
La industria global acelera la adopción de robots humanoides. Desde cadenas de montaje hasta hogares, estas máquinas empiezan a pasar de los prototipos a aplicaciones reales. Empresas como Agility Robotics, Figure AI, BMW y Toyota están liderando la transición, mientras que China impulsa la producción en masa. Sin embargo, el entusiasmo inversor también ha despertado alertas regulatorias.
En Europa, el sector automovilístico se ha convertido en uno de los principales bancos de pruebas. BMW ya ha puesto a trabajar humanoides en sus plantas, y Toyota planea una inversión millonaria en automatización con miles de robots. La seguridad y la integración con trabajadores humanos son los desafíos clave, y los nuevos modelos apuestan por sistemas capaces de interpretar su entorno y reaccionar con precisión.
Digit 5, el robot que respeta el espacio personal
Agility Robotics ha presentado Digit 5, un humanoide diseñado para trabajar en entornos compartidos con personas. El robot detecta la proximidad de un trabajador y modifica su trayectoria, se detiene o incluso se agacha para evitar colisiones. Este comportamiento se basa en una arquitectura de seguridad que combina sensores, IA y un controlador independiente, según explica la compañía.
Con una altura de 1,81 metros y capacidad para levantar cargas de hasta 22,7 kg, Digit 5 está pensado para almacenes y fábricas. Su batería permite funcionar durante unos 90 minutos y se recarga en nueve, lo que según Agility podría prolongar su actividad más de 20 horas diarias. La empresa ya ha acumulado más de 65.000 horas de uso con generaciones anteriores y planea entregar las primeras unidades en 2027.
La automoción se lanza a por los humanoides
BMW, Hyundai y Toyota son los fabricantes que más avanzan en la incorporación de estas máquinas. BMW probó el robot Figure 02 en Spartanburg durante diez meses, donde realizó tareas de manipulación de piezas y movió más de 90.000 componentes. Posteriormente, inició un proyecto piloto en Leipzig con robots de Hexagon Robotics. Hyundai, propietario de Boston Dynamics, planea producir 30.000 unidades al año y desplegar Atlas en sus plantas a partir de 2028.
Toyota ha estimado que necesitaría unos 400.000 robots entre convencionales y humanoides para modernizar su ecosistema industrial, con una inversión anual de unos 5.400 millones de euros desde 2028. La iniciativa busca paliar la escasez de trabajadores y automatizar tareas repetitivas o peligrosas, aunque la compañía matiza que no todo serán humanoides andantes.

Figure AI lleva la IA al hogar
Figure presentó Helix 2.5, un sistema de IA que permite a su robot realizar tareas domésticas como doblar toallas o hacer la cama en entornos que no había visto antes. La empresa lo probó en 30 hogares y logró una tasa de éxito del 56% en condiciones zero-shot. Un estudio comparativo mostró que el preentrenamiento con datos de comportamiento humano multiplicó por seis el rendimiento frente a un modelo sin ese entrenamiento.
A pesar de los avances, expertos como Tony Zhao, cofundador de Sunday Robotics, cuestionan que un 56% de éxito sea suficiente para un uso doméstico fiable. Figure defiende que la acumulación de datos y recursos informáticos, junto a la ley de escalado que han observado, permitirá mejorar la precisión en el futuro, similar a lo que propone el robot humanoide personalizable de Unitree.
China acelera la producción y frena la especulación
UBTech ha inaugurado en Liuzhou una fábrica inteligente dedicada a robots humanoides, con capacidad para producir más de 10.000 unidades al año. La planta utiliza robots colaborativos para ensamblar otros robots, y la compañía espera reducir costes gracias a la cadena de suministro local. Según Morgan Stanley, las empresas chinas fabricaron el 97% de los humanoides vendidos en la primera mitad de 2026.
Sin embargo, el regulador bursátil chino ha congelado varias OPVs de fabricantes de humanoides, tras la espectacular salida de Unitree y su posterior corrección. Las valoraciones, que llegaron a 66.000 millones de dólares, no se corresponden con los ingresos actuales del sector. La CSRC examina también la dependencia de subvenciones públicas y centros de recopilación de datos, lo que podría reducir valoraciones hasta un 70%.
En España, el debate laboral está presente. La vicepresidenta Yolanda Díaz ha pedido regular el impacto de la robótica en el empleo, y UGT FICA propone negociar la introducción de estas tecnologías y estudiar medidas como un impuesto a los robots. La robótica en España insiste en que los humanoides cubrirán tareas repetitivas y peligrosas, pero los sindicatos exigen garantías para los trabajadores.
La evolución de los robots humanoides apunta a una convivencia cada vez más estrecha con las personas, tanto en fábricas como en hogares. Los avances en seguridad, autonomía e inteligencia artificial son notables, pero su adopción masiva aún depende de superar barreras técnicas, económicas y regulatorias. Mientras tanto, Europa se posiciona como un escenario clave para probar estas tecnologías, y España ya ha abierto el debate sobre cómo integrarlas sin dejar a nadie atrás.







