
En este nuevo tablero global, Estados Unidos, Europa y China aceleran en paralelo. Startups como Apptronik, Figure, 1X o Agility levantan rondas de capital históricas; Tesla intenta situar a Optimus en el centro de su estrategia; y grupos industriales como Schaeffler se postulan en Europa como proveedores críticos de actuadores y componentes para los humanoides del futuro. Mientras tanto, China exhibe modelos como Lingxi X2, capaces de ejecutar complejos movimientos de kung fu con una precisión que hace unos años parecía ciencia ficción.
Apptronik y la apuesta de Alphabet y la Nasa por los humanoides
Uno de los nombres que más está sonando en la industria es Apptronik, una startup de robótica humanoide con sede en Austin, surgida del Laboratorio de Robótica centrada en el ser humano de la Universidad de Texas. Tras casi una década de trabajo y el desarrollo de una quincena de robots previos —incluido el Valkyrie de la Nasa—, la compañía ha convertido a su modelo Apollo en el eje de su hoja de ruta.
Apptronik ha cerrado una ampliación de su ronda Serie A que eleva la financiación total hasta 935 millones de dólares, con una valoración potencial de unos 5.300 millones. La operación ha contado con el respaldo de inversores ya presentes, como Alphabet (matriz de Google), Mercedes Benz, Peak6 y B Capital, y con nuevos participantes como AT&T Ventures, John Deere o el fondo soberano Qatar Investment Authority, lo que refuerza la confianza de los grandes capitales en la robótica humanoide.
El vínculo con Alphabet va más allá del capital. Apptronik mantiene una alianza estratégica con Google DeepMind para desarrollar la próxima generación de humanoides impulsados por Gemini Robotics, un esfuerzo que busca dotar a Apollo y a sus sucesores de capacidades avanzadas de percepción, planificación y manipulación en entornos reales.
Con los nuevos recursos, la empresa quiere acelerar la producción de Apollo y la expansión de sus pilotos comerciales en todo el mundo, priorizando sectores como el comercio minorista, la manufactura o la logística. El plan incluye la creación de instalaciones específicas para el entrenamiento de los robots y la recopilación de datos, un paso clave para perfeccionar modelos de IA que permitan a los humanoides trabajar codo a codo con las personas.
La visión de Apptronik pasa por robots diseñados para colaborar de forma segura e inteligente con humanos en tareas repetitivas o físicamente exigentes, con la mirada puesta también en sanidad, entornos domésticos y otros servicios. La compañía sostiene que su próxima generación de humanoides, prevista para 2026, se apoyará en este enfoque centrado en el ser humano y en un coste objetivo por debajo del precio de un coche, lo que abre la puerta a un mercado masivo.
Tesla Optimus y la ambición de la producción masiva
Mientras las startups afinan sus prototipos, Tesla ha decidido que su robot Optimus sea uno de los pilares de su estrategia a largo plazo. El androide, que ya se ha dejado ver en eventos internos sirviendo bebidas, realizando tareas de limpieza o ejecutando movimientos de baile, todavía depende en parte del control remoto, pero la compañía insiste en que está avanzando hacia una mayor autonomía.
Elon Musk ha situado a Optimus como prioridad estratégica dentro de Tesla. En una reciente llamada con inversores, anunció el inicio de la producción a gran escala y explicó que este año será especialmente intensivo en inversión de capital para adaptar líneas de montaje y convertir parte de las instalaciones de vehículos en una fábrica dedicada al robot humanoide.
El objetivo declarado por el propio Musk es alcanzar una producción anual de alrededor de un millón de Optimus a largo plazo. Más allá del despliegue inicial en las propias plantas de Tesla, el ejecutivo sostiene que el androide podría convertirse en el producto más valioso de la compañía y acabar representando la mayor parte de su valor bursátil.
En el discurso público de Tesla, los humanoides no se limitan a mejorar la productividad industrial. Musk ha llegado a apuntar que una adopción masiva de robots como Optimus podría reconfigurar el mercado laboral y reducir la pobreza, sustituyendo tareas duras o poco deseadas. Este tipo de declaraciones, sin embargo, conviven con la realidad actual: unos prototipos en fase de pruebas que aún deben demostrar su fiabilidad en entornos reales y su viabilidad económica.
Figure, 1X, Agility y Boston Dynamics: el ecosistema estadounidense
Más allá de Tesla y Apptronik, el panorama estadounidense de los humanoides está poblado por un número creciente de startups con enfoques diversos. Una de las que más capital ha atraído es Figure AI, que en una ronda Serie C superó los 1.000 millones de dólares, alcanzando una valoración de 39.000 millones, muy por encima de su tamaño de meses anteriores.
Figure trabaja en humanoides de propósito general y defiende que este tipo de robot será el vehículo ideal para desplegar inteligencia artificial general (AGI) cuando esta sea una realidad. Su modelo Figure 03 está orientado a tareas domésticas como lavar la ropa, limpiar o fregar platos, y la empresa insiste en que, en pocos años, los androides podrán hacer trabajos útiles de forma cotidiana.
