
Los drones han dejado de ser un asunto secundario en la agenda europea. La guerra en Ucrania y las alertas en el Báltico han convertido estos aparatos en una pieza central tanto para atacar como para vigilar, defender infraestructuras y detectar amenazas. Lo que antes se veÃa casi como una tecnologÃa de nicho hoy aparece en presupuestos, ejercicios militares, fronteras y planes industriales.
En paralelo, Bruselas, los gobiernos y varias empresas intentan ganar autonomÃa y capacidad de producción. La respuesta no es solo comprar más drones: también se financian sistemas antidrones, se prueban redes de combate con plataformas no tripuladas y se busca fabricar en grandes series, con métodos heredados de otros sectores como el automóvil.
Ucrania: drones rusos contra infraestructuras clave en Kiev
La capital ucraniana ha vuelto a sufrir el impacto directo de los drones. Dos aparatos rusos alcanzaron un puente sobre el rÃo Dniéper, una de las principales conexiones de Kiev de este a oeste, según coinciden los relatos de los ataques. El tráfico rodado y el metro quedaron afectados, con restricciones y cortes que complicaron la movilidad de una ciudad de tres millones de habitantes.
El alcalde, Vitali Klitschko, describió una situación muy dramática y denunció que la capital está siendo castigada. La circulación en varios puentes se restringió y el servicio de metro fue suspendido o limitado, lo que provocó atascos y dejó a muchos ciudadanos sin una ruta clara para cruzar la ciudad. Horas después, al menos el tráfico de vehÃculos se reabrió en la estructura golpeada, pero no asà el metro.
Los ataques se producen en plena escalada. Según el ejército ucraniano, Rusia lanzó más de un centenar de drones en una noche, incluidos cerca de cincuenta modelos a reacción, más difÃciles de interceptar. La vÃspera también hubo un gran ataque contra infraestructuras energéticas, y fuentes ucranianas señalaron el uso de ojivas diseñadas para perforar estructuras de acero. En otro incidente, un dron impactó en una escuela, aunque no hubo heridos porque alumnos y profesores estaban en el refugio durante la alerta aérea.
Bruselas mueve ficha: más fondos para vigilancia y antidrones
La Comisión Europea ha anunciado 130 millones de euros adicionales para financiar drones y sistemas antidrones de los Estados miembro. El objetivo es mejorar la vigilancia de las fronteras exteriores de la Unión y responder a posibles amenazas derivadas del uso no autorizado u hostil de estos aparatos. Los fondos se canalizarán a través del instrumento financiero dedicado a la gestión de fronteras y la polÃtica de visados.
Esta partida se suma a otros 250 millones anunciados a finales del año pasado y a 169 millones movilizados a principios de este ejercicio. En total, el Ejecutivo comunitario ha puesto a disposición de los Veintisiete más de 500 millones de euros de fondos de Interior para tecnologÃas de vigilancia con drones y equipos antidrones. La medida encaja en el Plan de Acción de la UE sobre Seguridad de Drones y Antidrones, presentado para proteger el espacio aéreo y las infraestructuras crÃticas.
Además de esta financiación, Bruselas cuenta con recursos del Fondo Europeo de Defensa para desarrollar tecnologÃas avanzadas y con las compras conjuntas previstas por los Estados miembro en el marco del programa SAFE. Frontex y las autoridades nacionales aparecen asà como piezas clave para desplegar más medios de conocimiento de la situación y contrarrestar vuelos no cooperativos.
La industria europea acelera: de Indra a los fabricantes de coches
España también se mueve en este terreno. Indra ha cerrado la compra de la empresa catalana Dares Technology, especializada en radares de apertura sintética y procesado de imágenes. Es la tercera adquisición de Indra en el sector de drones en apenas un año, después de quedarse con la división de drones de Aertec y con Wake Engineering. La operación incorpora 27 especialistas y tecnologÃa que se integrará en productos como el dron Tarsis, del que la compañÃa entregará 147 unidades al Ejército español por 364 millones de euros.
