
Elegir hoy en día una buena pantalla para trabajar, estudiar, jugar o simplemente ver series se ha vuelto una tarea complicada: el mercado está lleno de tecnologías distintas, tamaños y precios que pueden marear a cualquiera. Cuando se prioriza la mejor calidad de imagen, un contraste muy alto y negros realmente profundos, la cosa se aclara bastante: los paneles OLED siguen siendo la referencia clara frente a otras soluciones como los LCD convencionales o incluso los miniLED.
En Europa y España, donde el consumo de televisores y monitores OLED no deja de aumentar, los fabricantes están moviendo ficha para ofrecer productos algo más accesibles, sin renunciar a las ventajas clave de esta tecnología: negros puros, buen ángulo de visión y tiempos de respuesta muy reducidos. Al mismo tiempo, el sector vive una fase de transición industrial importante, con nuevos procesos como eLEAP en el aire y una presión creciente para recortar costes de producción.
Tele OLED como pantalla de PC: una alternativa cada vez más lógica
Una de las tendencias más curiosas de los últimos años es el uso de televisores OLED como monitores de escritorio. Para muchos usuarios que no son jugadores intensivos, comprar un monitor gaming OLED con tasas de refresco elevadas, puertos DisplayPort específicos y diseños muy agresivos puede ser pagar de más por prestaciones que no van a aprovechar.
Frente a esos modelos pensados para gaming, con carcasas llamativas, iluminación RGB poco discreta y soportes voluminosos, usar una tele OLED de tamaño contenido (por ejemplo, 42 o 48 pulgadas) como pantalla principal del ordenador puede tener mucho sentido. Estas teles suelen ofrecer resolución 4K, buenos ángulos de visión y una calidad de imagen espectacular para trabajar, editar fotos o vídeo y consumir contenido multimedia.
Eso sí, la tecnología OLED sigue teniendo cierta sensibilidad al quemado por imágenes estáticas, algo que preocupa a quienes pasan muchas horas con ventanas fijas, barras de herramientas o interfaces con elementos que no se mueven demasiado. Los fabricantes, especialmente LG en sus teles para Europa, han añadido funciones para mitigar este problema, como desplazamiento sutil de píxeles, refrescos del panel y reducción de brillo en zonas estáticas.
Además de las herramientas integradas, es posible reducir mucho el riesgo de retenciones siguiendo hábitos sencillos en el PC, como optar por modos oscuros en el sistema operativo, ocultar automáticamente la barra de tareas cuando no se usa o configurar un salvapantallas que salte al cabo de pocos minutos de inactividad. Con ese mínimo de cuidado, muchos usuarios están encontrando en las teles OLED una opción muy cómoda para trabajar y ocio en el mismo escritorio.
En este contexto han ganado protagonismo modelos como una LG OLED de 42 pulgadas con panel 4K y refresco de hasta 120 Hz, una diagonal que se puede usar a corta distancia sin resultar excesiva. La alta densidad de píxeles y el contraste nativo del OLED permiten mantener textos, iconos y elementos de la interfaz muy nítidos, algo fundamental cuando se pasa la jornada laboral frente a la pantalla.
Nuevos procesos para OLED: el frenazo de eLEAP y el papel de LG y Samsung
Mientras el usuario final ve cada vez más teles OLED en las tiendas, la industria de fabricación de paneles vive su propio terremoto. Japan Display (JDI), uno de los actores históricos del sector, había apostado fuerte por eLEAP, un nuevo proceso de fabricación de pantallas OLED que prometía un salto notable en brillo, eficiencia y vida útil frente a los métodos actuales basados en máscara metálica fina (FMM).
La idea detrás de eLEAP consistía en aprovechar una mayor superficie emisiva por píxel, reduciendo los espacios muertos entre subpíxeles. Esto se traduce, sobre el papel, en subpíxeles más grandes, capaces de emitir más luz con el mismo consumo o, visto de otro modo, en la posibilidad de lograr el mismo brillo con menos energía. JDI llegó a hablar de el doble de eficiencia y brillo máximo y de una vida útil tres veces superior a la de los paneles OLED actuales, tomando como referencia una densidad de 300 ppp.
El proyecto no se quedaba en el laboratorio. JDI e Innolux habían anunciado una alianza para suministrar pantallas OLED eLEAP de 32 pulgadas para el sector de automoción, utilizando una placa base de óxido de alta movilidad. El plan era que JDI se encargara de fabricar los paneles y que CarUX los distribuyese a distintos fabricantes de vehículos, algo especialmente relevante para Europa, donde las pantallas de instrumentación y sistemas de infoentretenimiento OLED empiezan a verse en coches de gama alta.
