
La industria vasca se ha propuesto dar un salto de nivel con un proyecto que combina inversión, empleo cualificado y robótica avanzada en un momento delicado para el tejido productivo europeo. Danobat, uno de los referentes en máquina-herramienta, encabezará una ambiciosa iniciativa para desarrollar una nueva generación de robots industriales de alta precisión que quiere situar a Euskadi en la primera línea de la automatización.
Bajo el nombre de Roboost, el plan aspira a articular una cadena de valor local en torno a estos sistemas robóticos, con una fuerte apuesta por la I+D y la colaboración entre empresas, clústeres y centros tecnológicos. La propuesta se enmarca en el Plan de Industria del Gobierno vasco, que busca reforzar la competitividad y la autonomía estratégica en un contexto marcado por la incertidumbre económica en Europa.
Un proyecto tractor con 50 millones de inversión y 500 empleos
La iniciativa liderada por Danobat contempla una inversión inicial cercana a los 50 millones de euros a desplegar en los próximos tres años. De esa cantidad, más de 35 millones se destinarán de forma específica a actividades de investigación, desarrollo y maduración tecnológica, lo que confirma el marcado carácter innovador del proyecto.
La financiación tendrá un esquema público-privado, todavía pendiente de concretarse en detalle, ya que deberá alinearse con los distintos programas de apoyo del Gobierno vasco que actualmente están en fase de definición. La filosofía general toma como referencia el llamado “informe Draghi”, que plantea que cada euro de capital público sirva para movilizar hasta tres euros adicionales de inversión privada, maximizando así el efecto arrastre sobre la economía.
En el plano laboral, Roboost prevé la creación de unos 500 puestos de trabajo, repartidos entre aproximadamente 200 empleos directos y unos 300 indirectos vinculados a proveedores, servicios auxiliares y agentes tecnológicos. Se trata de empleo cualificado, muy ligado a la ingeniería, a la digitalización industrial y a la operación y mantenimiento de soluciones robotizadas.
El consejero de Industria, Mikel Jauregi, ha remarcado el papel de este proyecto como motor del tejido productivo, subrayando su capacidad para implicar a pequeñas y medianas empresas, así como a centros de conocimiento, en una apuesta conjunta por tecnologías de vanguardia. La meta no es solo desarrollar un nuevo producto, sino reforzar toda la red industrial que lo sostiene.
Robots industriales de alta precisión: combinación de máquina-herramienta y robótica avanzada
El núcleo del proyecto pasa por desarrollar robots industriales de altas prestaciones capaces de asumir tareas especialmente exigentes en entornos de fabricación avanzada. No se trata de robots genéricos, sino de sistemas con una precisión muy cercana a la de la máquina-herramienta tradicional, pero con la flexibilidad propia de la robótica moderna.
Estos equipos están pensados para intervenir en procesos como el mecanizado, el ensamblaje o la manipulación de componentes con tolerancias muy ajustadas, donde cada desviación mínima puede tener un impacto directo en la calidad y en la productividad. La ambición de Danobat y sus socios es que estos robots sean capaces de ejecutar operaciones complejas con total repetibilidad y estabilidad en entornos industriales reales.
La nueva generación de robots se apoyará en tecnologías clave de la llamada fabricación avanzada: integración intensiva de Inteligencia Artificial, sensores de alta precisión, sistemas de visión artificial y algoritmos de control en tiempo real. El objetivo es lograr que el propio sistema pueda ajustar automáticamente los parámetros de producción, corregir desviaciones antes de que generen fallos y optimizar el uso de recursos sin necesidad de intervención constante por parte de operarios.
Este enfoque encaja con la trayectoria reciente de Danobat, que lleva años reforzando su capacidad productiva y tecnológica mediante inversiones orientadas a ampliar instalaciones, incorporar nuevas capacidades industriales y mejorar la eficiencia operativa. Roboost se presenta, en ese sentido, como un paso más en la evolución desde la máquina-herramienta tradicional hacia soluciones integrales de automatización y digitalización.
Además, el proyecto persigue articular su propia cadena de valor local asociada a esta familia de robots, de modo que componentes clave, software, integración de sistemas y servicios asociados se desarrollen y fabriquen en Euskadi, reduciendo la dependencia de proveedores externos y consolidando el “made in Euskadi” como sello de calidad tecnológica.
Ecosistema industrial y tecnológico: pymes, clústeres y centros de investigación
Uno de los elementos que más destaca del proyecto Roboost es su efecto integrador sobre el ecosistema industrial vasco. La iniciativa implicará a 18 pymes, muchas de ellas especializadas en nichos muy concretos de la cadena de suministro, desde componentes mecánicos de alta precisión hasta electrónica, software industrial o servicios de ingeniería.
Junto a las empresas, tendrán un papel relevante los clústeres sectoriales. El proyecto contará con el liderazgo del clúster de Fabricación Avanzada, AFM, y la colaboración de HEGAN, el clúster de aeronáutica y espacio, aprovechando el conocimiento acumulado en sectores donde la precisión y la fiabilidad son esenciales. Esta coordinación pretende facilitar el intercambio de experiencias, la identificación de oportunidades de mercado y la transferencia de tecnologías entre ámbitos distintos.
