Opera GX da el salto a Linux y refuerza el gaming en el escritorio

  • Opera GX, el navegador para jugadores, prepara su versión nativa para Linux con lanzamiento previsto en el primer trimestre de 2026.
  • Su llegada encaja en el auge del gaming en Linux impulsado por SteamOS, Proton y dispositivos como Steam Deck.
  • El movimiento se produce en medio del cansancio de muchos usuarios ante la integración creciente de IA en Windows 11.
  • Aunque no faltan críticas a Opera por temas de privacidad y soporte, la nueva versión añade otra opción más al ecosistema de navegadores en Linux.

Navegador Opera GX llega a Linux

El navegador Opera GX, conocido por su enfoque hacia el público gamer y por sus opciones de control de recursos, prepara por fin su aterrizaje en el escritorio del pingüino. Tras años siendo exclusivo de Windows, la compañía ha confirmado que ya trabaja en una versión nativa para Linux, lo que supone un movimiento relevante dentro del ecosistema de juegos en PC.

Según la información publicada por la cuenta oficial del proyecto en X (antigua Twitter), Opera GX para Linux tiene prevista su llegada durante el primer trimestre de 2026. No se han facilitado todavía detalles técnicos concretos, pero sí se ha dejado claro que no se trata de una simple adaptación superficial, sino de un desarrollo específico pensado para integrarse en el entorno de escritorio GNU/Linux.

Qué es Opera GX y por qué interesa a los jugadores

Opera GX es una variante del navegador Opera diseñada pensando en el gaming. A grandes rasgos comparte la base del Opera convencional que ya existe en Linux, pero añade una serie de funciones propias que lo diferencian de los navegadores generalistas y que han ayudado a que se haga un hueco entre jugadores y creadores de contenido.

Una de sus señas de identidad es el control granular del uso de RAM, CPU y ancho de banda. A través de limitadores integrados, el usuario puede decidir cuánta memoria o potencia de procesador puede consumir el navegador, algo útil para mantenerlo abierto mientras se juega sin que se coma recursos críticos del sistema, especialmente relevantes tras las mejoras en rendimiento del kernel.

Además, el navegador integra de forma nativa servicios muy ligados al entorno gamer como Discord y Twitch, lo que facilita seguir emisiones en directo, gestionar comunidades o chatear con amigos sin depender de aplicaciones externas, e incluso acceder a servicios de juego en la nube como GeForce Now. Todo esto se acompaña de una estética muy marcada, con temas y efectos visuales orientados a un público claramente aficionado a los videojuegos.

A pesar de esa imagen tan concreta, Opera GX también se utiliza como navegador de uso diario. Para muchos usuarios funciona como una alternativa a opciones más habituales como Chrome, Edge o incluso el propio Opera estándar, especialmente para quienes valoran cierto nivel de personalización y control sobre el consumo de recursos.

Opera GX en entorno Linux para gaming

Un anuncio en pleno debate sobre la IA en Windows

El anuncio de que Opera GX está en camino a Linux llegó de una forma bastante simbólica: como respuesta en X a una publicación que hablaba de los planes de Microsoft para integrar aún más Copilot dentro de Windows 11, incluyendo su ejecución directamente en el Explorador de archivos.

Ese contexto no es casual. La creciente presencia de funciones de inteligencia artificial en Windows, tanto en el sistema como en aplicaciones como la suite Office (rebautizada como Microsoft 365 con Copilot en el centro de la experiencia), empieza a generar rechazo entre una parte de los usuarios. Muchos ven esta integración constante como algo invasivo o, cuando menos, excesivo.

En este escenario, Linux comienza a percibirse cada vez más como una alternativa real para quienes prefieren evitar ese tipo de funcionalidades integradas de forma tan profunda. El movimiento de Opera GX encaja en esa tendencia: sumar más aplicaciones conocidas al catálogo de Linux facilita que ciertos perfiles de usuario se planteen un cambio de sistema sin sentir que pierden herramientas clave.

La propia comunidad en redes sociales ha leído el mensaje de Opera GX casi como una especie de guiño: mientras Microsoft sigue empujando Copilot por todas partes, el navegador se abre hueco en una plataforma donde muchos usuarios buscan precisamente más control y menos automatismos impuestos desde el sistema operativo.

Linux como plataforma de juego: de nicho a alternativa seria

Durante años, Linux arrastró la fama de ser un sistema poco adecuado para jugar. La limitada compatibilidad de muchos títulos comerciales y la dependencia de APIs y herramientas pensadas prioritariamente para Windows hicieron que el escritorio de Microsoft mantuviera una ventaja clara en el terreno del gaming.

Sin embargo, el panorama ha cambiado bastante. Impulsado por iniciativas como SteamOS y la capa de compatibilidad Proton desarrolladas por Valve, el catálogo de juegos que pueden ejecutarse en Linux se ha ampliado de forma considerable. Cada vez más títulos funcionan sin necesidad de ajustes complicados, y las experiencias de juego son, en muchos casos, equiparables a las de Windows.