Sin embargo, en noviembre de 2025 se produjo un giro inesperado: JDI detuvo la producción en su planta de Mobara y dio por terminadas las actividades conjuntas con Innolux relacionadas con eLEAP. Los motivos apuntan a una combinación de dificultades técnicas y límites presupuestarios, lo que ha dejado en suspenso uno de los desarrollos más prometedores en el ámbito de los paneles OLED de nueva generación.
El parón no significa que la tecnología vaya a desaparecer. De hecho, distintos informes del sector señalan que LG Display habría mostrado interés en tomar el relevo y explorar la integración de procesos tipo eLEAP en sus líneas de producción. La propia JDI ha destacado que la planta de sexta generación donde se había trabajado este método permitía, en teoría, duplicar el brillo máximo y triplicar la vida útil de los paneles OLED respecto a los que se fabrican ahora, algo muy atractivo para futuros televisores de gran formato vendidos en Europa.
LG, Samsung y Applied Materials: competencias y alianzas en el OLED del futuro
El movimiento de Japan Display ha dado todavía más protagonismo a LG y Samsung, las dos compañías que actualmente concentran buena parte de la producción mundial de paneles OLED para TV y monitores. En el caso de LG Display, la firma ya ha confirmado que quiere experimentar con procesos similares a eLEAP en su línea E4, situada en Paju (Corea del Sur), donde fabrica paneles WOLED que llegan después a televisores comercializados en Europa y España bajo la marca LG y también bajo otras enseñas.
El enfoque de LG pasa por no precipitarse: las primeras pruebas se centrarán en paneles relativamente pequeños, en torno a 20-30 pulgadas, para usos profesionales o de informática, antes de plantearse dar el salto a diagonales mayores para el salón. Si los resultados con estos tamaños confirman las promesas de mayor brillo, eficiencia y vida útil, será más fácil justificar la inversión necesaria para adaptar líneas de producción de gran formato.
Por su lado, Samsung mantiene su apuesta por los paneles QD‑OLED, que combinan emisores OLED con puntos cuánticos para mejorar el volumen de color y el brillo. Pero además, la compañía está muy atenta a soluciones impulsadas por terceros, como la plataforma de fabricación Max OLED de Applied Materials, estrechamente relacionada con los procesos avanzados que persiguen objetivos similares a eLEAP: producción más limpia, eficiente y flexible.
La gran diferencia respecto a Japan Display es que tanto LG como Samsung cuentan con recursos financieros muy superiores y departamentos de I+D de gran tamaño. Esto les permite afrontar proyectos de largo recorrido, asumir la amortización de nuevas fábricas y mantener en paralelo varias líneas tecnológicas. Si las proyecciones más optimistas se cumplen, podríamos ver, dentro de algunos años, televisores OLED con picos de brillo de 5.000 o 6.000 nits y vidas útiles que, en la práctica, hagan prácticamente irrelevante la preocupación por el desgaste del panel.
Ese tipo de tecnologías no llegarán primero a los modelos baratos; es previsible que debuten en gamas altas destinadas a mercados exigentes como el europeo, donde hay consumidores dispuestos a pagar por la máxima calidad de imagen. No obstante, la experiencia del sector indica que, con el tiempo, la mejora de procesos y la depreciación de equipos acaban tirando los precios hacia abajo, acercando estas innovaciones a gamas medias.
Samsung y LG se disputan el liderazgo en televisores OLED
Mientras la ingeniería trabaja en el OLED del futuro, el mercado actual de televisores se mueve a buen ritmo. Samsung, que ya llevaba casi dos décadas liderando las ventas globales de televisores sumando todas las tecnologías, decidió regresar al mundo OLED en 2022 con sus paneles QD‑OLED, y la jugada le está saliendo bien.
Durante años, LG Display mantuvo la patente clave para la fabricación de paneles OLED para TV, lo que obligaba a otros fabricantes a comprarle los paneles si querían lanzar teles de este tipo. Ese control se ha ido relajando con la expiración de patentes y la entrada de nuevos actores, como TCL o BOE, que empiezan a desarrollar sus propios paneles orgánicos, aunque de momento el duopolio LG‑Samsung sigue siendo predominante, especialmente en Europa.
Según los datos de 2025, Samsung habría vendido alrededor de dos millones de televisores OLED en todo el mundo, lo que supone un crecimiento interanual de algo más del 38%. Este aumento se ha producido en un contexto en el que el volumen total del mercado de televisores se mantiene estable, lo que indica que Samsung está ganando cuota de mercado a costa de otros fabricantes, sobre todo en el segmento OLED.
