
La nueva tecnología de sexta generación de Waymo se ha convertido en el eje de la siguiente fase de crecimiento de la compañía de robotaxis de Alphabet. Tras años de pruebas y despliegues limitados, este sistema da un paso adelante en autonomía, reducción de costes y capacidad para operar en entornos más complejos.
Aunque todavía no está disponible en España ni en el resto de Europa continental, la firma ya mira hacia este lado del Atlántico. Los planes de expansión a grandes capitales como Londres, junto con su aterrizaje progresivo en nuevas ciudades de Estados Unidos y Asia, sitúan a Waymo como uno de los actores más influyentes en la carrera por el vehículo autónomo.
Qué aporta el Waymo Driver de sexta generación
Waymo define su nuevo sistema como el motor principal de una nueva etapa de expansión, gracias a una configuración de hardware más sencilla, con menos componentes y un coste inferior. La compañía subraya que esta reducción de complejidad no implica rebajar el listón de seguridad, que sigue siendo el argumento central de su propuesta.
Según la empresa, el Waymo Driver de sexta generación es el resultado de alrededor de siete años de operaciones comerciales sin conductor, durante los cuales sus vehículos han acumulado cerca de 320 millones de kilómetros totalmente autónomos. Estos recorridos se han realizado en núcleos urbanos muy densos de más de diez grandes ciudades y en una red de autopistas en expansión, lo que le ha permitido entrenar modelos de inteligencia artificial con un volumen de datos poco habitual en el sector.
Desde la propia compañía insisten en que, a estas alturas, han confirmado un principio clave: un sistema de IA fiable necesita datos muy robustos y variados. Por eso han trabajado en escenarios extremos, desde tráfico denso en horas punta hasta condiciones climáticas adversas, con el objetivo de reducir al mínimo los comportamientos inesperados del vehículo.
Esta sexta generación se basa en la arquitectura previa de quinta generación, pero con una revisión de fondo en sensores, procesamiento y diseño del sistema. La idea es obtener más capacidad de percepción y decisión con menos elementos físicos, simplificando el vehículo y facilitando su producción a gran escala.
Un sistema de visión que quiere ir más allá del ojo humano
El nuevo Waymo Driver integra un conjunto de sensores multimodales a medida, cámaras de alta resolución y radar de imágenes avanzado. La firma asegura que su sistema de visión no solo iguala, sino que supera con creces lo que puede percibir una persona al volante o un sistema de cámaras convencional de automóvil.
Las nuevas cámaras, con resolución de 17 megapíxeles, capturan millones de puntos de datos adicionales respecto a la generación anterior. Esta mejora de calidad permite que el vehículo necesite menos cámaras para cubrir todo su entorno, con lo que el número total de dispositivos se reduce a menos de la mitad frente al sistema previo, manteniendo -o incluso aumentando- el nivel de detalle.
Además de reconocer elementos semánticos habituales -como colores de semáforos, señales de tráfico, marcas viales o presencia de peatones y ciclistas-, el sistema está diseñado para operar con un rango dinámico muy elevado. Según Waymo, esto le permite extraer detalles relevantes de zonas en sombra incluso cuando recibe reflejos intensos de faros, luces altas u otros focos muy potentes, como los de vehículos de emergencia.
Otro punto clave es la integración de funciones de limpieza automática y protección de los sensores. Los módulos de visión incorporan sistemas que limpian de manera activa la superficie en caso de suciedad, salpicaduras de lluvia o acumulación de nieve, evitando que el campo de visión se deteriore con el uso diario.
En paralelo, el LiDAR y el radar de sexta generación actúan como respaldo cuando las cámaras tienen dificultades, por ejemplo con visibilidad muy reducida. Waymo afirma que estos sensores de profundidad son capaces de “ver” con claridad en situaciones donde la cámara apenas recoge información útil, reforzando así la redundancia del sistema.
Menos sensores, menores costes y mejor rendimiento en invierno
Uno de los mensajes que más repite la compañía es que esta sexta generación se ha creado pensando en la eficiencia económica y la escalabilidad. Al necesitar un número significativamente menor de cámaras, y con sensores LiDAR y radar más sencillos y asequibles, el coste por vehículo se reduce.
Waymo explica que sus nuevos LiDAR y radares han ganado en eficiencia y han bajado de precio, lo que facilita equipar flotas más grandes sin disparar la inversión inicial. Este ahorro, sumado a una arquitectura de hardware más compacta, pretende acercar el modelo de negocio de los robotaxis autónomos a la rentabilidad en el medio plazo.
La inteligencia artificial que gobierna el sistema se ejecuta en procesadores de desarrollo propio, optimizados para las necesidades de conducción autónoma en tiempo real. Esta plataforma de cómputo trabaja con grandes volúmenes de datos sensoriales, anticipando trayectorias, evaluando riesgos y tomando decisiones de conducción con latencias muy reducidas.
Uno de los grandes retos históricos de los vehículos autónomos ha sido el comportamiento en condiciones invernales severas. En esta generación, Waymo afirma haber mejorado de forma notable la respuesta del sistema en escenarios de lluvia intensa, nieve o bajas temperaturas, en los que suelen proliferar reflejos, superficies deslizantes y elementos poco predecibles en la calzada.
Con estas mejoras, la empresa aspira a que sus robotaxis puedan operar en entornos climáticos más variados y exigentes, ampliando el abanico de ciudades y regiones en las que su servicio puede resultar viable, algo especialmente relevante para su futura llegada a Europa, donde el clima cambia de forma drástica de un país a otro.
