Nuevos productos y proyectos con Raspberry Pi que apuntan al futuro de la IA y el hardware en el borde

  • Raspberry Pi impulsa el cómputo en el borde con la nueva AI HAT+ 2 para Raspberry Pi 5
  • Llega la unidad flash oficial Raspberry Pi Flash Drive de 128 y 256 GB, pensada para estabilidad y uso intensivo
  • Nuevas cámaras y soluciones de visión basadas en Raspberry Pi Compute Module 5 y sensor Sony IMX500 para vigilancia avanzada
  • Raspberry Pi consolida un ecosistema de hardware orientado a IA, almacenamiento fiable y proyectos profesionales en Europa

Raspberry Pi hardware

La familia Raspberry Pi se ha convertido en mucho más que una simple placa para trastear en casa. En los últimos meses han aparecido nuevos productos y soluciones basadas en esta plataforma que apuntan directamente a la inteligencia artificial en el borde, el almacenamiento fiable y los sistemas embebidos profesionales, con especial impacto en el mercado europeo y español.

Desde una nueva unidad flash oficial pensada para resistir usos exigentes, hasta una cámara de vigilancia con visión artificial integrada y una HAT de IA diseñada específicamente para modelos generativos en Raspberry Pi 5, la marca está reforzando un ecosistema que ya no se limita al ámbito educativo o maker, sino que empieza a competir de tú a tú en proyectos industriales, de seguridad y de análisis de datos sin depender de la nube.

AI HAT+ 2: inteligencia artificial generativa y visión en Raspberry Pi 5

Acelerador IA para Raspberry Pi

El lanzamiento de la AI HAT+ 2 marca un giro importante en la forma en la que Raspberry Pi aborda la inteligencia artificial. Hasta ahora, buena parte del foco estaba en tareas de visión por computador clásica (detección de objetos, segmentación, etc.), pero el auge de los modelos generativos de lenguaje ha cambiado el panorama: ya no basta con “ver”, ahora los dispositivos tienen que “entender y responder”.

Esta nueva placa de expansión está pensada para la Raspberry Pi 5 e integra un acelerador Hailo-10H capaz de ofrecer hasta 40 TOPS (INT4), acompañado de 8 GB de RAM dedicada. Esa combinación permite manejar modelos más grandes y complejos directamente en el dispositivo, sin recurrir a servidores externos, lo que resulta muy útil en entornos donde la privacidad de los datos y la baja latencia son críticos.

Una de las claves de la AI HAT+ 2 es que mantiene la compatibilidad con los flujos de trabajo de visión ya conocidos en el ecosistema Raspberry Pi, de modo que usuarios que trabajaban con modelos como YOLO o con algoritmos de segmentación pueden seguir aprovechando esa capacidad, mientras suman ahora funciones de IA generativa en el mismo hardware.

Raspberry Pi ha confirmado que, desde el lanzamiento, se ofrecerá soporte para modelos de lenguaje optimizados para el borde, como DeepSeek-R1-Distill o Llama 3.2. Aunque son más compactos que los equivalentes en la nube, se pueden adaptar mediante técnicas de ajuste fino como LoRA y el uso del compilador Hailo Dataflow Compiler, lo que abre la puerta a asistentes especializados: desde traducción local hasta descripción de escenas capturadas en tiempo real por cámaras conectadas a la propia placa.

En términos de integración, esta HAT mantiene la compatibilidad con el ecosistema de cámaras oficial de Raspberry Pi, facilitando la actualización de proyectos existentes que ya usan visión por computador. Además, la compañía ha indicado que el producto tendrá un precio de lanzamiento en torno a los 130 dólares y se garantiza su producción al menos hasta 2036, un dato muy relevante para empresas europeas que necesitan estabilidad de suministro para sus diseños a largo plazo.

Con esta apuesta, Raspberry Pi refuerza su posición en sectores como la robótica, el análisis de datos offline o el control de procesos en entornos sin conexión fiable a Internet, donde depender de servicios cloud no es una opción o puede encarecer demasiado el proyecto.

Raspberry Pi Flash Drive: el pendrive oficial pensado para durar

Memoria USB Raspberry Pi

Otra de las novedades destacadas dentro del ecosistema es la Raspberry Pi Flash Drive, una memoria USB 3.0 oficial disponible en capacidades de 128 y 256 GB. Puede parecer un simple pendrive más en un mercado lleno de opciones baratas, pero aquí el foco no está solo en el precio, sino en la combinación de velocidad, estabilidad y resistencia frente a usos poco amables.

Mientras muchas memorias USB de bajo coste ofrecen velocidades irregulares, capacidad real inferior a la anunciada o fallos ante cortes de corriente, Raspberry Pi ha puesto el acento en la fiabilidad a largo plazo. El dispositivo incorpora una carcasa de aluminio resistente, con un pequeño orificio para llevarlo en un llavero o mochila, y se conecta mediante USB-A 3.0, lo que lo hace compatible tanto con los propios miniordenadores como con PCs convencionales.

La versión de 128 GB alcanza unos 75 MB/s de escritura secuencial sostenida, mientras que el modelo de 256 GB llega aproximadamente a 150 MB/s. Este salto de rendimiento entre un modelo y otro puede marcar la diferencia si se piensa utilizar como unidad para grabar datos de forma continuada o incluso para ejecutar sistemas operativos y distribuciones de Raspberry Pi directamente desde el USB.

A nivel interno, la unidad recurre a una caché pseudo-SLC que actúa como zona rápida para absorber las ráfagas de escritura más intensas. En segundo plano, esa información se va trasladando a memoria flash QLC de mayor densidad pero más lenta. Este enfoque permite que, durante intervalos cortos, las velocidades de escritura se acerquen al límite práctico del USB 3.0, sin que el rendimiento caiga en picado cuando la carga se mantiene en el tiempo.

