.
En este sentido, la propuesta de Primus Robotics se plantea como un complemento al trabajo humano más que como un reemplazo masivo. La tecnología se orienta a asumir las labores más duras, repetitivas o peligrosas, de forma que las personas puedan reorientarse hacia funciones de mayor cualificación y valor añadido dentro de la misma organización. La empresa asume que este proceso de transición ya está en marcha en muchos sectores y aspira a acompañarlo con tecnología desarrollada localmente.
A nivel de inversión y retorno, el proyecto se articula en un plan por etapas, con hitos de validación que condicionan nuevas inyecciones de capital. Ambos socios han subrayado que la apuesta por fabricar humanoides en Arrasate es una de las decisiones más ambiciosas de los últimos años para Fagor Arrasate, al combinar en un mismo producto automatización, robótica y ingeniería de precisión con vocación global.
Modelo de negocio y estrategias de mercado
En cuanto al modelo de negocio, Primus Robotics plantea como vía principal la venta directa de unidades acompañada de contratos de servicio. Estos acuerdos incluirán mantenimiento preventivo y correctivo, actualizaciones de software, soporte técnico y posibles mejoras funcionales a lo largo de la vida útil del robot, de manera similar a lo que ya se ve en otras familias de maquinaria industrial avanzada.
La empresa no descarta, sin embargo, fórmulas de pago por uso (pay per use) o esquemas de suscripción que faciliten la adopción de la tecnología en una fase temprana. Este tipo de estructuras podría resultar especialmente atractivo para clientes que quieran probar la integración de humanoides en sus plantas sin asumir desde el primer momento una inversión de capital elevada.
De cara al mercado, el enfoque inicial se centra en entornos industriales y logísticos, considerados hoy como los segmentos donde existe una mayor necesidad de automatización flexible. Son espacios en los que conviven procesos muy estructurados con tareas manuales repetitivas, y donde la introducción de un humanoide capaz de moverse por la planta puede aportar valor de forma relativamente rápida.
A medio plazo, el proyecto contempla estrategias comerciales diferenciadas según el sector y el tamaño de la empresa. En el caso de pymes industriales, se estudian fórmulas que combinen integradores locales, proyectos llave en mano y soluciones financieras adaptadas, con el objetivo de reducir las barreras de entrada y favorecer que también empresas de menor tamaño puedan acceder a esta tecnología. Iniciativas sobre talento y proyección internacional, como el encuentro nacional de robótica, sirven de marco para estas estrategias.
El planteamiento abre la puerta a modelos de servicio más intensivos allí donde sea necesario, con paquetes que incluyan formación de personal, acompañamiento en la integración y soporte continuado para ajustar el funcionamiento del robot a los cambios en el proceso productivo. De esa manera, Primus Robotics aspira a posicionarse no solo como un fabricante de hardware, sino como un socio tecnológico de largo recorrido para la industria. El vínculo con centros formativos y laboratorios regionales, como laboratorios de innovación, puede facilitar la adopción y formación.
Dimensión europea y desarrollo de IA física
Más allá del ámbito estatal, el proyecto se inserta en un contexto europeo en el que la robótica humanoide empieza a ganar peso como herramienta para reforzar la competitividad de la industria. Las plantas del continente afrontan simultáneamente presiones de costes, exigencias medioambientales, problemas de relevo generacional y un entorno global cada vez más competitivo, factores que empujan a una automatización más sofisticada.
Desde Funditec se destaca que Primus Robotics representa un paso importante en el desarrollo de lo que denominan IA física: sistemas de inteligencia artificial integrados en plataformas autónomas que deben operar en entornos complejos y, en muchos casos, de misión crítica. Esta experiencia se nutre también de otros proyectos en los que participa la entidad, como el desarrollo de vehículos terrestres autónomos para defensa y seguridad, lo que abre la puerta a una posible transferencia de conocimiento entre distintas aplicaciones.
La elección del propio nombre de la compañía, con referencia al lema “Primus circumdedisti me” asociado a Juan Sebastián Elcano, apunta a una vocación simbólica de liderazgo y exploración, aunque el proyecto se apoya en parámetros muy concretos de competitividad industrial y autonomía tecnológica. El objetivo declarado es contribuir a que Europa disponga de capacidades propias en un segmento que puede resultar estratégico en las próximas décadas.
En términos de posicionamiento, Fagor Arrasate continúa reforzando su papel como proveedor global de soluciones avanzadas de conformado y procesado de metal, mientras que Funditec Intelligence consolida su rol en el diseño de arquitecturas de IA para sistemas físicos complejos. Primus Robotics se sitúa en la intersección de estos dos mundos, con una propuesta que combina ingeniería de maquinaria pesada y software avanzado.
Así planteado, el proyecto persigue inscribir a Euskadi y a España en el mapa de la fabricación de robots humanoides industriales, aprovechando la base industrial ya existente y sumando capacidades de inteligencia artificial desarrolladas localmente. Si el calendario se cumple y la demanda acompaña, la producción de Primus P1 y sus sucesores podría convertir a la nueva compañía en un actor relevante en la transición de la industria europea hacia modelos más automatizados, manteniendo al mismo tiempo el control sobre la tecnología y los datos que los sustentan.