En paralelo, diez centros tecnológicos y agentes de la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación (RVCTI) participarán activamente en el desarrollo, con IDEKO asumiendo una posición de referencia. Su aportación será clave en campos como la modelización avanzada, los sistemas de control, la optimización de procesos, nuevos materiales y la integración de inteligencia artificial en entornos industriales.
Esta red de colaboración público-privada busca “engranar y buscar sinergias” entre las diferentes capacidades tecnológicas ya existentes en el territorio, evitando duplicidades y aprovechando al máximo cada euro invertido. A través de Roboost, el Gobierno vasco pretende consolidar una forma de trabajar basada en proyectos tractores que implican a múltiples actores y que, más allá del resultado inmediato, dejan un poso de conocimiento, capacidades y alianzas duraderas.
El consejero de Industria ha insistido en que, para que Euskadi mantenga su posición destacada en el ámbito de la máquina-herramienta y la fabricación avanzada, “hay que correr más rápido que nadie”. Es decir, anticiparse a los cambios tecnológicos y al ritmo de inversión que están marcando otras regiones industriales europeas y asiáticas, en un mercado donde la automatización y la robótica se han convertido en factores diferenciales.
Autonomía estratégica y respuesta a la “tormenta” industrial europea
El lanzamiento de Roboost llega en un momento en el que buena parte de la industria europea afronta “nubarrones negros”, en palabras del propio lehendakari, con sectores como la siderurgia sufriendo los efectos de la ralentización económica, la competencia global y la transición energética. En este contexto, el Gobierno vasco ha dejado claro que no basta con esperar a que pase la tormenta.
La apuesta pasa por impulsar proyectos transformadores de país que permitan subir de nivel, reforzar la competitividad y reducir vulnerabilidades. En el caso de la robótica industrial, esto se traduce en ganar soberanía tecnológica, depender menos de importaciones de alto valor añadido y asegurarse que el conocimiento crítico y la fabricación de componentes clave se mantienen dentro de Europa y, en la medida de lo posible, en el propio territorio.
Roboost se inscribe en esa lógica de autonomía estratégica europea, alineada con las discusiones comunitarias sobre la necesidad de asegurar cadenas de suministro más resilientes en campos como la electrónica, la energía, los materiales críticos y, cada vez más, la automatización industrial. La idea es que la industria vasca no solo consuma tecnología, sino que sea también proveedora de soluciones avanzadas a otros países y regiones.
Al mismo tiempo, la inversión en robots de alta precisión se percibe como una herramienta para afrontar las transformaciones de la fabricación avanzada, donde la integración de inteligencia artificial, robótica y nuevos materiales está cambiando de raíz la manera de producir. Sectores como la automoción, la energía o la aeronáutica están acelerando su transición hacia modelos más automatizados y digitalizados, y Euskadi busca situarse en ese pelotón de cabeza.
En este sentido, el proyecto liderado por Danobat no se limita a un solo sector, sino que tiene vocación de impacto transversal, con aplicaciones potenciales en múltiples industrias donde la precisión, la fiabilidad y la capacidad de adaptación de los procesos productivos se han convertido en condición imprescindible para competir.
Encaje en el Plan de Industria vasco y visión a largo plazo
Roboost es el segundo Proyecto Transformador que hace público el Gobierno vasco dentro de su Plan de Industria, convertido en una de las señas de identidad de la actual legislatura. La semana anterior se presentó el primero, encabezado por ITP Aero y centrado en el desarrollo de nuevas arquitecturas de motor para la aviación del futuro, con una inversión empresarial de 110 millones de euros y la previsión de generar unos 800 empleos.
En total, el Ejecutivo autonómico prevé poner en marcha 20 Proyectos Transformadores hasta 2030. La hoja de ruta persigue movilizar alrededor de 15.900 millones de euros, combinando 3.900 millones de fondos públicos con unos 12.000 millones de capital privado, a través de iniciativas que en algunos casos estarán lideradas por el sector público y en otros por empresas tractoras.
Estos proyectos se concentrarán en una serie de ámbitos considerados estratégicos para el futuro de la industria vasca: automoción, energía, digitalización, inteligencia artificial, aeronáutica, espacio y, como en el caso de Danobat, fabricación avanzada y robótica. El denominador común es que todos ellos buscan generar un efecto multiplicador sobre el tejido empresarial y sobre el empleo de calidad.
Dentro de esta estrategia, el proyecto de robots industriales de alta precisión ocupa un lugar destacado, ya que conecta la experiencia histórica de Euskadi en máquina-herramienta con las nuevas demandas de automatización inteligente. La cooperación con Mondragón y con el resto de agentes de la RVCTI refuerza además la dimensión cooperativa y de innovación compartida que caracteriza buena parte del modelo industrial vasco.
Con esta apuesta, el Gobierno autonómico y las empresas participantes tratan de sentar las bases para que, en el medio y largo plazo, Euskadi siga compitiendo en la liga de las regiones industriales punteras de Europa, no tanto por costes, sino por conocimiento, tecnología y capacidad de ofrecer soluciones avanzadas a mercados globales.
En conjunto, la iniciativa Roboost se perfila como una pieza clave en la estrategia de renovación industrial de Euskadi: una apuesta por la robótica de alta precisión que combina inversión en I+D, creación de empleo, fortalecimiento de la cadena de valor local y refuerzo de la autonomía tecnológica, con la intención de que la industria vasca no solo resista la tormenta europea, sino que salga de ella mejor posicionada para competir.

