
La colaboración entre Vicinay Marine y el centro tecnológico Tecnalia ha dado lugar a una nueva herramienta pensada para afrontar uno de los grandes retos de la industria offshore: controlar cómo se degrada el acero en el mar. Ambas entidades han desarrollado un sensor que permite seguir de cerca la corrosión en las líneas de fondeo, con el objetivo de ganar en seguridad, fiabilidad y vida útil de las instalaciones flotantes.
La solución, concebida inicialmente para cadenas y conectores de parques eólicos marinos y otras plataformas flotantes en alta mar, se apoya en técnicas de medida eléctrica para ofrecer datos en tiempo real sobre el desgaste de los elementos metálicos. Se trata de un avance que encaja de lleno con la transición energética y el despliegue de infraestructuras renovables en el mar, un ámbito en el que Europa, y especialmente España, quieren jugar un papel protagonista.
Un sensor diseñado para el entorno marino más exigente
Según explican ambas organizaciones, la corrosión es un factor determinante en la durabilidad de las cadenas y los elementos de unión que mantienen fondeadas las plataformas offshore. La agresividad del agua salada, las variaciones de temperatura y los largos periodos de servicio continuo hacen que, en muchas ocasiones, las previsiones hechas con modelos teóricos no reflejen con precisión lo que ocurre realmente bajo el agua.
Esta situación genera incertidumbre a la hora de dimensionar los componentes y definir las estrategias de mantenimiento, ya que resulta complicado anticipar cuándo un eslabón o un conector puede aproximarse a un estado crítico. Tradicionalmente, la industria se ha apoyado en cálculos conservadores y campañas de inspección periódica, que suelen ser costosas, complejas y, en ocasiones, insuficientes para detectar a tiempo determinados fallos.
Para cubrir ese vacío, Vicinay Marine y Tecnalia han desarrollado un sensor que se basa en la medición de la resistencia eléctrica del material. A partir de esa variable, el sistema es capaz de estimar la pérdida de sección de las piezas expuestas al mar, modelizar cómo avanza la degradación y prever la vida útil restante de cada tramo de la línea de fondeo.
La responsable del área de materiales de Vicinay Marine Innovación, Aintzane Expósito, subraya que la corrosión condiciona de manera directa el diseño estructural y la vida en servicio de los sistemas de fondeo. Hasta ahora, indica, el sector dependía de simulaciones y revisiones visuales o mediante equipos de inspección, mientras que el nuevo sensor abre la puerta a un seguimiento continuo y más preciso del proceso de degradación.
Ese seguimiento detallado permite ajustar mejor el espesor y las características de los componentes, evitando sobredimensionarlos de forma innecesaria y, a la vez, reduciendo el riesgo de fallos inesperados. Además, facilita una planificación del mantenimiento más afinada, lo que a medio y largo plazo puede traducirse en ahorros significativos de costes y en menos paradas no programadas.
Validación en HarshLab y experiencia en condiciones extremas
Por parte de Tecnalia, el responsable de Materiales en Condiciones Extremas, Raúl Caracena, recuerda que el centro lleva décadas investigando soluciones avanzadas contra la corrosión en entornos marinos. Para ello cuenta con laboratorios especializados y con HarshLab, un laboratorio flotante que permite ensayar tecnologías directamente en el mar, bajo condiciones operativas reales.
Este sensor de corrosión ya ha sido puesto a prueba en HarshLab, una plataforma de ensayos única en Europa situada a unas 1,6 millas náuticas de la costa. En ese escenario, sometido a oleaje, corrientes y la salinidad propias del Cantábrico, el sistema ha demostrado su capacidad para proporcionar una monitorización remota continua y para anticipar el comportamiento futuro de los componentes sometidos a corrosión.
Durante las pruebas, el sensor ha confirmado que es posible detectar a distancia cómo evolucionan las pérdidas de sección de los elementos metálicos y relacionar esos datos con la vida útil remanente de la línea de fondeo. Esto facilita tomar decisiones fundamentadas, por ejemplo, a la hora de programar sustituciones antes de que las piezas alcancen un nivel de degradación comprometido.
Caracena destaca que la alianza con Vicinay Marine permite a Tecnalia aplicar su conocimiento en materiales y comportamiento en servicio a un desafío de fuerte impacto industrial. La industria offshore y el sector naval europeos demandan cada vez más tecnologías de monitorización en tiempo real que contribuyan a reducir riesgos, cumplir normativas y mejorar la competitividad de sus proyectos.