Vehículos compatibles: de los Ojai a los Hyundai Ioniq 5
La sexta generación del Waymo Driver no se limita a un único modelo de coche. La compañía ha empezado a desplegarla en los nuevos robotaxis Ojai, fabricados por la empresa china Geely (conocidos también como Zeekr RT), específicamente diseñados para operar como vehículos de transporte de pasajeros sin conductor.
En paralelo, Waymo integra esta tecnología en los SUV eléctricos Hyundai Ioniq 5, un modelo que ya se ha convertido en una plataforma habitual para pruebas de conducción autónoma en distintos mercados. Esta estrategia multiplaforma pretende ofrecer más flexibilidad a la hora de adaptar el servicio a diferentes entornos urbanos y necesidades de capacidad.
Mientras tanto, la flota de Jaguar I-Pace que ha acompañado a la compañía en etapas anteriores seguirá utilizando la quinta generación del sistema de conducción autónoma. Estos vehículos continúan en servicio, pero no se actualizarán masivamente a la nueva tecnología, lo que marca un cierto relevo generacional dentro de la flota de Waymo.
Según la compañía, la producción de los componentes de sexta generación se concentra en su planta de Phoenix, en Estados Unidos. Desde allí, Waymo pretende equipar decenas de miles de vehículos al año, lo que, sobre el papel, abre la puerta a un crecimiento mucho más acelerado en nuevas ciudades.
Más allá de la parte técnica, este salto de generación también implica cambios logísticos y operativos, ya que la empresa necesita adaptar mantenimiento, formación de equipos y gestión de flotas a un sistema con hardware diferente y nuevos procedimientos de diagnóstico y actualización.
Ciudades donde opera Waymo y próximos destinos
Actualmente, el servicio de robotaxis totalmente autónomos de Waymo funciona de forma comercial en varias grandes urbes de Estados Unidos. La compañía indica que su tecnología está activa en San Francisco, Austin, Phoenix, Atlanta, Los Ángeles y Miami, donde ofrece desplazamientos sin conductor humano de seguridad.
Con la sexta generación como base, Waymo se ha marcado un objetivo ambicioso: desplegar su servicio en 20 nuevas ciudades en el corto plazo. Entre las candidatas mencionadas se encuentran grandes capitales como Londres y Tokio, lo que situaría por primera vez a la empresa operando de manera regular en Europa y Asia con su nueva tecnología.
En Europa, la hipotética llegada a Londres tendría un efecto de referencia para el resto de mercados europeos. Aunque por ahora no hay anuncios específicos sobre la llegada a Madrid, Barcelona u otras ciudades españolas, la expansión a una gran capital europea suele servir de laboratorio para futuros acuerdos reguladores y comerciales en la región.
La compañía también ha anunciado que sus empleados e invitados seleccionados ya pueden utilizar la sexta generación del Waymo Driver en el Área de la Bahía de San Francisco y en Los Ángeles, como paso previo a una apertura general al público. Esta fase de uso interno permite pulir detalles del servicio y recoger información adicional antes de escalar.
Waymo insiste en que su objetivo es abrir estos nuevos servicios al público a lo largo del año, siempre que las condiciones regulatorias y de seguridad sean favorables, algo que, en el caso europeo, dependerá en gran medida de la evolución normativa sobre coches autónomos y de las conversaciones con las autoridades locales.
Seguridad, investigación de incidentes y competencia en el sector
A pesar del foco en la innovación, la compañía también se enfrenta a un fuerte escrutinio. En Estados Unidos, las autoridades han abierto investigaciones tras incidentes en los que se vieron implicados robotaxis de Waymo, como el caso de un vehículo que golpeó a un menor cerca de una escuela en Santa Mónica.
Según la información facilitada, el coche redujo rápidamente la velocidad, pasando de unos 17 millas por hora a menos de 6 antes del impacto, pero aun así el suceso ha llevado a la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) a analizar si los protocolos de precaución eran suficientes, especialmente en zonas escolares con presencia de niños.
En paralelo, se han reportado casos en los que algunos vehículos autónomos de la compañía no se habrían detenido correctamente ante autobuses escolares, lo que ha provocado nuevas preguntas sobre cómo interpreta el sistema determinados escenarios de tráfico delicados. Estos episodios no han pasado desapercibidos y forman parte del debate público sobre la convivencia entre robotaxis y peatones.
Waymo, por su parte, defiende que sus datos acumulados de circulación totalmente autónoma respaldan un balance de seguridad favorable frente a la conducción humana, y sostiene que los incidentes se analizan en profundidad para ajustar comportamientos y evitar repeticiones. La empresa insiste en que, en un sistema tan completo, cada situación real sirve como aprendizaje para mejorar la IA.
El contexto competitivo tampoco es menor. En el terreno de la conducción autónoma se mueven otros actores de peso, como Uber, que trabaja en sus propios robotaxis apoyados en tecnología de Nvidia, o los esperados servicios de robotaxis de Tesla, que ya se están probando de forma limitada en una ciudad estadounidense. Esta presión añade urgencia a la expansión de Waymo, que necesita consolidar su posición mientras el marco regulador todavía se está definiendo.
Con todo este escenario, el Waymo Driver de sexta generación se presenta como una apuesta fuerte por combinar madurez tecnológica, reducción de costes y ampliación geográfica. Si los planes de despliegue se concretan y las autoridades dan luz verde en mercados clave como el europeo, no sería extraño que en unos años ver robotaxis Waymo en ciudades como Londres o, más adelante, en capitales españolas, deje de ser una imagen futurista para convertirse en parte del paisaje urbano cotidiano.


