
Para muchos vecinos de Pontevedra, ver a los operarios trabajando en las farolas se va a convertir en una estampa habitual durante los próximos meses. La ciudad ha dado el pistoletazo de salida a una ambiciosa renovación de su alumbrado pĆŗblico que no busca solo que las calles se vean mejor, sino que se haga con una tecnologĆa capaz de aguantar un cuarto de siglo sin despeinarse y con un consumo mĆnimo.
Esta intervención, que ha arrancado recientemente en puntos neurĆ”lgicos como la Glorieta de Compostela, se extenderĆ” por buena parte del centro y barrios como A Parda o O Gorgullón. El objetivo es sustituir mĆ”s de 2.300 puntos de luz antiguos por otros de Ćŗltima generación que, segĆŗn los tĆ©cnicos, tienen una vida Ćŗtil estimada de 100.000 horas. Esto se traduce en que, si todo va sobre ruedas, no habrĆ” que volver a tocarlas en unos 25 aƱos, un cambio radical frente a las bombillas de sodio que pedĆan relevo cada poco tiempo.
Una infraestructura renovada para mejorar la seguridad
No se trata simplemente de quitar una bombilla y enroscar otra, ya que el proyecto implica una puesta a punto integral de la red eléctrica. La inversión, que ronda los 2,3 millones de euros, incluye la actualización de decenas de cuadros de mando y la sustitución de kilómetros de cableado que ya acusaban el paso del tiempo. AdemÔs, se estÔn aprovechando las tareas para realizar el mantenimiento de los bÔculos y columnas, asegurando que la estética de la ciudad gane enteros mientras se mejora la funcionalidad del sistema.
Uno de los puntos donde mĆ”s se va a notar la mejorĆa, mĆ”s allĆ” del ahorro puro y duro, es en la seguridad de los ciudadanos. Se ha puesto especial Ć©nfasis en reforzar la iluminación de los pasos de peatones en las zonas mĆ”s concurridas, garantizando que los conductores tengan una visibilidad óptima. La luz elegida tiene un tono neutro y cĆ”lido, lo que evita esa sensación de frialdad de los primeros LED y ayuda a que la contaminación lumĆnica sea mucho menor, dirigiendo la claridad exactamente hacia donde hace falta: el suelo y las aceras.
Ahorro económico y compromiso con el medio ambiente
Lo que mÔs llama la atención es el alivio que esta medida supondrÔ para las arcas municipales a largo plazo. Se calcula que el consumo energético bajarÔ de forma drÔstica, permitiendo un ahorro en la factura de la luz cercano al 78% respecto a los sistemas actuales. Es una cantidad de dinero importante que dejarÔ de gastarse en electricidad para poder invertirse en otras necesidades locales. AdemÔs, desde el punto de vista ecológico, el cambio evitarÔ la emisión de cientos de toneladas de CO2 al año, cumpliendo con los objetivos de sostenibilidad europeos.
Este despliegue ha sido posible gracias a la colaboración institucional, demostrando que es viable sacar adelante proyectos de gran calado para el ciudadano cuando se busca la eficiencia. Con esta fase terminada, Pontevedra tendrĆ” ya el 83% de su red lumĆnica adaptada al LED, quedando tan solo pendientes algunas zonas rurales muy especĆficas y el casco histórico, que por sus caracterĆsticas requiere un tratamiento mĆ”s artĆstico y pausado. Es un paso adelante para modernizar la escena urbana y adaptarla a las exigencias actuales de consumo responsable.
La apuesta por estas luminarias que mantienen un rendimiento impecable tras dĆ©cadas de uso supone un descanso para el servicio de mantenimiento y una garantĆa de futuro para la ciudad. Al final, lo que se busca es que Pontevedra no solo brille mĆ”s por la noche, sino que lo haga de una forma inteligente, segura para los peatones y mucho mĆ”s respetuosa con el bolsillo de todos y con el entorno natural que nos rodea.



