
En las próximas semanas, quienes se muevan por el campus universitario de Vigo se cruzarán con un vehículo sin volante visible ni conductor al uso que recorrerá los viales de forma silenciosa. No se trata de una demostración puntual, sino del primer servicio estable de vehículo autónomo y conectado que funcionará en un campus universitario en España, concebido tanto para el transporte diario como para la experimentación tecnológica.
Este nuevo sistema de movilidad llega en formato de lanzadera eléctrica, con capacidad para ocho plazas, que podrá ser utilizada por toda la comunidad universitaria para desplazarse entre edificios. Al mismo tiempo, convertirá el campus de Vigo en un entorno real de pruebas para soluciones avanzadas de transporte inteligente, conectividad 5G/6G y ciberseguridad, con tráfico, peatones y condiciones cambiantes como banco de pruebas.
Un piloto pionero en España y foco de pruebas en movilidad inteligente
La iniciativa se enmarca en un proyecto piloto de ciberseguridad para el vehículo conectado sobre red 5G, presentado en el propio campus en un acto institucional. En la puesta de largo participaron el rector de la Universidade de Vigo, Manuel Reigosa; el conselleiro de Facenda e Administración Pública de la Xunta, Miguel Corgos; el director del Centro Tecnológico de la Automoción de Galicia (CTAG), Luis Moreno; y el director de la Axencia para a Modernización Tecnolóxica de Galicia (Amtega), Damián Rey, entre otros representantes.
El vehículo, diseñado y desarrollado íntegramente en Galicia por el CTAG, está preparado para transportar hasta ocho pasajeros y operar de forma autónoma en un recorrido definido. Su función va más allá de servir de lanzadera interna: permitirá validar tecnologías de conducción automatizada, comunicaciones vehículo-infraestructura y mecanismos de protección frente a ciberataques en un escenario abierto, fuera de un laboratorio cerrado.
Durante la presentación, los responsables del proyecto coincidieron en señalar que este tipo de pruebas sitúan a Galicia en la vanguardia internacional de la movilidad inteligente, abriendo la puerta a nuevos desarrollos en el ámbito de la automoción conectada y autónoma. La experiencia acumulada en Vigo servirá también como referencia para otros entornos urbanos y universitarios, tanto en España como en el resto de Europa.
En palabras del rector, proyectos como este permiten a la Universidade de Vigo reforzar su papel como entorno estratégico para la investigación aplicada y la transferencia tecnológica, gracias a la colaboración continuada con agentes del ecosistema gallego de innovación.
Puesta en marcha, recorrido y funcionamiento diario del servicio
La previsión es que la lanzadera comience a operar de forma regular el 2 de febrero, tras un estreno simbólico que ya se ha realizado con un itinerario corto entre la Escuela de Ingeniería de Telecomunicación y la plaza Erasmo. En ese viaje inaugural participaron autoridades y responsables técnicos, que valoraron la experiencia de forma muy positiva.
El servicio funcionará, inicialmente a modo de prueba piloto, hasta el mes de junio. A lo largo de esos cinco meses, el vehículo circulará siguiendo un circuito fijo de unos 3 kilómetros de longitud, diseñado para conectar los puntos más transitados del campus. Cualquier miembro de la comunidad universitaria podrá utilizarlo en su rutina diaria para enlazar edificios y facultades.
El recorrido incluye seis paradas previstas: Rectorado/Biblioteca, Facultad de Ciencias Económicas, Citexvi, Ciencias Experimentales, Cintecx y Escuela de Ingeniería de Telecomunicación. Este trazado permite cubrir tanto zonas docentes como áreas de investigación y servicios, de forma que el uso potencial abarque estudiantes, personal docente e investigador y personal de administración y servicios.
Durante el periodo de pruebas se recopilarán datos detallados sobre horarios de máxima afluencia, tiempos de espera y ocupación, con la idea de ajustar la frecuencia del servicio y, si es necesario, introducir cambios en el itinerario o en las paradas. La intención es adaptar la operativa real a las pautas de uso detectadas entre la comunidad universitaria.