LG, por su parte, sigue ocupando el primer puesto en ventas de televisores OLED, con algo más de 3,2 millones de unidades en 2025, una cifra muy similar a la del año anterior. El crecimiento de Samsung contrasta con la evolución más plana de LG, pero esta última mantiene una base instalada muy amplia y un catálogo consolidado que abarca desde gamas de entrada OLED hasta modelos tope de gama con paneles más avanzados.
Entre los fabricantes que completan el podio, destaca Sony, que ocupa la tercera posición con unas 560.000 unidades OLED vendidas y una caída interanual de en torno al 15%. Esta pérdida de peso en el segmento premium ha facilitado que Samsung recorte distancias con LG, especialmente en mercados como el europeo, donde la presencia de marcas japonesas ha ido perdiendo fuerza frente a surcoreanas y chinas.
Mirando a 2026, distintas fuentes del sector apuntan a que Samsung seguirá ampliando su gama de teles OLED con modelos más asequibles. Si consigue situar determinadas diagonales por debajo de la barrera psicológica de los 1.000 euros en España y el resto de Europa, podría darse un salto importante en la adopción masiva de esta tecnología, que hasta ahora seguía asociada sobre todo a gamas medias‑altas y altas.
Caída de costes y madurez industrial: por qué los OLED pueden abaratarse
El contexto industrial también juega a favor de una mayor popularización de las pantallas OLED de gran formato. Los análisis de firmas especializadas en el mercado de displays señalan que la industria ha entrado en una fase de reajuste en la que la depreciación acelerada de las fábricas de LCD y OLED está reduciendo de manera estructural los costes de producción.
En la práctica, esto significa que una parte creciente de la capacidad global —la superficie de paneles que se puede producir cada año— está ya totalmente amortizada o muy cerca de estarlo. En el caso de los televisores y monitores grandes, muchas plantas Gen 10.5 y las fábricas surcoreanas donde se fabrican paneles WOLED y QD‑OLED alcanzarán niveles de depreciación muy elevados en torno a 2028.
Como la depreciación de la maquinaria puede suponer aproximadamente un tercio del coste total de fabricación de una pantalla, el hecho de que una parte de esas inversiones esté ya recuperada ofrece más margen para ajustar precios sin que los fabricantes entren en pérdidas. Esto es especialmente relevante para productos como los televisores OLED de 55 y 65 pulgadas vendidos en Europa, que compiten directamente con modelos LCD y miniLED cada vez más capaces.
En el ámbito móvil sucede algo parecido. Las fábricas Gen 6 dedicadas a paneles OLED RGB con máscara metálica fina para smartphones están en un punto en el que, de aquí a finales de la década, buena parte de su capacidad estará ampliamente amortizada. Esto puede ayudar a mantener precios razonables incluso si se incorporan mejoras incrementales, como tasas de refresco más altas o paneles con menor consumo.
La otra cara de la moneda son las nuevas instalaciones de última generación, como las fábricas Gen 8.6 para OLED RGB que se están levantando en Corea y China, pensadas para producir paneles de mayor tamaño de forma más eficiente. Estas plantas apenas tendrán depreciación significativa hasta bien pasada la década, lo que obligará a mantener altos niveles de utilización para repartir sus costes fijos. En Europa, esto se traducirá previsiblemente en que los primeros modelos que salgan de estas líneas lleguen en forma de gamas altas con precios elevados, mientras las fábricas más antiguas siguen suministrando paneles para gamas medias.
En conjunto, la combinación de capacidad ya amortizada, mejoras graduales de proceso y una competencia creciente entre fabricantes apunta a un escenario en el que el OLED podría seguir ganando terreno frente a otras tecnologías en salones, escritorios y dispositivos móviles, manteniendo una relación calidad‑precio cada vez más atractiva para el consumidor europeo.
Entre el empuje de nuevas técnicas como eLEAP —aunque ahora haya quedado en pausa en manos de Japan Display—, el interés de gigantes como LG y Samsung por llevar el OLED a niveles de brillo y durabilidad inéditos y un contexto industrial que tiende a abaratar los costes, todo indica que las pantallas OLED seguirán siendo protagonistas en televisores y monitores en España y el resto de Europa, con más opciones para elegir tanto si se busca una tele de cine en casa, un panel para jugar o una pantalla cómoda para trabajar muchas horas delante del ordenador.

