
El ecosistema de dispositivos portátiles basados en Raspberry Pi sigue creciendo, y uno de los equipos que más está dando que hablar entre aficionados y makers en Europa es el nuevo PocketTerm35 con Raspberry Pi 5. Se trata de un pequeño ordenador tipo «terminal» pensado para llevar la experiencia de una Pi a cualquier parte, sin depender de pantalla, teclado o alimentación externos.
Este modelo, bautizado como PocketTerm35-Pi5, apuesta por integrar una Raspberry Pi 5 completa dentro de una carcasa compacta con pantalla y teclado incorporados. Aunque no es un producto masivo, sí resulta llamativo para quienes trabajan con sistemas embebidos, administración de redes, pruebas en laboratorio o simplemente quieren trastear con Linux en formato ultra portátil.
Qué es exactamente el PocketTerm35-Pi5
El PocketTerm35-Pi5 es un dispositivo portátil que integra una Raspberry Pi 5 estándar, no un Compute Module, dentro de una especie de mini portátil con pantalla de 3,5 pulgadas y teclado propio. Está comercializado por Waveshare, empresa conocida en Europa por sus pantallas, HATs y accesorios para placas de desarrollo.
En esta variante concreta se utiliza la Raspberry Pi 5 con 1 GB de memoria RAM. No es la configuración más potente de la gama, pero resulta suficiente para tareas de terminal, administración remota, pequeños servidores, pruebas de software ligero o gestión de dispositivos IoT. De serie incluye además una tarjeta de memoria preinstalada de 64 GB, lo que facilita empezar a trabajar sin tener que preparar el almacenamiento desde cero.
A diferencia de otros proyectos, como convertir Raspberry Pi en un terminal tonto, que se basan en el formato Compute Module, el PocketTerm35-Pi5 aloja la placa Raspberry Pi 5 en su versión estándar, con todos sus puertos habituales accesibles desde el propio dispositivo. Esta decisión condiciona el diseño físico, pero a cambio reduce la complejidad para el usuario y mantiene la compatibilidad con muchos accesorios ya conocidos.
Diseño físico y conectividad disponible
El chasis del PocketTerm35-Pi5 está pensado para ser lo más compacto posible, pero sin renunciar a los puertos estándar de la Raspberry Pi 5. Esto se refleja en una protuberancia en la parte trasera de la pantalla donde se aloja la placa.
En esa zona trasera, el grosor del equipo aumenta aproximadamente de 0,8 a 1,5 pulgadas, generando una especie de chepa que aloja el ordenador monoplaca. Visualmente puede sorprender, pero tiene una razón clara: conservar puertos como USB y Ethernet sin recurrir a adaptadores o bases adicionales.
Al mantener los conectores originales, el PocketTerm35-Pi5 ofrece varios puertos USB y conexión Ethernet, lo que abre la puerta a utilizar periféricos convencionales (ratones, memorias USB, adaptadores, etc.) y conectarlo sin complicaciones a redes cableadas. Esto resulta interesante en entornos de laboratorio, aulas técnicas o instalaciones donde el acceso físico a la red sigue siendo clave.
Para la parte de vídeo externo, el dispositivo recurre a la salida HDMI de la propia Raspberry Pi 5, permitiendo usar una pantalla de mayor tamaño cuando se trabaja en escritorio o se quiere realizar una presentación. En el apartado de audio, incorpora una toma de auriculares de 3,5 mm que facilita tanto el uso multimedia como la monitorización de sonido en proyectos específicos.
Pantalla táctil de 3,5 pulgadas y experiencia de uso
El frontal del PocketTerm35-Pi5 está dominado por una pantalla táctil de 3,5 pulgadas, que ofrece una resolución de 640 × 480 píxeles. No es un panel pensado para multimedia de alta definición, pero sí encaja con su enfoque de terminal portátil, visualización de logs, administración de sistemas o uso de aplicaciones ligeras.
Esta resolución VGA proporciona suficiente nitidez para interfaces de texto y escritorios ligeros, algo habitual en entornos Linux cuando se prioriza la funcionalidad sobre el aspecto visual. Para quien necesite más espacio de trabajo o una interfaz más cómoda, siempre queda la opción de conectar un monitor externo mediante HDMI.
El hecho de ser una pantalla táctil añade una capa adicional de control, especialmente útil cuando el usuario no tiene a mano un ratón. En combinación con el teclado integrado, permite manejar menús, lanzar aplicaciones o ajustar configuraciones sin depender de periféricos externos, algo muy práctico cuando se está sobre el terreno o en desplazamientos.
Teclado integrado y posibilidades para juegos
Uno de los elementos más distintivos del PocketTerm35-Pi5 es su teclado integrado de seis filas, que se desmarca de otros dispositivos compactos donde los números se introducen mediante funciones secundarias. En este caso, las teclas numéricas tienen su propia fila dedicada, lo que agiliza la introducción de datos, contraseñas o comandos largos.