La nueva tecnologÃa permite obtener imágenes de alta precisión y detectar variaciones casi imperceptibles del terreno, con aplicaciones en patrulla marÃtima, observación de la Tierra, seguimiento de embarcaciones y vigilancia de fronteras. Indra entra asà en un segmento con una oferta muy limitada de soluciones de radar de apertura sintética, tanto para uso civil como militar.
En Francia, el proveedor de automoción Forvia quiere aprovechar su capacidad industrial para ensamblar drones militares. Ha llegado a un acuerdo con una empresa europea de defensa aérea y sistemas antidrones con inteligencia artificial, y prevé empezar con 500 drones interceptores al mes para tratar de alcanzar las 1.000 unidades. La idea es trasladar a la defensa métodos de fabricación masiva, automatizada y con costes controlados.
El movimiento no es aislado. Renault trabaja con Turgis & Gaillard en el proyecto Chorus y con Thales en el dron de ataque Toutatis; Valeo ha sido elegida por Harmattan AI para desarrollar motores eléctricos de drones en Francia; y Delair y Schaeffler preparan otra lÃnea con capacidad para unos 100 drones diarios. Si los planes se cumplen, Francia podrÃa acercarse a 60.000 drones al año, un salto notable frente a las series pequeñas tradicionales.
En el ámbito naval, los ejercicios REPMUS de la OTAN, celebrados en Portugal, han servido para probar sistemas no tripulados de superficie, submarinos y aéreos. España participó con el buque A-61 Carnota, que embarcó el USV SEAD-23 de SeaDrone y probó módulos de munición merodeadora. Navantia también ha dado un paso con su sistema de combate SCOMBA NG y la llamada Naval Combat Cloud, pensada para conectar buques, drones, satélites y estaciones en tierra en una red de combate colaborativo.
Báltico: sabotaje, cierres de espacio aéreo y sospechas hacia Moscú
La amenaza también se deja notar lejos del frente ucraniano. Estonia ha concluido que el incendio provocado en la empresa de defensa Milrem Robotics, en Tallin, fue un acto de sabotaje encargado por los servicios especiales rusos. Dos ciudadanos lituanos fueron detenidos en Letonia como sospechosos y posteriormente extraditados a Estonia. El primer ministro estonio, Kristen Michal, calificó estos actos de inaceptables e irresponsables y los situó dentro de una campaña más amplia para intimidar a Europa y reducir su apoyo a Ucrania.
El Kremlin ha rechazado las acusaciones y las ha tachado de infundadas y gratuitas. Sin embargo, las autoridades estonias mantienen que la amenaza persiste y que las empresas del sector de defensa y las organizaciones que apoyan a Ucrania están especialmente expuestas. La combinación de sabotajes, espionaje y presión hÃbrida se ha convertido en una preocupación creciente para los paÃses bálticos.
En Lituania, una alerta por posibles drones obligó a cerrar temporalmente el espacio aéreo controlado del aeropuerto de Vilna. El Centro Nacional de Gestión de Crisis habló de objetos voladores no identificados compatibles con aviones no tripulados procedentes de Bielorrusia. La OTAN desplegó una patrulla aérea para identificar la amenaza, mientras el paÃs sigue muy pendiente de su flanco oriental. Bielorrusia es aliada estrecha de Rusia, aunque su presidente, Alexander Lukashenko, insiste en que no tiene intención de entrar abiertamente en la guerra.
El panorama que dibujan estos episodios es el de una Europa que ya no discute si los drones son importantes, sino cómo producir más, mejores y más baratos, y cómo defenderse de ellos. La tecnologÃa no tripulada ha pasado a ser un asunto de seguridad cotidiana: afecta a puentes y metros en Kiev, a fronteras comunitarias, a fábricas de defensa en Estonia, a aeropuertos en Lituania y a los planes industriales de España y Francia. La carrera por los drones y los sistemas antidrones se ha instalado en el centro de la polÃtica de defensa y de la vigilancia civil.






