Palencia impulsa la robótica agrícola como eje de la nueva agricultura

  • Palencia se consolida como punto de referencia nacional en robótica agrícola y digitalización del campo.
  • El Foro Nacional en Viñalta reúne a investigadores, empresas y agricultores para mostrar aplicaciones reales en explotaciones.
  • La prioridad pasa de desarrollar tecnología a integrarla en modelos de negocio viables y accesibles para explotaciones medianas.
  • IA, sensórica, vehículos autónomos y robots de precisión se presentan como respuesta a la falta de mano de obra y al aumento de costes.

robotica agricola en Palencia

La robótica agrícola ha tomado Palencia como escaparate para mostrar hasta qué punto la tecnología está cambiando la forma de trabajar en el campo. A través de un foro nacional celebrado en el Centro Integrado de Formación Profesional Viñalta, la provincia se ha situado en el centro del debate sobre cómo aplicar, de manera realista, robots, sensores e inteligencia artificial en las explotaciones de Castilla y León y del resto de España.

Durante toda una jornada, agricultores, empresas tecnológicas, investigadores y responsables institucionales han compartido ponencias, mesas redondas y demostraciones en campo. La sensación general es que la discusión ya no gira tanto en torno a si la tecnología funciona, sino a cómo hacerla rentable, fácil de usar y accesible para explotaciones, en muchos casos, de tamaño medio o familiar.

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Palencia, epicentro de la robótica agrícola en España

El llamado Foro Nacional de Aplicaciones de la Robótica en la Agricultura ha convertido a Palencia en un punto de encuentro clave para la innovación agraria. Impulsado por el Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León (ICECYL) y la Junta, y organizado por el centro tecnológico Itagra en el marco del programa Centr@tec y del Protocolo Palencia 2030, el encuentro ha reunido a más de un centenar de asistentes vinculados al sector primario y a la tecnología.

La cita se ha desarrollado en el Centro Integrado de Formación Profesional Viñalta, un entorno ligado a la formación agraria que ha servido de escenario tanto para las sesiones teóricas como para las pruebas con maquinaria autónoma. La apertura institucional ha corrido a cargo del consejero de Economía y Hacienda de la Junta de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo, que ha subrayado la apuesta de la Comunidad por unir empresa, innovación y territorio.

El foro se enmarca en la estrategia Palencia 2030, orientada a especializar la provincia en agroalimentación de valor añadido. Esta hoja de ruta incluye inversiones en suelo industrial, una futura incubadora tecnológica y una aceleradora vertical agroalimentaria que ya ha respaldado decenas de proyectos innovadores, con el objetivo de que la provincia no solo produzca, sino que también lidere en I+D agroambiental.

Desde Itagra, su director Asier Saiz ha insistido en que Palencia ocupa una posición destacada en investigación agroambiental, gracias a la colaboración entre la universidad y centros tecnológicos como el propio Itagra o Cetece. A su juicio, la provincia se ha ganado un lugar de referencia en tecnologías aplicadas a la agricultura y el medioambiente, algo que este foro contribuye a reforzar.

Del miedo a los robots a una tecnología «madura» para el campo

Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada ha sido que la robótica agrícola ha pasado de ser ciencia ficción a una realidad madura. La investigadora del CSIC Ángela Ribeiro, con más de veinte años de experiencia, ha recordado que hace dos décadas hablar de robots en el campo generaba recelos. Hoy, sin embargo, el foco se sitúa en cómo integrar estas soluciones en el día a día de las explotaciones.

Según ha explicado Ribeiro, el reto ya no está en la capacidad técnica de los sistemas, sino en encontrar modelos de negocio que hagan viable su implantación. El objetivo es que estas herramientas no se queden en demostraciones puntuales, sino que se conviertan en parte habitual de las labores agrícolas, con un retorno económico claro para el agricultor.

Este cambio de mentalidad se refleja también en la propia composición del foro, donde, además de investigadores y tecnólogos, han tenido un papel protagonista agricultores, técnicos de campo y empresas de servicios. La idea es que el usuario final forme parte del proceso desde el principio, aportando su experiencia práctica para adaptar las soluciones a la realidad de las parcelas.

En palabras de los organizadores, el campo no puede limitarse a observar la tecnología desde la barrera. Se ha animado de forma explícita a que agricultores, cooperativas y empresas agrarias se impliquen en el diseño de aplicaciones concretas, probando equipos, planteando necesidades y participando en proyectos piloto.