Otra pieza clave del puzzle es 1X, compañía con raíces noruegas y estadounidenses que cuenta con el respaldo de inversores como OpenAI, EQT o Samsung Next. Su gama se estructura en dos líneas: Neo, pensado para el hogar, y Eve, orientado a usos industriales. Neo se ofrecerá en Estados Unidos a partir de 2026 con un precio en torno a 20.000 dólares o mediante suscripción mensual, aunque en un primer estadio los usuarios deberán aceptar que el robot sea teledirigido por técnicos de 1X mientras se entrena.
El discurso de la empresa pone el foco en la coexistencia segura entre humanos y robots. Su consejero delegado subraya que uno de los elementos diferenciales de sus modelos es poder operar cerca de personas de forma segura, lo que abriría la puerta a mercados de consumo y a nuevos servicios domésticos y asistenciales.
En el ámbito puramente industrial, Agility se ha convertido en referencia al lograr que su humanoide Digit se convierta en uno de los primeros robots de su tipo en desempeñar un trabajo remunerado. En colaboración con GXO Logistics, la compañía ha desplegado unidades en instalaciones de Spanx, donde se encargan de mover cajas y colocarlas en cintas transportadoras, superando ya las 100.000 unidades manipuladas. El robot también se está probando con grupos como Schaeffler y Amazon, lo que refuerza su rol como pionero en tareas logísticas.
Olas de financiación global: de Estados Unidos a Europa
El auge de los humanoides no se entiende sin el contexto financiero. Bancos de inversión como Goldman Sachs pronostican que el mercado global de robots humanoides podría acercarse a los 38.000 millones de dólares en 2035, una previsión que ha espoleado el apetito de fondos de capital riesgo y grandes corporaciones.
Además de Apptronik y Figure, varios actores se disputan posiciones en esta nueva ola. La noruego-estadounidense 1X Technologies planea una nueva ronda que aspira a captar del orden de 1.000 millones de dólares, con una valoración potencial cercana a los 10.000 millones. Entre tanto, otras empresas especializadas en robótica y automatización, como Serve Robotics, Symbotic o Richtech Robotics, han vivido un año convulso en Bolsa, con fuertes oscilaciones de precio a medida que los inversores calibran riesgos y expectativas.
Europa tampoco se queda al margen. La alemana Neura Robotics ultima una ronda de unos 1.200 millones de dólares que situaría su valoración entre 8.000 y 10.000 millones. Sus planes son ambiciosos: fabricar hasta cinco millones de robots de aquí a 2030, comenzando por aplicaciones industriales para después extenderse al mercado de consumo. En paralelo, se estudia la participación de actores como Tether, lo que evidencia que también el ecosistema cripto-financiero observa este sector con interés.
Este flujo de capital está generando un ecosistema en el que confluyen tecnológicas, fabricantes de automoción, fondos soberanos y proveedores de componentes. En Europa, este último segmento está ganando peso propio gracias a empresas con un largo historial industrial que están trasladando su experiencia en actuadores, motores y reductores al campo de los humanoides.
Schaeffler: actuadores europeos para la próxima generación de humanoides
Uno de los grupos que mejor ilustra el papel de la industria europea es Schaeffler. Con décadas de experiencia en componentes mecánicos para automoción e industria, la empresa se ha propuesto convertirse en referente en actuadores para robots humanoides, una pieza clave para dotar a los androides de movimientos precisos y eficientes.
La compañía subraya que, de media, un humanoide requiere entre 25 y 30 actuadores para articular hombros, rodillas, caderas y otras articulaciones superiores. Sus soluciones permiten un retroaccionamiento fluido —es decir, la posibilidad de mover el accionamiento en sentido inverso— y un juego prácticamente nulo, lo que se traduce en movimientos muy finos, bajo rozamiento y gran precisión. Todo ello es crucial para que los robots puedan manipular objetos con delicadeza y mantener el equilibrio incluso ante perturbaciones externas.
Schaeffler fabrica internamente todos los componentes principales de estos actuadores, apoyándose en tecnologías de bobinado, montaje superficial, mecanizado, ensamblaje y prueba. Esta integración vertical le permite garantizar calidad, ajustar costes y escalar la producción rápidamente, un aspecto fundamental si los humanoides terminan fabricándose por cientos de miles de unidades.
El grupo alemán ofrece además actuadores lineales y rotativos escalables que cubren cerca de la mitad de los componentes necesarios en un robot humanoide moderno. Con un portafolio que abarca ocho familias de productos dedicados, la empresa adapta soluciones derivadas de la automoción y la industria para responder a las necesidades específicas de los fabricantes de robots.
