El sector de las baterías de litio vive un momento de efervescencia en España, con avances científicos, proyectos industriales y también controversias. Mientras los investigadores buscan materiales más eficientes y sostenibles, la industria se prepara para reciclar las baterías que llegarán al final de su vida útil, y los vecinos de algunas zonas se movilizan contra instalaciones que consideran peligrosas.
En las últimas semanas han coincidido tres noticias que reflejan esta realidad: el desarrollo de un nuevo material para baterías de litio-metal por parte de la Universidad de Huelva, la construcción de la primera gran planta de reciclaje en Cubillos del Sil (León) y la oposición ecologista a una planta de almacenamiento en Pollença (Mallorca). Todas ellas tienen en común la búsqueda de un equilibrio entre innovación, sostenibilidad y seguridad.

Un nuevo material que promete baterías más potentes y ecológicas
Un equipo de investigadores de la Universidad de Huelva (UHU) y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha desarrollado un nuevo copolímero a partir de azufre y catecol que podría revolucionar las baterías de litio-metal. El material, liderado por el doctor Juan Urbano de la UHU y David Mecerreyes del centro Polymat, destaca por su proceso de síntesis verde, realizado sin disolventes y siguiendo principios de química sostenible.
Según los resultados publicados en Journal of Materials Chemistry A, las pruebas experimentales alcanzaron densidades de potencia de hasta 3.118 kW/kg, una cifra muy superior a la de materiales comerciales como el fosfato de hierro y litio (LFP). El azufre, un subproducto masivo de la industria petroquímica, se combina con el catecol para ofrecer una carga rápida y una alta capacidad de almacenamiento. Los investigadores subrayan que este avance demuestra que es posible desarrollar baterías recargables sostenibles, contribuyendo a la descarbonización del transporte y la electrónica portátil.
La primera gran planta de reciclaje de baterías en España
En Cubillos del Sil, en la comarca leonesa de El Bierzo, la empresa Urbaser está construyendo la primera planta de reciclaje de baterías de litio a gran escala en España. La instalación, que ha supuesto una inversión de unos 40 millones de euros, generará 50 empleos directos y 200 indirectos. Según los planes de la compañía, las operaciones comenzarán en el segundo semestre de 2027, con una capacidad inicial que se irá ampliando hasta las 20.000 toneladas anuales, equivalentes a entre 60.000 y 200.000 baterías de litio procedentes de vehículos, teléfonos, ordenadores y otros dispositivos.
El proyecto nació del plan de reindustrialización de Endesa tras el cierre de la central térmica de Compostilla II. Endesa identificó a Urbaser como socio tecnológico y económico, y juntos crearon Novolitio para impulsar la iniciativa. Además del reciclaje, se está explorando la segunda vida de las baterías, como ya hace Endesa en su central de Melilla, donde utiliza baterías de Nissan para almacenamiento estacionario. La normativa europea exige que a partir de 2027 se implemente la recuperación de baterías de coches eléctricos, recuperando al menos el 90% del cobalto, cobre, plomo y níquel, y el 50% del litio, porcentajes que aumentarán en 2031.
Polémica en Mallorca por una planta de almacenamiento en suelo rústico
No todos los proyectos relacionados con baterías de litio son bien recibidos. El grupo ecologista GOB ha presentado alegaciones contra la construcción de una planta de almacenamiento con baterías de litio en la zona de la Almadrava, en Pollença (Mallorca). La instalación, que el Govern tramita como proyecto de interés estratégico-energético, se ubicaría en suelo rústico, lo que según el GOB incumple el Plan General de Ordenación Urbana de Pollença y el Plan Territorial de Mallorca.
Los ecologistas advierten de que parte de la parcela está catalogada como zona inundable, cerca del torrente de Sant Jordi, y que una eventual inundación podría provocar contaminación. También alertan del riesgo de incendio, emisión de gases tóxicos y contaminación de acuíferos, similar a casos previos como la explosión de la batería de una silla eléctrica, así como del impacto paisajístico y la incompatibilidad con la actividad agrícola y residencial. El Ayuntamiento de Pollença ha aprobado por unanimidad una moción en contra, y los vecinos se han movilizado para frenar el proyecto, que consideran debería ubicarse en un polígono industrial.
Estos tres frentes reflejan la complejidad del desarrollo de las baterías de litio en España. Por un lado, la ciencia avanza hacia materiales más eficientes y sostenibles; por otro, la industria se prepara para gestionar el creciente volumen de residuos; y, al mismo tiempo, surgen conflictos sociales y ambientales que obligan a repensar dónde y cómo se instalan estas infraestructuras. El equilibrio entre innovación, economía circular y aceptación local será clave para que el país aproveche las oportunidades de este sector estratégico.