Robots para detectar plagas, ahorrar insumos y aliviar trabajos duros

Entre las aplicaciones concretas presentadas en Palencia, destacan las centradas en la detección temprana de plagas y la aplicación selectiva de tratamientos. La robótica y la inteligencia artificial se combinan para identificar malas hierbas, enfermedades o deficiencias nutricionales con precisión, reduciendo la necesidad de tratamientos generalizados sobre toda la parcela.

Se mostraron, por ejemplo, robots que recorren las fincas equipado con sensores LIDAR, cámaras térmicas y visión artificial, capaces de localizar zonas problemáticas y actuar solo donde es necesario. Esta forma de trabajar permite recortar el consumo de fitosanitarios, disminuir las emisiones y rebajar los costes operativos, además de ajustarse mejor a una normativa ambiental cada vez más exigente.

Otro de los campos donde la robótica agrícola en Palencia está mostrando su potencial es el apoyo a tareas de gran desgaste físico, como la vendimia u otras labores de recolección. Se presentaron equipos capaces de transportar la producción, acompañar al operario o seguir rutas predefinidas, descargando al trabajador de esfuerzos repetitivos y mejorando las condiciones laborales.

El foro también ha incluido demostraciones de maquinaria como el robot pulverizador autónomo Aries 300, que utiliza navegación satelital para trabajar de manera continua. Este tipo de vehículos pueden operar durante muchas horas con precisión constante, lo que abre la puerta a un uso más eficiente del tiempo y de los recursos en parcelas extensas o en momentos de máxima carga de trabajo.

Más allá de los ejemplos concretos, los ponentes han insistido en que la base de estas nuevas herramientas es la información. La robótica, la sensórica y la monitorización continua generan datos en tiempo real que permiten al agricultor tomar decisiones mejor fundamentadas, ya sea sobre riego, fertilización, tratamiento de enfermedades o planificación de labores.

IA, sensórica y vehículos autónomos al servicio de la agricultura de precisión

Buena parte del programa del foro se ha centrado en la llamada agricultura de precisión, un enfoque que apuesta por conocer al detalle lo que ocurre en cada zona de la parcela para ajustar al máximo el uso de insumos. Aquí entran en juego tecnologías como el Internet de las Cosas (IoT), la conectividad avanzada -incluida la red 5G-, el big data o la inteligencia artificial.

Expertos como Carmen Paniagua Muro, del Instituto Tecnológico de Aragón, y Constantino Valero Ubierna, de la Universidad Politécnica de Madrid, han abordado el papel de la mecatrónica, la robótica móvil y la monitorización de viñedos con sensores e IoT. Las experiencias compartidas muestran cómo el análisis continuo de datos de suelo, planta y clima está cambiando la gestión agronómica en cultivos leñosos y herbáceos.

También se han presentado casos reales de vehículos autónomos diseñados para tratamientos específicos, así como sistemas de visión artificial basados en IA capaces de reconocer estados fenológicos o síntomas de estrés antes de que sean evidentes a simple vista. Estas herramientas, combinadas con sistemas de posicionamiento de alta precisión, permiten intervenciones milimétricas, reduciendo desperdicios y mejorando la sostenibilidad.

La monitorización de cultivos mediante sensórica inteligente y datos satelitales ha ocupado otro bloque destacado. Se han explicado soluciones que cruzan imágenes de satélite, información de drones y lecturas de sensores de campo para generar mapas de vigor, estimaciones de producción y alertas tempranas, que el agricultor puede consultar desde su móvil o su ordenador.

Para cerrar este apartado, se ha insistido en que el desarrollo de estas tecnologías abre nuevas oportunidades de negocio para empresas dedicadas a la robótica, el software agrario y los servicios avanzados. No solo se trata de vender máquinas, sino de ofrecer soluciones integrales de datos, mantenimiento y apoyo técnico adaptadas a cada explotación.

Formación, transferencia de conocimiento y nuevo perfil profesional

Más allá de la maquinaria, el foro de Palencia ha puesto mucho énfasis en la formación y la transferencia de conocimiento hacia el tejido productivo agrario. El mensaje de Asier Saiz ha sido claro: la tecnología no será útil si el agricultor no se siente cómodo manejándola ni entiende el beneficio que le aporta en su día a día.

Por ello se han planteado propuestas como la creación de formación profesional específica en robótica y digitalización agrícola, así como itinerarios formativos para técnicos, estudiantes y profesionales en activo. La idea es preparar a un nuevo perfil de trabajador del campo, capaz de combinar la experiencia tradicional con competencias digitales avanzadas.