A este avance técnico se suma el auge de dispositivos como Steam Deck, que se ha convertido en un ejemplo visible de que Linux puede ser una base sólida para el juego. El hecho de que Opera GX pueda llegar a funcionar también en este tipo de entornos, al ofrecer una versión nativa para Linux, amplía las opciones para quienes usan la consola como pequeño PC de sobremesa.

Más allá del gaming, el uso general de distribuciones Linux sigue creciendo en Europa y en otros mercados. Proyectos como Zorin OS, que aseguran superar ya los dos millones de instalaciones con una proporción importante de usuarios procedentes de Windows, son una muestra de que cada vez más gente se plantea alternativas para su día a día, y mejoras en distribuciones Linux ayudan a esa transición.

En este contexto, la llegada de navegadores especializados como Opera GX contribuye a reforzar la idea de que Linux ya no es un entorno experimental, sino una opción madura donde se pueden encontrar prácticamente las mismas herramientas que en otros sistemas, con la particularidad de ofrecer mayor libertad de elección y un control más fino sobre la experiencia.

Ventana de lanzamiento y lo que se sabe por ahora

La información compartida por Opera GX sitúa el lanzamiento de la versión para Linux en el primer trimestre de 2026, sin fecha exacta confirmada. Por el momento, la compañía no ha detallado qué distribuciones estarán soportadas oficialmente, aunque lo razonable es pensar en compatibilidad con los principales entornos de escritorio y paquetes para las familias más extendidas.

También está por ver cómo gestionará Opera GX la integración con las diferentes tiendas y ecosistemas de Linux, tanto en distribuciones clásicas de escritorio (como las basadas en Debian, Ubuntu, Fedora o Arch) como en plataformas más específicas centradas en el juego. La adopción de formatos como Flatpak o AppImage podría facilitar esa distribución sin depender tanto de cada repositorio.

Lo que sí parece claro es que la compañía es consciente del interés que genera el gaming en Linux y de que la plataforma ya no puede tratarse como una rareza para entusiastas. La propia forma en que se ha comunicado la noticia, aprovechando la conversación pública sobre Windows 11 y la IA, indica que el movimiento tiene también un componente estratégico de imagen.

Al mismo tiempo, la reacción de la comunidad no ha sido totalmente entusiasta. En el mismo hilo de X en el que se desvela el desarrollo para Linux, abundan los comentarios que critican a Opera por cuestiones relacionadas con la privacidad y lo acusan directamente de comportarse como spyware, comparándolo (para bien o para mal) con soluciones como Chrome o incluso con aplicaciones de productividad privativas.

Dudas sobre privacidad, soporte y necesidad real

La reputación de Opera no atraviesa su mejor momento dentro de ciertos sectores de la comunidad. Más allá de la cuestión de que se trata de software privativo, hay usuarios que desconfían del manejo de datos y de algunas decisiones comerciales tomadas en los últimos años, lo que hace que el anuncio de Opera GX en Linux sea recibido con una mezcla de interés y recelo.

Otro punto de preocupación tiene que ver con el estado en el que puede llegar el navegador a Linux. Algunos usuarios recuerdan experiencias irregulares con versiones recientes de Opera One en el escritorio del pingüino, con problemas de estabilidad o con un soporte que no siempre ha estado a la altura de lo que se espera en una plataforma donde las actualizaciones y el mantenimiento son clave.

También aparece sobre la mesa una cuestión recurrente: ¿hace falta realmente otro navegador en Linux? Entre Firefox, Chromium, Chrome, Edge, Opera normal y otras variantes menos conocidas, el catálogo ya es amplio y cubre prácticamente todos los perfiles de uso. Desde este punto de vista, la llegada de Opera GX podría interpretarse como un añadido más en un terreno ya bastante saturado.

Con todo, buena parte de la comunidad coincide en que tener más opciones nunca es negativo, especialmente para quienes buscan un navegador con características muy concretas, como el control detallado de recursos o la integración con servicios asociados al mundo del streaming y los videojuegos. Que se trate de software propietario no impide que pueda resultar útil a determinados perfiles.

En última instancia, la clave estará en cómo responda Opera GX en su versión para Linux: estabilidad, frecuencia de actualizaciones, respeto a la privacidad y calidad de la integración con el sistema serán factores decisivos para que no se quede en un simple titular llamativo y acabe ganando un hueco real en el día a día de los usuarios.

Con la confirmación oficial de que Opera GX desembarcará en Linux a principios de 2026, el ecosistema de navegadores del escritorio libre suma una alternativa pensada específicamente para jugadores y usuarios avanzados que quieren controlar al detalle el consumo de recursos y mantener a raya las integraciones más intrusivas. La combinación de un catálogo de juegos en constante crecimiento, el cansancio de parte de la base de usuarios de Windows frente a la omnipresencia de la IA y la consolidación de dispositivos como Steam Deck dibuja un escenario en el que un navegador como Opera GX puede encajar bien, siempre que llegue con un soporte sólido y unas garantías mínimas en materia de privacidad y rendimiento.

Linux marca un nuevo máximo histórico en Steam
Artículo relacionado:
Linux marca un nuevo máximo histórico en Steam y consolida su avance en el juego en PC