Otro punto clave es la robustez frente a extracciones inesperadas o cortes de energía. Según los datos facilitados por la propia Raspberry Pi, la unidad se ha sometido a decenas de miles de ciclos de encendido y apagado aleatorios bajo cargas de trabajo intensivas de entrada/salida, precisamente para validar que no se producen corrupciones de datos con facilidad.

La Raspberry Pi Flash Drive también incluye soporte para informes SMART y operaciones TRIM, funciones más habituales en SSD que en pendrives sencillos. Esto permite monitorizar el estado de la memoria y mantener su rendimiento a lo largo de la vida útil del dispositivo. Además, entra de manera automática en estados de bajo consumo USB 3.0 cuando está inactiva, algo relevante en proyectos alimentados por baterías o en instalaciones con muchas unidades conectadas.

En España, esta memoria USB ya se puede adquirir en tiendas especializadas en Raspberry Pi como TiendaTec, Rubii o RaspiPC. El precio orientativo ronda los 29,99 euros para la versión de 128 GB y alrededor de 55,95 euros para la de 256 GB, cifras algo superiores a las de modelos genéricos, pero justificadas por el énfasis en estabilidad y durabilidad para usos más serios que el simple transporte de archivos.

Cámaras inteligentes basadas en Raspberry Pi Compute Module 5 y sensor Sony IMX500

Paralelamente al desarrollo de nuevas HATs y soluciones de almacenamiento, están llegando al mercado europeo cámaras de vigilancia avanzadas que utilizan la plataforma Raspberry Pi como corazón del sistema. Un ejemplo destacado es una cámara para exteriores que combina un Raspberry Pi Compute Module 5 (CM5) con el sensor de visión artificial Sony IMX500 de 12,3 megapíxeles.

El uso del Compute Module 5 responde a la necesidad de un formato industrial y compacto, pensado para integrarse en productos finales más que en prototipos. En este caso, la configuración habitual incluye 4 GB de RAM y 16 GB de almacenamiento eMMC, suficientes para ejecutar un sistema Linux completo, servicios de captura de vídeo, comunicaciones de red y la lógica de aplicación necesaria para la gestión remota y el análisis local.

El elemento diferenciador es el sensor Sony IMX500, capaz no solo de capturar imágenes a resoluciones de hasta 4056 × 3040 píxeles, sino también de ejecutar modelos de aprendizaje automático directamente en el propio sensor gracias a su acelerador de inferencia integrado. Esta arquitectura, ya documentada en la Raspberry Pi AI Camera, permite generar salidas procesadas (como detecciones o clasificaciones) sin saturar la CPU principal del CM5.

Desde el punto de vista de la visión artificial en el borde, este tipo de dispositivos reducen de forma significativa tanto la latencia como el ancho de banda necesario. En lugar de enviar continuamente flujos de vídeo a la nube, la cámara procesa las escenas localmente y solo transmite los resultados relevantes: detección de personas, vehículos, intrusiones o conteos de objetos en entornos industriales.

El sensor IMX500 puede trabajar a su resolución máxima a unos 10 fotogramas por segundo, o bien operar a resoluciones de aproximadamente 2 megapíxeles a 30 fps, proporcionando flexibilidad para ajustar el equilibrio entre detalle y rendimiento según la aplicación. Este enfoque se adapta bien a la vigilancia perimetral, el control de accesos o la monitorización de procesos en almacenes y fábricas.

La cámara se integra en una carcasa metálica con certificación IP66, lo que garantiza protección frente al polvo y chorros de agua, imprescindible para instalaciones permanentes en exteriores. El rango de funcionamiento recomendado se sitúa aproximadamente entre 0 y 50 ºC, suficiente para buena parte de los climas europeos, aunque en entornos extremos puede requerirse protección adicional o sistemas de climatización.

Para la conectividad y la alimentación se ha optado por Ethernet con PoE bajo el estándar IEEE 802.3at, de modo que un único cable proporciona datos y energía. El consumo ronda los 15 W, en línea con otras cámaras IP profesionales. Esta solución simplifica la instalación, reduce puntos de fallo y facilita el mantenimiento, algo valorado por integradores y empresas de seguridad.

Lo que hace especialmente interesante a este tipo de cámaras frente a montajes caseros con Raspberry Pi estándar y módulos de cámara genéricos es su enfoque como producto integrado. Hablamos de una solución cerrada, robusta y diseñada para funcionar de manera continuada, que puede servir de base a desarrolladores europeos para construir sistemas de vigilancia inteligente, análisis de tráfico o monitorización avanzada sin partir de cero en hardware.

Con precios que rondan los 380 dólares, estos equipos se posicionan en un punto intermedio entre las cámaras IP completamente cerradas y las soluciones a medida desde cero. Distribuidores especializados en hardware embebido dentro de la UE, como Fab to Lab y otros comercios similares, los están presentando como kits orientados a aplicaciones profesionales, donde la flexibilidad del ecosistema Raspberry Pi suma puntos frente a dispositivos menos modificables.

El conjunto de lanzamientos y productos basados en Raspberry Pi demuestra que la plataforma está dando un paso firme hacia un terreno más profesional: desde la AI HAT+ 2 centrada en IA generativa y visión, pasando por la unidad flash oficial pensada para ofrecer almacenamiento estable y duradero, hasta cámaras industriales con Compute Module 5 y sensores capaces de procesar modelos en el propio chip. Todo ello sitúa a Raspberry Pi como una opción muy competitiva para proyectos en España y Europa que necesitan cómputo en el borde, privacidad, bajo consumo y un ecosistema maduro de hardware y software sin depender en exclusiva de servicios en la nube.

Raspberry Pi 5 con 1 GB
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