Además de esa fila numérica independiente, el teclado incluye teclas de flecha y botones de acción, lo que abre la puerta a un uso algo más versátil, tanto en navegación por terminal como en pequeños juegos o emuladores. La distribución está pensada para que resulte familiar a usuarios acostumbrados a teclados de portátil, salvando las distancias del tamaño.
El material utilizado es un teclado de silicona, lo cual tiene sus pros y sus contras. Por un lado, ayuda a proteger frente a polvo y pequeñas salpicaduras, y reduce el ruido al teclear. Por otro, es probable que la sensación al pulsar no sea tan precisa ni nítida como la de un teclado mecánico o de membrana convencional, algo a tener en cuenta para quienes escriben durante muchas horas seguidas.
En el terreno lúdico, el fabricante plantea que el PocketTerm35 puede utilizarse también para jugar, aprovechando tanto las teclas de acción como la flexibilidad de Raspberry Pi 5 con emuladores y títulos retro. Aun así, quienes busquen una experiencia de juego más sofisticada seguramente preferirán conectar mandos externos vía USB o Bluetooth.
Batería integrada y uso en movilidad
Para poder utilizarlo sin depender de un enchufe, el PocketTerm35-Pi5 incluye una batería interna de 5.000 mAh. Esta capacidad está en la línea de muchos powerbanks compactos y debería permitir sesiones de trabajo razonables en tareas ligeras, aunque la autonomía real dependerá del uso, brillo de pantalla y periféricos conectados.
Gracias a esta batería, el dispositivo se plantea como una herramienta de campo para técnicos, administradores y aficionados que necesiten acceder a equipos, servidores o dispositivos embebidos sobre la marcha. Es posible, por ejemplo, llevarlo a instalaciones industriales, aulas, ferias o laboratorios sin tener que buscar un sitio para enchufarlo constantemente.
En entornos como España y otros países europeos, donde el uso de Raspberry Pi es habitual en educación, makerspaces y pequeñas empresas tecnológicas, un formato de este tipo puede encajar como terminal portátil de apoyo. No pretende sustituir a un portátil convencional, pero sí ofrece una opción más ligera y especializada para tareas concretas.
Comparación con la versión PocketTerm35-Pi4
Dentro de la misma familia, Waveshare comercializa también una versión basada en Raspberry Pi 4, conocida como PocketTerm35-Pi4. En este modelo, la placa integrada es una Raspberry Pi 4 con 2 GB de RAM, frente al 1 GB de RAM de la variante con Raspberry Pi 5.
Esta diferencia de memoria hace que, sobre el papel, la versión con Pi 4 ofrezca más holgura en multitarea, mientras que la variante con Pi 5 se apoya en la mejora de rendimiento de la nueva generación de la placa. La elección entre uno u otro modelo dependerá de las prioridades de cada usuario y del tipo de aplicaciones que quiera ejecutar.
En ambos casos se sigue el mismo enfoque de diseño: recurrir a la versión estándar de la placa, con sus puertos habituales, en lugar de emplear un Compute Module. Esto mantiene la experiencia de uso muy similar a la de una Raspberry Pi convencional, lo que puede facilitar la transición a quienes ya están acostumbrados a trabajar con estas placas.
Precio y público al que va dirigido
Waveshare ha listado el PocketTerm35-Pi5 con un precio de 149 dólares. Aunque el coste final en Europa puede variar por impuestos, gastos de envío o distribución local, da una idea clara de que no se trata de un juguete barato, sino de un equipo orientado a usuarios que saben lo que buscan.
Este rango de precio sitúa al dispositivo en un punto intermedio: más caro que montar una Raspberry Pi con accesorios sueltos, pero más barato que muchos miniportátiles especializados o equipos industriales. Lo habitual será que lo adquieran entusiastas de la electrónica, desarrolladores, docentes en el ámbito técnico o profesionales que necesiten un terminal compacto para diagnóstico y pruebas.
En mercados como el español, donde hay una comunidad maker bastante activa, el PocketTerm35-Pi5 puede resultar atractivo para quienes valoran la portabilidad y el formato integrado, incluso aunque existan alternativas basadas en carcasas impresas en 3D o soluciones DIY. La diferencia aquí está en contar con un producto terminado, con un diseño cerrado y pensado para funcionar desde el primer momento.
En conjunto, el PocketTerm35-Pi5 se posiciona como una opción curiosa dentro del ecosistema Raspberry Pi: un pequeño terminal portátil que combina pantalla táctil, teclado, batería y puertos estándar en un único dispositivo. Sin pretender competir de tú a tú con un portátil convencional, ofrece a la comunidad una herramienta lista para usar que puede encajar muy bien en entornos educativos, técnicos y de experimentación, especialmente para quienes ya confían en Raspberry Pi en su día a día.