Aunque el vehículo circula de manera autónoma, el diseño del piloto contempla que siempre esté presente la figura de un supervisor a bordo. Este profesional se encarga de supervisar el correcto funcionamiento del sistema, intervenir ante cualquier incidencia y garantizar la seguridad de los pasajeros mientras se recogen datos y se afinan los algoritmos de conducción.
Ciberseguridad, 5G/6G y laboratorio abierto en el campus de Vigo
El proyecto del vehículo autónomo conectado forma parte del Programa de Redes Territoriais de Especialización Tecnolóxica (Retech), una iniciativa de cooperación que impulsa la creación de infraestructuras y casos de uso avanzados en distintos territorios. En el caso de Vigo, el foco está puesto en la ciberseguridad aplicada a la movilidad conectada y a las comunicaciones de nueva generación.
Gracias a un acuerdo específico, participan en este piloto la Universidade de Vigo (UVigo), el Centro Tecnológico de la Automoción de Galicia (CTAG), la Amtega, el Instituto Tecnolóxico de Galicia (ITG) y el centro tecnológico Gradiant. Estas cinco entidades trabajan de manera coordinada en actividades vinculadas a la ciberseguridad, la conectividad vehicular y el transporte inteligente.
En el marco de este convenio, la UVigo está levantando un laboratorio especializado en comunicaciones 5G/6G y ciberseguridad, concebido como un espacio de experimentación abierto a terceros. La idea es que empresas, grupos de investigación y otros organismos puedan probar soluciones y buenas prácticas en entornos realistas, utilizando tanto el campus como el vehículo autónomo como plataforma de pruebas.
Este laboratorio se apoyará en una red experimental de conectividad 5G y 6G que cubrirá todo el campus, proporcionando al shuttle una conexión directa y de alta capacidad. El vehículo integrará diferentes equipos y «cargas útiles» para ensayar múltiples escenarios: desde comunicaciones vehículo-infraestructura hasta monitorización remota, pasando por sistemas de detección y respuesta ante posibles intentos de intrusión.
Los responsables del proyecto subrayan que estas pruebas no comprometerán en ningún momento la seguridad del servicio ni de las personas usuarias. La arquitectura está diseñada para que los experimentos se ejecuten de forma controlada, aislando los componentes críticos que afectan a la conducción y al frenado, mientras se ensayan mecanismos de defensa y resiliencia frente a ciberamenazas.
Inversión, apoyo institucional y ecosistema gallego de innovación
El piloto del vehículo autónomo conectado en el campus de Vigo es una de las piezas de una estrategia más amplia impulsada por la Xunta de Galicia para desarrollar una red de laboratorios de ciberseguridad aplicada al transporte. En este marco, se ha comprometido una inversión cercana a los 8,5 millones de euros, de los cuales en torno al 75 % procede de la administración autonómica a través de la Amtega.
Según explicó el conselleiro de Facenda, este respaldo público persigue favorecer la digitalización y la innovación en un sector clave como la automoción, que concentra una parte significativa del peso económico de Galicia. La industria vinculada al automóvil y su cadena de valor representa más del 15 % del PIB gallego, genera una facturación anual cercana a los 13.000 millones de euros y supone más del 30 % de las exportaciones de la comunidad.
El CTAG, por su parte, aporta la experiencia acumulada en el desarrollo de vehículos automatizados y sistemas de asistencia avanzados. La lanzadera que recorrerá el campus vigués es un nuevo caso de uso de una plataforma que ya se ha probado en otros entornos controlados, y que ahora da un paso más al integrarse en el día a día de un espacio universitario.