El desarrollo ha sido protegido mediante patente, lo que refuerza su potencial de explotación tecnológica y comercial. Esta protección intelectual sitúa a ambos socios en una posición ventajosa para liderar la implantación de soluciones de seguimiento de corrosión en las nuevas generaciones de parques eólicos flotantes y plataformas de servicios en alta mar.
Funciones clave del sistema de monitorización de corrosión
El nuevo sensor no se limita a medir, sino que se integra en un enfoque de monitorización remota continua. Esto permite tener información prácticamente en tiempo real sobre el estado de las cadenas y otros componentes críticos, sin necesidad de enviar personal o equipos de inspección al lugar donde se encuentran las instalaciones.
Entre las funcionalidades destacadas de la solución se encuentran la reducción de las inspecciones físicas complejas y costosas, la posibilidad de ajustar la predicción del comportamiento futuro de los elementos sometidos a corrosión y la optimización de la planificación de intervenciones. La información proporcionada por el sensor ayuda a decidir cuándo es realmente necesario actuar, evitando tanto intervenciones prematuras como retrasos peligrosos.
Otra de las ventajas apuntadas por sus desarrolladores es el incremento de la seguridad operativa. Al disponer de datos continuos y modelos que relacionan la pérdida de sección con la resistencia residual de los componentes, es posible detectar con antelación degradaciones que podrían derivar en fallos si no se abordan a tiempo. Esto tiene implicaciones directas en la protección de las personas, los activos y el medio ambiente marino.
El sistema también facilita la implantación de estrategias de mantenimiento predictivo, muy demandadas en el ámbito de la industria 4.0 y de las infraestructuras inteligentes. En lugar de mantener una rutina rígida basada en calendarios fijos, los responsables de operación pueden apoyarse en datos reales para decidir qué componente revisar, reparar o sustituir y en qué momento.
Los impulsores del proyecto señalan, además, que el enfoque de medida eléctrica y modelización de la corrosión ofrece margen para integrar el sensor con otras herramientas digitales, como plataformas de gestión de activos, sistemas de análisis de datos o gemelos digitales, favoreciendo una visión global del estado de las instalaciones offshore.
Aplicaciones en energía eólica marina, sector naval y puertos
Aunque el desarrollo se ha orientado inicialmente a las cadenas y líneas de fondeo de parques eólicos marinos y otras plataformas flotantes, el potencial de la tecnología va más allá. La corrosión es un problema crítico en numerosas infraestructuras metálicas expuestas al agua salada o a medios agresivos, tanto en superficie como en inmersión.
Los posibles campos de aplicación incluyen proyectos de energía eólica marina, instalaciones offshore de distinta naturaleza, estructuras del sector naval y elementos presentes en puertos y terminales marítimas. En todos estos ámbitos, poder conocer en detalle cómo se desgastan los componentes permite mejorar la fiabilidad, reducir riesgos operativos y optimizar los planes de mantenimiento.
La solución se perfila como una herramienta de interés para cualquier agente que gestione estructuras metálicas sumergidas o expuestas de forma continua a ambientes agresivos, como brazos de carga, defensas, pilotes, pasarelas o elementos de amarre. Su carácter modular y su capacidad para enviar información en remoto facilitan su integración en sistemas ya existentes.
En el contexto europeo, donde la inversión en energías renovables marinas y modernización de puertos está ganando peso, disponer de tecnologías propias de monitorización contribuye a reforzar la autonomía industrial y a generar soluciones adaptadas a las condiciones específicas del Atlántico y el Mediterráneo. Esto puede suponer una ventaja competitiva frente a mercados que dependen de desarrollos externos.
Además, el avance se enmarca en una tendencia más amplia de digitalización del sector marítimo y offshore, en la que la captura y análisis de datos en tiempo real se consideran piezas clave para mejorar la eficiencia, la seguridad y la sostenibilidad de las operaciones en el mar.
En conjunto, el sensor desarrollado por Vicinay Marine y Tecnalia supone un paso relevante en la forma de gestionar la corrosión en líneas de fondeo y otras infraestructuras offshore, al combinar medición continua, modelización de la degradación y mantenimiento predictivo. Este enfoque permite al sector afrontar con mayor confianza los desafíos asociados a la expansión de las instalaciones en alta mar, alargando la vida de los activos, recortando costes de operación y reduciendo la exposición a fallos inesperados en entornos marinos cada vez más exigentes.