Como parte de su propia estrategia de transformación, Schaeffler no solo vende estos actuadores, sino que despliega robots humanoides dentro de su propia cadena de valor. De hecho, tiene previsto integrar varios cientos de robots humanoides en su red global de producción en un plazo de cinco años, con el objetivo de elevar la automatización y mejorar la eficiencia de procesos. Esta experiencia directa como usuario final le permite recopilar datos operativos y afinar continuamente el diseño de sus soluciones de accionamiento.
Alianza europea: Schaeffler y Humanoid para validar robots en fábricas reales
En Europa, la colaboración entre fabricantes de componentes y desarrolladores de robots empieza a cristalizar en acuerdos concretos. Un ejemplo es la alianza entre Schaeffler y la empresa Humanoid, que tiene como objetivo desplegar humanoides en entornos industriales a gran escala y utilizar los datos obtenidos para entrenar modelos de IA y mejorar el rendimiento de los robots.
La idea central de este acuerdo es que los humanoides dejen de ser proyectos de laboratorio o meras demostraciones y se sometan a la prueba definitiva: trabajar día a día en líneas de producción europeas. Humanoid defiende que el futuro del sector no estará definido por los vídeos más llamativos, sino por la capacidad de escalar la tecnología a grandes volúmenes y de operar de forma fiable y segura en fábricas reales.
El despliegue conjunto permitirá validar la robustez mecánica de los actuadores, la precisión de los movimientos y la interacción segura con personas en entornos exigentes, algo especialmente relevante para la industria europea, que busca aumentar su productividad sin deslocalizar aún más la producción. A su vez, los datos recopilados alimentarán sistemas de IA capaces de planificar tareas, optimizar trayectorias y anticipar fallos.
Desde la dirección de Schaeffler se insiste en que los robots humanoides representan la máxima expresión de movimiento y precisión y que la experiencia acumulada en fabricación de gran volumen permite ofrecer componentes listos para integrarse en líneas de montaje a gran escala. Para Humanoid, esta cooperación supone acceder a tecnología de actuadores avanzados y a un banco de pruebas industrial de primer nivel en Europa.
China acelera con Lingxi X2: kung fu, gimnasia y coordinación avanzada
Mientras Estados Unidos y Europa se centran en la industrialización y el despliegue comercial, China avanza con un enfoque que combina demostraciones espectaculares y desarrollo tecnológico acelerado. Uno de los casos más llamativos es Lingxi X2, robot humanoide desarrollado por Agibot, que ha llamado la atención por su capacidad para ejecutar movimientos de kung fu y acrobacias complejas.
En una demostración reciente, Agibot llevó a su humanoide al histórico Templo Shaolin, símbolo de las artes marciales chinas, donde el robot realizó rutinas de kung fu con un equilibrio y una velocidad que sorprendieron al público. Las imágenes, difundidas en redes sociales, mostraban a varios humanoides coordinando sus movimientos con una precisión poco habitual, lo que generó reacciones encontradas entre fascinación y cierta inquietud.
Lingxi X2 lleva entrenándose desde su presentación como robot de uso general en 2025 y ha sido protagonista de otros vídeos virales, incluido uno en el que ejecuta un Webster Flip, una voltereta hacia delante de alta dificultad que exige un control muy fino del centro de gravedad y de la fase aérea. Este tipo de pruebas sirven para mostrar la capacidad del robot para gestionar fuerzas dinámicas y recuperar el equilibrio en situaciones límite.
Más allá del espectáculo, Agibot destaca el papel de su modelo de IA Genie Operator-1, conocido como Go-1, como “cerebro” del humanoide. Este sistema permite a Lingxi X2 reconocer objetos y realizar tareas básicas sin entrenamiento específico previo, desde clasificar paquetes por tamaño hasta recordar y repetir trayectos cotidianos, como el recorrido entre dos puntos de trabajo.
La compañía afirma que sus robots pueden coordinarse entre ellos y comprender el movimiento humano a partir de imágenes actuales y archivadas, lo que les habilitaría para imitar gestos complejos y adaptarse a entornos cambiantes. Aunque muchas de estas capacidades se encuentran aún en fase de validación, la estrategia china apunta claramente a posicionarse como líder en humanoides de uso general con altos niveles de movilidad y destreza.
Entre la lluvia de inversiones, las apuestas de gigantes tecnológicos y el empuje industrial de Europa y Asia, los robots humanoides avanzan a gran velocidad desde el laboratorio hacia la fábrica, la logística y, más adelante, el hogar. La combinación de capital masivo, avances en IA, nuevos actuadores de precisión y proyectos piloto en entornos reales está configurando un mercado global en el que Tesla, Apptronik, Figure, 1X, Agility, Boston Dynamics, Schaeffler, Neura Robotics o Agibot intentan ganar posiciones. El desenlace todavía está abierto, pero todo apunta a que la próxima década será decisiva para comprobar si estos androides pasan de ser curiosidades tecnológicas a convertirse en compañeros habituales de trabajo y parte del paisaje cotidiano en Europa y el resto del mundo.