Desde el centro tecnológico se insiste en que la ciberseguridad es un pilar esencial para el despliegue de la conducción autónoma y conectada. No se trata solo de que los vehículos tomen decisiones de manera segura, sino también de garantizar que las comunicaciones con infraestructuras, servidores en la nube u otros vehículos estén protegidas frente a accesos no autorizados y ataques externos.
Las instituciones implicadas coinciden en que el proyecto de Vigo muestra la capacidad del ecosistema gallego para liderar iniciativas estratégicas en movilidad inteligente, 5G y seguridad digital, compitiendo en ámbitos donde tradicionalmente han destacado potencias como Estados Unidos, Alemania, Francia o Japón.
Autorización de la DGT y experiencias previas en entornos abiertos
Uno de los hitos destacados de esta lanzadera autónoma es que se trata del primer vehículo de este tipo en España que cuenta con el sello de la Dirección General de Tráfico (DGT) para operar en entornos abiertos. Esta certificación permite que circule fuera de circuitos completamente cerrados, respetando la normativa de tráfico y conviviendo con otros usuarios de la vía.
Gracias a esta autorización, el vehículo ya ha protagonizado una primera prueba piloto en la Casa de Campo de Madrid, en un despliegue más breve que el que ahora se realizará en Vigo. Aquella experiencia sirvió para medir el comportamiento del sistema en un entorno urbano de parque, con presencia de peatones, bicicletas y otros vehículos de servicio.
El salto al campus universitario de Vigo supone, según los responsables técnicos, un paso intermedio entre las pruebas controladas y un servicio plenamente integrado en la ciudad. El espacio universitario ofrece una combinación de tráfico interno, viales compartidos, cruces peatonales y flujos intensos en determinadas franjas horarias, elementos muy útiles para afinar los modelos de conducción autónoma.
Los técnicos del CTAG señalan que esta experiencia contribuye a demostrar que la innovación en movilidad autónoma también se está desarrollando desde Galicia, sin que todo dependa de grandes polos internacionales. El objetivo a medio plazo es que este tipo de soluciones puedan evolucionar hacia servicios de transporte público más amplios, una vez se consoliden los resultados de seguridad y aceptación social.
Retech y las cuatro grandes líneas de trabajo de la UVigo
La participación de la Universidade de Vigo en el programa Retech no se limita al vehículo autónomo, sino que se organiza en cuatro grandes ejes de actuación tecnológica. Todos ellos guardan relación con la protección de datos, la conectividad avanzada y la aplicación de nuevas tecnologías al ámbito industrial y del transporte.
Una de las líneas se centra en integrar tecnologías de distribución cuántica de claves (QKD) en infraestructuras 5G y 6G, con el objetivo de blindar las comunicaciones frente a riesgos asociados a la futura computación cuántica. Otra línea trabaja en el ámbito de la industria conectada, buscando garantizar operaciones seguras y en tiempo real en redes de nueva generación desplegadas en entornos productivos.
La tercera línea se orienta al uso de inteligencia artificial para optimizar la conectividad y reforzar la seguridad de las comunicaciones, tanto en redes móviles como en arquitecturas distribuidas. La cuarta se vincula directamente con las tecnologías de comunicación vehicular, donde encaja de lleno el servicio de lanzadera autónoma en el campus.
El campus de Vigo se convierte así en un gran banco de pruebas en transporte inteligente y ciberseguridad, donde pueden desplegarse casos de uso que combinan redes avanzadas, vehículos conectados, algoritmos de IA y mecanismos de protección criptográfica. La información recogida durante los meses de funcionamiento del vehículo servirá tanto para la mejora del propio servicio como para alimentar estas líneas de investigación.
Con la entrada en funcionamiento del vehículo autónomo conectado, el campus de Vigo da un salto cualitativo y se posiciona como un entorno real donde la movilidad de nueva generación se prueba a pie de calle, con usuarios cotidianos y bajo condiciones cambiantes, consolidando a Galicia como uno de los referentes europeos en la intersección entre automoción, telecomunicaciones y ciberseguridad.