El programa Centr@tec, impulsado por ICECYL y la Junta, se ha puesto como ejemplo de herramienta para acercar la innovación a pymes agrarias y empresas agroalimentarias. Desde 2017, esta iniciativa ha movilizado varios millones de euros, ha apoyado a centenares de compañías y ha permitido formar a miles de profesionales en ámbitos como la digitalización, la sostenibilidad y la aplicación de nuevas tecnologías.

Durante la jornada se ha recordado que la transferencia efectiva de tecnología exige recorrer toda la cadena, desde el laboratorio y los centros de desarrollo hasta el agricultor final. En este sentido, se ha señalado que las empresas de servicios agrícolas pueden jugar un papel clave, ofreciendo alquiler de equipos robotizados o servicios especializados de aplicación, de manera similar a lo que ya ocurre con cosechadoras o maquinaria de gran tamaño.

En las mesas redondas, se ha debatido también sobre las nuevas competencias digitales que necesitará el agricultor del futuro, desde la interpretación de datos hasta el manejo de plataformas en la nube o la supervisión de flotas de robots móviles. El objetivo es que estas habilidades no se conviertan en una barrera, sino en una oportunidad para atraer a jóvenes al sector.

Obstáculos: conectividad, marco legal y tamaño de las explotaciones

Pese al clima general de avance, el foro ha servido para poner sobre la mesa los retos que aún frenan la expansión masiva de la robótica agrícola en Palencia y en España. Uno de los más citados es la fragmentación de las explotaciones, con parcelas pequeñas o medianas que dificultan amortizar inversiones importantes en equipos altamente especializados.

En comparación con otros países europeos con grandes extensiones de terreno y estructuras agrarias más concentradas, la realidad de Castilla y León obliga a buscar modelos de negocio alternativos. Aquí vuelven a aparecer con fuerza las empresas de servicios, las cooperativas y las fórmulas de uso compartido de maquinaria como vías para repartir costes y riesgos.

Otro cuello de botella relevante es la conectividad en las zonas rurales. El funcionamiento óptimo de muchos sistemas autónomos requiere cobertura estable de datos, algo que no siempre está garantizado en todas las comarcas. Se han presentado experiencias de uso de redes 5G, pero también se ha insistido en la necesidad de mejorar infraestructuras básicas para que la digitalización del campo no se quede a medias.

El marco regulatorio ha sido objeto de críticas, en particular en lo que se refiere a la utilización de drones y otros equipos autónomos. Según los organizadores, la normativa actual puede convertirse en un freno si no se adapta con agilidad a la realidad tecnológica, generando situaciones de parálisis burocrática que retrasan la llegada de soluciones útiles al agricultor.

Junto a estos obstáculos, se han citado problemas ya conocidos como la escasez de mano de obra, el aumento de los costes de producción y la incertidumbre climática. Para los participantes, la tecnificación del campo no es un lujo, sino una de las pocas vías que pueden ayudar a sostener la actividad agraria en este contexto, siempre que se apliquen soluciones realistas y bien adaptadas.

Un futuro en el que el agricultor gestione la explotación desde el móvil

A lo largo de la jornada se ha dibujado un horizonte en el que el agricultor controle gran parte de su explotación desde el teléfono móvil o la tableta. En ese escenario, la robótica, la IA y la sensórica se integran en plataformas que ofrecen una visión global de lo que ocurre en la parcela, permitiendo tomar decisiones casi en tiempo real.

Las demostraciones prácticas realizadas en Viñalta han mostrado ya una parte de ese futuro: robots móviles que eliminan malas hierbas, sistemas autónomos de aplicación de fitosanitarios, equipos que recopilan y envían datos en continuo o vehículos que siguen rutas programadas sin intervención directa del operario.

Los ponentes han insistido en que el objetivo no es sustituir a los trabajadores del campo, sino dotarles de herramientas que aumenten su eficiencia y les permitan asumir tareas de mayor valor añadido. En un escenario de falta de relevo generacional, la automatización puede contribuir a que menos personas puedan gestionar explotaciones competitivas y sostenibles.

En este nuevo modelo, la colaboración entre empresas tecnológicas, centros de investigación, administraciones y sector agrario aparece como condición imprescindible. Se han señalado oportunidades de cooperación en proyectos piloto, plataformas de datos compartidos y servicios avanzados orientados al agricultor.

Con iniciativas como este foro, la robótica agrícola en Palencia se consolida como un campo de pruebas y referencia para el conjunto de España y de Europa. La provincia busca aprovechar su tejido de centros tecnológicos y su experiencia agraria para situarse en la primera línea de una transformación que, poco a poco, está dejando de ser una promesa para convertirse en la nueva rutina del trabajo en el campo.